DE LA VERDAD
p
¡Qué justicia más extraña!: A este
lado de los Pirineos, la verdad; al otro,
la mentira. ..
p La idea de la universalidad de la verdad se encierra en su definición como concepto general, como proceso de creación del cuadro científico del mundo: el mundo en su conjunto, en su existencia y desarrollo únicos y universales. La universalidad de la verdad caracteriza el conocimiento en cuanto expresión, en él, de la esencia y la unidad del mundo material, de sus procesos y fenómenos; en cuanto expresión de las propiedades generales y universales y de las leyes de su desarrollo.
p El concepto "universalidad de la verdad”, en su vínculo con el concepto de lo concreto, es parte integral de la estructura de la verdad en función de concepto general y se encuentra unido, cual elemento inseparable del sistema, con otros conceptos y definiciones. Esta unidad y estos nexps entre todos los elementos de la verdad como sistema los aseguran los principios determinantes que subyacen en ella y que están presentes en todo su contenido interno: el principio de la 146 objetividad de la verdad, el principio del desarrollo y el principio de la contradicción de todas las formas cognoscitivas; en el caso dado, de lodos los conceptos en cuanto elementos del sistema general de la verdad. El sentido interno y el contenido de la universalidad y lo concreto de la verdad, como de sus categorías y características más importantes, se revelan íntegramente sobre la base idco-tcórica de dichos principios fundamentales.
p La idea del carácter universal de la verdad viene de los tiempos antiguos. Como ya se ha mostrado en breve reseña histórica, la idea de la universalidad de la verdad está presente en los razonamientos de Heráclito, en quién está relacionada con el reconocimiento de la universalidad del Aóp<;, que constituye la esencia del mundo, que a su vez tiene también carácter de universalidad. En la escuela Sócrates-Platón, esta idea aparece en el propio concepto de verdad como tal, en forma gnoseológica claramente expresada. En la filosofía de Aristóteles, el conocimiento de la verdad real es el conocimiento de los principios básicos y causas de las cosas, el conocimiento de lo existente en cuanto existente. Pero esto existente es único y universal, y su verdadero conocimiento no puede dejar de ser universal; la verdad del conocimiento del mundo en su esencia recibe necesariamente un carácter general (universal).
p Para la inteligencia estrictamente científica de Aristóteles es sumamente significativo que estas ideas generales de su "primera filosofía" o "sabiduría" obtienen un desarrollo sucesivo y concreto y expresión en sus famosas leyes de la lógica, que él define como principios más auténticos y generales del conocimiento, destinados en todos los casos, es decir, en todos y cada uno de los pensamientos, a garantizar su veracidad. En esto sentido, el descubrimiento aristotélico de las leyes de la identidad, la contradicción y la exclusión del tercero deben considerarse invariantes del pensamiento verdadero precisamente por su universalidad. En ellas podemos ver una do las primeras, en la historia de la filosofía y el pensamiento científico, expresiones adecuadas del principio do la universalidad de la verdad. La fuerza y efectividad de las leyes aristotélicas de la lógica 147 quizá estén condicionadas en medida decisiva por su verdadero significado universal.
p La idea de la universalidad de Ja verdad está implícita en la tesis de Ilegcl —fundamental para toda la Ciencia de la Lógica— de que la verdad de la existencia es la esencia y la verdad de la esencia es el concepto. Lo mismo la existencia que la esencia y el concepto tienen verdadera universalidad, lo que determina el correspondiente carácter del conocimiento verdadero. El concepto, como expresión aquí del conocimiento generalizado de la esencia y para estar adecuado a ella debe ser necesariamente una forma universal. Sólo en este caso se manificsla como verdad de la esencia. Por ello, la universalidad es una característica inseparable de lo verdadero en el conocimiento, que siempre tiende, por su naturaleza, al logro de la esencia.
p En la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico, la unidad existencial del mundo so presenta en calidad de base de la universalidad do la verdad como característica gnoseológica suya; unidad que consiste en su materialidad como materia que os única, infinita, eterna y en constante desarrollo. Esta unidad se manifiesta en la infinita variedad de fenómenos y procesos, pero precisamente ella, como realidad universal, aparece en calidad de fundamento objetivo de la universalidad del conocimiento, de la universalidad de la verdad. En esta unidad objetiva de la base de la universalidad consiste al mismo tiempo la base de la unidad y el ví nculo de la universalidad y la objetividad de la verdad.
p Sin embargo, el conocimiento no se detiene en el conocimiento de la existencia, del mundo en su tangible existencia, sino que se encamina a la revelación do la esencia interna del mundo circundante, la esencia de los procesos y fenómenos multiformes de la realidad en desarrollo. Exactamente la esencia es, por su naturaleza, algo universal. Conserva su significado de invariante con relación a la mulliformidad concreta de los cambios que transcurren en el mundo, con respecto al contenido concreto de los diferentes procesos, objetos, las correspondientes «’lases en que so dividen dichos objetos y las áreas concretas y cualitativamente determinadas del 148 mundo real. Podemos hablar de la esencia y su sonlidu universal con respecto, no sólo al inundo en su totalidad, sino también a todos los conjuntos (o clases) concretos de objetos que implican variedad cualitativa do sus componentes, unidos por su esencia general y única. En cambio, el conocimiento de la esencia del mundo, la esencia de la existencia sólo es adecuado al verdadero conocimiento; por consiguiente, la universalidad de la verdad —lanío en el plano dilatado como en el concreto - también so determina por la necesidad del conocimiento de la esencia como lo universal respecto a la variedad concreta en sus diversas manifestaciones.
