SU INDEPENDENCIA Y SU NEXO CON EL CRITERIO
DE LA PRACTICA
p La práctica, con toda su importancia decisiva, no es, desde luego, el único criterio de la verdad, como lo demuestra el proceso real del conocimiento. Aquí tropezamos directamente con las diferentes formas y manifestaciones del criterio de lo verdadero, las cuales, sin embargo, en última instancia reciben su valor adecuado como tal criterio sólo en una u otra conexión con el criterio de la práctica. Por ello, todos estos criterios tienen carácter relativo, y su absolutización conduce inevitablemente a privarles de esta función, a su " autonegación”. Pudiéramos enunciar los siguientes tipos de tales criterios: criterio lógico, criterio lingüístico, criterio de sencillez, criterio de claridad (evidencia), criterio ad hominem. De todos ellos, el rnás importante desde el punto de visla gnoseológico y científico general es el criterio lógico de la verdad, en cuyo análisis nos detendremos en primer lugar.
p El criterio lógico tiene una difusión excepcionalmente extensa y multilateral en el proceso real del conocimiento científico, por lo cual, en la teoría general de la verdad le pertenece un puesto muy destacado. Su idea consiste en lo siguiente: la veracidad do las formas cognoscitivas se determina por su interconexión lógica, por su mutua correspondencia, sin dependencia alguna respecto al referente externo.
p Las raíces históricas de esta idea se hallan en la lógica de Aristóteles, donde las reglas do silogismo recibieron valor testimonial para con la veracidad de los juicios y la ley de la contradicción se manifestó como condición de la veracidad del pensamiento. Después deben señalarse las reglas del cuadrado lógico, formuladas en la lógica medieval, con sus formas racionales asentadas sobre Ja lógica do Aristóteles. En los nuevos liernpos estas ideas tienen su más clara y lípica expresión en los conceptos "verdades de la razón" en Leibniz y, "verdades formales”, en la lógica de Kant.
218p Pero el criterio lógico adquirió una importancia especial en la ciencia y la lógica, lo que se expresa, ante lodo, en sus numerosas formulaciones correspondientes.
p En su obra principal Introducción a la lógica y a la metodología de las ciencias deductivas, el conocido lógico polaco A. Tarski introduce el concepto de funciones de la veracidad y dice a este respecto: "La veracidad o la falsedad de cualquier enunciación obtenida de estas funciones mediante la sustitución de las variables con cualesquiera otros enunciados depende exclusivamente de la veracidad o la falsedad de los enunciados suplentes" [218•29 . En esta definición no existe el concepto de referente externo. D. Hilbert y V. Ackormann, en su conocida obra Fundamentos de la lógica teórica, hacen una formulación análoga que cnfatiza aún más el carácter puramente lógico, mejor dicho, lógico-formal de este criterio: "la veracidad o falsedad de un enunciado complejo sólo depende de la veracidad o falsedad de los componentes del enunciado, y no de su contenido" [218•30 . Dejamos a un lado formulaciones muy análogas, que abundan especialmente en la literatura neopositivista, pero citaremos definiciones muy características de R. Garnap.
p Carnap sigue en cierta forma tras las ideas de Leibniz y delimita con bastante precisión los conceptos de F-vcrdad y L-verdad (o veracidad). Considerando que elimina de este último todo contenido propio de las verdades del hecho, el concepto de L-veracidad puede considerarse idéntico por su sentido al concepto de criterio lógico. En su obra Introducción a la semántica escribe: "Subrayo la diferencia entre la verdad fáctica, dependiente de la casualidad de los hechos, y la verdad ló gica, que no depende de los hechos, sino exclusivamente de los significados determinados por las reglas semán- ticas" [218•31 . En su obra El significado y la necesidad Carnap concretiza esta definición considerando el concepto 219 L-veracidad en dependencia de las reglas semánticas en el sistema dado. Su definición de las condiciones de la L-veracidad estimamos que corresponde rígidamente al concepto del criterio lógico: "la proposición a/ es Lverdadera en el sistema semántico S, si y sólo si o¿ es verdadera en S de manera que su veracidad puede establecerse sobre la base de las solas reglas semánticas del sistema S, sin ninguna referencia a hechos ( extralingüísticos)" [219•32 . Es evidente que en esta formulación se introduce implícitamente también el criterio lingüístico, que está ligado orgánicamente con el criterio lógico y puede interpretarse como su expresión verbal.
