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SOBRE EL PLAN ECONÓMICO ÚNICO
 

p Los artículos y conversaciones dedicados a este tema producen una impresión deprimente. Echad una ojeada a los artículos de L. Kritsman publicados en Ekonomícheskaya = Zftizn^^183^^ (I, 14 de diciembre de 1920; II, 23 de diciembre; III, 9 de febrero; IV, 16 de febrero; V, 20 de febrero). Son verbosidad de lo más vana. Infraliteratura. No querer tomar en consideración ni estudiar las cosas útiles que se han creado en este dominio. Reflexiones—¡en cinco largos artículos!—acerca de cómo emprender el estudio, en vez de estudiar los datos y los hechos.

p Tomad las tesis de Miliutin (Ekonomícheskaya Zhizn, 19 de febrero) y las de Larin (Ekonomícheskaya Zhizn, 20 de febrero) y prestad oído a los discursos de camaradas "que desempeñan cargos de responsabilidad”. Los mismos defectos cardinales que vemos en Kritsman. Escolasticismo de lo más tedioso, rayano en la charlatanería acerca de la ley de la concatenación, etc.; escolasticismo ora literario, ora burocrático, pero sin obra viva.

p Peor aún. Altiva y burocrática falta de atención a la obra viva ya hecha y que es necesario proseguir. Una y otra vez, la más vana "producción de tesis" o la invención de consignas y proyectos, en lugar de conocer detenida y minuciosamente nuestra propia experiencia práctica.

p El único trabajo serio respecto al plan económico único es el Plan de electrificación de la RSFSR, el informe de la GOELRO (Comisión Estatal para la Electrificación de Rusia) al VIII Congreso de los Soviets, editado en diciembre de 1920 y repartido en el VIII Congreso. En este libro está expuesto un plan económico único, redactado, claro está, sólo como primera aproximación por las mejores fuerzas científicas de nuestra república cumpliendo un encargo de sus organismos superiores. Y la lucha contra la ignorante presunción de los dignatarios, contra la presunción intelectual de los literatos comunistas hemos de comenzarla por el asunto más modesto, por la simple narración de la historia de este libro, de su contenido y su importancia.

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p Del 2 al 7 de febrero de 1920, o sea, hace más de un año, se celebró la sesión del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia que aprobó la resolución ^^184^^ concerniente a la electrificación. En ella leemos:

p “...A la par con las tareas más inmediatas, apremiantes, inaplazables y de primer orden para organizar el transporte, suprimir las crisis de combustibles y alimentos, combatir las epidemias y organizar ejércitos disciplinados de trabajo, a la Rusia Soviética se le ofrece por primera vez la posibilidad de empezar a crear la economía de manera más planificada, elaborar científicamente y poner en práctica de modo consecuente un plan estatal de toda la economía nacional. Teniendo en cuenta la importancia primordial de la electrificación... valorando la importancia de la electrificación para la industria, la agricultura, el transporte... etc., etc., el CEC de toda Rusia acuerda: encargar al CSEN, junto con el Comisariado del Pueblo de Agricultura, que preparen el proyecto de construcción de la red de centrales eléctricas..."

p Parece que está claro. "Elaborar científicamente un plan estatal de toda la economía nacional": ¿es posible no comprender estas palabras, esta resolución de nuestro poder supremo? Si los literatos y dignatarios, que se jactan de su comunismo ante "los especialistas”, no conocen esa resolución, no puedo sino recordarles que el desconocimiento de nuestras propias leyes no es un argumento.

p Cumpliendo los acuerdos del CEC de toda Rusia, el Presidium del CSEN ratificó el 21 de febrero de 1920 la Comisión de Electrificación, que se formó adjunta a la Sección de Electricidad; y luego, el Consejo de Defensa aprobó el Reglamento de la GOELRO, cuya composición se encargó determinar y aprobar al CSEN de acuerdo con el Comisariado del Pueblo de Agricultura. La GOELRO publicó ya el 24 de abril de 1920 el núm. 1 de su Boletín, que contenía un detalladísimo programa de trabajos, una lista de las personas de responsabilidad, científicos, ingenieros, agrónomos y estadísticos que integran diversas subcomisiones, dirigen el trabajo en su zona respectiva y han asumido distintas tareas, señaladas con exactitud. La sola enumeración de estas tareas y de las personas que las han asumido ocupa diez páginas en el núm. 1 del Boletín. Todas las mejores fuerzas que estaban a la vista del CSEN y del Comisariado del Pueblo de Agricultura, así como del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación, fueron incorporadas al trabajo.