p La universalidad en el mundo real lambién caracteriza las leyes fundamentales del desarrollo de dicho mundo, sujetas al verdadero conocimiento con la misma necesidad que el conocimiento de la unidad y la esencia. La ley -señaló reiteradamente V. 1. Lenin— expresa lo esencia] de los fenómenos; más aún, las categorías de ley y esencia eran, ¡jara 61, de un mismo orden. Citemos a este respecto importantes definiciones leninistas expuestas en los Cuadernos filoso jicos: "La ley es el reflejo de lo esencial en el movimiento del universo”; "La ley es lo idéntico en el fenómeno”; "Ergo, ley y esencia son conceptos del mismo género (del mismo orden) o, más exactamente, de un mismo grado, que expresan la profundización del conocimiento de los fenómenos, del mundo, etc., por el hombre”; "La ley es una relación... Relación do esencias o entre las esencias" [148•1 -2. En estas definiciones está presente la idea de la universalidad de las leyes, su carácter suslancial, su identidad en la variedad de los fenómenos concretos, l’or ello, para que la universalidad de la verdad pueda realizarse íntegramente debo abarcar la esfera de las leyes, do las leyes como conceptos que reflejan regularidades, nexos y relaciones reales entro las esencias en la variedad do los fenómenos do la realidad.
p Esta combinada base real de la universalidad determina su contenido guoseológico, es decir, la propia 149 categoría de universalidad de la verdad. La verdad, como la contemplamos en el materialismo dialéctico, es uno do los conceptos más generales de la filosofía como tal. Más aún, corno ya se lia señalado, la filosofía, al monos desdo los tiempos de Platón y Aristóteles, está llamada a ser la teoría de la verdad, y no a demostrar simplemente un "amor a la verdad" bastante indeterminado. Do aquí que sea tan natural el pensamiento hegeliano do que la filosofía os la ciencia de la verdad y de su necesidad, do la Verdad, con mayúscula, como concepto universal, cuyo contenido so revela en los sistemas filosóficos que históricamente se van sucediendo, encarnando determinados límites, aspectos y formas do la verdad como categoría universal, alter e,<¿o de la filosofía en general. En esto plano, no sólo las teorías y sistemas filosóficos, sino también todas las teorías y formas del conocimiento verdaderamente objetivas pueden contemplarse, con pleno derecho, como encarnación concreta — tanto en lo histórico como en lo lógico— de la verdad universal, de la verdad corno procoso universal que abarca y encarna en sí toda la profundidad y riqueza del mundo real. Pero, sit venia verbo, esto lagos universal de la existencia toma expresión no en la variedad cuantitativa de todo tipo posible de formas cognoscitivas, sino precisamente en el logos del conocimiento, on el conocimiento verdadero corno proceso de creación del cuadro científico del mundo expresado on formas veraces generalizadas que revelan la esencia y las regularidades universales del movimiento de la existencia.
p La unidad del mundo material se manifiesta como unidad de su variedad; la esencia es inseparable de todo el contenido do la realidad material en todo su carácter concreto y precisión; todas las leyes generales del movimiento del mundo se encarnan en el mundo real en los multiformes procesos y fenómenos en todo su contenido concreto y especificidad. Todo esto determina que, en el conocimiento, las categorías de universalidad y do lo concreto do la verdad sean inseparables; la unidad do ambas sin excluir su relativa independencia durante el análisis. Cuando examinamos la universalidad de la verdad parece que tenemos ante nosotros su antítesis: lo concreto; al 150 analizar lo concreto de la verdad partirnos do su unida,1 con la universalidad. Pero en cada caso, es una do tales categorías la que aparece como objeto directo de dicho análisis.
p La universalidad de la verdad se revela con toda claridad y precisión en el propio carácter y significado de las leyes y categorías de la dialéctica materialista como ciencia. Aquí consideramos indispensable señalar Iros puntos fundamentales.
p Primero, las principales leyes de la dialéctica tienen valor de categorías gnoseológicas universales. Son, como se sabe, las leyes más generales del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el conocimiento humano. Por su universalidad, estas leyes expresan profundas relaciones sustanciales y gozan de vigor en todas las esferas do la existencia y el conocimiento, en todos los procesos y fenómenos de mundo circundante, independientemente, por principio, de sus rasgos específicos y sus mutuas diferencias. Y en esto consiste, ante todo, su significado universal y se manifiesta la universalidad de su veracidad como leyes de la ciencia de la dialéctica materialista. Cuando hablamos de las leyes de la dialéctica como "categorías gnoseológicas universales" partimos de que, en el proceso de su largo desarrollo, el pensamiento filosófico ha llegado a comprenderlas así mediante la creciente penetración en la esencia objetiva del mundo que nos rodea, en el carácter de las relaciones esenciales en todas las principales esferas. Pudiéramos decir que el principio de la universalidad de la verdad halla su expresión más adecuada en el significado universal de las leyes de la dialéctica.
p Segundo, razonamientos semejantes pueden aplicarse también propiamente a las categorías de la dialéctica. Al tener menor grado de comunidad que las leyes, las categorías de la dialéctica caracterizan aspectos y ví nculos diversos, muy generales, pero totalmente definidos, de todos los fenómenos y procesos del entorno material. Una tal comprensión de las categorías de la dialéctica tiene profundas raíces en las ideas de Aristóteles, para quien las categorías son los géneros más generales de la existencia, expresados en las correspondientes formas 151 gnoseológicas y gramaticales. Baste decir que las categorías aristotélicas de calidad, cantidad y relación, sin hablar ya de la categoría esencia, tienen realmente un significado general destacado, lo que también conserva su sentido en cuanto a las categorías de la dialéctica sujetas a especial análisis en la filosofía del materialismo dialéctico. Entre ellas, figuran, como es sabido, las categorías de esencia (y fenómeno), cantidad y calidad (y medida) y también una serie de parejas do categorías interrelacionadas e inseparables. Todas estas categorías tienen una comunidad muy elevada, abarcan fenómenos multiformes de la realidad y expresan en diferentes aspectos las relaciones esenciales de las cosas, las diferentes facetas y manifestaciones de la unidad general del mundo circundante. Por ello, la universalidad de la verdad se revela por ley también en las categorías más importantes de la dialéctica, que constituye un complejo sistema do variadas formas lógicas, un sistema donde las categorías ocupan un importante lugar.
