DE LOS TRABAJADORES ES UNA LEY DEL SOCIALISMO
p El nivel de vida, que caracteriza el bienestar del pueblo, es un concepto complejo que comprende todas las condiciones en las que transcurre la actividad vital de la gente. Entre estas condiciones figuran los ingresos de los trabajadores, formados del salario real y los ingresos obtenidos a través de los fondos sociales de consumo. Un índice importante del nivel de vida es el grado en que la población está dotada de viviendas y artículos de uso y goza de servicios culturales, comunales, deportivos, balnealógicos y medicinales. La duración del tiempo de trabajo y libre tiene una importancia esencial y cada vez mayor en el sistema de índices del bienestar del pueblo.
p Los índices del nivel de vida, por muy diferentes que sean, los determinan en última instancia el régimen social y las relaciones de producción dominantes, por un lado, y el nivel de la productividad del trabajo, por el otro.
p El triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre y el afianzamiento de las relaciones de producción basadas 120 en la propiedad social de los medios de producción han convertido todos los valores materiales y culturales en patrimonio de los trabajadores.
Es una ley del socialismo la organización armónica de la producción "para asegurar el completo bienestar y el desarrollo multilateral libre de todos los miembros de la socie- dad" [120•17 .
Distribución de la renta nacional de la URSS (en miles de millones de rublos) 840 1166 circulaciones - 80 Incremento del fondo de viviendas y de instituciones culturales, comunales y de sanidad - 62 acumulaciones de producción - 186 circulaciones - 64 ciencia - 41 mantenimiento de personas no aptas para el trabajo - 80 acumulaciones de produccio’n - 136 sanidad pública, necesidades culturales y domésticas - 199 ciencia - 22 mantenimiento de personas no aptas para el trabajo - 53 sanidad pública, necesidades culturales y domésticas - 126 consumo de los trabajadores - 518 consumo de los trabajadores - 389 Séptimo quinquenio Octavo quinqueniop En estas condiciones, el crecimiento de la productividad del trabajo en la producción social es la premisa inmediata de elevación del nivel de vida y de la prosperidad del pueblo.
p Tomemos, por ejemplo, el salario. En el capitalismo, el salario es una forma metamorfoseada del precio y del valor de la íuerza de trabajo. Por lo común, el salario es más bajo que el valor de esta mercancía específica, ya que los capitalistas tratan de mantenerlo siempre a un nivel mínimo. La 121 burguesía utiliza el crecimiento de la productividad del trabajo sólo como medio necesario para elevar el grado de explotación de los trabajadores, ya que este crecimiento conduce siempre al aumento de la norma de la plusvalía. Por eso, los obreros conscientes de las empresas capitalistas estiman con justa razón que la elevación de la productividad del trabajo está enfilada contra los intereses de los trabajadores. Los obreros logran a veces defender sus intereses vitales sólo en una intensa lucha de clase.
p En el socialismo, en que los medios de producción y todo el producto social pertenecen a los trabajadores, el salario tiene un contenido completamente distinto. En el socialismo rige la ley de la distribución según el trabajo, y el salario constituye una forma de manifestación de esta ley. El salario es una parte de la renta nacional que el Estado del pueblo destina para el consumo individual de los trabajadores. El salario se distribuye entre ellos en dependencia de la cantidad y la calidad del trabajo invertido por cada uno en la creación del producto social global [121•18 .
p El nivel y el dinamismo del salario se determinan en el socialismo por el aporte laboral de cada uno a la producción social, por un lado, y la magnitud de la renta nacional, por otro. Tiene una gran importancia no sólo el volumen físico total de la renta nacional, sino también la composición de la renta, ya que el salario sólo es la expresión dineraria de aquella parte del producto social que se destina para el consumo individual de los trabajadores. Por eso, es importante que la renta nacional no sea sólo lo suficientemente grande. Es necesario que se observe en ella la debida correlación entre los medios de producción y los artículos de uso.
p En el año 1970, la industria soviética produjo 30 veces más artículos de uso que la industria de la Rusia zarista en 1913 (por habitante, 20 veces más). Al mismo tiempo, los ingresos reales de los obreros de la industria y la construcción por trabajador crecieron en ocho veces y los de los campesinos, en doce veces.
