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DISCURSO SOBRE EL PROBLEMA NACIONAL 29 DE ABRIL (12 DE MAYO)
 

ACTA TAQUIGRÁFICA

p Desde el año 1903, en que nuestro partido adoptó su programa, hemos tropezado siempre con la obstinada oposición de los camaradas polacos. Si estudiáis las actas del II Congreso, veréis que ya entonces exponían los mismos argumentos que encontramos ahora. Los socialdemócratas polacos abandonaron aquel congreso por considerar inaceptable que se reconociera a las naciones el derecho a la autodeterminación. Y desde ese momento chocamos, una y otra vez, con la misma cuestión. En 1903 existía ya el imperialismo, pero entre los argumentos invocados ninguno hablaba de él; hoy, como entonces, la posición de la socialdemocracia polaca sigue siendo un extraño y monstruoso error; esa gente quiere que nuestro partido descienda a la posición de los chovinistas.

p La política de Polonia es una política plenamente nacional como consecuencia de los largos años de opresión de ese país por Rusia, y todo el pueblo polaco está dominado por una idea: vengarse de los moscovitas. Nadie ha oprimido tanto a los polacos como el pueblo ruso, que, en manos de los zares, sirvió de verdugo de la libertad polaca. Ningún pueblo se ha impregnado tanto de odio a Rusia, ningún pueblo detesta tan terriblemente a Rusia como los polacos, y de ello se desprende un raro fenómeno. Polonia es, a causa de la burguesía polaca, un obstáculo para el movimiento socialista. ¡Que arda el mundo entero con tal de que Polonia sea libre! Plantear así el problema significa, naturalmente, mofarse del internacionalismo. Sin duda, Polonia es actualmente víctima de la violencia; pero que los 131 nacionalistas polacos puedan esperar de Rusia su emancipación, es traicionar a la Internacional. Y los nacionalistas polacos han empapado con sus ideas al pueblo polaco hasta tal punto, que éste así ve las cosas.

p El inmenso mérito histórico de los camaradas socialdemócratas polacos consiste en haber lanzado la consigna del internacionalismo, diciendo: lo más importante para nosotros es sellar una alianza fraternal con el proletariado de todos los demás países, y jamás nos lanzaremos a una guerra por la liberación de Polonia. Ese es su mérito, y por ello hemos considerado siempre socialistas únicamente a estos camaradas socialdemócratas polacos. Los otros son patrioteros, son los Plejánov polacos. Pero de esta situación original, en la que unos hombres, para salvar el socialismo, se han visto obligados a luchar contra un nacionalismo furioso y enfermi/o, se deriva un fenómeno extraño: los camaradas vienen a nosotros y nos dicen que debemos renunciar a la libertad de Polonia, a su separación.

p ¿Por qué nosotros, los rusos, que oprimimos a más naciones que ningún otro pueblo, hemos de renunciar a proclamar el derecho de Polonia, Ucrania y Finlandia a separarse de Rusia? Se nos propone que nos convirtamos en chovinistas porque con ello facilitaremos la posición de los socialdemócratas polacos. No aspiramos a la liberación de Polonia porque el pueblo polaco vive entre dos Estados capaces de luchar. Pero en vez de decir que los obreros polacos deben razonar así: sólo son fieles a la democracia los socialdemócratas que opinan que el pueblo polaco debe ser libre, pues en las filas del Partido Socialista no hay cabida para los chovinistas, los socialdemócratas polacos dicen: estamos en contra de la separación de Polonia precisamente porque creemos ventajosa la alianza con los obreros rusos. Y están en su pleno derecho. Pero hay quienes no quieren comprender que para reforzar el internacionalismo no es necesario repetir las mismas palabras, y que en Rusia debe insistirse en la libertad de separación de las naciones oprimidas, mientras en Polonia debe subrayarse la libertad de unión. La libertad de unión presupone la libertad de separación. Nosotros, los rusos, debemos subrayar la libertad de separación, y en Polonia, la libertad de unión.