p Tercero, oí carácter universal de la veracidad de los principios de la dialéctica, de sus leyes y categorías, se revela cuando se comparan y se interrelacionan con métodos especiales de la investigación científica, a lo que ya hemos hecho mención con otro motivo. Aquí deseamos subrayar una vez más que la universalidad de la verdad halla una de sus formas de expresión más elevadas en los principios de la universal metodología dialéctica.
p La universalidad de la verdad tiene especial importancia teórica y práctica en relación con el significado universal de las ideas y los principios del marxismo-leninismo como cosmovisión científica y revolucionaria. En la moderna literatura marxista-leninista, el término verdad universal del marxismo ha recibido carta de naturaleza, expresando el significado general de la teoría revolucionaria de la clase obrera para todos los países, pueblos y continentes del planeta. Comencemos por decir que no nos referimos, por supuesto, a un esquematismo abstracto ni a la imposición "desde arriba" de un cierto "modelo único" de desarrollo social a todo el mundo, despreciando la riqueza y variedad de vías y peculiaridades del vivo movimiento social y la lucha de los 152 pueblos por un futuro feliz. Las leyes universales del desarrollo histórico progresista están orgánicamente unidas a la variedad concreta de los movimientos reales de la vida social.
p Veamos en este plano el significado del análisis de las leyes del proceso revolucionario mundial, que se hace en los documentos programáticos y Icóricos de los partidos comunistas y obreros. El fundamento de principios de tal análisis son las ideas y tesis principales de la teoría leninista de la revolución socialista, que constituye una profunda generalización de las leyes de todo el gigantesco proceso del paso revolucionario del capitalismo al socialismo a escala internacional.
p La teoría leninista tiene significado mundial, universal. El académico B. Ponomariov, en su informe a la Conferencia teórica internacional "El leninismo y el proceso revolucionario mundial”, celebrada en Moscú en el año 1970, formuló la siguiente definición científica de la teoría leninista: ”. . . es la teoría íntegra y armónica de la revolución socialista, es la concepción científica del progreso social de la humanidad, de todos los países y pueblos" [152•3 . Destacaremos especialmente el significado de las leyes generales del desarrollo revolucionario de la sociedad que han recibido expresión científica en la teoría leninista de la revolución socialista, que siguen desarrollando actualmente los partidos comunistas y obreros de los distintos países.
p La teoría leninista de la revolución parte de la experiencia del movimiento obrero de Rusia y el internacional, revela en ideas y conceptos generalizados las leyes que lo determinan, abarca nuevos movimientos y procesos de la lucha nacional liberadora y revolucionaria de los pueblos subyugados, de la lucha contra el imperialismo y el colonialismo desplegada por millones de seres incorporados actualmente al proceso histórico mundial. 153 Su carácter universal como teoría verdadera se muestra en todo su contenido.
p La teoría leninista brinda un análisis científico exacto, abre la "anatomía" do las relaciones de clase, lo que permite establecer con certeza objetiva las fuerzas motrices de la revolución, fundamentar la importantí sima tesis de la hegemonía de la clase obrera, de significado general para las revoluciones socialistas de todos los países. En esta teoría so fundamenta la necesidad de la formación del ejército político de la revolución con la clase obrera y su partido, vanguardia combativa, a la cabeza, lo que también tiene significado universal en la lucha por la revolución socialista triunfante, cualquiera que sea el país o las condiciones concretas. En ella se analizan de forma honda y multilateral los caminos y métodos para lograr la alianza de la clase obrera con el campesinado y otras masas no proletarias de trabajadores; se expone la multilateral vinculación de la lucha por la democracia y el socialismo, lo que adquiere especial significado en la época actual para los países más diversos. Por último, la doctrina leninista acerca de la situación revolucionaria como unidad dialéctica de los factores objetivos y subjetivos tiene significado excepcional y es parle inseparable de la teoría leninista de la revolución socialista.
p Todas estas tesis esenciales de la teoría leninista no agotan por supuesto todo su contenido, pero sí tienen un significado teórico y político básico. Todas ellas se distinguen por su universalidad, expresan objetivamente la unidad del proceso revolucionario mundial, revelan su esencia interna y las leyes más generales do su desarrollo. Tienen un profundo significado objetivamente verdadero, confirmado y fundamentado por toda la práctica del movimiento revolucionario mundial, y este significado suyo es el de la universalidad do la verdad. Precisamente por ello, las tesis básicas de la teoría leninista de la revolución socialista sirven de segura brújula para todas las fuerzas revolucionarias de nuestro tiempo, ayudan a encontrar el camino correcto de la lucha, a no perderse - como dijera V. I. Lenin— en laberintos y revueltas de la historia, mantener la perspectiva general 154 y ver siempre el trazo rojo fiel movimiento de la humanidad en su marcha del capitalismo al socialismo.
p El significado universal do la teoría leninista de la revolución socialista mantiene estrecha vinculación con las ideas del plan leninista de la construcción del socialismo, desarrolladas multilateralmente en los documentos del movimiento comunista internacional, basándose en la generalización de la experiencia de la edificación socialista en diferentes países del mundo. Son las ideas de la industrialización socialista, la cooperación de la agricultura, la revolución cultural, la dirección política de la sociedad por parle del Estado socialista encabezado por el Partido Comunista, la alianza de la clase obrera y el campesinado, el florecimiento de todas las naciones y pueblos; ideas que hallaron su brillante confirmación en la práctica del socialismo real, a pesar do toda la enorme diferencia de condiciones de la construcción del socialismo, por ejemplo, en la RDA y en Vietnam, en Polonia y en la RDPC, en Checoslovaquia y en Cuba, en el sentido histórico y económico, social, cultural y nacional. Por el contrario: precisamente la existencia de distintas peculiaridades y condiciones concretes en los diferentes países y los diferentes continentes en que se realiza con éxito la edificación socialista de acuerdo con las ideas básicas y determinantes del plan leninista no hace más que confirmar su fuerza y efectividad precisamente como ideas y tesis con significado universal y veracidad objetiva. El principio de la universalidad de la verdad también aquí sale victorioso.
