INTERIMPERIALISTAS EN AMERICA LATINA
p ¿Por qué el continente latinoamericano se hizo objeto desde hace tiempo de las pretensiones imperialistas? ¿Qué es lo que atrae a los imperialistas a esta región del mundo? Ante todo, la existencia de enormes recursos de valiosos minerales y materias primas de diversa clase. Además, las perspectivas de su mercado para la venta de artículos elaborados, por cuanto los países latinoamericanos no se encuentran aún en condiciones de producir todos los tipos de instalaciones industriales y máquinas necesarias. Por último, sus amplias posibilidnHes para la inversión de capital.
p En una palabra, desde el punto de vista del capital monopolista, aquí existen condiciones sumamente favorables para la obtención de enormes ganancias.
p Pero, junto a estos factores económicos que pueden denominarse tradicionales, después de la segunda guerra mundial adquirió notoria importancia un factor político no menos relevante como es la fuerte reducción de la “periferia colonial" del imperialismo a consecuencia del ascenso de la lucha liberadora y la aparición de decenas de nuevos Estados soberanos, hecho que acentuó el interés de muchas potencias capitalistas hacia América Latina, aparentemente “sosegada”, provocando así una agudización de la competencia interimperialista. V.I. Lenin definió esta ley del desarrollo histórico universal de la siguiente manera: “Cuanto menos son los países a los que se puede exportar capital de una manera tan ventajosa como a las colonias y a los países dependientes... tanto más enconada es la lucha por el dominio y el reparto...” [73•1
74p La agudización de la lucha interimperialista en América Latina está condicionada también por la ley, revelada por V.I. Lenin, sobre el desarrollo económico y político desigual de los países capitalistas en la fase imperialista, por el cambio en la correlación de fuerzas entre los mismos. Después de la segunda guerra mundial la vigencia de esta ley se manifestó con renovada fuerza.
p Países como Alemania Occidental y Japón, Francia e Italia fueron avanzando rápidamente al proscenio de la economía capitalista y la política mundial, poniendo en el orden del día la cuestión de un nuevo reparto de las esferas de influencia en el sistema capitalista que comprende también a América Latina.
p El número de contrincantes imperialistas en este continente creció considerablemente por cuenta de los llamados pequeños países de Europa Occidental y de una serie de Estados de otras regiones (República Sudafricana, Canadá, Israel, Australia). Se puede comprender, entonces, toda la agudeza de la lucha interimperialista en América Latina en la etapa actual.
p Los competidores de Estados Unidos procuran aprovecharse de las contradicciones entre este país y las naciones latinoamericanas, así como de los esfuerzos de estas últimas para zafarse del dominio norteamericano y diversificar sus relaciones económicas internacionales. Al mismo tiempo, los monopolios de los países que compiten con los Estados Unidos en la lucha por las esferas de influencia en el continente, procuran sacar provecho de las condiciones específicas de desarrollo de sus propias naciones y de la situación internacional en su conjunto. Todo esto imprimió su sello al carácter de la expansión de diferentes potencias de Europa Occidental, así como de Japón. Por ejemplo, una de las peculiaridades de la política inglesa en América Latina después de la segunda guerra mundial fue su relativa tardanza en mostrarse activa (desde mediados de la década del 60). Al mismo tiempo, los monopolios de países como RFA e Italia, también socios tradicionales de la región, casi inmediatamente después de terminada la guerra manifestaron un mayor dinamismo en desplegar la lucha por recuperar las posiciones perdidas. Un empuje análogo caracteriza la actuación de las compañías japonesas, aunque éstas (a semejanza de los consorcios ingleses) se incorporaron a la brega imperialista algo más tarde.
p Los monopolios de una serie de las llamadas naciones pequeñas de Europa Occidental, que aún no tienen una 75 experiencia de contactos con las repúblicas latinoamericanas como la que poseen las firmas de las grandes potencias euroccidentales, se ven obligados, con frecuencia, a proponer condiciones más aceptables para los países de la región, procurando afianzarse de esta manera en el área.
p Cabe subrayar que en la lucha interimperialista se enfrentan uno con otro no sólo países imperialistas por separado, sino también bloques económicos formados por varias naciones, “competidores asociados”, en particular, la Comunidad Europea. Esta agrupación económica, teniendo como base social la camarilla cosmopolita de la oligarquía financiera euroccidental y combinando la fuerza de los monopolios con el poderío mancomunado del Estado, aparece como un factor importante en la lucha interimperialista en América Latina.
p Para hacer frente a los viejos y nuevos competidores en América Latina, los círculos monopolistas de EE.UU. se ven obligados a cambiar de táctica, buscar nuevos medios y procedimientos para mantener sus posiciones y, en una serie de casos, hacer determinadas concesiones a los países de la región a fin de conservarlos en la órbita de su influencia y, a la vez, contraponerse a su acercamiento con otros Estados capitalistas desarrollados.
Aunque los monopolios de Estados Unidos siguen conservando, en suma, una posición dominante en la economía de la región, su participación en el total de la inversión extranjera y del intercambio comercial de América Latina ha experimentado en los últimos 10-15 años una tendencia descendente. Al mismo tiempo, creció la parte correspondiente a los países euroccidentales y a Japón en el total de las inversiones privadas en la zona.
Notes
[73•1] V. I. Lenin. La bancarrota de la U Internacional. O. C., l. 26, p. 235.