MONOPOLISTA EN AMERICA LATINA
DE LOS MONOPOLIOS DE EE.UU. EN AMERICA LATINA
p América Latina representa un importante blanco en la expansión ideológica del imperialismo yanqui. Los círculos dirigentes de EE.UU. desarrollan su ofensiva en diferentes sectores del frente ideológico tomando en consideración las particularidades de la vida social y política de los países del continente y de acuerdo a un plan detalladamente elaborado.
p En los últimos años, cuando los pueblos de la región se alzan en activa lucha revolucionaria y buscan sus vías hacia el futuro, la penetración ideológica de EE.UU. persigue los siguientes objetivos principales:
p - conservar y afianzar las posiciones de los monopolios imperialistas de Estados Unidos y, de esa manera, asegurar la persistencia futura del régimen capitalista en los países latinoamericanos;
p - impedir la difusión de ánimos e ideas revolucionarias, progresistas y democráticas entre las vastas capas de la población de América Latina;
p - implantar las ideas y ánimos anticomunistas y reaccionarios en el medio latinoamericano, difundir con todos los recursos posibles el “modo de vida norteamericano”;
p - obstaculizar las transformaciones progresistas en los países latinoamericanos que puedan contribuir al afianzamiento de la soberanía de estas naciones, de su independencia económica y política;
p - influir en el desarrollo de situaciones generales y concretas que pongan en peligro las posiciones de EE.UU. en una u otra zona de América Latina, así como en el 215 continente tomado en conjunto, y orientarlas en una dirección favorable para los Estados Unidos.
p El imperialismo de EE.UU. enfila su aparato de expansión ideológica principalmente para accionar sobre los grupos sociales que despliegan mayor actividad en la lucha antimperialista: la clase obrera, las capas medias y los militares con ánimos patrióticos.
p El principal arma ideológica del imperialismo en la lucha contra las fuerzas patrióticas y antimperialistas de América Latina es el anticomunismo. En él coinciden la ideología imperialista y la ideología de los elementos feudales y proimperialistas y de los sectores burgueses reaccionarios [215•1 . El anticomunismo marcha hombro a hombro con el imperialismo yanqui que intenta someter física y espiritualmente a los pueblos de América Latina.
p La calumnia contra el régimen socialista, contra los partidos marxistas-leninistas y otras fuerzas progresistas del continente, practicada por la propaganda anticomunista, tiene por objeto sembrar el odio, el pánico y encender la histeria anticomunista.
p Más de medio siglo atrás V.I. Lenin señaló que la burguesía se esfuerza por compensar su debilidad ideológica acudiendo a la propaganda entre las masas, esperando sacar provecho de su ignorancia, sus prejuicios y la simple debilidad humana [215•2 . Perfeccionando constantemente estos métodos, los dirigentes de la propaganda imperialista en EE.UU. llegaron a la doctrina de la “guerra sicológica”. Su objetivo, como lo manifestó cínicamente Michael Choukas, uno de los teóricos estadounidenses en esta materia, consiste en formar, con ayuda de la propaganda, “una personalidad totalmente carente de toda capacidad para analizar las cosas, pensar de manera crítica y racional; una personalidad con estado emocional tan bajo que pueda actuar sólo por el influjo de fuerzas exteriores y, por lo tanto, de estímulos e incentivos artificiales" [215•3 . A ello contribuyen los principios metodológicos utilizados por los centros de propaganda del imperialismo de EE.UU., según los cuales son buenos, verdaderos y moralmente 216 justificables todos los medios y recursos propagandísticos con tal de’ que conduzcan exitosamente al objetivo fijado.
p La expansión ideológica del imperialismo estadounidense se lleva a cabo a través de un mecanismo que agrupa centenares de organizaciones oficiales, semioficiales y privadas. El papel rector lo desempeñan la Agencia de Información de Estados Unidos (USÍA), la Agencia Central de Inteligencia (CÍA), las secciones especiales de la Secretaría de Defensa, los Cuerpos de Paz y las más grandes fundaciones de Estados Unidos.
p La USÍA ocupa un papel especial en el sistema de los órganos de propaganda de EE.UU. Por el carácter de sus facultades, por su importancia y por el número de su personal cumple prácticamente las funciones de una dependencia oficial de primer orden en Estados Unidos. A mediados de los años 70 la USÍA actuaba en 23 países de América Latina; aquí se concentraba cerca de 14% de su personal empleado en el exterior. En 1974 empezó a editarse en portugués y español la revista Horizontes de EE. UU. especialmente para América Latina. Las revistas Problemas internacionales y Problemas del comunismo tienen una orientación aún más anticomunista y proyanqui.