p Fruto de la labor efectuada por la GOELRO ha sido la obra científica antes mencionada, voluminosa y excelente. Han colaborado en ella más de 180 especialistas. La enumeración de los trabajos aportados por ellos a la GOELRO pasa de 200. En primer lugar, tenemos una lista de estos trabajos (primera parte del 571 mencionado volumen, que abarca más de 200 páginas): a) la electrificación y el plan de la economía del Estado; luego, b) abastecimiento de combustible (con un detallado "presupuesto de combustibles" de la RSFSR dentro de los límites del próximo decenio, teniendo en cuenta el número necesario de obreros); c) energía hidráulica; d) agricultura; e) transporte, y f) industria.

p El plan está calculado para un decenio, aproximadamente, y en él se indica el número de obreros y la potencia (en miles de HP). Por supuesto, este plan es sólo aproximado, inicial, está trazado en líneas generales, con errores; es un plan "redactado sólo como primera aproximación”, pero es un verdadero plan científico. Tenemos cálculos exactos de especialistas relativos a todas las cuestiones fundamentales. Tenemos sus cálculos referentes a todas las ramas industriales. Tenemos—ahí va un pequeño ejemplo—el cálculo de las proporciones de la producción de cuero y de calzado a razón de dos pares por habitante (trescientos millones de pares), etc. En suma, tenemos el balance material y financiero (en rublos oro) de la electrificación (unos trescientos setenta millones de jornadas de trabajo, tantos barriles de cemento, tantos ladrillos, puds de hierro, cobre, etc., tanta potencia de los turbogeneradores, etc.). El balance prevé un aumento del 80% “(según cálculos muy inexactos”) de la industria transformadora, y del 80 al 100% de la extractiva en el transcurso de diez años. El déficit del balance de oro (+11.000.000.000—17.000.000.000, en total, un déficit de unos seis mil millones) "podrá ser cubierto por medio de concesiones y operaciones de crédito".

p Se indica el lugar de emplazamiento de veinte centrales eléctricas a vapor y de diez hidroeléctricas zonales de la primera serie, con una detallada descripción de la importancia económica de cada una de ellas.

p Tras la lista general tenemos en el mismo volumen, con numeración aparte de las páginas, trabajos referentes a cada zona: Septentrional, Central-industrial (estos dos trabajos, singularmente buenos, exactos y detallados, están basados en un abundantísimo material científico) y Meridional; zonas del Volga, de los Urales, del Caucase (el Caucase está tomado en su conjunto, presuponiéndose un acuerdo económico entre las distintas repúblicas), de Siberia Occidental y de Turquestán. Tenemos el cálculo para cada zona de las centrales eléctricas no sólo de la primera serie; luego tenemos el llamado "Programa A de la GOELRO”, o sea, el plan de aprovechamiento más racional y económico de las centrales eléctricas existentes. Aduciré otro pequeño ejemplo: respecto a la Zona Septentrional (de Petrogrado) se ha calculado que la unión de las centrales petrogradenses podría proporcionar una 572 economía, determinada del siguióme modo. Cerca de la mitad del fluido qne generen dichas centrales podría ser enviado a los lugares nórdicos de flotación de madera. Murmansk, Arjánguelsk y otros (pág. 69 del informe relativo a la Zona Septentrional). El aumento de la tala de árboles y de la flotación de madera para el extranjero podría darnos, en tales condiciones, "hasta quinientos millones de rublos anuales en divisas ya en los próximos años".

p “La ganancia anual obtenida de la madera del Norte puede alcanzar en los próximos años la magnitud de nuestras reservas de oro" (ídem., pág. 70), ¡si sabemos, claro está, pasar de las palabras sobre el plan al estudio y aplicación del plan confeccionado realmente por científicos!

