75
1. PECULIARIDADES DE LA LUCHA INTERIMPERIALISTA POR
LAS ESFERAS DE INVERSIÓN DE CAPITALES
 

p América Latina hoy día es una importante esfera de aplicación del capital monopolista. El continente ocupa el primer lugar entre las demás zonas del mundo por el monto total del capital extranjero invertido. Parte considerable de las inversiones ingresó de los países de Europa Occidental y de Japón. Esta tendencia, que apareció a mediados de la década del 50, en los años 60 y 70 se fue haciendo cada vez más notoria.

p Entre los más activos se encuentran los países miembros 76 del Mercado Común Europeo (MCE). En su lucha contra los monopolios de EE.UU., estos países aprovechan hábilmente los ánimos antiyanquis.

p El descontento de los países de América Latina por la política de Estados Unidos y el deseo de encontrar algún contrapeso a su influencia, de reducir la excesiva dependencia frente al capital yanqui y de diversificar las relaciones económicas  [76•2 , así como los intentos de mantener un rumbo independiente ’en política exteror son factores y tendencias que tomaron en consideración los países euroccidentales para ampliar su expansión en América Latina con miras a conquistar una posición dominante.

p Como lo señalara la prensa germanoccidental, en los círculos del MCE existe un creciente deseo de liquidar la fuerte dependencia anterior de América Latina frente a EE.UU. en favor de Europa.

p Una de las vías relativamente nuevas de penetración del capital euroccidental en el continente es el aprovechamiento, por los monopolios, de los procesos integracionistas, de diferentes agrupaciones económicas subregionales y, en particular, de los países andinos. Durante su estadía en América Latina, Ralf Dahrendorf, miembro de una comisión del MCE que asistió a la sesión plenaria del Grupo Andino realizada en octubre de 1971 en Perú, se expresó por la formación de un foro mixto de expertos de la industria europea para colaborar en las ramas de la tecnología y la planificación  [76•3 .

p A su vez, los propios países latinoamericanos, buscando zafarse del estrangulamiento de que son objeto por los EE.UU. o, siquiera, reducir sus lazos de dependencia frente a sus corporaciones, manifiestan creciente interés por la cooperación con los Estados euroccidentales. Posiblemente por esa razón el New York Times se lamentaba de lo frecuente que son las declaraciones en América Latina acerca de las ventajas potenciales del establecimiento de relaciones más estrechas con el MCE y Japón.

p El afán de debilitar el dictado económico de EE.UU. y de atraer los recursos de los países euroccidentales 77 constituye un rasgo característico de la estrategia de muchos Estados del continente en materia de política económica exterior.

p Las naciones del MCE, a la vez, no sólo apelan al espíritu antmorteamericano. Tienen a su favor importantes factores como la relativamente alta capacidad competitiva de sus artículos, los plazos a veces más cortos (en comparación con los de EE.UU.) de suministro de unos u otros tipos de equipo industrial y máquinas que, además, tienen a veces significado vital para la industrialización de los países del área, condiciones más favorables para la concesión de créditos, etc.

p Entre los países del Mercado Común con mayores inversiones en América Latina se destaca Inglaterra o, mejor dicho, los monopolios ingleses.

p A pesar de la considerable reducción del monto de las inversiones británicas y de su comercio durante los años de guerra y en el primer período posbélico, los consorcios ingleses lograron conservar importantes posiciones en la industria del petróleo, así como en la esfera comercial y en los servicios. No obstante, la mayoría de los grandes monopolios británicos no manifestó hasta la década del 60 particular interés por América Latina; las tasas de incremento de la inversión inglesa no eran estables, los inversionistas prestaban atención, más que nada, a los países de la Comunidad Británica. Sólo desde comienzos de los años 60, debido Inversiones privadas directas de Gran Bretaña en América Latina* (millones de libras esterlinas)  [77•4  1960 1968 1970 1973 América Latina, total 236,2 358.8 451,3 Argentina 34,0 64,6 67,6 Brasil 30,0 45,1 61,2 Chile 3,8 4,2 15,4 México 24,2 41.0 48,6 Venezuela 9,2 11,8 12,4 521,8 72,5 82,7 15,9 49,9 3,3 563,0 80,8 149,1 14,8 57,3 13,7 * Sin incluir las inversiones en la industria del petróleo, los bancos y las compañías de seguros. 78 a la pérdida de una serie de dominios coloniales, Inglaterra se muestra más activa en los países latinoamericanos.

