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IMPORTANCIA DEL CRECIMIENTO DE LA PRODUCTIVIDAD
DEL TRABAJO PARA EL TRIUNFO DEL COMUNISMO
 

p Desde los primeros días del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, Lenin llamó la atención del partido y de todos los trabajadores al problema de la productividad del trabajo.

p En el año 1918 se inició el estudio de la productividad del trabajo. Los datos recolectados se publicaban en la revista Estadística del trabajo, órgano del Comisariado del Pueblo del Trabajo de la RSFSR. El 4 de enero de 1919, el decreto leninista ratificó El estatuto de la estadística industrial corriente del Estado que introdujo en la práctica el cálculo y el análisis estadístico de la productividad del trabajo.

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p El problema del crecimiento de la productividad ocupaba la mayor atención de Lenin también en los años posteriores. Lenin enseñaba siempre luchar por el "logro de resultados prácticos en el sentido de aumentar la productividad del trabajo, ahorrar el trabajo humano y salvaguardar los productos. . .”  [110•11 

p "El comunismo —subrayaba Lenin— comienza cuando los obreros sencillos sienten una preocupación —abnegada y más fuerte que el duro trabajo— por aumentar la productividad del trabajo, por salvaguardar cada pud de grano, de carbón, de hierro y demás productos que no están destinados directamente a los que trabajan ni a sus “allegados”, sino a personas “ajenas”, es decir, a toda la sociedad en conjunto. . .”  [110•12 

p Señalando que el comunismo debía ser argumentado en el sentido económico, Lenin estimaba que la garantía decisiva de su triunfo era precisamente el aumento de la productividad del trabajo.

p "El aumento de la productividad del trabajo —escribía Lenin— constituye una de las tareas cardinales, ya que sin ello es imposible el paso definitivo al comunismo"  [110•13 .

p Ya en sus obras tempranas, dedicadas al desarrollo del capitalismo en Rusia, Lenin prestaba una gran atención a la productividad del trabajo. Demostró en aquel período que el criterio decisivo del progreso económico era el crecimiento de la productividad del trabajo. Posteriormente, al analizar en todos los aspectos el gigantesco material documental, llegó a la conclusión genial de que "la productividad del trabajo es, en última instancia, lo más importante, lo decisivo para el triunfo del nuevo régimen social. El capitalismo consiguió una productividad del trabajo desconocida bajo el feudalismo. Y el capitalismo podrá ser y será definitivamente derrotado porque el socialismo logra una nueva productividad del trabajo muchísimo más alta"  [110•14 .

p En la elaboración teórica y la organización práctica del 111 cumplimiento de esta tarea Lenin partía de la ley del ahorro del tiempo, descubierta por Marx.

p Debido a que ya en la fase inferior del comunismo, en el socialismo, el desarrollo de todos los miembros de la sociedad en todos los aspectos se convierte en objetivo, la ley del ahorro del tiempo adquiere una importancia decisiva para la construcción del futuro comunista. El ahorro del tiempo permite aumentar la riqueza y ampliar los límites del tiempo libre, utilizando los mismos recursos.

p El tiempo libre se forma sobre la base de la producción material y en dependencia del nivel de su desarrollo y ejerce, al mismo tiempo, una influencia inversa sobre la misma. El hombre que emplea para su desarrollo multilateral una cantidad suficiente de^ tiempo libre, perfecciona y acelera constantemente el proceso de producción y mejora la calidad de los artículos.

p El hecho de que en los años de Poder soviético la productividad del trabajo haya crecido en muchas veces constituye no sólo una causa, sino también un efecto del aumento del tiempo libre y de la preocupación por el desarrollo intelectual y físico de los soviéticos. El tiempo libre adquiere una importancia cada vez mayor para el crecimiento ulterior de la productividad del trabajo y de la eficacia de la producción social. Para cumplir las tareas planteadas por el partido hay que elevar la cultura del empleo del tiempo libre.

