Y LA LUCHA DE LOS PAÍSES DE AMERICA LATINA
POR LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA
DE ESTADOS UNIDOS EN LA ECONOMÍA DE AMERICA LATINA
DE LOS PAÍSES DE AMERICA LATINA A LOS MONOPOLIOS DE EE.UU.
p V.I. Lenin, en sus investigaciones teóricas, consagró lugar apreciable al análisis del carácter y las particularidades del imperialismo norteamericano, de su política económica en América Latina y de sus posiciones en esta región. Lenin prestó especial atención a la guerra de 1898 en el hemisferio occidental entre EE.UU. y España, calificándola de guerra imperialista [19•1 . Este conflicto bandidesco, que terminó con el avasallamiento de Cuba y Puerto Rico, marcó el comienzo de una nueva época en el desarrollo del capitalismo, la época imperialista.
p Posteriormente, al estudiar las peculiaridades del imperialismo norteamericano, V.I. Lenin señalaba que Norteamérica "despoja a todos, y lo hace de modo muy original. No tiene colonias" [19•2 . En efecto, los EE.UU. formalmente no estaban vinculados con colonias y optaron desde hace mucho, acudiendo a resortes económicos, por crear un "imperio invisible”, cuyo núcleo pasó a ser América Latina.
p Por razones específicas de su desarrollo histórico, sobre todo como consecuencia de su aparición tardía en el 20 escenario mundial, los EE.UU. no estuvieron en condiciones de formar un imperio colonial semejante a los que alcanzaron conquistar las potencias euroccidentales. Al mismo tiempo, ya a comienzos de la década del 90 del siglo pasado, los Estados Unidos consiguieron obtener la primacía en el mapa industrial del mundo, lo cual les proporcionaba medios económicos más poderosos de avasallamiento que los de otros países. No estará fuera de lugar añadir que los EE.UU. no sólo no sufrieron devastaciones durante dos conflictos bélicos mundiales, sino que salieron de ellos enriquecidos.
p “Los multimillonarios norteamericanos —subrayaba V. I. Lenin en su Carta a los obreros norteamericanos al definir la situación de los monopolios estadounidenses durante la primera guerra mundial— eran, probablemente, los más ricos de todos y los que se encontraban en la situación geográfica más segura. Se han enriquecido más que nadie; han convertido en tributarios suyos a todos los países, incluso a los más ricos; han reunido como fruto del pillaje centenares de miles de millones de dólares" [20•3 . Este enriquecimiento contribuyó al crecimiento posterior de su poderío y, al mismo tiempo, posibilitó su expansión económica al exterior. En la penetración de los monopolios norteamericanos en América Latina jugó un papel de primer orden la exportación de capitales. Esta es, según la definición de Lenin, "una de las bases económicas más esenciales del imperialismo" [20•4 . Precisamente gracias a la exportación de capitales los monopolios de EE.UU. lograron asegurarse el control sobre muchas ramas fundamentales de la economía de los países del continente.
p Más de 60 años atrás V.I. Lenin ya había advertido en sus trabajos que el imperialismo se caracteriza no sólo por la existencia de dos grupos principales de países: los que poseen colonias y las colonias, sino también de una serie de formas intermedias de dependencia estatal. "El capital financiero —escribía Lenin— es una fuerza tan considerable, puede decirse tan decisiva, en todas las relaciones económicas e internacionales que es capaz de subordinar, y en efecto subordina, incluso a los Estados que gozan de la independencia política más completa...” [20•5
21p Los países latinoamericanos que conquistaron la independencia política ya a principios del siglo pasado, al convertirse en objeto de una amplia expansión política y económica por parte de la principal potencia imperialista, empezaron a perder paulatinamente su independencia en el campo económico. Principal arma de sometimiento, utilizada por los monopolios norteamericanos, fueron las inversiones de capital privado y, ante todo, las inversiones directas.
p A fines del siglo pasado las inversiones de EE.UU. en América Latina se estimaban en 310 millones de dólares y estaban compuestas, en lo esencial, por inversiones directas en Cuba, México y Costa Rica. Los otros países de la región, sobre todo los de América del Sur, se hallaban en la esfera de influencia de los capitales de Inglaterra, así como de Francia y Alemania. Las inversiones de EE.UU. eran siete veces menores que las de Gran Bretaña y casi la. mitad de las de cada una de las otras dos potencias imperialistas.
p El inicio de la época del imperialismo está relacionado con una acelerada intensificación de la expansión económica de EE.UU. en América Latina. A comienzos del siglo empezaron a penetrar en el continente monopolios norteamericanos como Swift, Armour y Wilson (industrias frigoríficas en Argentina, Uruguay y Brasil), Boston Fruit y United Fruit Co. (sector agrario en América Central), y otros. En 1914 el total de la inversión privada extranjera en América Latina se estimaba en 7.600 millones de dólares, correspondiendo a EE.UU. 1.400 millones (Inglaterra 3.600 millones, Incremento de las inversiones de EE.UU. en América Latina (millones de dólares) [21•6 Año inversiones directas De cartera Total 1879 308 _ 308 1914 1.281 367 1.648 1918 1.987 419 2.406 1929 3.519 1.725 5.244 1940 2.771 1.040 3.811 1945 2.999 1.259 4.258 1948 4.148 1.557 5.705 1960 8.365 4.100 12.465 1970 14.683 8.200 22.883 1976 23.536 22 Francia 700 millones y Alemania 300 millones de dólares, etc.). Al desencadenarse la crisis económica capitalista mundial de 1929-1933, los EE.UU. habían ocupado ya el primer lugar en América Latina por el monto total de sus inversiones directas que ascendieron a 3.500 millones de dólares. Si bien al iniciarse la segunda guerra mundial las inversiones directas norteamericanas, cuyo monto se redujo un poco durante la década del 30 (totalizaban aproximadamente la misma suma que las de Gran Bretaña), las posiciones de EE.U U. eran rríás firmes.