p Los monopolios británicos se esfuerzan especialmente por ensanchar sus posiciones en los países grandes como Argentina, Brasil y México. Hacia allí va el grueso de las nuevas inversiones británicas. En octubre de 1975, durante la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio F. Azeredo de Silveira, a Inglaterra tuvieron lugar conversaciones sobre la participación de Gran Bretaña en la construcción de una serie de importantes obras. En ocasión de la estadía allí mismo del Presidente brasileño, Ernesto Geisel, (mayo de 1976) los grupos bancarios y empresariales británicos suscribieron con Brasil un acuerdo de ventas y créditos para el desarrollo de la red ferroviaria, la metalurgia y la prospección de petróleo por un total de 1.640 millones de dólares  [78•5 .

p Los empresarios ingleses cuentan con amplio apoyo financiero por parte de los grupos bancarios británicos. Actualmente en casi todos los países latinoamericanos actúan filiales y representaciones del Bank of London and South America, el Midland Bank y de algunos otros bancos ingleses.

p En la penetración económica de los Estados euroccidentales en América Latina juegan importante papel otros “viejos” Estados miembros del MCE, ante todo RFA. Este continente se ha convertido en la zona de mayor actividad de los monopolios germanoccidentales. A mediados de la década del 70 se hallaban concentradas alrededor del 44% del total de las inversiones germanoccidentales colocadas en los países en desarrollo y el 13% de toda la inversión privada de la RFA en el exterior.

p Durante el período 1970-1974 la suma total de las inversiones privadas directas germanoccidentales en América Latina creció en más de cinco veces: de 853 millones a 4.739 millones de marcos.

p Cabe decir, sin embargo, que los datos oficiales citados aminoran las cifras reales, por cuanto no incluyen las reinversiones de las utilidades y las inversiones de las compañías holdings de los consorcios germanoccidentales. Los monopolios de la RFA, a pesar de que ceden considerablemente en cuanto a capital y fuerza a los consorcios de EE.UU., penetraron, sin embargo, en una serie de importantes 79 Inversiones privadas directas de la RFA en América Latina* (millones de marcos) Años Inversiones 1961 1.099 1962 1.357 1963 1.477 1964 1.514 1965 1.579 1966 1.736 1967 1.926 1968 2.376 1969 3.280 1970 3.665 1974 4.739 * Al término de año, datos oficiales. y promisorias ramas de la industria manufacturera y en la rama atómica de la región, compitiendo exitosamente con corporaciones de EE.UU. Particularmente aguda es la lucha entre los trusts de la RFA, EE.UU. y otros países desplegada en Brasil.

p El país más grande de América Latina atrae la mayor atención del capital monopolista germanoccidental. Durante la década del 60 la inversión privada directa de la RFA en Brasil creció casi 5 veces: de 640 millones en 1961 hasta 2.400 millones de marcos a fines de 1974.

p A comienzos de 1975 aquí se encontraba el 52% del total de las inversiones privadas directas germanoccidentales en América Latina. Las inversiones privadas de la RFA en Brasil superan considerablemente toda la inversión germanoccidental en Asia y África tomadas en conjunto. Si a comienzos de la década del 60 actuaban en Brasil alrededor de 200 firmas germanoccidentales, 10 años después operaba aquí una cantidad doble  [79•6 .

p La participación del capital privado de la RFA (sin incluir las compañías holdings) en el total de las inversiones extranjeras en Brasil en 1974 llegaba al 12%  [79•7 .

p Algunas de las compañías controladas por el capital 80 germanoccidental han podido ya situarse entre los “grandes” del mundo de los negocios brasileños. La Volkswi jen do Brasil, por ejemplo, a comienzos de los años 70 ocupaba el décimo lugar en la lista de las 500 sociedades anónimas más grandes del país; la Mercedes Benz do Brasil ocupaba el trigésimo lugar  [80•8 . En ese período la Volkswagen do Brasil, considerada como la mayor empresa germanoccidental en el exterior, producía más de la mitad de los automóviles del país, ocupando el primer lugar entre las demás firmas de la industria automotriz, incluidas las estadounidenses  [80•9 .

p Existe seria rivalidad entre RFA y EE.UU. en torno a la industria atómica del Brasil.

p Los monopolios industriales y las firmas de comercio de la RFA obtienen un fuerte respaldo por parte de los grupos bancarios germanoccidentales que compiten con los financistas de Wall Street. Especialmente intensa es la actividad en América Latina del Dresdner Bank y del Deutsche Bank que tienen decenas de representaciones y filiales en el área. Pero hay que tener en cuenta que los monopolistas de Estados Unidos tienen que enfrentarse no sólo con competidores de RFA, sino también de los demás países euroccidentales, asi como de Japón, Canadá y algunos otros Estados capitalistas.

p Por ejemplo, durante el último decenio se agravaron notoriamente en América Latina las contradicciones entre EE.UU. y Francia, la cual también intenta aprovecharse de la “crisis de confianza”, existente en las relaciones entre América Latina y EE.UU., para ampliar sus posiciones en la región.