122p Debido a que los ingresos reales de la población, para un nivel dado de precios, se determinan inmediatamente por los ingresos monetarios, se puede juzgar de la dependencia de estos últimos respecto de la productividad del trabajo por el siguiente ejemplo. Si la productividad del trabajo en la industria soviética hubiera permanecido a nivel del año 1913, dado el número actual de los trabajadores de este sector de la economía nacional, su producción global habría constituido en el año 1970 no ya 412.600 millones de rublos, sino 18,5 veces menos, es decir, nada más que 22.200 millones. Si la correlación entre el valor recién creado y el valor transferido de los medios de producción hubiera sido igual a 1:1 (dentro de la producción global), la magnitud de la renta nacional constituiría sólo 11.100 millones de rublos. Si hasta se hubiera podido destinar para el consumo de los trabajadores toda la renta (lo que está excluido a fuerza de las leyes de la reproducción ampliada), también en este caso a cada trabajador le habría correspondido anualmente menos de 356 rublos.
p Pero, en 1970, el promedio del salario de los obreros industriales, agregando los pagos y subvenciones a cuenta de los fondos sociales de consumo, constituyó en realidad 2.145 rublos. He ahí lo que proporcionó a los trabajadores el crecimiento de la productividad de su trabajo.
p En el octavo quinquenio, los ingresos de los trabajadores iban aumentando a un ritmo acelerado. Las Directrices del XXIII Congreso del PCUS, sobre el crecimiento del salario medio, fueron cumplidas antes del plazo fijado, en cuatro años. En los año 1966-1970, el promedio del salario creció en el país un 26% en vez de un 20% proyectado por las Directrices.
p Esto se debe a que en el quinquenio pasado fueron aplicadas importantes medidas sociales: elevado hasta 60 rublos el salario mínimo y aumentados los sueldos de tarifa y los sueldos base de los trabajadores poco retribuidos de varias categorías. Hacia el año 1969 fue elevado sensiblemente el salario de las categorías medianamente retribuidas de los trabajadores de la construcción y la industria de materiales de construcción. Los sueldos de tarifa de los obreros de construcción aumentaron un promedio de 25%. Teniendo en cuenta la revisión de las normas anticuadas y reducidas artificialmente después de la introducción de las nuevas reglas 123 de remuneración del trabajo, su salario medio debe acrecentar un 12%. Los medios presupuestarios que se destinan para ello anualmente constituyen alrededor de 1.500 millones de rublos. En cuanto a las condiciones de tarifa de la remuneración del trabajo, los trabajadores de construcción forman parte actualmente de los de las ramas principales de la economía nacional.
p Se destinan medios considerables para ampliar las ventajas concedidas a las personas que trabajan en las zonas del Extremo Norte y las localidades equiparadas a ellas. Se han introducido coeficientes que garantizan la elevación del salario de los obreros y empleados de las regiones de Extremo Oriente, Siberia Oriental y Norte Europeo.
p Al mismo tiempo se ha disminuido la magnitud del impuesto de utilidades para varias categorías de trabajadores.
p Se han mejorado las pensiones y los seguros sociales. Los pagos y subvenciones a la población a cuenta de los fondos sociales de consumo constituyeron, en el año 1970, 64 mil millones de rublos, frente a 41.900 millones en el año 1965, aumentándose por habitante de 182 a 262 rublos.
p En cuanto a toda la economía nacional, los ingresos reales por habitante crecieron en el quinquenio un 33%, en vez de un 30 previsto en el plan.
p La productividad del trabajo ejerce un influjo inmediato no sólo en los ingresos monetarios de la población. Es una premisa importantísima necesaria para rebajar el coste de la producción y, por consiguiente, los precios de mercancías. Por eso, en el socialismo los trabajadores están vitalmente interesados por el crecimiento de la productividad del trabajo, no sólo como propietarios de los medios de producción, sino también como consumidores.
p Es una ley el que la productividad del trabajo debe crecer a ritmo más rápido que los ingresos monetarios de la población. Los soviéticos comprenden que es necesario observar rigurosamente esta ley, ya que la renta nacional, formada a cuenta del crecimiento de la productividad del trabajo, se destina no sólo para aumentar el consumo individual, sino también para ampliar los fondos sociales de consumo, que desempeñan un papel cada vez mayor en la elevación del nivel de vida de los trabajadores. Además, una parte considerable de la renta nacional (alrededor de un 25%) se 124 invierte en la acumulación, que constituye una premisa imprescindible de la producción ampliada socialista.