p Por lo tanto, el capital yanqui, ya a comienzos de la segunda guerra mundial, afianzó sensiblemente sus posiciones y, al término de la misma, empezó a elaborar teorías para “fundamentar” la necesidad de seguir ensanchando su expansión.
p Durante la segunda conflagración bélica se produjeron importantes cambios en la estructura económica de los países de América Latina, lo cual, a su vez, creó condiciones favorables para las exportaciones de capital extranjero, V.I. Lenin, al referirse a la exportación de capitales por los países en los que el capitalismo "pasó de maduro”, indicaba al mismo tiempo que "la posibilidad de la exportación de capitales la determina el hecho de que una serie de países atrasados han sido ya incorporados a la circulación del capitalismo mundial, han sido construidas las principales líneas ferroviarias o se ha iniciado su construcción, se han asegurado las condiciones elementales de desarrollo de la industria, etc.” [22•7
p A principios de 1978, las inversiones directas privadas de EE.UU. en América Latina se estimaban en 25.000 millones de dólares, lo que representaba las dos terceras partes de todas las inversiones directas privadas extranjeras en el continente. En América Latina se encuentra concentrada la quinta parte de todas las inversiones directas privadas estadounidenses y 60% de las colocadas por EE.UU. en los países en desarrollo [22•8 .
p A modo de comparación, se puede señalar que la parte de todas las inversiones extranjeras, correspondientes a EE.UU., asciende a 57%, en Oriente Medio, 36% en Asia y 25”;’, en África [22•9 . América Latina representa la zona del mundo 23 en desarrollo con mayor “densidad” de inversiones norteamericanas.
p En las exportaciones de capitales estadounidenses a América Latina crece en la actualidad el porcentaje de las inversiones directas, es decir, las que van dirigidas directamente a las empresas que se encuentran en el exterior. Los monopolios estadounidenses prefieren instalar en los países del continente sus filiales y empresas subsidiarias, adquirir los paquetes de control de las compañías latinoamericanas y asegurarse el dominio parcial o completo en importantes esferas de la actividad económica.
p Gus Hall, secretario general del Partido Comunista de EE.UU., al definir la estructura económica del imperialismo norteamericano contemporáneo, subrayó que los monopolios empezaron a elaborar gran parte de su producción industrial en las múltiples empresas que poseen fuera del país. La General Electric tiene, por ejemplo, empresas radicadas en más de 100 países. "En un número cada vez mayor de corporaciones -señaló Gus Hall- la producción doméstica ocupa menos lugar que la de las empresas ubicadas en el extranjero" [23•10 .
No se puede dejar de anotar, apreciando las perspectivas históricas de la exportación de capitales, que la producción capitalista implantada desde afuera tiende a favorecer, en primer término, al país exportador. La producción local responde primordialmente a las necesidades del mercado interno, conformando una economía nacional capaz de promover el desarrollo económico. A diferencia de ello, la producción que en uno u otro país se desarrolla sobre una base foránea se oriente en lo esencial a proporcionar los mayores beneficios al capital proveniente del exterior. Por eso, el capital monopolista extranjeio afluía tradicionalmente, ante todo, a las ramas que proporcionaban materias primas de la minería, combustible, productos alimenticios y estaban orientadas al mercado externo, y sólo en parte ínfima a las industrias destinadas a satisfacer la demanda nacional.
Notes
[19•1] Véase V. I. Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo. O. C., t. 27, p. 409.
[19•2] V. I. Lenin. lujarme acerca de las concesiones. Reunión del activo de la organización del PC(b)R de Moscú, 6 de diciembre de 1920. O. C., t. 42, p. 67.
[20•3] V. I. Lenin. Carta a los obreros norteamericano!:. O. C., t. 37, p. 50.
[20•4] V. I. Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo. O. C., t. 27, p. 397.
[20•5] Ibídem, p. 379.
[21•6] K. F. Mikesell. Inversiones extranjeras en América Latina. Washington, 1956; Statistical ahstracl of Ihe United States, Washington, 1960-76; Survey of Curren! Business, 1977, Washington, p. 42.
[22•7] V. I. Lenin. El imperialismo, /ase superior del capitalismo O C t. 27, p. 360.
[22•8] Véase Sitrvey of Current Business, 1977, August, p. 42.
[22•9] Véase N. U. Las corporaciones multinacionales en el desarrollo mundial New York, 1973, p. 3.
[23•10] Gus Hall. Imperiaüsm Today. New York, 1972, pp. 66-67.