p El proceso real del conocimiento científico ha mostrado la necesidad de introducción del criterio lógico de la verdad en determinadas condiciones y formas edecuadas. En una serie de casos, en determinados momentos concretos del avance del conocimiento, el criterio de la práctica no puede manifestarse directamente, y, en ciertas situaciones, en relación con algunas formas y fenómenos cognoscitivos especiales, resulta imposible remitirse a la práctica como criterio. El carácter relativo del criterio de la práctica, ligado a su limitación histórica en cada momento dado del desarrollo del conocimiento, no permite establecer con la precisión necesaria la veracidad (o falsedad) de las hipótesis y previsiones más importantes, por ejemplo, con respecto al problema de la vida en otros planetas, la existencia de sistemas planetarios en unas u otras estrellas, en relación con el pasado del desarrollo de la Tierra, la Galaxia, el Cosmos. Es claro que aquí, se van acumulando a disposición del hombre cada vez mayor número de resultados de las observaciones, progresa sin cesar el experimento científico, pero lo frecuente es que no sea posible lograr ningún experimentum crucis y, entonces, tomando sólo como fundamento datos prácticos directos o indirectos, generalmente para argumentar algunas tesis iniciales, nos vemos obligados a introducir el poderoso aparato de la lógica, de las reglas y relaciones lógicas, 220 las exigencias lógicas al pensamiento verdadero. En esto precisamente consiste la introducción del necesario criterio lógico de la veracidad; sin ól, el ulterior progreso del conocimiento no sólo choca con obstáculos gigantescos, sino también resulta prácticamente imposible.
p El criterio lógico obtiene su verdadera aplicación y desarrollo en el pensamiento teórico, en la esfera del pensamiento puro, como dirían Hegel o Husserl. El pensamiento abstracto, teórico, carece de "sustancia sensitiva”, sus categorías se han logrado mediante abstracción respecto a todos los componentes prácticosensoriales, su eliminación del contenido directo de las formas lógicas. Al mismo tiempo, las categorías lógicas no son hueras abstracciones, no son "abstracciones cadáveres”, sino formas del contenido vivo y real. Este contenido se determina mediante el reflejo, en abstracciones científicas, de las propiedades y relaciones internas, substanciales de las cosas, que se manifiestan en las categorías propiamente lógicas como resultado de la transformación mediata y compleja en el pensamiento humano. Precisamente por ello, las categorías y leyes lógicas tienen un significado profundo y objetivamente verdadero.
p Sin embargo, para determinar el papel del criterio lógico de la verdad no es menor la importancia que tienen los vínculos y las relaciones de las formas lógicas, las leyes lógicas del pensamiento, las reglas de los efectos lógicos que expresan y determinan la conformidad de los pensamientos como formas cognoscitivas. Esta área de las relaciones lógicas es autónoma en el sentido de que todas las conexiones de las categorías lógicas no dependen directamente de la práctica y el mundo exterior y se subordinan a sus propias leyes y reglas. En tanto estas últimas son. a fin de cuentas, el reflojo de las leyes, vínculos y relaciones del mundo objetivo, adquieren sentido y significado objetivo, lo que los permite cumplir la función de criterio lógico de la veracidad.
p El "núcleo" dol criterio lógico de la verdad os el principio de nú contradicción del ponsamionto, quo tiene importancia fundamental ou la lógica, comenzando por las leyes aristotélicas de la contradicción y del 221 tercio excluido. Este principio sirvió de guía durante siglos oji lodo el pensamiento humano determinó las vías y los métodos del desarrollo y argumentación de las teorías científicas, previno contra la marcha y los giros equivocados del pensamiento en el complejo proceso cognoscitivo. Y esto Je aseguró un lugar y un papel destacados como uno de los factores más fuertes del progreso científico.
p El principio de no contradicción es de extraordinario valor en el proceso de la estructuración y desarrollo do los sistemas dol conocimiento en general y de los deductivos en particular, para los cuales constituye una condición indispensable, conditio sine qua non. La estricta observación de no contradicción en el pensamiento deductivo es, al mismo tiempo, la realización (el empleo) del criterio lógico que asegura la veracidad de las construcciones científicas y del proceso mismo del pensamiento científico.