p Debemos decir, además, que, respecto a una serie de cuestiones (por supuesto, no todas, ni muchísimo menos), tenemos el principio de un programa basado en el calendario, es decir, no sólo el plan en general, sino el cálculo para cada año, de 1921 a 1930: cuántas centrales se pueden poner en funcionamiento y en qué medida ampliar las existentes (de nuevo con la susodicha condición, no tan fácil de observar en virtud de nuestras costumbres literario-intelectuales y dignatario-burocráticas).

p Para apreciar toda la inmensidad y todo el valor del trabajo realizado por la GOELRO, echemos un vistazo a Alemania. Allí efectuó una labor análoga un solo hombre: el científico Ballod. Compuso un plan científico de reorganización socialista de toda la economía de Alemania. En la Alemania capitalista, este plan quedó en el aire, no pasó de ser infraliteratura, el trabajo de un hombre aislado. Nosotros hemos señalado una tarea estatal, hemos movilizado a centenares de especialistas y obtenido en diez meses (claro que no en dos, como estipulamos al principio) un plan económico único, compuesto científicamente. Tenemos pleno derecho a enorgullecemos de esta labor; sólo queda por entender cómo debe ser aprovechada, y precisamente contra esa incomprensión tenemos que batallar ahora.

p En la resolución del VIII Congreso de los Soviets se dice: "...El congreso... aprueba la labor del CSEN, etc., sobre todo de la GOELRO, para confeccionar el plan de electrificación de Rusia... estima este plan como el primer paso de la gran empresa económica, encarga al CEC de toda Rusia, etc., que terminen de confeccionar dicho plan y lo aprueben, sin falta, en el plazo más breve... Encarga que adopten tocias las medidas necesarias para que se haga la más vasta propaganda de este plan... Debe hacerse obligatorio el estudio de este plan en todos los establecimientos de enseñanza, sin excepción alguna, de la república" lllr’, etc.

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p Nada peculiariza de modo tan fehaciente la existencia de dolencias burocráticas e intelectuales en nuestra administración, sobre todo en la administración superior, como la actitud que se observa en Moscú ante esta resolución, las tentativas de " interpretarla" a tontas y a locas e incluso de retractarse de ella. Los literatos no propagan el plan compuesto, sino que escriben tesis y reflexiones vanas acerca de ¡cómo enfocar la confección del plan! Los dignatarios acentúan con un espíritu puramente burocrático la necesidad de “ratificar” el plan, entendiendo por ello no el planteamiento de tareas concretas (construir tal o cual cosa en tal fecha, comprar tal o cual cosa en el extranjero, etc.), sino algo completamente confuso, como ¡la confección de un nuevo plan! Resulta una monstruosa incomprensión del asunto; se oyen discursos, en los que se dice: Primero restableceremos lo viejo, al menos en parte, antes de construir nada nuevo; la electrificación parece electroficción; por qué no se habla de gasificación; en la GOELRO los especialistas son burgueses, y hay pocos comunistas; la GOELRO debe promover a personal experto y no al de la Comisión General del Plan, etc.

p El peligro radica precisamente en esa diferencia de opiniones, pues muestra que no se sabe trabajar y que la presunción intelectual y burocrática prevalece sobre la obra verdadera. Las burlas mezquinas a cuenta de lo fantástico del plan, las preguntas respecto a la gasificación y otras revelan la fatuidad de la ignorancia. ;No es vergonzoso, acaso, corregir a la ligera y sin conocimiento de causa el trabajo de centenares de los mejores especialistas, desentenderse del asunto con bromitas de banal gusto y presumir del derecho de "no aprobar"?

p ¡Hay que aprender a valorar la ciencia, rechazar la presunción “comunista” de diletantes y burócratas; hay que aprender a trabajar de manera sistemática, aprovechando la propia experiencia, la propia práctica!

p Está claro que "los planes" son, por su esencia misma, algo de lo que se puede hablar y discutir infinitamente. Pero no se divague ni discuta en general sobre "los principios" (de la estructura del plan) cuando lo que debe hacerse es estudiar un plan concreto, el único plan científico, y corregirlo tomando como base las indicaciones de la experiencia práctica y un estudio más detallado. Por supuesto, el derecho de “ratificar” y "no ratificar" es siempre atribución del dignatario y los dignatarios.