p Durante los últimos años, en la literatura pseudomarxista so ha extendido de nuevo muy ampliamente la concepción, básicamente revisionista, de los diferentes "modelos de socialismo”. Su esencia metodológica consiste en la absolutización de lo particular separado de lo general; la omisión de las leyes y vías generales y determinantes de la construcción del socialismo. Los ideólogos del reformismo y oí revisionismo llevan ya varios años —y aún no han cejado— intentando descubrir diferentes tipos de "modelos de socialismo”. Entre esos modelos se remarcan las diferencias considerables, y el conjunto de peculiaridades y formas concretas se 155 eleva a lo absoluto contraponiéndolo a Jos rasgos generales, a las leyes generales, a la esencia general del socialismo como régimen social. En el plano teórico, en esto consiste lo acicntífico y metafísico del enfoque metodológico, contrario al verdadero método del conocimiento, que exige revelar las leyes generales que determinan el avance de la sociedad hacia el socialismo, en su vinculación orgánica con lo particular, sin contraponerlos entre sí.
p En los últimos tiempos, quién se destaca especialinenlo preconizando tales concepciones es R. Garaudy, con su defensa de los modelos “checoslovaco” y “chino”, que enfrenta al modelo “tradicional”, "soviético”, el cual no es para éJ otra cosa que un socialismo deformado (!?). W. Rochct ]e dio la merecida respuesta subrayando que Garaudy "confunde sistemáticamente la cuestión de las vías del paso al socialismo con la noción de modelos de socialismo. En realidad, recurrir a la noción de " modelo" para expresar las vías y métodos de paso del capitalismo al socialismo es un procedimiento muy discutible, que introduce la confusión, entre otras cosas, porque vela los rasgos universales que comporta necesariamente toda revolución socialista; por ejemplo, la necesidad de la conquista y la dirección del poder político por la clase obrera y sus aliados, la abolición do la gran propiedad capitalista, la socialización de los grandes medios de producción y cambio, etc." [155•4 . En otra de sus intervenciones W. Rochet dijo con rigor que el concepto de "modelos de socialismo" es impreciso y acientífico precisamente porque obvia lo principal, las leyes generales del socialismo [155•5 .
p Si partimos de las exigencias de la teoría de la verdad, los citados conceptos do "modelos de socialismo" son indiscutiblemente anticientíficos, por cuanto eluden el importantísimo requisito de la universalidad do la verdad, que los autores de semejantes concepciones rechazan inlencionalmente. Por ello tales puntos de vista se convierten en concepciones falsas, reñidas con el estado 156 real do las cosas y antípodas del significado decisivo de las leyes generales de la revolución socialista y Ja construccióji del socialismo.
p Como se decía al comenzar el capítulo y como el lector ha podido ver en nuestro texto, la categoría de universalidad de la verdad está estrechamente ligada a su "antípoda”, la categoría do lo concreto de la verdad. Esta vinculación so debe a la unidad de la verdad en general, que expresa el carácter único e inquebrantable de todo el proceso del conocimiento humano en su conjunto. Pero en este proceso general se destacan con precisión y claridad su contenido concreto-determinado, sus formas y estadios concretos que determinan necesariamente la correspondiente característica de la verdad, lo concreto suyo.
p El concepto "lo concreto de la verdad" es complejo, y toda unilateralidad en su comprensión, lo que lamentablemente se da a veces en la literatura marxisla, es totalmente inadmisible desde el ángulo de las exigencias de la teoría leninista de la verdad. Para comprender el sentido de lo concreto de la verdad partimos siempre do su citada unidad con la universalidad, por cuanto esta unidad operante en el propio proceso cognoscitivo es, a fin de cuentas, el reflejo de la esencia y del carácter contradictorio del propio mundo material, de las complejas leyes de su desarrollo. Aquí es de fundamental importancia la tesis de V. 1. Lenin que caracteri/.a la base objetiva de la unidad de lo universal y lo concreto en el conocimiento. En los Cuadernos filosóficos señ ala que "La naturaleza es concreta y es abstracta; es fenómeno y es esencia; es instante y es relación" [156•6 . De aquí el correspondiente lugar que ocupan las categorías de lo universal y lo concreto en la estructura de la verdad como concepto general, donde ambas actúan Í ntervinculadas y se determinan directamente por la objetividad de la verdad.
p Nosotros vamos a realixar el examen del contenido de lo concreto de la verdad, partiendo de la siguiente definición, que hemos presentado anteriormente en 157 forma general. Lo concreto de, ¡a verdad es la expresión de la variedad coiicrcla de la realidad material en su desarrollo, de lo determinado en las propiedades y relaciones de los diversos conjuntos de objetos y fenómenos del mundo circundante y, al mismo tiempo, es el resultado determinado, histúrico-concrelo logrado en cada uno de los estadios del proceso del conocimiento.
p El contenido del concepto "lo concreto de la verdad" os incomparablemente más completo y profundo de lo (fue so deriva de tal definición. Este contenido puede caracterizarse, a nuestro juicio, por los siguientes aspectos básicos.