p Cabe tener en cuenta también que la renta nacional es la fuente del financiamiento de la esfera que no produce bienes materiales. De la renta se extraen los medios necesarios para fortalecer la capacidad defensiva y prestar ayuda internacional a los pueblos que luchan contra el capitalismo.
p El ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo en la industria de la URSS aventaja, por lo común, el aumento del salario. Pero hay casos en que esta correlación se altera en algunos eslabones de la producción social. Esta situación significa la falta de correspondencia entre los ingresos monetarios de la población y su garantía mercantil, y puede originar el crecimiento de los precios, sobre todo en el mercado no organizado.
p Uno de los índices esenciales del crecimiento de los ingresos monetarios consiste en que aumentan los depósitos que hacen los trabajadores en las cajas de ahorro. En el año 1940, la suma total de estos depósitos fue de 725 millones de rublos, ascendiendo en el año 1970 a 46 mil millones.
p Si la suma de depósitos se confronta con las reservas mercantiles en la red minorista de las organizaciones comerciales, resulta que a finales del año 1940 estas reservas, en todo el país, superaban a la suma de depósitos en 911 millones de rublos, es decir, más de dos veces, mientras que en el año 1968, por lo contrario, los depósitos superaron a las reservas en 3.287 millones de rublos. En el año 1969, esta diferencia ascendió a 6.800 millones de rublos. Todo ello testimonia el crecimiento intenso de la capacidad adquisitiva de los trabajadores de la URSS y la gigantesca capacidad del mercado soviético.
p Las medidas adoptadas por el partido en los últimos años y que se están aplicando actualmente, de acuerdo con las Directrices del XXIV Congreso del PCUS para el plan quinquenal de fomento de la economía de la URSS de los años 1971 a 1975, mejoran esencialmente el equilibrio de toda la economía nacional. Al mismo tiempo, siguen aumentándose, los ingresos de la población.
p El crecimiento de la riqueza social y de la productividad del trabajo ha permitido ampliar considerablemente la red 125 comercial, que tiene una gran importancia para aumentar el nivel de vida, ya que más del 80% de bienes materiales (en expresión monetaria) se suministra para el uso personal de la población a través del comercio minorista. El desarrollo de este último exige recursos suplementarios y grandes inversiones básicas y corrientes. El número de empresas comerciales minoristas de la URSS aumentó de 407.200 en el año 1940 a 682.000 en el año 1970.
p El número de empresas de alimentación pública creció, respectivamente, de 87.600 a 237.300 unidades. Simultá neamente, el volumen de la circulación mercantil minorista del comercio estatal y cooperativo aumentó de 17.500 millones a 155.200 millones de rublos.
Se han modificado esencialmente las correlaciones en la composición de los productos alimentarios que consumen los trabajadores. Lo confirman los datos comparativos del consumo de los principales productos alimentarios antes de la revolución y actualmente por las familias de los obreros de la fábrica algodonera de Glújov (cuadro 4).
Cuadro 4 Consumo de los principales producios alimentarios por las familias de los obreros de la fábrica algodonera de Glújov antes de la revolución y en la actualidad (en %%) Productos 1909 1958 1966 Productos panificados, calculados en harina; harina; granos y pastas alimenticias 100 94 92 Carne; productos derivados de carne y tocino calculado en carne 100 360 480 Pescado y productos de pescado, comprendidas conservas calculadas en pescado 100 Creció 6,9 veces Creció 9,6 veces Leche y productos lácteos; aceite animal, calculado en leche 100 473 Creció 5,8 veces Huevos 100 Creció 11 veces Creció 30 veces 126p En los años posbélicos se han operado cambios sustanciales en la estructura del consumo. Por cada miembro de la familia obrera se consume más que en el año 1940: carne y productos derivados, 2,2 veces; leche y productos lácteos, 2,3 veces; huevos, 3 veces; hortalizas, 2 veces y frutas y bayas, 6 veces. El consumo de pan, artículos panificados y harina se ha disminuido casi un 40%.
p En el octavo quinquenio (1966-1970) se amplió considerablemente el surtido de mercancías y mejoró su calidad.
p Se sobrecumplieron las tareas planteadas por el XXIII Congreso del Partido de crecimiento de la circulación mercantil, cuyo volumen se amplió en el quinquenio casi el 50%. Aumentó la venta a la población de ropa y calzado y artículos de uso duradero —televisores, neveras, muebles—, así como productos alimenticios más nutritivos.
