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2. INTENSIFICACIÓN DE LA PUGNA IMPERIALISTA POR LOS MERCADOS
DE VENTA LATINOAMERICANOS
 

p La agudización de la lucha en América Latina por las esferas de aplicación de capital influyó en la rivalidad interimperialista en torno a los mercados de venta latinoamericanos, por cuanto la exportación de capitales se encuentra estrechamente vinculada a la exportación de mercancías. La dura competencia por dominar los mercados de venta en América Latina constituye uno de los más importantes rasgos que caracterizan las relaciones económicas del capitalismo en la etapa actual.

p Los EE.UU. siguen conservando la primacía en los mercados de América Latina en calidad de exportadores de 85 mercancías a esta zona. Sin embargo, durante los últimos 10-15 años en este terreno, al igual que en el de la exportación de capitales, acontecieron sensibles cambios en la correlación de fuerzas.

p La demanda de instalación básica y de nueva tecnología en los países de América Latina en relación con los procesos de industrialización que aquí se operan, los intentos de estas naciones de sacar determinado provecho de la diversificación de sus vínculos económicos con el mundo del capitalismo, el afán de utilizar la rivalidad interimperialista han contribuido a que los Estados de la región abrieran de par en par las puertas a los comerciantes euroccidentales y nipones. Estos. en su lucha por arrebatar las posiciones que ostentan EE.UU., con frecuencia se ven forzados a vender a los países latinoamericanos las mercancías que más necesitan y, a veces, de mejor calidad y a precios más baratos en comparación con los que imponen las corporaciones de Estados Unidos, a conceder créditos de exportación en condiciones más favorables, a comprar algunos tipos de artículos industriales, etc., procurando así afianzarse en los mercados del área.

p El mercado latinoamericano, a su vez, resulta aún más ventajoso y de mayor perspectiva para los países euroccidentales y Japón, por cuanto éstos, a cambio de sus mercancías, tienen la posibilidad de adquirir productos primarios, alimentos y otros artículos de vital importancia, amén de las enormes ganancias que obtienen como resultado del intercambio no equivalente, de la venta de patentes y licencias y la Exportaciones de los principales países capitalistas a América Latina (en ”;, respecto al total de las exportaciones capitalistas a los países de la región)  [85•15  Años 1957 1967 1970 1973 EE.UU. 49 48 46 44 15 24 31 30 Japón 3 6 8 12 Demás paises 33 22 15 14 86 exportación a América Latina de productos de difícil comercialización en otra parte.

p En efecto, durante los últimos 10-15 años esta tendencia va abriéndose paso indeclinablemente, lo que testimonian los datos que se exponen en la pág. 85.

p Como puede verse, los países euroccidentales y Japón van ganando paulatinamente posiciones a los exportadores norteamericanos.

p En 1974, el total de las exportaciones a América Latina desde los países del MCE (10.220 millones de dólares) y del Japón (4.940 millones de dólares) casi alcanzó el monto de las exportaciones estadounidenses (15.660 millones de dólares)  [86•16 , mientras que en 1967 sólo llegaba a la mitad de estas últimas.

p El éxito de los monopolios del MCE en su lucha contra los competidores yanquis se debió en gran parte a la misma estructura de las exportaciones de capitales invertidos esencialmente en las ramas relativamente nuevas y de mayores perspectivas de los países del área, lo cual significó un consiguiente incremento de las exportaciones de maquinaria y equipos necesarios para estas ramas. Con otras palabras, los países euroccidentales, al igual que Japón, mediante la inversión de capitales en las ramas básicas de la industria manufacturera, procuran no sólo establecer un control directo sobre las mismas, sino también ensanchar por todos los medios la exportación de mercancías.

p Importante instrumento en la expansión comercial de los países del MCE han pasado a ser, en particular, los créditos de exportación (a largo y medio plazo) que los países latinoamericanos utilizan en lo esencial para adquirir maquinaria y equipos. Esta forma de crédito a las ventas obtuvo amplia difusión en los países euroccidentales.

p El principal campo de batalla en la lucha de los monopolios por los mercados lo constituye el sector de los artículos de la industria mecánica, lo cual de por sí es expresión parcial de una regla universalmente extendida y que postula que el mercado de maquinaria y de equipos es en la actualidad el sector más dinámico del comercio internacional. Parte de las exportaciones de algunos tipos de 87 máquiñas e instalaciones va a los países en desarrollo, en particular, a los de América Latina.

p En el mercado latinoamericano de maquinaria y equipos alcanzaron considerables éxitos Japón y los países del MCE.

p Sin embargo, como lo muestra el cuadro presentado más abajo, los EE.UU. siguen ocupando una posición predominante en calidad de exportadores de medios de producción a los países del continente.

