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Capítulo VIII
PROBLEMA DEL CRITERIO
DE LA VERDAD
 
[introduction.]
 

p Im Anfang war die Tal!
Goethe

p La teoría leninista de la verdad parte, como ya se ha dicho, del papel decisivo de la práctica en todo el proceso del conocimiento. La práctica determina el surgimiento y todo el ulterior desarrollo del conocimiento y, éste, a su vez, ejerce fuerte influencia sobre la prá ctica, la cambia en el proceso de su propio avance como actividad transformadora dinámica do los hombres y, con el nuevo estímulo recibido de la nueva práctica, continúa su desarrollo ininterrumpido, acelerado y exponencial, como demuestra la moderna revolución científico-técnica. El contenido y el sentido del conocimiento se revelan en su vinculación constante y mutua con la práctica, y, ya por esto, su significado y veracidad pueden determinarse, ante todo, en base a dicha prá ctica. Fuera de ésta, cualquier enfoque do la veracidad del conocimiento adquiere inevitablemente un carácter escolástico, parece, si so quiero, una partida de ajedrez sin las damas.

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p Precisamente con respecto al problema del criterio de la verdad V. I. Lenin concede gran valor al pensamiento do Hegcl de incluir la vida en la lógica, pensamiento que considera genial. Se trata, señalaba Lenin, de la vida del hombro como existencia "del sujeto concreto. . . en una situación objetiva"   [187•1 -2, lo cual os una condición indispensable para examinar la actitud del sujeto respecto al objeto en la lógica. Esta actitud se contempla en el plano do la veracidad de las formas lógicas subjetivas con relación a su actitud hacia el objeto a través del prisma de la vida, os decir, de la actividad del hombre. Según opinión general - observa Hegel —, en la lógica no hay sitio para la cuestión de la vida, pero si el objeto de la lógica es la verdad, y la verdad pertenece plenamente a la esfera del conocimiento, entonces, al tratarse el conocimiento, surgirá inevitablemente la cuestión de la vida, de la práctica.

p Cuando destaca los elementos decisivos en el desarrollo de la idea como verdad, como proceso, Hegol expresa tanto en la Enciclopedia de las ciencias filosóficas como en la Ciencia de la lógica la siguiente tesis clásica (tomamos la definición de la Enciclopedia): "La idea, como proceso, pasa en su desarrollo por tres escalones. La primera forma de la idea la constituye la vida, es decir, la idea on forma de inmediación directa. Su segunda forma os el intermedio o diferencia (Differenz), esto es la idea como conocimiento que aparece en doble imagen, en la imagen de idea teórica y en la idea práctica. El proceso del conocimiento tiene por resultado el restablecimiento de la unidad enriquecida con la diferencia, y esto proporciona la tercera forma: la forma de la idea absoluta, último escalón del proceso lógico que resulta, al mismo tiempo, verdaderamente el primero y auté ntico escalón, logrado a través de sí mismo"   [187•3 .

p Al comentar esta tesis básica do Hegcl, V. I. Lenin subraya precisamente la idea del criterio de la verdad 188 representado en "la idea práctica”, es decir, la práctica del hombre (y la técnica) como eslabón indispensable en el procoso del conocimiento y su avance hacia la verdad objetiva y absoluta. En otras palabras, el concepto (en el sistema hegeliano de categorías) domina la verdad objetiva del conocimiento cuando se convierte en "existencia para sí”, en el senlido de práctica. "Está a punto de admitir que, con su práctica el hombre demuestra la justedad objetiva de sus ideas, conceptos, conocimientos y ciencia"   [188•4 .

p Esta tesis general y básicamente determinante de la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico ha adquirido en cierta medida un carácter axiomático. Por ello, vamos a subrayar aquí algunos aspectos más esenciales de especial importancia teórica en la comprensión del criterio de la verdad.

p V. I. Lenin destaca el papel decisivo propiamente de la aclividad práctica del hombre, subrayando que liene lugar sobre la base del mundo objetivo y, al mismo tiempo, durante su proceso, el hombre "cambia la realidad exterior”, la despoja do sus rasgos de apariencia, exterioridad, transformándola en "objetivamente verdadera”. De aquí que "el resultado de la acción os la verificación del conocimiento subjetivo y criterio de la objetividad inherente a la verdad"   [188•5 . Esta última definición no debe valorarse, por supuesto, precisamente en el plano de la "gnoseologi/Mción" de lo real, sino en el estricto sentido de la comprensión gnoseológica de la objetividad, es decir, como representación objetivamente verdadera do la realidad libre de las apariencias, de toda exterioridad.