p Primero. Lo concreto en su contenido, lo concreto del pensamiento se encuentra en estrecha relación con formas determinadas de manifestación do lo universal en sus diferentes relaciones con la realidad. Las ideas do Hegel sobre lo universal, que conlleva lo particular y lo determinado, a diferencia de lo universal abstracto tiene un sentido racional sumamente importante. Al valorar oslas ideas de Hegel, V. 1. Lenin señala: "Excelente fó rmula: "¡¡No sólo os abstracto lo universal, sino que es lo universal que encarna en sí la riquexa de lo particular, individual, aislado" (¡toda la. riquexa do lo particular e individual!)!! Tres bien!" [157•7 . Esta idea va ligada con otra, también valiosa, do Hegel: contempla la filosofía on general como la unidad del principio del desarrollo y de lo concreto, lo que lleva la luz al propio concepto de lo concreto, lín su Introducción a la Historia de la Filosojía dice: "Combinando el concepto de lo concreto con el del desarrollo, obtenemos el movimiento de lo concreto" [157•8 . Esta idea acerca de la esencia de la filosofía la expuso Hegel con respecto a su comprensión como " ciencia objetiva do la verdad”, la ciencia de la necesidad do la verdad. Con ello, la verdad en su conjunto como concepto general adquiere su necesario carácter de concreció)). Aquí es también interesante el hecho de que Hegol contrapone la comprensión do lo verdadero como movimiento de lo concreto a la representación de la idea abstracta, la cual sería 158 únicamente un ente superior sobre el que no podría decirse nada más. Lo verdadero, según su apreciación, es movimien lo, proceso, unidad plena concreta.
p Lo concreto de la verdad, en su acepción primaria y más general, refleja la riqueza de las propiedades, los vínculos, las relaciones de los objetos y los fenómenos del inundo material, opera como la expresión directa, en el conocimiento, del desarrollo de todo lo concreto del contenido del mundo. En lo concreto de la verdad halla su expresión lo concreto y lo determinado de la existencia en su unidad con lo universal do la esencia y do las principales leyes del movimiento del mundo material, lo cual determina la unidad de lo concreto y lo universal de la verdad como sus más importantes características gnoseológicas.
p Segundo. Lo concreto de la verdad se manifiesta, además, en forma de relación dialéctica “inversa” hacia lo universal: como expresión generalizada del conjunto de los aspectos y las relaciones multif acéticas de la realidad, sus determinados procesos, los fenómenos y áreas concretas de su manifestación que, en el momento dado, se someten al conocimiento científico.
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V. I. Lenin destaca de manera especial este aspecto en la comprensión de la verdad. Señala: "
p En su Introducción a la crítica de la economía politica, C. Marx demuestra la inconsistencia del método simplificado de investigación, que parte directamente del todo íntegro, sin su análisis ni desarticulación, como, por ejemplo, de la población, por cuanto ella —señ ala Marx — , como abstracción no es nada si se dan de lado las clases que la forman. "Estas clases serán de nuevo un sonido vacío si desconozco los fundamentos sobre los que descausan, por ejemplo, el trabajo asalariado, el capital, etc. Estos últimos presuponen intercambio, división del trabajo, precios, etc.” [159•11 . En el análisis científico hay que pasar de nuevo toda la serie de estas definiciones abstractas y volver al todo concreto como síntesis de numerosas definiciones. La creación de las teorías económicas y de los más importantes y concretos conceptos económicos marchó en la historia de la ciencia precisamente por este camino. Primero se crearon como reflejo de determinados aspectos de la realidad, definiciones y conceptos abstractos aislados tales como “trabajo”, "división del trabajo”, “dinero”, “valor”; después, se formaron conceptos generales y, sin embargo, concretos, tales como “Estado”, "intercambio internacional”, "mercado mundial" y otros muchos. Lo concreto aparece corno la unidad de la variedad, la unidad de conceptos abstractos aislados, creada como síntesis histórico-lógica de éstos [159•12 .
p El concepto de lo concreto de la verdad adquiere, por ello, un contenido íntegro, rico y teóricamente elevado, manifestándose como conjunto de conceptos científicos o de "definiciones abstractas”, según terminología de Marx.
p Tercero. La cuestión de lo concreto de la verdad se revela, además, en la dialéctica de lo general y lo particular del conocimiento. Lo general se manifiesta en lo [(articular como su parte principal, como su esencia. 160 Pero, al mismo tiempo, lo general no agola ni encubre la nuilliformidad do lo particular como lo concreto que, en el conjunto de sus rasgos específicos, es más rico que lo general. El pensamiento verdadero, el conocimiento verdadero exige necesariamente el análisis de la diversidad, de lo específico, de todo lo concreto de lo particular, sin lo cual el conocimiento puede transformarse fácilmente en un sistema de imperativos abstractos y dogmáticos sin contenido real y vivo.
p Cuando todavía se encontraba en la aurora de su actividad revolucionaria, V. I. Lenin se compenetró profundamente con la idea de lo concreto en el análisis científico, lo concreto de la verdad. Recordemos una tesis suya que más tarde se convirtió en clásica para la bistoria del pensamiento marxista. En el artículo Nuestro programa (1899) escribió: "Nosotros no consideramos, en absoluto, la teoría de Marx como algo acabado o intangible ... Creemos que para los socialistas rusos es particularmente necesario impulsar independientemente la teoría de Marx, porque esta teoría da solamente los principios rectores generales, que se aplican en particular a Inglaterra, de un modo distinto que a Francia; a Francia, de un modo distinto que a Alemania; a Alemania, de un modo distinto que a Rusia" [160•13 . Esta tesis se convirtió, de hecho, en programática para la actividad de los partidos marxistas-leninistas en todos los países.