p Los centros de la USÍA publican anualmente hasta 1.400.000 ejemplares de libros y folletos destinados a América Latina, sin contar varios millones de ejemplares de literatura “camuflada”, impresa por encargo y con los recursos de la USÍA bajo el rótulo de editoriales latinoamericanas apócrifas.
p Los dirigentes de la “guerra psicológica" de EE.UU. consideran sumamente importante la propaganda dirigida a través de las editoriales, periódicos? revistas, radio y televisión nacionales. Aprovechando la situación de que los órganos de información locales experimentan una insuficiencia crónica de resursos, la USÍA les suministra gratis la información anticomunista, especialmente seleccionada y tendenciosa sobre los acontecimientos internacionales y que en la mayoría de los casos se publica en nombre de estos periódicos y revistas. Centenares de estaciones de radio y televisión en los países latinoamericanos obtienen y retransmiten regularmente programas propagandísticos grabados de la USÍA.
p Los jefes de la USÍA consideran que el medio más masivo de propaganda es la radio, tomando en cuenta la gran cantidad de receptores existentes en los países latinoamericanos, 218 donde por cada mil habitantes hay 94 aparatos. En la red transmisora de América Latina partcipan más de 70 estaciones de radio privadas y oficiales de Estados Unidos. La base de la expansión ideológica del imperialismo yanqui a través de la radio sigue siendo la “Voz de América”. La duración total de sus transmisiones para América Latina hace varios años era de unas 70 horas semanales.
p Los puntos de apoyo para las operaciones ideológicas de la USÍA en América Latina son sus centros de información (USIS). Sólo en Brasil funcionan 29, en Argentina 13, en México, Colombia y Perú 9, en Chile 7 de estos centros; en Chile operaban incluso estando en el poder la Unidad Popular.
p En 1972 la USÍA fue objeto de debates en la Comisión Senatorial para Asuntos extranjeros del Congreso de EE.UU. Durante los mismos su dirigencia se vio obligada a reconocer que la agencia mantenía en sus actividades estrechos vínculos con monopolios imperialistas transnacionales como SearsRoebuck en Colombia y Proctor and Gamble en México. Además, durante 1969 y 1970 la USÍA publicaba y difundía en decenas de países latinoamericanos historietas sin pie de imprenta, orientadas especialmente a desacreditar a los participantes de los movimientos patrióticos. Las secciones de la USÍA en Ecuador, Paraguay y México editaban guías anónimas de turismo, folletos para profesores de idioma inglés o para los sindicatos locales del transporte u otros sectores de la economía que adquirían significado estratégico exclusivo en situaciones políticas internas tensas (baste recordar las huelgas de los propietarios y chóferes de camiones durante el período de la Unidad Popular en Chile).
p La USÍA actúa en la más estrecha interconexión con la CÍA y sus propios servicios propagandísticos.
p Ya se ha señalado que la Secretaría de Defensa también interviene activamente en la expansión ideológica del imperialismo de EE.UU. en las repúblicas latinoamericanas. En la dependencia militar yanqui existen diversos organismos cuyas funciones comprenden la organización y ejecución concreta de operaciones en el sentido de la lucha ideológica. Estas actividades se coordinan con la política del Departamento de Estado, la CÍA, la USÍA y el FBI.
p En 1961, cuando el Pentágono empezó a emprender acciones muy enérgicas contra los movimientos de liberación de los pueblos de América Latina, en Fort Bragg (217 Carolina del Norte) fue creado un centro de formas especiales de guerra, adjunto al Estado Mayor del Ejército de EE.UU., instalándose una escuela de formas especiales de guerra y una sección de investigaciones de esas formas. La jefatura del centro tenía la misión de dirigir también la “guerra sicológica”.
p El Pentágono vincula el empleo de medios de presión psicológica con las necesidades de la preparación y posible puesta en práctica de una agresión militar destinada a sofocar el movimiento liberador de los pueblos latinoamericanos. Los representantes de los círculos reaccionarios en esa dependencia militar consideran que el éxito de eventuales guerras locales emprendidas para conservar el régimen capitalista en el continente depende de una minuciosa y eficiente actuación sobre las mentes mediante métodos modernos de presión psicológica.
