8-16 DE MARZO DE 1921
p Publicado con pequeñas abreviaciones en 1921 en el libro "Décimo Conpreso del Partida Comunista de Rusia. Actas taquigráficas (del .V al I ti de marzo de 1921)”. Moscú.
p T. 43. págs. 3-6, 57-75, 89-97.
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p Camaradas, es la primera vez que reunimos nuestro congreso cuando en el territorio de la República Soviética no hay tropas enemigas, apoyadas por los capitalistas e imperialistas de todo el mundo. La primera vez que, gracias a las victorias del Ejército Rojo durante este año, inauguramos el congreso del partido en 579 tales condiciones. Tres años y medio de lucha de dureza inaudita, ¡pero hemos logrado expulsar a los ejércitos enemigos de nuestro territorio! Es natural que estemos aún muy lejos de haberlo conquistado todo con eso, y en modo alguno hemos conquistado con eso lo que debemos conquistar: librarnos verdaderamente de la agresión y la ingerencia de los imperialistas. Por el contrario, sus acciones de armas contra nosotros han adquirido una forma menos militar, pero más dura y peligrosa en algunos aspectos para nosotros. La transición de la guerra a la paz, transición que aplaudimos en el pasado congreso del partido y hemos tratado de realizar ya, procurando ordenar el trabajo en este sentido, aún no se ha consumado hasta hoy. Siguen alzándose ante nuestro partido tareas de inverosímil dificultad, tareas que no sólo atañen al plan económico, en el que hemos cometido muchos errores, tareas que no sólo atañen a las bases de la edificación económica, sino a las bases de las propias relaciones entre las clases que han quedado en nuestra sociedad, en nuestra República Soviética. Las propias relaciones entre las clases han cambiado, y esta cuestión debe ser —creo que todos estaréis conformes con ello—una de las cuestiones principales que habéis de dilucidar y resolver aquí.
p Camaradas, hemos vivido un año excepcional, nos hemos permitido el lujo de abrir discusiones y controversias dentro de nuestro partido. ¡Para un partido que está rodeado de enemigos poderosísimos y fortísimos, enemigos que agrupan a todo el mundo capitalista, para un partido que carga con un peso inaudito, este lujo ha sido verdaderamente asombroso!
p No sé cómo valoraréis ahora esto. ¿Os parece que este lujo ha correspondido plenamente a nuestras riquezas, tanto materiales como espirituales? De vosotros depende valorarlo. Pero, en todo caso, debo decir una cosa: que aquí, en este congreso, debemos adoptar un lema, proponernos un fin y una tarea principal que debemos llevar a cabo cueste lo que cueste: salir más fuertes de la discusión y las controversias que cuando las empezamos. (Aplausos.) Vosotros, camaradas, no podéis ignorar que todos nuestros enemigos—y sus nombres forman legión—repiten y despliegan en todos sus innumerables órganos extranjeros el mismo rumor a cien y mil voces, que nuestros enemigos burgueses y pequeñoburgueses difunden aquí, dentro de la República Soviética, a saber: si hay discusión hay controversias; si hay controversias hay disensiones, y si hay disensiones, los comunistas se han debilitado: ¡dale, ahora o nunca, aprovéchate de su debilitamiento! Esta es hoy la consigna del mundo hostil a nosotros. No debemos olvidarlo un instante. Nuestra tarea consiste ahora en mostrar que, aunque nos permitiéramos, con acierto o sin él, este lujo en el pasado, de esta 580 situación debemos salir de manera que, tras haber examinado debidamente en nuestro congreso del partido la extraordinaria abundancia de plataformas, matices, tonos y semitonos formulados y discutidos, nos digamos: en todo caso, como quiera que la discusión se venga manifestando hasta ahora, por mucho que discutamos entre nosotros—y tenemos delante a tantos enemigos—, la tarea de la dictadura del proletariado en un país campesino es tan inabarcable y difícil que no nos basta con que el trabajo sea más cohesionado y más aunado que antes de manera sólo formal—vuestra presencia aquí, en este congreso, demuestra ya que eso es así—, sino también de manera no sólo formal, a fin de que no queden los menores residuos de fraccionalismo—dondequiera y comoquiera que se haya manifestado hasta la fecha—, a fin de que en modo alguno queden esos residuos. Sólo con esa condición cumpliremos las inmensas tareas que tenemos planteadas. Y estoy convencido de que expresaré el propósito y la firme resolución de todos vosotros si digo: ¡Debemos salir del presente congreso, en todo caso, con una unidad del partido más sólida, más estrecha y sincera! (Aplausos.)
Publicado el 9 de marzo de 1921 en el núm. 52 de “Pravda”.
Notes