p El interés de Francia por el continente latinoamericano creció especialmente en la década del 70. Tuvo particular significado para los círculos empresariales el viaje del ministro de Comercio Exterior de Francia y los cuarenta industriales y comerciantes que le acompañaron en noviembre de 1975 a Brasil. Entonces se celebraron negociaciones sobre la participación de firmas y bancos franceses en la realización de una serie de proyectos de la industria brasileña. Ese mismo año se creó la comisión franco-brasileña para la cooperación económica.

p A su vez, los países más grandes de América Latina 81 manifiestan sumo interés por ensanchar sus relaciones económicas con Francia. Por ejemplo, en la primera mitad de los años 70 representantes de México de diferente nivel visitaron París repetidas veces.

p Los monopolios franceses obtuvieron amplias posibilidades de expansión a raíz del viaje realizado a Francia en abril de 1976 por el Presidente brasileño Ernesto Geisel. En esa ocasión fue suscrito un protocolo sobre la concesión por la banca francesa de un crédito de 240 millones de dólares para la construcción de un combinado petroquímico, así como un acuerdo sobre la participación de firmas francesas en la realización de proyectos sobre el aprovechamiento de la energía solar y de otras fuentes. Además quedó concertado un convenio con los bancos franceses sobre la concesión de un crédito a Brasil por 53 millones de dólares para la adquisición en Francia de equipos de perforación de petróleo  [81•10 .

p El gran interés que manifiestan en el último decenio los monopolios franceses hacia América Latina se expresa, ante todo, en el monto de las inversiones. A comienzos de los años 70 alrededor del 20 al 25% de la inversión privada anual de Francia en los países en desarrollo iba dirigida a América Latina (de 100 a 140 millones de dólares, como término medio).

p La mayor parte de las inversiones privadas francesas se realizan en Argentina, Brasil y México.

p Italia, otro de los “grandes” miembros de MCE, también se esfuerza al máximo para ampliar sus posiciones en el continente. Parte considerable de las inversiones italianas se concentran en construcción de maquinaria, química y petroquímica, industria farmacéutica, automotriz y de tractores, es decir, en las ramas donde la rivalidad interimperialista adopta caracteres especialmente agudos.

p Las compañías italianas se muestran particularmente activas en Brasil y Argentina. En el primero operan más de 100 firmas italianas  [81•11 .

p La lucha por las esferas de inversión de capital en América Latina se complica en razón de la creciente actividad de los pequeños países miembros de MCE, quienes también procuran aprovechar las contradicciones existentes entre Estados 82 Unidos y las naciones del continente, máxime cuando éstas, al tener que hacer frente a la “tutela” de EE.UU. y al empuje de otras grandes potencias imperialistas, a veces tienden a considerar un “mal menor" a los capitales procedentes de los países capitalistas pequeños, esperando utilizarlos en condiciones más aceptables. Claro está, las posibilidades financieras de estos socios menores no les permiten, en suma, competir con los líderes del MCE y por eso procuran con frecuencia desarrollar acciones conjuntas. Al mismo tiempo, también en estos países pequeños existen grandes monopolios con amplia fama en el mundo capitalista (por ejemplo, Philips y Unilevers de Holanda o la anglo-holandesa Royal Dutch-Shell). Son ellos, precisamente, los que desempeñan papel decisivo en las exportaciones de capital de los países pequeños al continente latinoamericano. Un factor de no poco significado en la agudización de la rivalidad interimperialista en torno a las exportaciones de capital privado a América Latina lo representa la creciente penetración en esta región de los llamados pequeños países de Europa Occidental que no forman parte del Mercado Común, tales como Suiza, España y algunos de los escandinavos.

p A comienzos de 1975 Suiza ocupaba el cuarto lugar  [82•12  (después de EE.UU., RFA y Japón) por el monto de sus inversiones privadas directas en Brasil. Algunas firmas suizas (Nestle, Ciba y otras) desempeñan importante papel en la industria alimentaria y químico-farmacéutica de Argentina.

p Durante el último decenio España también manifiesta sumo interés por el mercado de capitales en América Latina, lo cual es resultado de la aplicación del programa de “ayuda” de 10 años a este continente, adoptado por el gobierno español en 1967.

p En los años 60 surgió un nuevo nudo de contradicciones interimperialistas en América Latina, relacionadas con la vasta ofensiva de los monopolios nipones. La creciente expansión del Japón en esta región se asienta en factores generales tales como el rápido incremento de la economía de este país, por una parte, y la escasez que experimenta de muchos e importantes tipos de productos primarios naturales, sus dificultades en la comercialización de la producción industrial, el alza del precio de la tierra y la rígida legislación tendiente a limitar las inversiones internas como consecuencia 83 de la contaminación ambiental, por la otra. En la “batalla por América Latina" el capital monopolista japonés utiliza medios y métodos bastante diversos: la concesión de grandes y, lo que es más importante, duraderos créditos para la construcción de obras esenciales para la industria latinoamericana, la compra en gran escala de productos tradicionales de los países del área, el suministro a precios a veces más baratos (en comparación, por ejemplo, con los de EE.UU.) de artículos industriales de calidad relativamente alta, los plazos más cortos para efectuar los encargos, la incorporación de Japón a los procesos integracionistas en América Latina  [83•13 , una participación bastante amplia en las compañías mixtas en unión, frecuentemente, con empresas del sector estatal, etc.