p Ello explica la atención que el Pentágono cada vez más dispensa a las investigaciones en el terreno de las ciencias sociales: sociología, psicología, etc. En esas labores el peso principal recae en la materia que en los documentos oficiales figura como estudio de las condiciones imperantes en el exterior que influyen en la seguridad militar. Según datos publicados por el Congreso de EE.UU., el fmanciamiento por el Pentágono de ese tipo de investigaciones ascendía a 7 millones de dólares anuales durante el período 1966-1970. Trabajando en la orientación prevista para esas investigaciones, la Universidad Americana (Washington), junto con el Pentágono, los Cuerpos de Paz y algunos otros organismos, efectuó una amplia encuesta ideológica de la sociedad chilena, utilizando, ante todo, la difusión de cuestionarios especiales. Esa pesquisa, que significó una intervención encubierta en los asuntos de Chile e influyó en el desenlace de la asonada militar de setiembre de 1973, llevaba el nombre de “Plan Camelot”. Durante su ejecución se prescribía prestar especial atención a la estructura de los grupos sociales del país, su ideología, situación económica, a la inclinación de unos u otros grupos hacia la actividad revolucionaria, al sistema de preparación de cuadros para las fuerzas armadas nacionales, a los ánimos reinantes entre los militares y la policía, a los medios de comunicación masiva, etc. Programas de esta clase, pero con otro nombre, fueron desarrollados por el Pentágono también en Colombia, Uruguay, Perú y en algunos otros países en los que se preveía, según los pronósticos de 219 los expertos estadounidenses, un ascenso del movimiento liberador.
p En la orquestación de la expansión ideológica participan directamente, asimismo, unidades especiales de “guerra psicológica”, emplazadas tanto en territorio de EE.UU. como en las bases militares existentes en los países de América Latina: Zona del Canal de Panamá, Guantánamo, Puerto Rico, etc. Estas unidades están equipadas con potentes estaciones de radiodifusión, técnica de imprimir materiales de propaganda en diversos idiomas; tienen aviones con instalación especial.
p El Pentágono, debido a la intensificación de los ánimos patrióticos en las fuerzas armadas de algunos países de América Latina, empezó a manifestar suma atención a la imagen social de los militares latinoamericanos. Los dirigentes de la dependencia militar estadounidense, para conquistar partidarios entre ellos, acuden al moldeo ideológico de los mismos en las escuelas militares ubicadas en EE.UU., Zona del Canal de Panamá, Brasil, Colombia y otros países del continente, así como a la ayuda de “comandos móviles de instrucción" de las tropas especiales de Estados Unidos (boinas verdes). Ese moldeo tiende a convertir a los militares latinoamericanos en partidarios del “modo de vida norteamericano”, de los ideales del “panamericanismo”, de la “civilización occidental cristiana" e inculcar, al mismo tiempo, odio al comunismo. Estas tareas cumplen también diferentes misiones militares estadounidenses emplazadas en los países de la región. Según manifestaciones de William Rosson, jefe de los “boinas verdes”, este grupo está destinado a “influir en el desarrollo favorable de los esfuerzos encaminados a la cooperación entre los militares norteamericanos y sus colegas del hemisferio occidental" [219•4 .
p La finalidad principal de este conjunto de medidas del Pentágono reside en llevar a cabo un “tratamiento” psicológico que transforme a los militares latinoamericanos que cursan estudios en ejecutores de confianza de cualquier directiva del Pentágono. Military Review, órgano de la Academia de Oficiales de Estado Mayor del Ejército de EE.UU., al referirse a la preparación de militares de América Latina por los especialistas yanquis, subrayó el ejemplo de los militares chilenos [219•5 . Durante el período 1970-1973 cursaron estudios en 220 las escuelas militares de EE.UU. y de la Zona del Canal de Panamá centenares de oficiales de las fuerzas armadas de Chile que no sólo recibieron “tratamiento” sicológico, sino que fueron entrenados en la aplicación de métodos concretos para derrocar al gobierno progresista y reprimir a las masas populares. En la Escuela de las Américas de Fort Gullick, por ejemplo, los oficiales chilenos estudiaban la instrucción N 1/57 donde se dice: “Todo el sentido del golpe de Estado consiste en que es un golpe imprevisto, decidido, al corazón del gobierno, puñalada que penetra de inmediato hasta la empuñadura" [220•6 .