p Los científicos más connotados del mundo, en particular los maternal icos y los físicos, concedieron una importancia primordial al principio de no contradicción y al criterio lógico de la veracidad. Los principios, de Euclides, nos brindan un modelo clásico de la construcción del sistema deductivo do acuerdo con dicho principio, donde la veracidad de todos los efectos y teoremas se determina íntegramente por el criterio lógico. Los autores de las geometrías no euclidianas realizaron sus construcciones basándose en el principio de no contradicción, y la veracidad de los nuevos sistemas era para ellos, ante todo, la no contradicción lógica. Los poderosos métodos modernos de construcción de sistemas y teorías científicos, sobre todo el método de la axiomatización y la ¡ormalización, se basan, igualmente, en dicho principio, lo que no significa, por supuesto, esquematismo abstracto, como a veces aparenta a simple vista. Burbaki escribe, con relación al significado del método do axiomatización en la construcción de todo el edificio de las matemáticas como acumulación de estructuras matemáticas, los siguientes y significativos renglones: "La unidad que imparte a Jas matemáticas no es el armazón de la lógica, formal, no es la unidad que da 222 el esqueleto privado de vida. Es la savia nutritiva del organismo en pleno desarrollo, es un instrumento flexible y fructífero de investigación, que aplican conscientemente en su trabajo, desde Gauss, todos los pensadores matemáticos más eminentes..." [222•33 Con esto tenemos que eslar de acuerdo. Pero de aquí se deduce precisamente la racionalidad del criterio lógico que no es reducible, como se deriva de su naturaleza lógico-conceptual, a coordinaciones puramente formales y menos aún a acuerdos en el espíritu del convencionalismo.
p Einstein desarrolla sus ideas en esta misma dirección, remitiéndose con frecuencia a la cuestión del criterio lógico de la veracidad de las teorías. En su famoso artículo En torno a la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, que sentó el comienzo oficial de la teoría de la relatividad, Einstein señala especialmente la necesidad de "construir una electrodinámica de los cuerpos en movimiento simple, libre de contradicciones, tomando como base la teoría de Maxwell para los cuerpos en reposo" [222•34 . Esta importantísima premisa lógica fue realizada aquí brillantemente por el creador de la teoría de la relatividad.
p En el ocaso de su vida, resumiendo sus meditaciones acerca de la esencia de las teorías físicas, Einstein traza en sus Apuntes autobiográficos una precisa delimitación de dos tipos de criterio de las teorías científicas. El primer criterio es evidente: la teoría no debe contradecir los datos del experimento: este criterio —dice—, se refiero a su "justificación externa”. Sin embargo, pese a todo lo evidente de dicho criterio, su aplicación resulta con frecuencia compleja y sutil. Sólo por esto surge ya la necesidad de otro criterio, el criterio de ”perfección interna" de la teoría. Su sentido es análogo al significado del criterio lógico de la veracidad, que exige la exclusión de la contradicción interna en la estructura de la teoría. En este segundo criterio se trata de las premisas de la propia teoría, de lo que puede 223 llamarse “naturalidad” o "sencillez lógica" de las premisas: conceptos principales y correlaciones básicas entre ellos [223•35 .
p Las apreciaciones de Einstein dirigidas contra el formalismo y el apriorismo en la interpretación del criterio lógico son de excepcional valor. Considera que a la " perfección interna" de la teoría pertenece el siguiente rasgo: "La teoría nos parece más valiosa cuando no es una selección lógicamente arbitraria entre teorías aproximadamente equivalentes y análogas por su construcción”. Y aquí Einstein subraya que debe preferirse aquella teoría que ulimita con mayor fuerza las posibles cualidades a priori de los sistemas (es decir, contiene las afirmaciones más determinadas)" [223•36 . Al mismo tiempo, habla de la deseable “sencillez” de las premisas de la teoría, lo que, por lo común, es para él sinónimo de claridad y evidencia.