p Nos encontramos aquí con una serie de sofismas, que conducen a la abjuración total del marxismo. El punto de vista del camarada Piatakov no es más que una repetición del punto de vista de Rosa Luxemburgo...  [131•*  (el ejemplo de Holanda)...* Así razona el camarada Piatakov, y al razonar de ese modo se refuta a sí mismo, pues en teoría niega la libertad de separación, pero le dice al pueblo: quien 132 niega la libertad de separación no es un socialista. Cuanto ha dicho aquí el camarada Piatakov es un embrollo increíble. En Europa Occidental predominan países en los que el problema nacional ha sido resuelto hace ya mucho. Cuando se dice que el problema nacional está resuelto se alude a Europa Occidental. El camarada Piatakov traslada eso a un terreno que no tiene riada que ver con ello, a los países de Europa Oriental, cayendo así en una situación ridicula.

p ¡Fijaos qué espantoso lío resulta! Tenemos a Finlandia cerca. El camarada Piatakov no nos da sobre ella una contestación concreta; se ha metido en un atolladero. Habréis leído ayer en Rabóchaya Gaieta que en Finlandia crece el movimiento separatista. Los finlandeses vienen y nos dicen que en su país toma incremento el separatismo porque los demócratas constitucionalistas no conceden a Finlandia la plena autonomía. En Finlandia madura la crisis, el descontento con el gobernador general Ródichev es cada vez mayor; pero Rabóchaya Gazeta escribe que los finlandeses deben esperar la Asamblea Constituyente, pues en ella se llegará a un acuerdo entre Finlandia y Rusia. Pero ¿qué significa “acuerdo”? Los finlandeses deben decir que pueden tener derecho a disponer de sus destinos como crean conveniente, y el ruso que niegue ese derecho será un chovinista. Otra cosa sería si le dijéramos al obrero finlandés: decide según estimes...  [132•* 

p El camarada Piatakov se limita a rechazar nuestra consigna, diciendo que es lo mismo que no dar consigna para la revolución socialista, pero no ofrece la que corresponde. El método de la revolución socialista bajo la consigna de "¡Abajo las fronteras!" entraña la más completa confusión. No hemos conseguido publicar el artículo en que calificaba yo esta idea de "economismo imperialista"   [132•** . ¿Qué significa el "método" de la revolución socialista bajo la consigna de "¡Abajo las fronteras!"? Nosotros defendemos la necesidad del Estado, y el Estado presupone fronteras. El Estado puede, naturalmente, incluir un gobierno burgués, mientras que nosotros necesitamos los Soviets. Pero también a los Soviets se les plantea el problema de las fronteras. ¿Qué quiere decir "¡Abajo las fronteras!"? Ahí comienza la anarquía... El "método" de la revolución socialista bajo la consigna de "¡Abajo las fronteras!" es un verdadero galimatías. Cuando madure la revolución socialista, cuando estalle, se extenderá también a otros países, y nosotros la ayudaremos, aunque no sepamos aún cómo. El "método de la revolución socialista" es una frase vacía. Por cuanto existen 133 problemas no resueltos del todo por la revolución burguesa, somos partidarios de que se resuelvan. Ante el movimiento separatista somos indiferentes, neutrales. Si Finlandia, Polonia o Ucrania se separan de Rusia, no hay ningún mal en ello. ¿Qué mal puede haber? Quien lo afirme es un chovinista. Hace falta haber perdido el juicio para continuar la política del zar Nicolás. ¿No se ha separado Noruega de Suecia?... En otros tiempos, Alejandro I y Napoleón cambiaban pueblos entre sí, en otros tiempos los zares utilizaban a Polonia como moneda de cambio. ¿Es que vamos a continuar nosotros esa táctica de los zares? Ello equivaldría a renunciar a la táctica del internacionalismo, sería un chovinismo de la peor especie. ¿Qué hay de malo en que Finlandia se separe? En ambos pueblos, en el proletariado de Suecia y de Noruega, se ha fortalecido la confianza mutua después de la separación. Los terratenientes suecos quisieron lanzarse a una guerra, pero los obreros de Suecia se opusieron, diciendo: no contéis con nosotros para esa guerra.