p En los últimos años los miembros de las fuerzas latinoamericanas de seguridad interna y de la policía también se han transformado en importante blanco del moldeo ideológico del imperialismo estadounidense. El FBI aparece en el papel de “maestro principal" que presta su “ayuda”, en lo esencial, por intermedio de la Asociación para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. Entre los múltiples centros de adiestramiento que preparan agentes de la policía latinoamericana ocupa lugar destacado la Academia Internacional de Policía de Washington, fundada en 1963. Todo el ciclo de aprendizaje en este establecimiento está penetrado por un rabioso anticomunismo. Durante el curso de estudios a los alumnos latinoamericanos se les inculca el odio a los movimientos democráticos y el culto al “modo de vida norteamericano”. Los policías entrenados en los centros yanquis de aprendizaje se transforman en fieles servidores de los regímenes reaccionarios proimperialistas y en verdugos de sus pueblos.
p Son grandes también los recursos que invierte para la expansión ideológica en América Latina el capital monopolista estadounidense, directamente interesado más que nadie en los éxitos de aquella. El papel creciente de los medios de información masiva contribuye a la irrupción de los monopolios norteamericanos en los países del continente: ésta se opera, principalmente, a través de las compañías de radio y televisión, de las agencias de propaganda, de historietas, revistas, manuales escolares, de los trusts cinematográficos y las agencias internacionales de prensa.
p El ejemplo de la televisión es muy demostrativo ya que desde su comienzo en América Latina este medio de 221 comunicación masiva se encuentra en manos de tres compañías yanquis: American Broadcasting Company (ABC), Columbia Broadcasting System (CBS) y National Broadcasting Company (NBC). La más grande, la ABC, posee acciones en las estaciones de televisión de Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, México, Colombia, Venezuela, Ecuador y Chile. La ABC supo aprovechar la fundación de la ALALC para agrupar en 1968 bajo su control a las estaciones más grandes de televisión de toda la zona en la LATINO (Latin American Televisión International Network Organization).
p Los monopolios estadounidenses de televisión se transforman en los principales “rectores” de la vida cultural de una serie de países latinoamericanos produciendo en ellos manuales escolares, videomagnetófonos de escuela y materiales para los mismos, monopolizando la confección de los programas de estudio por televisión y la producción de discos. Con el desarrollo de satélites artificiales para los sistemas de televisión va en aumento la influencia de estas corporaciones en la formación cultural y escolar, así como dentro de todo el sistema de educación superior de América Latina.
p Importante papel en la organización y desarrollo de la expansión ideológica en América Latina, sobre todo en la educación, cumplen las fundaciones privadas de los monopolios yanquis. En EE.UU. funcionan en total más de 30.000 fundaciones de este tipo. 249 poseen activos que sobrepasan de 10.000.000 de dólares cada una. Los activos de todas las fundaciones de “beneficencia” norteamericanas suman en conjunto 20.000 millones de dólares, de los cuales se asignan anualmente alrededor de 1.500 millones para las amplias actividades que realizan.
Las fundaciones más influyentes son las que componen el llamado “trío grande”; la Fundación Ford (3.000 millones de dólares), la Fundación Rockefeller (860 millones de dólares) y la Carnegie Corporation (más de 340 millones de dólares). El carácter multifacético de las actividades del “trío grande”, que opera bajo el rótulo de instituciones privadas y se guía, aparentemente, sólo por intereses puramente científicos y culturales, está llamado a apagar los recelos que despiertan en los medios sociales de los países latinoamericanos, donde estas fundaciones actúan con extraordinario dinamismo. En realidad, estas instituciones constituyen una potente arma en la expansión ideológica de EE.UU. en América Latina.
Notes
[215•1] Véase Programa del Partido Comunista de la Unión Soviética. Moscú. 1967, pp. 52-54 (ed. en ruso).
[215•2] Véase V. I. Lenin. La alianza de la mentira. O. C., t. 31, pp. 217, 219.
[215•3] La guerra sicológica. Moscú, 1972, pp. 16-17 (ed. en ruso).
[219•4] Zarubiézhnoe voiénnoie obozrenie, 1974, N 2, p. 16.
[219•5] Militar\ Revieu’, Fort Leaverworking, 1975, June.
[220•6] Neue Berliner Illustrierte, Berlín, 1974, 1 Januarheft, S. 11.