p Como resultado, el consumo de carne y productos derivados por habitante aumentó un 17%; de leche y productos lácteos, un 22%; de huevos, el 23%; de pescado y productos de pescado, un 33%; de azúcar, el 14%; de hortalizas y cucurbitáceos, un 31%; cíe frutas y bayas, el 18%; de tejidos, un 12%; de géneros de punto, un 31% y de calzado de cuero, un 29%. La demanda de mercancías principales de uso cultural y doméstico se satisface casi por completo.
p En el año 1960, a cada 1.000 personas correspondían 129 radiorreceptores y tocadiscos, mientras que en el año 1969, 193; televisores, respectivamente, 22 y 127; lavadoras, 13 y 123, y neveras, 10 y 71. Se le dedica gran atención a la satisfacción de las demandas de materiales de construcción. Se han mejorado los servicios comerciales a la población.
p La multiplicación de la riqueza social sobre la base del crecimiento de la productividad del trabajo ha permitido al partido y al Gobierno prestar una atención cada vez mayor a la solución del problema de viviendas. En el período de los años 1918 a 1970 fueron puestos en explotación, en total, 2.435.900.000 m2 de la superficie habitable comprendidos 1.009,1 millones en el séptimo y el octavo quinquenios. Las viviendas se han hecho más cómodas. La mayoría de las familias de obreros y empleados tienen actualmente apartamentos confortables.
En los años del octavo quinquenio, las inversiones bá sicas en la construcción de viviendas en la URSS fueron de 127 70 mil millones de rublos. Como resultado se construyeron casas residenciales con una superficie total de 518 millones de m2. En los últimos diez años se mudaron a nuevas casas más de 100 millones de ciudadanos soviéticos.
Puesta en explotación de casas residenciales durante los quinquenios (en millones de m2 de la superficie útil) 518,5 56,9 67,7 81,6 200,9 240,5 474,1 490,6 I II III IV V VI Vil VIII 1929-1932 1933-1937 1938-1941 1946-1950 1951-1955 1956-1960 1961-1965 1966-1970p La envergadura de la construcción de viviendas en Moscú es verdaderamente grandiosa. El territorio de la ciudad se ha ampliado de 177 km2 a casi 1.000 km2. Cada tres años se pone en explotación una nueva superficie habitable igual a todo el fondo de viviendas del Moscú prerrevolucionario. En las nuevas casas reciben apartamentos cada año más de 400.000 personas. Así que el refrán "Moscú no se construyó de golpe" ha perdido en grado considerable su sentido anterior. En Moscú se ha creado una economía urbana prácticamente nueva y dotada de los medios técnicos modernos.
p El XXIV Congreso del PCUS planteó la tarea de convertir a Moscú en una ciudad ejemplar. Moscú pasa a ser ya una de las ciudades más urbanizadas del mundo. Los éxitos productivos y económicos de los trabajadores de la capital iban acompañados en el octavo quinquenio de un desarrollo continuo de la variada economía urbana.
128p Las inversiones básicas en el desarrollo de la economía de la capital han constituido en los años de Poder soviético más de 30 mil millones de rublos. Ha cambiado el aspecto de Moscú. En la capital se han erigido edificios monumentales y de destino cultural y comunal: el Palacio de los Congresos del Kremlin cuya sala principal da cabida a 6.000 personas, los cinematógrafos “Rusia” y ’“Cosmos”, el museo panorámico "Batalla de Borodinó”, el centro de televisión en Ostánkino con la torre de TV más alta del mundo (533 metros), los hoteles “Rusia”, “Minsk” y otros, varios supermercados y aeropuertos. El nuevo plan general de desarrollo de Moscú prevé convertirla en 20 años en una ciudad de planeamiento cómodo, arquitectura perfecta y alto nivel de urbanización y de condiciones sanitarias e higiénicas de vida de la población.
p El crecimiento de la riqueza social sobre la base de la elevación de la productividad del trabajo constituye la premisa decisiva, necesaria no sólo para aumentar los ingresos reales de los trabajadores, sino también para desarrollar la cultura, la ciencia y el arte, que son en nuestro país patrimonio del pueblo.