p En la esfera de la producción material, la ley del ahorro del tiempo está ligada indisolublemente con la ley del crecimiento de la productividad del trabajo que rige en todas las formaciones. El avance progresivo de cualquier formación socioeconómica se vincula imprescindiblemente con estas leyes. Cada una de las formaciones posteriores ofrece un campo más vasto para su acción.

p Como resultado, la nueva formación vence a la anterior con ayuda de una productividad del trabajo más alta. El carácter y la envergadura de acción de la ley del crecimiento de la productividad del trabajo se determinan por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción dominantes.

p En los países capitalistas, en los que domina la propiedad privada sobre los medios de producción, esta ley no tiene, según las palabras de Marx, una importancia incondicional. 112 Bajo el capitalismo, la fuerza productiva "aumenta no cuando se ahorre trabajo vivo en general, sino solamente cuando se ahorre una parte mayor de trabajo retribuido que la que añade de trabajo pretérito. . ."  [112•15 

p Bajo el capitalismo, la fuerza productiva del trabajo se desarrolla a saltos, y la ley del crecimiento de la productividad del trabajo se infringe constantemente. La ampliación o la reducción de la producción depende del volumen del trabajo no retribuido, apropiado por el burgués, dueño de la producción, y de la magnitud de la ganancia. Además, la contradicción fundamental del capitalismo (entre el cará cter social del proceso de producción y la apropiación capitalista privada) da origen a la contradicción entre el cará cter organizado de la producción en la empresa concreta y la anarquía de la producción social en conjunto. Todo ello conduce a las crisis económicas y a los conflictos políticos que no pueden dejar de repercutir en la productividad del trabajo.

p El aumento de la productividad del trabajo en las condiciones capitalistas ha significado siempre y significa la elevación del grado de explotación de los trabajadores y el crecimiento de la norma de la plusvalía, que asciende en los países capitalistas desarrollados al 300-400% y más.

p La revolución socialista suprime el conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. A las fuerzas productivas que se emplean por la sociedad socialista les corresponde la propiedad social sobre los medios de producción, lo cual cambia, como hemos visto, todo el carácter del proceso de trabajo.

p Como resultado, ya en la fase inferior del comunismo, los obreros, los koljosianos y todos los trabajadores están interesados vitalmente por elevar la productividad del trabajo. De eso depende directa e indirectamente tanto su nivel de vida como todo el poderío de su Patria socialista. La ley objetiva de la creciente productividad del trabajo, propia de todas las formaciones, actúa en este caso como una ley de elevación indeclinable de la productividad del trabajo. Esto significa que el trabajo en el socialismo es cada año más productivo. El aumento intenso de las demandas de la 113 sociedad socialista, la emulación económica con el capitalismo, la necesidad de fortalecer la capacidad defensiva de la comunidad socialista y ayudar a los países que emprenden el camino no capitalista de desarrollo convierten el problema del alto ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo en un problema de importancia vital. El socialismo crea todas las premisas objetivas, necesarias para resolver este problema. Estas premisas comprenden, en particular, el afianzamiento de la propiedad social sobre los medios de producción y la supresión de la explotación del hombre por el hombre, el desarrollo planificado de la economía nacional, el incesante progreso técnico y el interés de los trabajadores por los mejores resultados de la producción.

p En los 52 años de Poder soviético, la productividad del trabajo por hora creció en la URSS, frente al año 1913, en la industria, 26 veces; en el transporte ferroviario, 15 veces y en la agricultura, 6 veces.

p En el año 1969, en comparación con el año 1928, en que comenzamos la amplia construcción del socialismo, la producción anual fue más alta en la industria, en 14,4 veces; en la construcción, en 10,5 veces y en el transporte ferroviario, en 9,7 veces.

p La productividad del trabajo en las repúblicas federadas por separado crecía también rápidamente.

