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RESOLUCIÓN SOBRE EL PROBLEMA NACIONAL
 

p La política de opresión nacional, herencia de la autocracia y de la monarquía, es defendida por los latifundistas, los capitalistas y la pequeña burguesía en aras de la conservación de sus privilegios de clase y de la desunión de los obreros de distintas naciones. El imperialismo contemporáneo, al reforzar la tendencia a someter a los pueblos débiles, es un nuevo factor de acentuación del yugo nacional.

p La supresión del yugo nacional, en la medida en que es posible en la sociedad capitalista, sólo es realizable bajo un régimen republicano consecuentemente democrático y una gobernación del Estado que garantice la plena igualdad de derechos de todas las naciones y lenguas.

p Debe reconocerse a todas las naciones componentes de Rusia el derecho a separarse libremente y a formar Estados independientes. La negación de este derecho y la no adopción de medidas encaminadas a garantizar el ejercicio del mismo, equivalen a apoyar la política de conquistas o anexiones. El reconocimiento por el proletariado del derecho de las naciones a su separación es lo único que garantiza la plena solidaridad de los obreros de distintas naciones y facilita un acercamiento verdaderamente democrático entre ellas.

p El conflicto surgido en la actualidad entre Finlandia y el Gobierno Provisional ruso muestra con particular nitidez que negar el derecho a la libre separación lleva de lleno a continuar la política del zarismo.

El derecho de las naciones a la separación libre no debe confundirse con la conveniencia de que se separe una u otra nación en tal o cual momento. Este último problema deberá resolverlo el partido del proletariado de un modo absolutamente independiente

136 en cada caso concreto, desde el punto de vista de los intereses de todo el desarrollo social y de la lucha de clase del proletariado por el socialismo.

p El partido exige una amplia autonomía regional, la abolición de la fiscalización desde arriba, la supresión de una lengua oficial obligatoria y la delimitación de las fronteras de las regiones independientes y autónomas, teniendo en cuenta la opinión de la propia población local en cuanto a las condiciones económicas y de vida, la composición nacional de la región, etc.

p El partido del proletariado rechaza resueltamente la llamada "autonomía nacional cultural”, que consiste en sustraer de la competencia del Estado los asuntos escolares, etc., para ponerlos en manos de una especie de dietas nacionales. Este plan crea fronteras artificiales entre los obreros que viven en la misma localidad y que incluso trabajan en la misma empresa, según su pertenencia a una u otra "cultura nacional”, es decir, refuerza los lazos entre los obreros y la cultura burguesa de cada nación por separado, mientras que la tarea de la socialdemocracia consiste en fortalecer la cultura internacional del proletariado del mundo entero.

p El partido exige que se incluya en la Constitución una ley fundamental que anule toda clase de privilegios a favor de una nación y toda clase de violaciones de los derechos de las minorías nacionales.

p Los intereses de la clase obrera exigen la fusión de los obreros de todas las naciones de Rusia en organizaciones proletarias únicas, tanto políticas como sindicales, cooperativistas, culturales, etc. Sólo esta fusión de los obreros de las distintas naciones en organizaciones únicas da al proletariado la posibilidad de librar una lucha victoriosa contra el capital internacional y contra el nacionalismo burgués.

p Publicada el 16 (3) de mayo de 1917 como anejo al núm. 13 del periódico "Soldát’ikaya Pravda".

T. 31, págu. 439-440.

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Notes