p El gran físico de nuestro tiempo examina de forma consecuente la exigencia de perfección lógica de la teoría en plano profundamente conceptual y, en definitiva, considera que el criterio decisivo de la veracidad os la correspondencia de la teoría a la experiencia, su " justificación externa”. En uno de sus trabajos más importantes dedicados al sucesivo desarrollo de la teoría general de la relatividad, en su artículo Generalización de la teoría de la gravitación dice que el objetivo de la teoría física es "dar una descripción objetiva (en principio, completa) de los sistemas físicos y establecer la estructura de las leyes que ligan los conceptos inscritos en esta descripción objetiva" [223•37 . Tenemos ante nosotros una comprensión profundamente dialéctica de la unidad de los criterios lógico y físico-conceptual de la veracidad de las teorías, donde estas últimas -como mostrara Einstein reiteradamente — se determinan por la experiencia, por cuanto ella es la única que puede "decidir dónde se oculta la verdad" [223•38 .
224p Todo esto permite formular las siguientes conclusiones grioseológicas genéralos.
p 1. El criterio lógico de- la verdad opera como componente indispensable del proceso cognoscitivo; su alma es el principio de no contradicción que cumple el papel de condición sumamente importante del proceso correcto, lógicamente fundamentado de la construcción de los sistemas científicos; ello determina el significado general del criterio lógico de la verdad como uno de los fac tores necesarios del desarrollo progresivo de los conocimientos humanos.
p 2. El criterio lógico de la verdad tiene un carácter gnoseológicamenle relativo: su eficiencia y efectividad dependen de la substaucialidad de las hipótesis de partida (axiomas, postulados, leyes y principios) que constituyen los elementos objetivamente verdaderos de la too ría y determinan lógicamente su estructura. Naturalmente, su veracidad objetiva se establece por el criterio decisivo de la práctica.
p 3. El criterio lógico de la verdad no tiene por sí mismo valor conceptual verdadero. Recibe este valor en relación y en base al criterio de la práctica, lo que, en el proceso cognoscitivo real, se determina generalmente po;r vía compleja y mediata. Si falta dicha relación, el criterio lógico pierde su valor como criterio, y entonces, su absolutizacióii conduce inevitablemente al formalismo estéril.
Este valor del criterio lógico de la verdad tiene, como ya se ha dicho, un sentido gnoscológico general y, por tanto, conserva en principio su fuerza con respecto a las ciencias naturales, matemáticas y sociales. Las diferentes formas concretas de su expresión poseen un carácter especial, pero no determinante.
Las principales ideas y tesis de la teoría leninista de la verdad examinadas muestran, por consiguiente, que dicha teoría constituye una doctrina armoniosa y lógicamente integral. Pero rio es algo creado y terminado para siempre. La teoría leninista de la verdad es una 225 doctrina en desarrollo; se enriquece sin cesar y se va haciendo más concreta mediante la generalización de nuevos fenómenos de la práctica histórico-social, en base al progresivo conocimiento del mundo en la época contemporánea de la revolución científico-técnica. Al mismo tiempo, la doctrina leninista sirve de brújula segura, que permite orientarse en el complejo y complicado laberinto de la gnoseología idealista, valorar correctamente el sentido y la significación de las diferentes concepciones de la verdad y analizar un fenómeno tan característico para la filosofía idealista contemporánea como la crisis del propio problema de la verdad en dicha filosofía.
Notes
[218•29] A. Tarski. Introducción a la lógica y a la metodología de las ciencias deductivas, Moscú, 1948, pág. 73.
[218•30] D. Ililbert y V. Ackermann. Fundamento* de la lógica Leorica, Moscú, 1947, pág. 21.
[218•31] R. Carnap. Inirodnrtion to semantics, Cambridge—Mass., 1948, p. VII.
[219•32] R. Carnap. El significado y la necesidad, Moscú, 1959, pág. 40.
[222•33] N.Burbaki. Ensayos sobre la historia de las matemáticas, pág. 259.
[222•34] A. Einstein. Compilación de obras científicas, I, pág. 8. (El subrayado es mío. — G. K.)
[223•35] Véase A. Einstüin. Compilación de obras científicas, IV, pág. 266.
[223•36] Ibíd., pág. 266, 267. (El subrayado es mío. — G. K.)
[223•37] A. Einstein. Compilación de obras científicas, II, pág. 787.
[223•38] Ibíd., pág. 731.