p El ritmo más alto de crecimiento de la productividad del trabajo se observó en los años del primer quinquenio (1929- 1932) y en particular en los años del segundo quinquenio (1933-1937), cuando ella aumentaba cada año, respectivamente, un 8,9 y un 11,8%. En el período de posguerra, la productividad del trabajo crecía a un ritmo acelerado en los períodos comprendidos entre los años 1951 y 1955 y de 1956 a 1960. Posteriormente, este ritmo comenzó a disminuir debido a varias causas, reveladas por las reuniones plenarias del CC del PCUS, celebradas en septiembre de 1965 y diciembre de 1969. Merced a las medidas adoptadas en estas reuniones plenarias y en el XXIV Congreso del PCUS, el crecimiento de la productividad del trabajo ha vuelto a acelerarse.

p A pesar de que haya tenido lugar la disminución del crecimiento de la productividad del trabajo, el promedio del ritmo anual del rendimiento en la industria de la URSS ha 114

Ritmo de crecimiento de productividad del trabajo en la industria

(en %% respecto del año 1950)

URSS 1950 1955 1960 1965 1970 sido y sigue siendo más elevado que en cualquier país capitalista desarrollado. En el período de los años 1917 a 1967, el promedio del incremento anual de la productividad del trabajo en la URSS fue de 5,3%, mientras que en los EE.UU., de 2,6%; en Inglaterra, de 1,3% y en Francia, de 2%.

p En el año 1969, frente al año 1950, el volumen de producción por un trabajador de la industria constituyó: en la URSS, el 316%; en los EE.UU., el 179%; en Inglaterra, el 170%; en Francia, el 262% y en la RFA, el 245%.

p La productividad del trabajo en la industria de la Rusia prerrevolucionaria (comprendida la industria pequeña y artesana) fue más baja aproximadamente 9 veces que en los EE.UU.; 4,9 veces que en Inglaterra; 4,7 veces que en Alemania y más de 3 veces que en Francia. En los primeros años de Poder soviético, la productividad del trabajo era peor aún. Pero, merced al alto ritmo de crecimiento de la misma, la URSS superó, en cuanto a este índice en la industria, a todos los países capitalistas desarrollados y redujo 4,5 veces la diferencia existente entre la URSS y los EE.UU.

p Merced al alto ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo, en los años de Poder soviético aumentó bruscamente la producción industrial y la magnitud de la renta nacional.

p El volumen de la producción industrial del país en el año 1970 fue 91 veces mayor que en el año 1913.

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p Hace mucho ya que la Unión Soviética ocupa, por el volumen de la producción industrial, el primer lugar en Europa y el segundo lugar en el mundo. En el año 1913, el volumen de la producción industrial del Imperio Ruso apenas llegaba a un 12,5% del volumen correspondiente de los EE.UU., mientras que en el año 1971 la producción industrial de la URSS constituyó ya el 75% de la norteamericana.

p En el año 1971, a la URSS le correspondía casi una quinta parte de la producción industrial mundial. La Rusia prerrevolucionaria lanzaba en el año 1913 sólo poco más de un 4% de la misma.

p El crecimiento indeclinable de la productividad del trabajo nos permitió curar en brevísimos plazos las heridas causadas por la guerra.

p Tomemos a título de ejemplo la región de Kalinin. La ocupación fascista alemana infirió un gigantesco daño a su economía. Sólo las pérdidas materiales directas constituyeron 26.700 millones de rublos.

p Las ventajas del régimen socialista y la ayuda fraternal de los trabajadores de otras zonas del país permitieron restablecer en breve plazo la riqueza social y el potencial económico que tenía la región antes de la guerra. A comienzos del octavo quinquenio, su producción industrial era ya 6 veces mayor que en el año 1940 y 35 veces mayor que antes de la revolución. La región tiene desarrolladas las industrias de construcciones mecánicas y de tratamiento de metales. Han sido creadas las potentes industrias química y de artes gráficas. Se desarrollan las empresas tradicionales de la industria ligera.

p El aumento de la productividad del trabajo ha sido y sigue siendo una premisa importantísima para acrecentar el poderío industrial de nuestro país.

p Si la metalurgia soviética se hubiera desarrollado a ritmos norteamericanos, en el año 1967 se habrían fundido nada más que 17 millones de Tm de acero. En realidad, la Unión Soviética produjo seis veces más de acero, y en 1970 esta producción ascendió a 116 millones de Tm.