p A pesar de las acusaciones, totalmente infundadas y tendenciosas vertidas por los revisionistas contra los marxistas-leninistas, de ser "dogmáticos”, de hacer " enfoques abstractos" y emplear "criterios de carril”, V. 1. Lenin llevó a la práctica de manera firme y consecuente ideas profundamente dialécticas de combinación de los principios generales de la lucha revolucionaria con la exigencia del análisis multilateral y concreto de las condiciones reales de cada país y en cada moincnlo histórico concreto. El enfoque concreto de la realidad es característico del leninismo. En 1916, en su obra Sobre la caricatura del marxismo y el "economismo imperialista" Lenin señalaba de manera especial: "La 161 misma diversidad aparecerá en el camino que ha de recorrer la humanidad desde el imperialismo de hoy hasta la revolución socialista de mañana. Todas las naciones llegarán al socialismo, eso es inevitable, pero no llegarán de la misma manera; cada una de ellas aportará su originalidad en una u otra forma de la democracia, en una u otra variante de la dictadura del proletariado, en uno u otro ritmo de las transformaciones socialistas de los diversos aspectos de la vida social" [161•14 . En 1919, en los días de la revolución socialista en Hungría, V. I. Lenin, en un radiograma a Bola Kun, prevenía a los comunistas húngaros que "la imitación pura de nuestra táctica rusa con todos sus detalles, en las condiciones particulares de la revolución húngara sería un error. Debo prevenir contra dicho error. . ." [161•15 En este mismo espíritu de enfoque concreto que expresa la verdadera comprensión de la dialéctica real de la vida, V. I. Lenin se dirigió a los comunistas del Oriente, a los dirigentes soviéticos de Azerbaidzhán, Georgia, Armenia, Daguestán y la República de los Gortsi: no copiar la táctica de los comunistas rusos, sino meditarla por sí mismos, estudiar todas las peculiaridades de la lucha en sus propias condiciones y aplicar no la letra, sino el espíritu, el sentido, las lecciones de la experiencia de 1917-1921.
p Estas ideas leninistas constituyeron la base para las resoluciones del III Congreso de la Internacional Comunista acerca de la táctica de los partidos comunistas en las diferentes condiciones de la lucha en los distintos países; han guiado y guían actualmente la labor de los comunistas de todos los países, cuando han crecido considerablemente la complejidad y la responsabilidad de los partidos comunistas en las presentes condiciones de la lucha revolucionaria en las diferentes latitudes y, de hecho, en todos los continentes del globo terrestre. En el documento fundamental de la Conferencia Internacional de los Partidos Comunistas y Obreros (Moscú, 162 1969) se subrayó de forma especia]: "Cada partido, guiándose por los principios del inarxisnio-loninismo y tomando eu consideración las condiciones nacionales concretas, elabora su propia polílica con plena independencia; determina la orientación, las formas y los mé todos de su lucha y elige, según las circunstancias, su vía, pacífica o no pacífica, de paso al socialismo, así como Jas formas y los métodos de la construcción socialista en su país" [162•16 . Todo esto son ideas claras y precisas y orientaciones prácticas que proclaman simultáneamente la inconsistencia de lodos y cada uno de los intentos de acusar al marxismo, particularmente al Partido Comunista de la Unión Soviética, de empeño dogmático de imponer "desde arriba" los esquemas generales y los “modelos” a otros partidos y a otros países.
p La solución científica, verdadera de la cuestión de los factores generales y particulares se determina sobre la base de la unidad dialéctica de lo universal y lo concreto de la verdad como características gnoseológicas suyas de excepcional importancia. Esta unidad so revela aquí, como acabamos de señalar, mediante la conexión de lo general y lo particular, lo que constituye uno de los aspectos más esenciales de la lógica dialéctica y tiene significación gnoseológica general.
p Cuarto. Lo concreto de la verdad significa también la expresión, en el proceso del conocimiento, de las propiedades y relaciones de conjuntos diversos, concretos y determinados, de objetos y fenómenos del mundo circundante. Esto quiere decir conocer, mediante un determinado conjunto do conceptos, juicios y leyes los objetos bien definidos y sus clases, sus correspondientes ví nculos y relaciones, el conocimiento de lo específico de los objetos y las relaciones como conocimiento de lo dado, a diferencia de lo otro, cualitativamente definido.
p Con ello se determina la tesis inversa, no menos importante: los conceptos y las leyes, mediante las cuales se conoce lo concreto en su procisión cualitativa, deben corresponder necesariamente a esta definición, tener en 163 esto sentido un carácter concreto, lo que condiciona su significación, precisamente en el sentido dado, como "verdades concretas”. A nuestro juicio, estas últimas no pueden reducirse a "verdades do un bocho concreto”, constituyendo unos juicios únicos de tipo común (conlemplados en la lógica tradicional elemental). Las verdades concretas en el amplio sentido gnoseológico, se doíorminan en su contenido y, por ello, en su significado para el conocimiento do la precisión cualitativa de los correspondientes conjuntos do objetos de la realidad, las es I rúe I uras y niveles de la existencia real, lo que no admite ninguna extrapolación abstracta o indeterminada a cualquier objeto y nivel con su contenido amorfo y abslraclo-impreciso. Precisamente en esto plano, a nuestro juicio, debe valorarse el significado de la fórmula de V. I. Lenin: no hay verdad abstracta, la verdad siempre es concreta.