p En el curso de la edificación del comunismo se operan esenciales cambios estructurales de la sociedad, determinados por la política del partido, tendiente al acercamiento mutuo de la clase obrera, el campesinado y la intelectualidad y a la superación gradual de las diferencias sustanciales entre la ciudad y el campo y entre el trabajo intelectual y manual.
p Crece intensamente el nivel cultural de la clase obrera que ha sido y sigue siendo la principal fuerza productiva de la sociedad. "En nuestro país —dijo L. I. Brézhnev en el XXIV Congreso del PCUS— aumenta constantemente el número de obreros que conocen su oficio a la perfección y que, poseyendo ya instrucción secundaria, siguen estudiando y dominando las conquistas avanzadas de la ciencia y la cultura. Como regla, tales obreros son políticamente activos y consideran como propios los intereses de la empresa y de todo el Estado. A estos obreros trata de igualarse toda la masa de los trabajadores soviéticos".
p Se operan profundos cambios cualitativos en el campesinado koljosiano. También entre la intelectualidad 129 prosiguen las transformaciones progresivas. Se hace cada vez más evidente el proceso del acercamiento mutuo de la clase obrera, el campesinado y la intelectualidad. Una premisa importante de este proceso es el auge cultural que se observa en el país.
p Merced a la elevación indeclinable de la productividad del trabajo, la sociedad acrecienta cada año sus posibilidades laborales y materiales para la ampliación de la esfera de producción de bienes inmateriales y el florecimiento de la creación espiritual. Sólo sobre esta base la proporción de los ocupados en la esfera de producción de bienes inmateriales, respecto al número total de los trabajadores, ha podido aumentar en la URSS de un 11,7% en el año 1940 a un 21,6% en el año 1969. Al mismo tiempo, los gastos para las medidas socioculturales crecieron de 4.700 millones de rublos en el año 1940 a 64.400 millones de rublos en el año 1969, constituyendo más de un 24% de la renta nacional del país.
p Por eso el País de los Soviets se ha convertido no sólo en un país sin analfabetos, sino también en un Estado que da orientaciones al desarrollo de varias esferas de la creación científica y artística en el mundo. En la Unión Soviética trabaja la cuarta parte de todos los científicos del mundo.
p La elevación de la productividad del trabajo tiene una importancia extraordinaria para el aumento del tiempo libre y la reducción de la jornada laboral.
p Cada hombre dispone de 24 horas al día y de 168 horas a la semana. Para cada uno el año común tiene 8.760 y el bisiesto 8.784 horas. En esto termina la igualdad provisional entre los hombres. La longevidad humana es ya una magnitud individual que no se determina por un destino misterioso, sino por las condiciones sociales completamente reales. Por ejemplo, los cambios cardinales de las condiciones de trabajo y de todo el "clima social" en los años de Poder soviético han sido la causa de que la longevidad media de la población de nuestro país haya aumentado de 32 años en los años 1896-1897 a 70 años en el año 1969.
p En la sociedad burguesa, el obrero no pertenece a sí mismo incluso cuando está fuera de la empresa capitalista. "La clase obrera —señalaba Marx—, aun fuera del proceso directo de trabajo, es atributo del capital, ni más ni menos que los instrumentos inanimados. Hasta su consumo 130 individual es, dentro de ciertos límites, un mero factor en el proceso de reproducción del capital" [130•19 . Por eso, el tiempo libre en la sociedad capitalista es un monopolio de los explotadores y se crea "a costa de convertir la vida toda de las masas en tiempo de trabajo" [130•20 . En la sociedad capitalista, el obrero pertenece a sí mismo sólo cuando lucha por su liberación o se prepara para esta lucha.
p El socialismo cambia cardinalmente la situación de la población obrera, el carácter social del trabajo y el modo de vida. El objetivo del progreso social en el socialismo consiste en satisfacer cada vez más las demandas materiales e inquietudes espirituales de los trabajadores y su desarrollo en todos los aspectos, a medida del crecimiento de la producción social. Al acabar con la explotación y establecer que el trabajo es obligatorio para todos, el socialismo ratifica el derecho universal al tiempo libre.
p El desarrollo industrial de toda la economía y el crecimiento de la productividad del trabajo constituyen la premisa importantísima de aumento del tiempo libre. Sobre esta base se reduce el tiempo de trabajo y aumenta, correspondientemente, el tiempo extralaboral. La elevación simultánea de la eficacia del trabajo en la producción material permite acrecentar la masa del trabajo en la esfera de los servicios a la población. Esto disminuye los gastos de tiempo necesario para satisfacer las demandas cotidianas y aumenta, en correspondencia, el tiempo libre. El crecimiento de la productividad del trabajo sobre la base del desarrollo industrial se extiende también a la esfera de la economía doméstica y auxiliar personal, lo que a su vez da lugar al aumento del tiempo libre.