p Dado el volumen actual de la producción, cada uno por ciento del incremento de la productividad del trabajo asegura una producción industrial complementaria por la suma de 4.100 millones de rublos, es decir, más que toda la 116 producción industrial obtenida en Rusia en el año 1917. El aumento de la productividad del trabajo en un uno por ciento surte en distintos sectores un efecto desigual, pero siempre esencial. Asegura, por ejemplo, la generación de casi 7.500 millones de kW/h de energía eléctrica y la producción de 1.200.000 Tm de acero, más de 9.200 automóviles, 4.600 tractores y 6.800.000 pares de calzados.

p El ahorro que se logra merced a la elevación de la productividad del trabajo conduce lógicamente a que aumenten la renta nacional y la envergadura de la reproducción ampliada socialista y se consiga la abundancia de bienes materiales.

p Las ventajas en cuanto al ritmo de la elevación de la productividad del trabajo aseguran a la Unión Soviética, frente a los EE.UU., un aumento más rápido del producto social global y de la renta nacional.

p En el período de los años 1951 a 1969, el ritmo medio anual de incremento de la productividad del trabajo en la industria fue en la URSS de 6,2% y en los EE.UU., de 3,1%. Como resultado, el ritmo de incremento de la renta nacional fue igual, respectivamente, a un 8,7% y un 3,7%.

p En 1950, la magnitud de la renta nacional de la URSS constituyó un 31% de la de los EE.UU., mientras que en 1969, ya el 65%.

p La URSS ha logrado una superioridad considerable, frente a los EE.UU., en cuanto al ritmo de incremento de la producción de toda una serie de mercancías de consumo popular. En el período de los años 1951 a 1969, el promedio del incremento anual de la producción de calzado de cuero fue en la URSS de 22.800.000 pares, mientras que en los EE.UU., de 3.100.000 pares, y de azúcar molida (a base de materias primas nacionales), respectivamente, de 355.000 y 105.000 Tm.

p La fabricación de ciertas mercancías en los EE.UU. disminuye constantemente. Al mismo tiempo, en la URSS se observa su crecimiento. Por ejemplo, el promedio del incremento anual de producción de tejidos de algodón fue en la URSS de 182 millones de m2, mientras que en los EE.UU. su fabricación se ha reducido a 122 millones de m2; en cuanto a los tejidos de lana, estos índices fueron, respectivamente, de +22.300.000 y —14.600.000 metros lineales, y en cuanto a la grasa animal, de +30.800 y —12.200 Tm.

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p Los ejemplos mencionados prueban que el crecimiento incesante de ¡a productividad del trabajo es la premisa decisiva del desarrollo de la economía socialista y del triunfo de socialismo en la emulación económica con el capitalismo.

p En el período de los años 1917 a 1967, es decir en los 50 años de Poder soviético, se obtuvo, a cuenta de la elevación de la productividad del trabajo, casi tres cuartas partes del incremento total de la producción industrial, o sea un volumen para cuya producción, dada la productividad invariable del trabajo, se necesitaría incorporar complementariamente a más de 250 millones de personas. En los años del octavo quinquenio, la elevación de la productividad del trabajo desempeñó un papel aún mayor en el aumento del volumen de la producción industrial. En el año 1970 se obtuvo, merced a este factor, el 84% del incremento de la producción industrial.

p En los años de Poder soviético, debido al crecimiento de la productividad del trabajo, ha aumentado más de tres veces la producción global de la agricultura, reduciéndose la proporción de los ocupados en esta esfera de 75% a un 30%.

p El crecimiento de la productividad del trabajo no sólo permite aumentar los bienes materiales, sino que asegura la reducción de su coste, ya que disminuye el tiempo de trabajo socialmentc necesario para su fabricación. Debido a ello, el crecimiento de la productividad del trabajo constituye la premisa decisiva de incremento de la eficacia de la producción, es decir la fabricación de la producción complementaria •—metal, máquinas, calzado y otros artículos necesarios para la sociedad— a cuenta de los mismos fondos de producción.

p En otros términos, elevando la productividad del trabajo, utilizamos con mayor eficiencia las fuerzas productivas del país y aumentamos constantemente los bienes materiales, con menores gastos de producción. Esto crea las premisas reales para reducir la jornada laboral y aumentar el bienestar de los soviéticos, para satisfacer al máximo sus crecientes demandas.

p El crecimiento de la productividad del trabajo tiene suma importancia para fortalecer el potencial militar económico del país y salvaguardar la paz en la tierra.