p Cuando examinamos el sentido y la importancia, por ejemplo, de las categorías económicas en diferentes é pocas históricas, debemos revelar cu análisis científico su contenido concreto, que cambia inevitablemente con el desarrollo de las relaciones sociales. El concepto " valor" es una categoría de la economía mercantil, es la concreción del trabajo humano indistinto; pero el contenido y el sentido de dicho concepto cambia acorde con los cambios cualitativos de las relaciones sociales; oí enfoque abstraclo-melafísico, fuera del análisis concreto del nuevo contenido, resulla básicamente inconsistente. Aunque sigue siendo una categoría de la economía mercantil, el concepto “valor” en el socialismo expresa en su nuevo contenido concreto no el antagonismo en el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, sino la ley de su correspondencia; no expresa la apropiación privada capitalista, ni la distribución según el capital, sino una distribución completamente distinta, la distribución socialista de Jos valores materiales. El valor eu el socialismo no os una categoría de economía anárquica, sino un instrumento del plan estatal; la acción de la ley del valor aquí se subordina al plan estatal, a los intereses de la sociedad en la lucha por el socialismo y el comunismo. En la economía 164 socialista no existen aquellas contradicciones —entre el trabajo concreto y el abstracto, entre el costo del producto y la norma de beneficio, etc.— que caracterizan la economía capitalista. El propio trabajo en el socialismo tiene un carácter básicamente distinto al que porta en las condiciones del capitalismo.
p Todo esto nos habla de la necesidad de enfocar de manera estrictamente concreta el análisis del contenido de las categorías económicas que reflejan relaciones socioeconómicas cualitativamente distintas.
p Esa exigencia de verdad concreta para el análisis tiene, como ya se ha dicho, un significado gnoseológico general. Este significado aparece con toda claridad y precisión en lo concerniente a los intentos de construir un algoritmo lógico absoluto que tuvieron lugar en el pasado y se dan en el presente. Parten de los tiempos del "arte de Lulio”, de la época medieval; después, pensadores tales como Leibniz y Laplace trataron de elaborar el algoritmo lógico-matemático absoluto con el cual pudiera resolverse cualquier problema matemático o cientí fico general; en nuestros días, los gnoseólogos semánticos Morris, Korzybski, Carnap han propuesto diversas soluciones a la construcción de "tablas de la ciencia" universales y sistemas de "metalógica”, “metaidioma”, " metagramática”, queriendo imbuirles un carácter universal y absoluto. En cuanto al desarrollo de las ideas de la formalización lógica, surgió un problema con gran significado básico para la teoría del conocimiento y la teoría de la verdad: el problema de la universalidad del área material de la lógica.
p En las ideas filosóficas y gnoseológicas de Occidente, debido al gran papel de la formalización lógica en el conocimiento, tuvieron lugar reiterados empeños en absolutizar sus métodos y procedimientos, lo que condujo "lógicamente" a introducir la llamada esfera absolutamente universal de los objetos, destinada a la computación lógica. Esto tuvo lugar ya en uno de los fundadores de la lógica matemática, G. Boole, que llamó "universum de razonamientos" al ámbito universal de los objetos como objeto de la construcción de las teorías lógicas. G. Frege, otra conocida figura de la lógica 165 matemática, también consideró posible conservar el carácter universal de la esfera de objetos, intentando eliminar artificialmente las contradicciones y paradojas lógicas que surgían en tal caso.
p Pero la historia de la ciencia mostró la inconsistencia de esas extrapolaciones abstracto-metafísicas. Desde los trabajos de E. Scbroder, B. Russell y una serie de otros lógicos y matemáticos quedó establecido que la aceptación de la esfera universal de objetos conduce a excluyentes paradojas y antinomias, irresolubles con un tal supuesto, arbitrario y abstracto. La formalización lógica tiene sentido racional cuando abarca, con los medios del análisis lógico, un determinado contenido de los consiguientes objetos que se reflejan en el pensamiento humano. La gran variedad de los cómputos lógicos y ló gicomatemáticos, con los cuales se realiza la formalización lógica, es la expresión de las diversas propiedades y características de las esferas del conocimiento que esperan su formalización. Señalar esto es tanto más esencial por cuanto el análisis lógico moderno está muy vinculado a la solución de las tareas concretas prácticas planteadas por la técnica, la actividad ingenieril, la práctica computacional. Es natural que el método abstracto-metafísico y su absolutización de la esfera material de las investigaciones sufre aquí pleno fracaso. El principio de lo concreto de la verdad, por el contrario, resulta profundamente justo y adquiere un gran valor heurístico, encaminando la investigación lógica por la vía del análisis concreto de áreas determinadas del conocimiento [165•17 .
p Quinto. Con relación al problema de lo concreto de la verdad consideramos necesario incluir un rasgo que hasta el momento no se ha citado deliberadamente en las definiciones de la verdad presentadas en la literatura marxista. La verdad es un proceso y, sin embargo, en cada momento dado del conocimiento aparece siempre como su resultado histórico-concreto determinado, cuando PC trata realmente de la verdad. La negación o el 166 olvido de este momento conduce a contemplar la verdad como mi proceso abstracto sin contenido, desprovisto do carácter definido y sentido real. Una tal interpretación priva al concepto do la verdad de su verdadero sentido, por cuanto donde no hay ningún resultado determinado y fidedigno en el conocimiento no puede haber tampoco verdad.
p Todo el complejo y contradictorio proceso del conocimiento incluyo orgánieamenle un sistema completo de tesis verdaderas concretas, de resultados históricos determinados, sin lo cual no tiene sentido hablar siquiera do un conocimiento verdadero. Estos resultados históricos concretos so expresan en toda la variedad do formas cognoscitivas: on las categorías y conceptos científicos, en las concepciones y teorías científicas y en las ideas y principios. El valor do los resultados históricos concretos del conocimiento se determina por su veracidad objetiva, la existencia de contenido independiente dol hombre y, por lo tanto, en condiciones de conservarse en el posterior desarrollo del conocimiento. Por ello, oí resultado concreto logrado on el conocimiento expresa el carácter real, objetivo, veraz del conocimiento on general que constituye el máximo ex ponente del poder y la eficiencia dol intelecto humano.
