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II
LOS COMUNISTAS Y LOS INDEPENDIENTES EN ALEMANIA
 

p En el folleto he expresado la opinión de que el compromiso entre los comunistas y el ala izquierda de los independientes es necesario y provechoso para el comunismo, pero que no será fácil conseguirlo. Los números de los periódicos que he recibido con posterioridad confirman ambas cosas. En el núm. 32 del periódico Bandera Roja, órgano del CC del Partido Comunista de Alemania (Die Rote Fahne, Zentralorgan der Kommunistischen Partei Deutsch- 427 lands, Spartakusbund  [427•* , del 26 de marzo de 1920), se publica una "declaración" de dicho CC sobre el “putsch” militar (complot, aventura) de Kapp-Lüttwitz y acerca del "gobierno socialista”. Esta declaración es absolutamente justa desde el punto de vista de la premisa fundamental y desde el de la conclusión práctica. La premisa fundamental consiste en que, en el momento actual, no existe "base objetiva" para la dictadura del proletariado por cuanto "la mayoría de los obreros urbanos" apoya a los independientes. Conclusión: promesa de "oposición leal" al gobierno “socialista” (es decir, negativa a preparar su " derrocamiento violento”) "si se excluye a los partidos burguesescapitalistas".

p La táctica es justa, sin duda, en lo fundamental. Pero si bien no es necesario detenerse en pequeñas inexactitudes de fórmula, es imposible, empero, silenciar que no se puede llamar “socialista” (en una declaración oficial del Partido Comunista) a un gobierno de socialtraidores; que no se puede hablar de exclusión de "los partidos burgueses-capitalistas”, cuando los partidos de los Scheidemann y de los señores Kautsky y Crispien son democráticos pequeñoburgueses; que no se puede escribir cosas como el párrafo cuarto de la declaración, que proclama:

p “...Para que el comunismo siga ganando a las masas proletarias, tiene magna importancia, desde el punto de vista del desarrollo de la dictadura del proletariado, una situación en la que la libertad política pueda ser utilizada de modo ilimitado y la democracia burguesa no pueda actuar como dictadura del capital..."

p Semejante situación es imposible. Los jefes pequeñoburgueses, los Henderson (Scheidemann) y los Snowden (Crispien) alemanes, no rebasan ni pueden rebasar los límites de la democracia burguesa, que, a su vez, no puede dejar de ser la dictadura del capital. Desde el punto de vista de los resultados prácticos que se había propuesto con todo acierto el CC del Partido Comunista, no debían haber sido escritas en modo alguno esas cosas, erróneas por principio y perjudiciales políticamente. Para ello habría bastado con decir (si se quiere dar muestras de cortesía parlamentaria): mientras la mayoría de los obreros urbanos siga a los independientes, nosotros, los comunistas, no podemos impedir a esos obreros que se desembaracen de sus últimas ilusiones democráticas pequeñoburguesas (es decir, también " burguesascapitalistas”) con la experiencia de “su” gobierno. Eso es suficiente para argumentar el compromiso, que es verdaderamente necesario 428 y debe consistir en renunciar durante cierto tiempo a las tentativas de derrocar por la violencia un gobierno que cuenta con la confianza de la mayoría de los obreros urbanos. Y en la agitación cotidiana, masiva, no vinculada al marco de la cortesía oficial, parlamentaria, podría, claro está, agregarse: dejemos que miserables como los Scheidemann y filisteos como los Kautsky y los Crispien muestren con sus actos hasta qué extremo están engañados y engañan a los obreros; su gobierno “puro” hará "con más pureza que nadie" la labor de “limpiar” los establos de Augías del socialismo, del socialdemocratismo y demás variedades de la socialtraición.

La naturaleza auténtica de los jefes actuales del Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania (de esos jefes de los cuales se dice, faltando a la verdad, que han perdido ya toda influencia, pero que, de hecho, son todavía más peligrosos para el proletariado que los socialdemócratas húngaros, que se denominaban comunistas y prometían “apoyar” la dictadura del proletariado) se ha puesto de manifiesto una y otra vez durante la korniloviada alemana, es decir, durante el “putsch” de los señores Kapp y Lüttwitz  [428•* . Una ilustración pequeña, pero elocuente, de ello nos la ofrecen el articulejo de Carlos Kautsky Los minutos decisivos (Entsiheidende Stunden), publicado en Freiheit (La Libertad, órgano de los independientes) el 30 de marzo de 1920, y el de Arturo Crispien Acerca de la situación política (aparecido el 14 de abril de 1920 en el periódico citado). Estos señores no saben en absoluto pensar y razonar como revolucionarios. Son llorones demócratas pequeñoburgueses, mil veces más peligrosos para el proletariado si se declaran partidarios del Poder soviético y cíe la dictadura proletaria, pues, en la práctica, cometerán de manera ineluctable una traición en cada momento difícil y peligroso... ¡" sinceramente" convencidos de que ayudan al proletariado! También los socialdemócratas húngaros, rebautizados de comunistas, querían “ayudar” al proletariado cuando, por cobardía y pusilanimidad, consideraron desesperada la situación del Poder soviético en Hungría y gimotearon ante los agentes de los capitalistas de la Entente y ante sus verdugos.

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Notes

[427•*]   Liga Espártalo. (N. de la Edil)

[428•*]   Dicho sea de ¡jasada, esto lo ha explicado con extraordinaria claridad, com isión v exactitud, al estilo marxista. el magnífico periódico del Partido C’.omunista Austríaco liiinili’iii Roja en sus números del 2X v 30 de mar/o de 1920 (I)ie Rule í-’altni’. = Wien, I920.N2.N1^^1^^ ’¿fifi uncí 2(i7; L. L.: Km neuer Ab.vhnilt der tleul.vlien Ri’volution). (L. I..: "Una nueva etapa de la revolución alemana".—N. de la Ktlil.)