p El Partido Comunista aplica consecuentemente el rumbo a la duración óptima de la jornada laboral, en correspondencia con las condiciones de producción objetivas y las tareas económicas y políticas. La jornada laboral en la URSS constituye, por término medio, 6,67 horas y es la más corta del mundo. En comparación con el año 1913, la jornada laboral se ha reducido en un tercio. La duración de la semana laboral se ha disminuido, correspondientemente, 131 de 59,4 a 39,4 horas, mientras que en los EE.UU. constituye no menos de 40,7, en la RFA 44,1 y en Inglaterra 46,9 horas. Después del paso a la jornada laboral de siete y seis horas, el tiempo extralaboral de los trabajadores de nuestro país ha aumentado de 750 a 800 horas, frente al año 1913, y en unas 300 horas, respecto del año 1957.
p En la República Sudafricana y otros países de régimen racista sigue siendo una herencia penosa del colonialismo la gran duración de la jornada laboral en las condiciones del desempleo y de la superpoblación agraria masiva. En las ex colonias, que siguen permaneciendo bajo la presión económica del capital extranjero y se orientan a las potencias imperialistas, sigue existiendo la discriminación económica según el indicio racial o nacional. En ellos, los trabajadores europeos cobran por un trabajo igual de 10 a 30 veces más que los aborígenes. No es de extrañar, por eso, que, si la longevidad media en los países capitalistas desarrollados supera, por lo común, a 70 años, entre la población nativa de muchos países de África apenas llega a 31-41 años. En Rodesia, por ejemplo, la longevidad media de la población nativa es menos de 50 años, mientras que la de la población blanca, es igual a 70 años.
p En la sociedad socialista, el crecimiento del bienestar de los trabajadores depende directamente de la riqueza nacional.
p Los hechos demuestran que, cuanto más se aplican los principios leninistas de dirección de la economía y las normas de la vida social, con tanta mayor eficacia se desarrolla la producción social y tanto más elevado es el ritmo del progreso técnico, económico y social.
p Los gastos que hace el Estado soviético para desarrollar la instrucción, la cultura, el arte popular, la cultura física y los deportes son de dominio público.
p Sólo durante el octavo quinquenio los gastos del Estado para la educación, la ciencia y la cultura crecieron de 17.500 millones de rublos en el año 1965 a 24.500 millones en el año 1970. Los gastos para la ciencia aumentaron de 7 a 11 mil millones de rublos.
p Mejoran cada año los servicios culturales a la población. En el año 1913, el total de estudiantes era de 10.600.000 personas; en el año 1940, de 47.600.000 y en el año 1970, de 79.600.000 personas. La cantidad de bibliotecas públicas 132 creció, respectivamentne, de 14.000 a 95 y 128 mil; la tirada de libros de 99 millones a 462 y 1.362 millones de ejemplares y la tirada de periódicos, de 3 a 38 y 141 millones de ejemplares.
p El desarrollo multilateral del hombre para la sociedad socialista es una necesidad objetiva, debido al crecimiento de la productividad del trabajo, constituye una premisa importantísima de utilización eficiente de la base material y técnica del comunismo que está creando el pueblo soviético.
p La disminución de las enfermedades y de la mortalidad, sobre todo la infantil, y una longevidad mayor de los trabajadores son índices importantes del bienestar del pueblo.
p Los ideólogos burgueses, tratando de justificar al capitalismo, afirman que la causa principal de muchas enfermedades es. . . el progreso técnico. En realidad, el estado de salud de los trabajadores depende de los factores socioeconómicos, de las condiciones de trabajo y de vida y de todo el modo de vida.
p No es el progreso técnico, sino el capitalismo el que tiene la culpa de que de 3.500 millones de habitantes de la tierra 1.500 millones sufren a causa del hambre o insuficiencia constante de alimentos. Hasta en los países capitalistas adelantados, el número de personas que necesitan vivienda o mejoramiento de las condiciones de vida, lejos de disminuir, va creciendo. No es el progreso técnico, sino su utilización por los capitalistas la que trae aparejados la intensificación excesiva del trabajo, el ensuciamiento de la atmósfera de las ciudades y la contaminación de las aguas. Es precisamente la propiedad privada la que conduce a la elevación del pago por la asistencia médica y la hace inaccesible para la mayoría de los trabajadores.