Los monopolios del MCE y Japón afianzaron considerablemente sus posiciones en el mercado de productos químicos, que son ahora el segundo rubro entre los más importantes en las exportaciones a esta región.

Exportaciones a América Latina de los principales productos industriales por los países capitalistas más grandes  [87•17  (en millones de dólares) Rubros MCE Países exportadores y años EE.UU. Japón Total de exportaciones a América Latina de los países capitalistas industrializados 1967 1974 1967 1974 1967 1974 1974 Maquinaria y medios de transporte 990 4.130 2.080 6.010 270 2.400 4.170 13.990 Automóviles y partes 91 255 115 235 23 160 300 700 Productos químicos 445 2.260 600 2.370 28 310 1.280 5.520 Acero y hierro colado 155 1.233 105 800 80 1.470 440 3.640

p Entre 1967 y 1974 la participación de EE.UU. en el total de las exportaciones de los países capitalistas en el rubro de productos químicos se redujo en América Latina de 47 a 44%, mientras que Japón incrementó su parte de 2 a 6%, y los países del Mercado Común, de 35 a 41%. Quedaron debilitadas las posiciones de los exportadores estadounidenses en los mercados de metales no ferrosos; la participación de 88 EE.UU. en el total de las exportaciones capitalistas descendió en este rubro de 24”,, en 1967 a 22% en 1974, mientras que durante ese mismo período Japón aumentó su parte de 18 a 40%. En cifras absolutas, el valor de las exportaciones niponas de metales no ferrosos creció casi 5 veces.

p En el frente de la rivalidad interimperialista en América Latina ha pasado a tener importante significación la competencia en el terreno científico-técnico. Ello se manifiesta de manera especialmente notoria en una rama tan importante como la de energía atómica.

p A comienzos de los años 60 se observa una agudización de la competencia en la construcción de centrales atómicas y en el suministro de equipos para éstas, cuya demanda aumenta cada año.

p Particularmente aguda es la competencia que se desató entre los monopolios de EE.UU., Inglaterra, RFA y Francia. En junio de 1975 entre RFA y Brasil fue suscrito uno de los más grandes contratos en materia de energía atómica. En conformidad con el mismo, el grupo Kraftwerkunion, creado por los consorcios Siemens y AEG-Telefunken, se comprometió a suministrar al Brasil equipos para ocho centrales atómicas e instalaciones para el enriquecimiento de uranio, por un monto total de 12.000 millones de marcos. A cambio de ello Brasil asumió la obligación de vender uranio a Alemania Occidental, lo cual permitirá a ésta reducir su dependencia respecto de EE.UU. Tal cuantioso negocio, concertado por los monopolistas de la RFA, que supieron adelantarse a los consorcios Westinghouse y General Electric, provocó una intensa reacción en los círculos empresariales y oficiales de los Estados Unidos.

p En la lucha contra las corporaciones de EE.UU., los monopolios de la RFA lograron determinados éxitos también en la Argentina, donde el consorcio Siemens, en tenaz competencia, obtuvo los pedidos y llevó a cabo la construcción de una central atómica en la zona de Atucha de 320 megavatios de potencia. Además, a finales de la década del 60, las firmas germanoccidentales obtuvieron de la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina pedidos para la construcción de una central atómica de 200 mega vatios en Córdoba.

p Intensifican sus actividades las firmas inglesas, lo mismo que las del Japón, en México.

p A mediados de los años 70, la lucha en el terreno de la 89 energía atómica se agudizó por la injerencia de los monopolios franceses. El grupo L’usine Péchinay Kuhlmann, por ejemplo, concertó en 1976 un acuerdo con la compañía estatal brasileña Nuclearbras para participar en la construcción de una planta de elaboración mineral de uranio en el Estado de Minas Gerais  [89•18 

p Los datos examinados, que muestran cómo se agudiza la lucha por los mercados latinoamericanos en relación con diversos rubros de la producción, pueden ser complementados con los que proporcionan algunos indicadores sumarios referentes a la ofensiva emprendida en el área de las exportaciones por algunos países que compiten con HL.UU., ante todo RFA y Japón. Durante los últimos dos decenios la exportación germanoccidental de maquinarias y equipos a los países de la región aumentó aproximadamente en 5: de 539 millones de marcos, en 1955, a 2.758 millones, en 1974.