p Si se entiende este derecho de una manera razonable y se interpretan también razonablemente las resoluciones del VIII Congreso respecto a la ratificación del plan aprobado por él y entregado a la propaganda más amplia, deberá entenderse por 574 “ratificación" una serie de encargos y órdenes: comprar tal cosa, en tal fecha y en tal lugar; empezar a construir tal cosa; reunir y transportar tales materiales, etc. Pero si se la entiende de una manera burocrática, "ratificación" significará capricho de los dignatarios, papeleo, juego a las comisiones comprobadoras, en una palabra, asesinato puramente burocrático de la obra viva.

p Enfoquemos este asunto desde otro punto de vista más. Es preciso ligar especialmente el plan científico de electrificación a los planes prácticos corrientes y a su cumplimiento efectivo. Sin duda, esto es indiscutible por completo. Pero ¿cómo ligarlos de modo concreto? Para saberlo es necesario que los economistas, literatos y estadísticos no charlataneen del plan en general, sino que estudien detenidamente el cumplimiento de nuestros planes, nuestros errores en esta labor práctica y el medio de corregirlos. Sin un estudio así estaremos ciegos. Pero con un estudio así—a condición de que estudiemos la experiencia práctica—nos quedará, a la par con él, una cuestión muy pequeña de técnica administrativa. Tenemos a montones comisiones de planificación. Para unificarlas tomemos dos personas de la institución encomendada a Iván Ivánovich, y una de la encomendada a Pal Pálich, o viceversa. Unifiquémoslas con la subcomisión de la Comisión General del Plan. Está claro que esto es precisamente técnica administrativa y nada más. Es incluso ridículo hablar de probar así y asá para elegir lo mejor.

p El quid de la cuestión está en que no sabemos plantear el problema y sustituimos el trabajo vivo con la proyectomanía intelectual y burocrática. Hemos tenido y tenemos planes corrientes de suministro de alimentos y combustibles. Hemos cometido un error evidente en los unos y en los otros. A este respecto no puede haber dos opiniones. Un economista sensato, en vez de redactar tesis sin importancia, estudiará los hechos, las cifras y los datos, analizará nuestra propia experiencia práctica y dirá: el error está en esto y se ha de corregir así o asá. Un administrador sensato, basándose en semejante estudio, propondrá o realizará él mismo un desplazamiento de personal, una modificación de la rendición de cuentas, una restructuración del mecanismo, etc. En nuestro país no se ve ni uno ni otro enfoque práctico y útil del plan económico único.

p El mal está precisamente en que se plantea de una manera equivocada el problema de la actitud del comunista respecto a los especialistas, del administrador respecto a los científicos y literatos. En el problema del plan económico único, lo mismo que en cualquier otro problema, hay aspectos—y siempre pueden surgir tales aspectos nuevos—que requieren ser resueltos sólo por 575 comunistas o que exigen enfoque sólo administrativo. Esto es indiscutible. Pero es pura abstracción. Y ahora, este problema lo enfocan de una manera errónea en nuestro país precisamente los literatos comunistas y los administradores comunistas: ni unos ni otros han sabido comprender que, en estos casos, hay que aprender más de los especialistas y científicos burgueses y jugar menos a la administración burocrática. No hay, ni puede haber, ningún otro plan económico único que el confeccionado ya por la GOELRO. Hay que completarlo, desarrollarlo, corregirlo y llevarlo a la práctica sobre la base de las indicaciones de la experiencia práctica, estudiada atentamente. La opinión inversa es sólo "una presunción seudorradical, mas, en realidad, ignorante”, hablando con palabras del programa del partido ^^186^^. No menos presunción ignorante significa la idea de que en la RSFSR es posible otra comisión general del plan que no sea la GOELRO, con lo cual, naturalmente, no se refuta la posible utilidad de introducir enmiendas parciales, prácticas, en su composición. Sólo sobre esta base, sólo continuando lo iniciado, se puede construir algo serio, en el sentido de mejorar el plan general de nuestra economía nacional; de lo contrario, eso será jugar a la administración burocrática o, dicho con mayor sencillez, despotismo. La tarea de los comunistas dentro de la GOELRO estriba en mandar menos, mejor dicho, en no mandar nada, sino en tratar a los especialistas de la ciencia y la técnica “(en la mayoría de los casos están impregnados inevitablemente de la concepción del mundo y las costumbres burguesas”, como se dice en el Programa del PC de Rusia) con extraordinario cuidado y habilidad, en aprender de ellos y ayudarles a ampliar su horizonte, partiendo de las conquistas y los datos de la ciencia respectiva y teniendo presente que un ingeniero no vendrá al comunismo de la misma manera que han venido el propagandista o el literato que trabajaron en la clandestinidad, sino a través de los datos de su ciencia; que el agrónomo, el silvicultor, etc., vendrán al comunismo cada uno a su manera. El comunista que no haya demostrado que sabe unir y dirigir modestamente el trabajo de los especialistas, calando hondo en los asuntos y estudiándolos con todo detalle, es a menudo perjudicial. Tenemos muchos comunistas de esta índole, y yo daría varias docenas de ellos por un especialista burgués competente y que estudie a conciencia su materia.