p Una continuación lógica de estos razonamientos fue la tesis leninista fundamental acerca do la superioridad cardinal del principio práctico sobre el teórico, lo que tiene una importancia decisiva para la definición científica del criterio de la veracidad del conocimiento humano. V. í. Lenin hace la siguiente importante formulación: "La práctica está por encima del conocimiento (teórico), 189 por cuanto tiene no sólo el mérito de la universalidad, sino también do la realidad inmediata"   [189•6 . Esta última cualidad, importantísimo atributo, determina la diferencia de principios entre la práctica y el conocimiento teó rico, expresa su independencia con respecto al conocimiento, y, con ello, resuelvo positivamente el problema de la realidad del criterio adecuado del conocimiento, el criterio de su veracidad. Esta independencia es, al mismo tiempo, la objetividad del criterio de la práctica, lo que constituyo una condición absoluta de la posibilidad misma de promoción y funcionamiento de dicho criterio como criterio de la veracidad del conocimiento.

p Esto, al mismo tiempo, confirma la inconsistencia de las afirmaciones de que la teoría del conocimiento no puedo tener, en general, criterio de la verdad. Histó ricamente, estas afirmaciones provienen, por lo menos, de Protagoras y Anaxagoras quienes declararon, respectivamente, que todos los enunciados son verdaderos, y todos, falsos; más tarde, Kant, al proclamar puramente nominal el principio de la correspondencia en la concepción clásica, aristotélica, de hecho excluyó de la teoría del conocimiento el criterio objetivo, de contenido; Lcssing promovió la idea do los tres anillos, tres religiones —la cristiana, la musulmana y la judía- -, cuya veracidad no puede ser determinada de manera univalente y hay que tomar sin criterio alguno de voracidad de cualquiera o cada una de ollas. El nookantiano Nelson habla de la imposibilidad de una teoría del conocimiento en general, por cuanto exige criterio, y el criterio no es posible como objetivo, pues su concepto debe preceder al análisis, pero entonces queda fuera del criterio, por tanto, nos hallamos ante un círculo lógico. Los analíticos modernos, Austin, por ejemplo, al absolutizar la esfera lingüística en la comprensión de la verdad llegan a definirla como "ideal ilusorio" y eliminan en general toda disquisición acerca de la realidad del criterio. Popper mantiene una posición más severa y más moderada: reconoce la posibilidad del criterio en el marco 190 de la definición semántica de la verdad, pero niega, junto con A. Tarski, la legitimidad del criterio general de la verdad  [190•7 .

p Desde el punto de vista gnoseológico, el revisionismo moderno se asienta en esas mismas posiciones nihilistas, respecto al criterio de la verdad, en sus concepciones del "pluralismo del marxismo": de acuerdo con su lógica, existen muchos “marxismos”, por lo cual no tiene sentido hablar de la veracidad de ninguno de ellos, con más razón que niega en redondo el carácter y significado generales de los principios del marxismo. Cou ello el revisionismo declara abiertamente su impotencia teórica: sin criterio de la verdad no puede ni hablarse siquiera de valor de ninguna doctrina.

En el planteamiento de estas tesis generales de principios era necesario y suficiente operar con el término "práctica" en su significado general e intuitivoindeterminado. Todo ulterior examen exige partir de una determinada comprensión de su contenido, es decir, guiarse por uno u otro concepto de la propia práctica.

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Notes

[187•1]   -2 V. I. Lenin. Cuadernos filosófiro.t, O. C., i. 29, pág. 184.

[187•3]   Hegel. Obras, t. I, pág. 325. Más adelanto dice: "La idea absoluta es, ¡míe lodo, la unidad de la idea práctica y la teórica y, por lanío, la unidad lainbién de la idea de la vida y la idea del ronoeimienlo" (§ 236, pág. 340).

[188•4]   V. I. Lenin. Cuadernos filosóficos, O. C., t. 29, pág. 173.

[188•5]   Ibíd, págs. 199-200.

[189•6]   Ibíd., pág. 195.

[190•7]   K. R. Popper. Objectiue Knowledge. An Evolutionary Approach, Oxford, 1972, pp. 46, 317-318.