p En principio, esto se refiere a todas las etapas históricas y resultados concretos del proceso cognoscitivo, independientemente do su grado de complejidad, profundidad y los aspectos que abarca on oí fenómeno estudiado. Esto lo aplicamos con pleno derecho tanto a la "regla de oro ’ de Arquímedes como a la ecuación de la función de ondas de Schrodingor on la mecánica cuá ntica; tanto a los teoremas elementales de la geometría de Euclides como a las geometrías de los espacios «dimensionales y oo-dimensionales; a las ideas de la estructura atomística de la materia de Dcmócrito y Epicnro como a las concepciones do la compleja estructura de los nuciónos; tanto al sistema heliocéntrico de Copérnico como a las modernas concepciones de la estructura de la Metagalaxia; tanto a las leyes básicas de la lógica aristotélica como a los sistemas de las lógicas polivalentes dol siglo XX, etc,
167p Todas estas razones se refieren también a los resultados del conocimiento do los fenómenos sociales. Aquí, una peculiaridad importante consiste; en que el conocimiento aulénl¡camenle científico do la sociedad comienza con el surgimiento dol marxismo, que descubre la naturaleza verdadera, real, do los fenómenos sociales. Al mismo tiempo sería un error negar la existencia de una serie do ideas y postulados con significado objetivamente correcto y científico on su base, formulados por eminentes pensadores que procedieron al marxismo. J. Plejánov, primor marxisla ruso, dio en su obra magistral En torno al desarrollo de la concepción monista de la historia un brillante análisis do las loorías socio-histó ricas de los historiadores franceses de la época de la Restauración, los materialistas franceses del siglo XVIll y los socialistas utopistas del siglo XIX. Mostró que en sus teorías hubo no pocas tesis materialistas correctas relacionadas con la comprensión de la historia: acerca del papel del medio social on la vida del hombre, en la formación do su conciencia y las normas morales; la influencia de los factores económicos on las relaciones sociales; el significado dol "oslado civil" do las personas (l’élat de personne) para toda su vida en la sociedad, etc. Cada una do esas tesis puede considerarse justamente determinado resultado en el conocimiento científico de las relaciones sociales, con un significado determinado verdadero-concreto.
p No examinamos aquí la cuestión de la profundidad y el grado do conocimiento de los fenómenos sociales comprendidos mediante unas u otras tesis; esto es cuestión do intervinculación entre lo relativo y lo absoluto dol conocimiento. Subrayamos el significado do esos postulados como formas del conocimiento vordadero-eoncrolo que constituyen en su conjunto un contenido real del proceso cognoscitivo.
p Tanto más justo —a forliori— os esto con relación a todas las tesis más importantes del marxismo-leninismo, cada una de las cuales demuestra directamente la fuerza y la profundidad de la comprensión verdaderamente científica de la naturaleza de la sociedad humana. La esencia y las leyes do la formación socioeconómica capitalista, 168 descubiertas por C. Marx en El Capital, se expresan formando un estricto sistema de concepciones y leyes científicas que constituyen resultados histérico-concretos del conocimiento científico de indeleble importancia histórica. El contenido y carácter del imperialismo como etapa superior y última del capitalismo ha encontrado su expresión, en las obras escritas por V. I. Lenin, en forma de conceptos y leyes científicas que constituyen la teoría leninista del imperialismo, de profundo sentido y significado hasta nuestros días, que cristaliza todas las exigencias del conocimiento verdadero. Lo concreto de la verdad aparece aquí en forma de teoría integral y consecuente como importantísimo resultado histórico del conocimiento científico.
Toda la cosmovisión científica del marxismo-leninismo se presenta como doctrina entera y armónica, como sistema dinámico de conceptos, leyes científicas, concepciones y teorías, en su unidad orgánica interna, en toda la riqueza y variedad de todas sus partes integrantes. Todos los componentes de esta doctrina son conquistas verdaderamente científicas del pensamiento humano, resultados objetivamente verdaderos e históricamente concretos del conocimiento científico que revelan con plenitud y profundidad crecientes el cuadro científico del mundo o la Verdad, con mayúscula, en su desarrollo.
Notes
[148•1] -2 V. I. Lenin. Cuadernos filosóficos, O. C., t. 29, págs. 136-138.
[152•3] El leninismo y el proceso revolucionario mundial. Documentos de la Conferencia teórica internacional dedicada al cenlenario del natalicio de V. I. Lenin, Moscú, 1970, pág. 23.
[155•4] Cahiers du Communisme, 1969, N° 11, p. 138.
[155•5] Véaise L’Humanlté, 12.III.1969, y también la obra del filósofo soviético J. Momdzhián El marxismo y el renegado Garaudy, Moscú. 1973.
[156•6] V. I. Lenin. Cuadernos filosóficos, O. C., t. 29, pág. 190.
[157•7] Ibíd., pág. 90.
[157•8] Hegel. Obras, t. IX, pág. 30.
[158•9] V. I. Lenin. Cuadernos filosóficos, O. C., t. 29, pág. 178.
[158•10] Ibíd., pág. 252.
[159•11] C. Marx y F. Engels. Obras, t. 12, pág. 726.
[159•12] El significado etimológico del término “concreto” se encuentra en este caso muy cerca de su comprensión actual ( concresco: agregación, concreción), lo que, como se sabe, está lejos do ocurrir siempre.
[160•13] V. I. Lenin. Nuestro programa, O. C., t. 4, pág. 184.
[161•14] V. I. Lenin. Sobre la caricatura del marxismo y el " economismo imperialista”, O. C., t. 30, pág. 123.
[161•15] V. I. Lenin. Telegrama a Béla Kun, O. C., t. 38, pág. 217.
[162•16] Conferencia Internacional de los Partidos Comunistas y Obreros, Moscú, 1969; ed. en Praga, 1969, pág. 41.
[165•17] Recomendamos al lector el interesante trabajo del científico soviético B. Ririukov que lleva el característico título do Hundimiento de la concepción metafísica de la universalidad de la esfera material en la lógica, Moscú, 1963,