p Las cualidades técnicas y tecnológicas de los materiales suministrados, además de otros factores, contribuyeron al éxito de los monopolios germanoccidentales en el mercadr latinoamericano de este tipo de producción. Por ejemplo, la RFA, para aventajar a sus rr ales, exporta diversos tipos de máquinas herramienta universales, tomando en consideración su demanda en los países del continente, especialmente por parte de empresas pequeñas y iredianas.

p Desde comienzos de los años 60, en la lucha por los mercados latinoamericanos participan activamente los monopolios japoneses. Los circuios oficiales y empresariales del Japón, procurando trascender los marcos del Asia Sudoriental y diversificar su comercio, empezaron a centrar cada vez más su atención en la parte sur del hemisferio occidental. Las perspectivas de esa potencia en los mercados de América Latina fueron predeterminadas, en grado considerable, por el brusco ascenso de sus inversiones en los países de la región, que trajeron como consecuencia la exportación de equipos industriales diversos. El “milagro económico" japonés, sin duda, acrecentó el interés de las naciones latinoamericanas hacia la técnica y la tecnología niponas y hacia los productos de su industria.

p El volumen de las exportaciones de Japón a América 90 Latina aumentó de 275 millones de dólares en 1960  [90•19  a 4.940 millones en 1974  [90•20 .

p La potencia oriental, dotada de industria altamente desarrollada, emprendió enérgica lucha en el mercado más importante: el de maquinaria y equipos. A comienzos de la década del 70 la participación de los artículos de la industria pesada en las exportaciones niponas a América Latina ascendió a 80”;,.

p En algunos países las compañías japonesas pudieron ocupar ya posiciones dominantes en uno u otro mercado, como, por ejemplo, en Brasil y Argentina (de aparatos de cine y fotografía), y en Perú (de radiorreceptores y motocicletas). Todo esto significa que en América Latina apareció un nuevo y serio contrincante asiático de los monopolistas norteamericanos con amplias posibilidades potenciales.

p Gran Bretaña, tradicional competidor europeo de EE.UU., también intensifica su actividad comercial. El volumen de las exportaciones inglesas a América Latina aumentó de 480 millones de dólares en 1960  [90•21  a 1.200 millones en 1972  [90•22 .

p Por lo tanto, en las décadas del 60 y del 70 se manifestó claramente una tendencia al avance comercial de los monopolios euroccidentales y del Japón en América Latina.

Es obvio que la ofensiva de los monopolios euroccidentales y japoneses en los mercados latinoamericanos mina los intereses de los consorcios estadounidenses que, sin embargo, siguen conservando aún una posición dominante en el área.

* * *
 

Notes

[85•15]   Véase U. N. Monthly Bulleti/i of Sfatixtics. Vol. XXVII, N 4, April 1973. New York, 1973’, pp. XXII, 110; Vol. XXX, N 2, February 1976. New York, 1976, pp. XXVIII-XX1X. U. N. Yearbook of International Tniíle Stutixticx 1962, Ncw York. 1964. p. 12.

[86•16]   Véase U. N. Monthlv Bulletin of Slaüsíics. Vol. XXVII, N 4, April 1973, pp. XXII, 110; Vol. XXX, N 2, February 1976, pp. XXVIII-XXIX.

[87•17]   U. .V. Monihly Bullelm of Stutixticx. Vol. XXVII. N 4. April 1973. pn. XXX-XXXIX; Vol. XXX. N 2, February 1976, pp. XXXV-XXXVIII.

[89•18]   Véase The t’iiKincidl Tinicx. I.ondon, 17.VIII.1976.

[90•19]   Véase U. N. Yearbook of International Trade Statistics 1969, pp. 24-28.

[90•20]   Véase U. N. Monthlv Biilletin of Statistics. February 1976, vol. XXX. N 2, p. XXVIII.

[90•21]   Véase Jearbook of International Trade Síatistics 1969. pp. 22-28.

[90•22]   Véase Monthlv Bulletin of Statistics. Vol XXVIII, 4, April 1974, p. XVI.