DE UN RÉGIMEN SECULAR
A LA CREACIÓN DE OTRO NUEVO
p Nuestro periódico^^126^^ está consagrado al problema del trabajo comunista.
p Es ésta una cuestión de suma importancia en la construcción del socialismo. Y es preciso ante todo tener bien claro que esta cuestión ha podido ser planteada prácticamente sólo después de la conquista del poder político por el proletariado, sólo después de la expropiación de los terratenientes y de los capitalistas, sólo después de las victorias decisivas que el proletariado, tras haber conquistado el poder del Estado, ha alcanzado sobre los explotadores, que han organizado una desesperada resistencia, levantamientos contrarrevolucionarios y la guerra civil.
p Al comienzo del año 1918 pareció llegado este momento, y, efectivamente, llegó tras la campaña militar de febrero (1918) que el imperialismo alemán había emprendido contra Rusia. Pero la ocasión fue entonces demasiado fugaz, ya que una nueva y más fuerte oleada de invasiones y alzamientos contrarrevolucionarios se desencadenó tan rápidamente que el Poder soviético no tuvo la posibilidad de ocuparse con la atención y persistencia debidas de los problemas de la construcción pacífica.
p Acabamos de vivir dos años de inauditas e inverosímiles dificultades, dos años de hambre, de privaciones y de calamidades, y al mismo tiempo de victorias sin precedentes del Ejército Rojo sobre las hordas de la reacción capitalista internacional.
p Ahora hay fundadas posibilidades de esperar (si los capitalistas franceses no consiguen lanzar a Polonia a la guerra) que obtendremos una paz más sólida, más duradera.
p Al cabo de dos años contamos ya con cierta experiencia de la construcción sobre la base del socialismo. Por eso, la cuestión del trabajo comunista puede y debe ser planteada de lleno. Ahora bien, será más exacto hablar no del trabajo comunista, sino del trabajo socialista, ya que no se trata de la fase superior, sino de la inferior, de la primera fase de desarrollo del nuevo régimen social, que ha brotado del capitalismo.
347p El trabajo comunista, en el más riguroso y estricto sentido de la palabra, es un trabajo gratuito en bien de la sociedad, un trabajo que es ejecutado no para cumplir una obligación determinada, no para recibir derecho a determinados productos, no por normas establecidas y reglamentadas de antemano, sino un trabajo voluntario, sin normas, hecho sin tener en cuenta recompensa alguna, sin poner condiciones sobre la remuneración, un trabajo realizado por hábito de trabajar en bien general y por la actitud consciente (transformada en hábito) frente a la necesidad de trabajar para el bien común; en una palabra, un trabajo como exigencia del organismo sano.
p Es claro para todos que nosotros, es decir, nuestra sociedad, nuestro régimen social, estamos aún lejos, muy lejos de la aplicación en vasta escala, de la efectiva aplicación en masa de este tipo de trabajo.
p Pero el hecho de que esta cuestión esté planteada, el hecho de que esté planteada tanto por toda la vanguardia del proletariado (el Partido Comunista y los sindicatos) como por el poder del Estado, es ya un paso adelante por este camino.
p Para llegar a algo grande hay que comenzar desde lo pequeño.
p Y, por otro lado, después de lo “grande”, después de la revolución que ha derribado la propiedad de los capitalistas y ha puesto el poder en manos del proletariado, la construcción de la vida económica sobre la nueva base puede comenzar sólo por lo pequeño.
p Los sábados comunistas, los ejércitos de trabajo, el servicio de trabajo obligatorio: he aquí, en diferentes formas, la realización práctica del trabajo socialista y comunista.
p En esta empresa, los defectos son todavía numerosos. Sólo las gentes totalmente incapaces de pensar, sin hablar ya de los defensores del capitalismo, pueden salir del paso con risas (o con ira) a propósito de estos defectos.
p Las deficiencias, las equivocaciones y los desaciertos son inevitables en una obra tan nueva, tan ardua y de tamaña envergadura. Quien teme las dificultades de la construcción del socialismo, quien se deja intimidar por ellas, quien cae en la desesperación o en la confusión pusilánime, no es socialista.
p Crear una nueva disciplina de trabajo, crear nuevas formas de relaciones sociales entre los hombres, crear formas y procedimientos nuevos de atracción de los hombres al trabajo, es tarea que exige muchos años, decenas de años.
p Esta es la tarea más grata y más noble.
p Nuestra suerte está en que, por haber derrocado a la burguesía y aplastado su resistencia, hemos podido sentar unas bases sobre las que esta tarea se ha hecho posible.
p Y nosotros pondremos manos a la obra con toda energía. La 348 firmeza, la perseverancia, la disposición, la decisión y la capacidad de ensayar centenares de veces, de corregir centenares de veces, para conseguir a toda costa los objetivos propuestos, estas cualidades las ha adquirido el proletariado en los 10, en los 15, en los 20 años que precedieron a la Revolución de Octubre y en los dos años transcurridos después de esta revolución, sufriendo privaciones, hambre, ruina y calamidades nunca vistas. Estas cualidades del proletariado son la garantía de que el proletariado triunfará.
p 8 de abril de 1920.
p “Kommunislícheski subbótnik " del 11 de abril de 1920.
p T. 40, págs. 314-316.
Notes
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