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p Mucho antes de las guerras mundiales, desencadenadas por los imperialistas, los fundadores del marxismo establecieron la dependencia creciente de la organización militar respecto de la economía. "Nada hay que tanto dependa de las condiciones económicas previas como, precisamente, el ejército y la marina. El armamento, la composición del ejército, la organización, la táctica y la estrategia dependen, ante todo, del grado de producción imperante y del sistema de comunicaciones"  [118•16 .

p El problema del vínculo de la guerra con la economía ha atraído reiteradas veces la atención de Lenin. "La guerra —escribía él— es una simple prolongación de la política por otros medios”. Pero, la propia política es la expresión concentrada de la economía, y es fácil comprender que los conflictos militares arraigan en el terreno económico y crecen del mismo. Al mismo tiempo, los éxitos y los reveses en la guerra se determinan por el estado de la economía, su desarrollo, movilidad y vitalidad.

p La ley de la relación mutua entre la guerra y la economía actúa con particular fuerza en nuestra época.

p La revolución técnica en la esfera militar acelera las transformaciones en los medios de conducción de la guerra y hace particularmente agudo el problema del desgaste moral del material bélico y del mantenimiento constante en completa- disposición de combate. Plantea de nueva manera el problema de la movilización militar económica del país y amplía inconmensurablemente las posibilidades de la influencia destructora mutua en la economía de las partes beligerantes.

p En estas condiciones adquiere una importancia extraordinaria el factor del tiempo y el aseguramiento económico de la completa preparación del país al combate ya en el tiempo de paz.

p Una carga particularmente grande recae sobre los sectores principales: la metalurgia, las construcciones mecá nicas, la construcción de aparatos de precisión, la energética y las industrias de combustible, química y radioelectrónica.

A pesar de los gigantescos éxitos del socialismo en la emulación económica con el capitalismo, el alto ritmo de 119 crecimiento de la productividad del trabajo en nuestro país sigue constituyendo una necesidad vital. Ésto se debe a que la emulación no ha finalizado, ni mucho menos, sino que ha entrado en su fase decisiva. Es más, el problema del ritmo de crecimiento de la productvidad del trabajo adquiere una importancia aún mayor debido a que por una serie de causas, se hace cada vez más agudo el problema de aseguramiento de la economía nacional con los recursos laborales. Ya en el año 1970, en algunos sectores y zonas de nuestro país se sentía insuficiencia de mano de obra. Mientras tanto, el aumento del volumen de la producción no se dicta sólo por la emulación económica con el capitalismo y las necesidades de defensa, sino también por las demandas interiores del país: la necesidad de crear la base material y técnica del comunismo y elevar sucesivamente el nivel de vida del pueblo. Hoy, igual que en los primeros años del Poder soviético, el crecimiento de la productividad del trabajo sigue siendo la premisa principal del triunfo del comunismo.

* * *
 

Notes

 [110•11]   V. I. Lenin. Primera variante del artículo "Las tarcas inmediatas del Poder soviético”. O.C., t. 36, pag. 148.

 [110•12]   V. I. Lenin. Una gran iniciativa. O.C., t. 39, pág. 22.

 [110•13]   V. I. Lenin. Proyecto de Programa del PC(b) de Rusia. O.C., t. 38, pág. 97.

 [110•14]   V. I. Lenin. Una gran iniciativa. O.C., t. 39, pág. 21.

 [112•15]   C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Op. cit., t. 25, parte I, pág. 288.

 [118•16]   F. Engels. Anti-Dühring, ed. en ruso, Moscú, 1969, pág. 167.