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I
LA ESCISIÓN DE LOS COMUNISTAS ALEMANES
 

p La escisión de los comunistas en Alemania es un hecho. Los “izquierdistas” u "oposición de principio" han constituido su "Partido Comunista Obrero”, a diferencia del "Partido Comunista”. En Italia, por lo visto, las cosas marchan también hacia la escisión. Digo "por lo visto”, pues dispongo sólo de dos nuevos números, el 7 y el 8, del periódico izquierdista // Soviet, en los cuales se discute abiertamente la posibilidad y la necesidad de la escisión y se habla asimismo de un congreso de la fracción de los “abstencionistas” (o boicoteadores, es decir, los enemigos de la participación en el Parlamento), que hasta ahora pertenece al Partido Socialista Italiano.

p Existe el peligro de que el rompimiento con los “izquierdistas”, antiparlamentarios (y, en parte también, antipolíticos, adversarios del partido político y de la actuación en los sindicatos), se convierta en un fenómeno internacional, a semejanza del rompimiento con los “centristas” (o kautskianos, longuetistas, “independientes”, etc.). Sea así. En fin de cuentas, la escisión es preferible a la confusión, que impide el crecimiento ideológico, teórico y revolucionario del partido y su madurez, así como su labor práctica unánime, verdaderamente organizada, que prepare de verdad la dictadura del proletariado.

p Que los “izquierdistas” se pongan a prueba de una manera práctica a escala nacional e internacional, que intenten preparar (y, después, realizar) la dictadura del proletariado sin un partido rigurosamente centralizado, dotado de una disciplina férrea, sin saber dominar todas las esferas, ramas y variedades de la labor política y cultural. La experiencia práctica les enseñará con rapidez.

Pero se deben hacer todos los esfuerzos necesarios para que la escisión con los “izquierdistas” no dificulte—o dificulte lo menos posible—la fusión en un solo partido, inevitable en un futuro próximo y necesaria, de todos los participantes en el movimiento obrero que defienden sincera y honradamente el Poder soviético y la dictadura del proletariado. Los bolcheviques de Rusia tuvieron una suerte singular al disponer de quince años para combatir de modo sistemático y hasta el fin tanto a los mencheviques (es decir, 426 los oportunistas y los “centristas”) como a los “izquierdistas” mucho antes de que empezara la lucha directa de masas por la dictadura del proletariado. Ahora es forzoso hacer esta misma labor en Europa y América "a marchas forzadas”. Algunos individuos, sobre todo fracasados pretendientes a jefes, pueden obstinarse durante largo tiempo en sus errores (si carecen de disciplina proletaria y de "honradez consigo mismos”); pero las masas obreras, cuando llegue el momento, se unirán con facilidad y rapidez y unirán a todos los comunistas sinceros en un solo partido, capaz de instaurar el régimen soviético y la dictadura del proletariado  [426•* .

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Notes

[426•*]   En cuanto a la fusión ulterior de los comunistas "de izquierda”, de los antiparlamentarios, con los comunistas en general señalaré, además, lo siguiente. Por lo que he podido conocer en los periódicos de los comunistas "de izquierda" y de los comunistas en general de Alemania, los primeros tienen la ventaja sobre los segundos de que saben efectuar mejor la agitación entre las masas. Algo análogo he observado repetidas veces—si bien en menores proporciones y en organizaciones locales aisladas, y no en todo el país—en la historia del partido bolchevique. En 1907 y 1908, por ejemplo, los bolcheviques "de izquierda" desplegaban a veces y en algunos sitios con más éxito que nosotros su labor de agitación entre las masas. Esto se explica, en parte, porque es más fácil abordar a las masas con la táctica de la “simple” negación en una situación revolucionaria o cuando están frescos aún los recuerdos de la revolución. Sin embargo, eso está lejos de ser un argumento que justifique semejante táctica. En todo caso, no ofrece la menor duda que un Paríú/o Comunista que quiera ser de verdad la vanguardia, el destacamento avanzado de la clase revolucionaria, del proletariado, y que desee, además, aprender a dirigir a las grandes masas no sólo proletarias, sino también proletarias, a las masas trabajadoras y explotadas, está obligado a saber organizar y hacer propaganda y agitación del modo más accesible, comprensible, claro y vivo tanto para "la calle" urbana, fabril, como para la aldea.