p Utilizando estos flexibles métodos de expansión, Japón, a semejanza de los países de Europa Occidental, también procura sacar provecho del agravamiento de las relaciones del “coloso del norte" con sus vecinos del sur, de la creciente resistencia de éstos al dictado imperialista de EE.UU.

p Representantes de los círculos oficiales y empresariales de Japón son huéspedes frecuentes de los países de América Latina.

p A su vez, las naciones latinoamericanas (sobre todo, Brasil) tratan por todos los medios de atraer al capital nipón. Esto pudo verse, en particular, durante la visita que Ernesto Geisel realizó en setiembre de 1976 al Japón, en cuya ocasión fueron concertados 16 importantes convenios sobre colaboración económica y científico-técnica.

En el comunicado que se publicó después del viaje se indicaba que en el curso de los tres años siguientes Japón concedería recursos financieros a Brasil por un total de 2.900 millones de dólares: 630 millones de dólares para la construcción de una planta de aluminio en Belém, 600 millones para la planta de fundición de acero en Tubarám, 120 millones para las obras del puerto en Praia Mole, etc. Todo ello contribuye al rápido incremento de las inversiones niponas en América Latina  [83•14 .

84 Años Millones de dólares 1951-1959 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1972 1974 1975 (marzo) 62,0 218,3 277,3 332,0 372,6 413,8 499,8 699,0 2.413,0 2.510,0

p Brasil constituye la principal esfera de aplicación del capital japonés. Allí se encuentra cerca de la mitad de toda la inversión nipona en América Latina (1.182 millones de dólares a comienzos de 1975); más de 100 firmas japonesas (entre ellas, las más grandes: Mitsubishi, Mitsui, Sumitomo, Marubeni) operan en decenas de grandes empresas de la metalurgia, las industrias naval, textil, petroquímica, minera y otras ramas de la producción brasileña.

p El dinamismo de la expansión japonesa provoca creciente inquietud entre los monopolios yanquis radicados en Brasil, y también en otros países de América Latina, entre los cuales el capital nipón presta atención preferente a México, Perú, Venezuela y Colombia.

El análisis de las tendencias que se manifiestan en las exportaciones de capital hace presumible una ulterior agudización de la lucha entre los monopolios japoneses, estadounidenses y euroccidentales.

* * *
 

Notes

[76•2]   El ministro de Relaciones Exteriores del Brasil, Antonio F. Azeredo de Silveira, en noviembre de 1975 manifestó: “profesamos hacia EE.UU., lo mismo que a Europa Occidental, un sentimiento especial de solidaridad. Esto no significa, sin embargo, que estamos automáticamente atados a EE.UU.”. Die Welt, 10.XI.1975.

[76•3]   Véase Excelsior, México, 14.X.1971.

[77•4]   Cuadro confeccionado con datos tomados de: Britains International ¡nvestimenl Position. London, 1971, p. 64; Deutsche Aussenpolitik, 1973, N 3, S. 670; Overseas Transartion. London, 1975, pp. 14-15.

[78•5]   Véase Trade and Industry, London, 1976, vol. 23, N 7, p. 438.

[79•6]   Véase Bañas. Semanario industrial r flnanceiro. Sao Paulo, 1971, N 884, p. 13: Handelshlatt, 21.VI. 1972.

[79•7]   Véase Anuario estatístico do Brasil, 1975. Rio de Janeiro, 1975, p. 583.

[80•8]   Véase Conjuntura económica, Rio de Janeiro, 1971, vol. 25, N 7, pp. 149-150.

[80•9]   Véase Bañas, 1971, N 904. p. 33; Intereconomics, Hamburg, 1973, N 6, p. 188.

[81•10]   Véase BIK.I, 13 de mayo de 1976.

[81•11]   Véase S. Mishin. El proceso de la concentración de capital en Brasil. Moscú, 1972, pp. 112, 127.

[82•12]   Véase Anuario extatíslico tío Brasil. 1975. p. 583.

[83•13]   Por ejemplo, de conformidad con el convenio concertado en octubre de 1971 con el Grupo Andino, se creó una comisión mixta para la ampliación de las inversiones, el comercio y la “ayuda” económica y científico-técnica por parte del Japón a los países del Grupo.

[83•14]   Véase Comercio exterior, México, 1972, N 2, p. 136; N 3, p. 123; Der Spiegel, 26.VI.1972.