p Los finlandeses no quieren hoy más que la autonomía. Nosotros opinamos que debe darse a Finlandia plena libertad; entonces se reforzará su confianza en la democracia rusa, y precisamente entonces, cuando eso se lleve a la práctica, no se separará. El señor Ródichev va a Finlandia y regatea sobre la autonomía. Los camaradas finlandeses vienen a nosotros y nos dicen: necesitamos la autonomía. Y desde todas las baterías abren fuego contra ellos, diciéndoles: "¡Esperad a que se reúna la Asamblea Constituyente!" Nosotros, en cambio, decimos: "El socialista ruso que niega la libertad de Finlandia es un chovinista".

p Nosotros decimos que las fronteras se fijan por voluntad de la población. ¡Rusia, no te lances a combatir por Curlandia! ¡Alemania, retira tus tropas de Curlandia! Así resolvemos nosotros el problema de la separación. El proletariado no puede apelar a la violencia, pues no debe obstaculizar la libertad de los pueblos. La consigna de "¡Abajo las fronteras!" será justa cuando la revolución socialista sea una realidad y no un método; entonces podremos decir: ¡ Camaradas, venid a nosotros!...

p Cuestión muy distinta es la de la guerra. En caso de necesidad, no renunciaremos a una guerra revolucionaria. No somos pacifistas... Cuando en Rusia manda Miliukov y envía a Ródichev a Finlandia para que regatee desvergonzadamente con el pueblo finlandés, nosotros decimos: ¡No, pueblo ruso, no te atrevas a avasallar a Finlandia: el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre! En la resolución sobre Borgbjerg M decimos: retirad las tropas y dejad que la nación decida el asunto por su cuenta. Y si el Soviet toma mañana el poder, no se tratará ya de un "método de la revolución socialista" y entonces diremos: ¡Alemania, fuera tus 134 tropas de Polonia! ¡Rusia, fuera tus tropas de Armenia! De otra manera sería un engaño.

p El camarada Dzerzhinski nos dice de su Polonia oprimida que allí todos son chovinistas. Pero ;por qué no ha dicho ningún polaco ni una sola palabra acerca de lo que debe hacerse con Finlandia y Ucrania? Tanto hemos discutido ya de todo esto desde 1903 que resulta difícil hablar de ello. ¡Ve donde quieras!... Quien no adopte este punto de vista será un anexionista, un chovinista. Queremos una alian/a fraternal de todos los pueblos. Cuando existan una República Ucrania y una República Rusa, habrá entre ellas más ligazón y más confianza. Y si los ucranios ven que en Rusia se ha proclamado la República de los Soviets, 110 se separarán; pero si nuestra república es una república de Miliukov, se separarán. Cuando el camarada Piatakov, en plena contradicción con sus puntos de vista, dice: nos oponemos a que se retenga a nadie por la violencia dentro de las fronteras, no hace más que reconocer el derecho de las naciones a la autodeterminación. No queremos en modo alguno que el campesino de Jiva viva bajo el vugo del kan de Jiva. Con el desarrollo de nuestra revolución influiremos sobre las masas oprimidas. Sólo así puede plantearse la agitación entre las masas sojuzgadas.

p Pero todo socialista ruso que no reconozca la libertad de Finlandia y de Ucrania se deslizará al chovinismo. Y no habrá jamás sofisma ni invocación de "método" que pueda justificarle.

p Publicado por vez primera en 1921 en las “Obras” de N.I.enin (V. Uliánov), t. XIV, parte 2.

T. 31, págs. 432-437.

* * *
 

Notes

[131•*]   Hay una laguna en el acta. (N. d? Id Edit.)

[132•*]   Hay una laguna en el acta. (N. de la Edil}

[132•**]   Véase V. I.Lenin. O.C., t. 30, págs. 59-67. (N. de la Edil}