p Los comunistas que no forman parte de la GOELRO pueden contribuir a crear y aplicar el plan económico único de dos maneras. Si son economistas, estadísticos o literatos, deben estudiar primero nuestra propia experiencia práctica, y sólo después, basándose en un estudio detallado de los hechos repectivos, 576 recomendar cómo corregir los errores y mejorar el trabajo. El estudio es cosa de los que saben. Y en este terreno, por cuanto en nuestro país no se trata, desde hace ya mucho, de principios generales, sino precisamente de la experiencia práctica, "el especialista de la ciencia y la técnica" que conoce su materia, aunque sea burgués, tiene también diez veces más valor para nosotros que el comunista presuntuoso, dispuesto en cualquier momento del día y de la noche a escribir “tesis”, lanzar “consignas” y presentar meras abstracciones. Más conocimiento de los hechos y menos controversias con pretensión de sostener principios comunistas.

p Por otro lado, si un comunista es administrador, su primer deber consiste en no dejarse llevar por la afición a mandar, en saber primero tener en cuenta lo que la ciencia ha estudiado ya, en preguntar primero si los hechos están comprobados, en lograr primero que se estudie (en los informes, en la prensa, en las reuniones, etc.), que se estudie en qué precisamente hemos incurrido en error, y sólo sobre esta base corregir lo que se está haciendo. Menos métodos de Tit Títich^^187^^ “(Puedo ratificar y puedo no ratificar”) y más estudio de nuestros errores prácticos.

p Se ha observado hace ya mucho que los defectos de las personas están relacionados, las más de las veces, con sus virtudes. Tales son los errores de muchos comunistas dirigentes. A lo largo de decenios realizamos una gran obra, predicamos el derrocamiento de la burguesía, enseñamos a desconfiar de los especialistas burgueses, los desenmascaramos, les quitamos el poder y vencimos su resistencia. Esta es una gran obra, de significación histórica universal. Pero basta con exagerar un poco para que se confirme la verdad de que de lo grande a lo ridículo no hay más que un paso. Nosotros hemos convencido a Rusia, la hemos conquistado de manos de los explotadores para los trabajadores y hemos sometido a los explotadores. Ahora debemos aprender a gobernarla. Para eso es necesario aprender a ser modestos y respetar el trabajo útil de "los especialistas de la ciencia y la técnica”; para eso es preciso aprender a analizar con sentido eficiente y atención nuestros numerosos errores prácticos y corregirlos paso a paso, pero de manera consecuente. Menos presunción intelectual y burocrática, más estudio de lo que la experiencia práctica nos proporciona en el centro y en el plano local y de lo que la ciencia nos ha proporcionado ya.

p 21 de febrero de 1921.

p Publicado el 22 de febrero de ¡921 en el mím. 39 de “Prnvda”. Firmado: N. I. en i n.

T. 42, páKs. 339-347.

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Notes