p Antes de la revolución, la organización de la sanidad pública en Rusia era muy deficiente. Debido a las condiciones antisanitarias y a la falta de asistencia médica, en la provincia de Smolensk de cada tres niños uno moría sin llegar a cumplir un año.
p El Poder soviético empezó a preocuparse de la salud de los trabajadores. En el año 1940, el número de médicos en la región de Smolensk creció cuatro veces, y de instituciones médicas, siete veces. La base material de la sanidad pública destruida por los fascistas, está restablecida ya hace mucho 133 y ampliada. En la región funcionan 140 hospitales con 12.000 camas, así como 15 sanatorios, dispensarios y casas de descanso. En comparación con el período prerrevolucionario, el número de médicos ha crecido quince veces. La mortalidad de la población disminuyó cuatro veces, mientras que la longevidad ha aumentado dos veces.
p En los años de Poder soviético se han operado importantes cambios en el estado de la sanidad pública de las zonas periféricas de Rusia anteriormente atrasadas. En el año 1940, a cada 10.000 habitantes de la RSS de Kirguizia les correspondían 3,8 médicos, mientras que en el año 1970, 20,7; en la RSS de Kazajia estas cifras son de 4,3 y 21,9 y en la RSS de Turkmenia de 7,6 y 21,4.
p Aunque la URSS se rezague, en varios índices técnicoeconómicos, respecto de los países capitalistas desarrollados, los aventaja en cuanto a los índices más importantes de la salud del hombre. Anualmente, de cada 1.000 personas mueren, como término medio, en la URSS 7-8, en los EE.UU. 9-10 y en Francia, Inglaterra y la REA, 11-12 personas. En los años de Poder soviético, la mortalidad ha disminuido en nuestro país cuatro veces (la mortalidad infantil, diez veces).
p El mejoramiento de-la vida de los soviéticos no fue asegurado automáticamente sólo por el triunfo de la revolución socialista. Para esto se han necesitado gigantescos gastos materiales y laborales que son posibles únicamente a base del crecimiento indeclinable de la productividad del trabajo y de la elevación de la eficacia de la producción. Entre estos gastos figuran las inversiones necesarias para construir locales de producción espaciosos y confortables, así como para la protección del trabajo y la técnica de seguridad, la estética de producción, la vivienda moderna, el desarrollo del sistema de salud pública, las construcciones deportivas, los clubes, etc. Para que la producción material pueda realizar todas estas inversiones y hacer pasar un número necesario de trabajadores a la esfera que no produce bienes materiales, es necesario luchar por los resultados máximos posibles de la producción, con el mínimo de gastos del trabajo vivo y pretérito. Es importante también elevar la productividad del trabajo en la esfera que no produce bienes materiales. Pues la tarea principal del noveno quinquenio, determinada por las Directrices del XXIV Congreso del PCUS, consiste en 134 asegurar un considerable ascenso del nivel de vida material y cultural del pueblo basándose en los altos ritmos de desarrollo de la producción socialista, la mayor eficacia de la misma, el progreso científico-técnico y el crecimiento acelerado de la productividad del trabajo.
p De acuerdo con las resoluciones del XXIV Congreso del PCUS, en la Unión Soviética se está aplicando un vasto programa de medidas sociales que exige gigantescos gastos materiales y laborales. Los ingresos reales por habitante crecerán en el quinquenio, aproximadamente, un 30%. Se prevé el aumento sucesivo del salario mínimo. Si se tome en consideración que esta medida atañe a varios millones de personas, es fácil comprender que para su aplicación se necesitarán miles de millones de rublos. Pero no se trata sólo de dinero.
p El crecimiento de los ingresos reales de la población supone aumentar considerablemente los recursos de mercancías de alta calidad y surtido necesario. Se duplica nuevamente el volumen de los servicios a la población. Las Directrices prevén la estabilidad de los precios de mercancías de consumo popular y de las tarifas del pago de servicios y la disminución posterior de los precios de mercancías, a medida que vayan acumulándose los recursos mercantiles. Siguen creciendo a un mayor ritmo que el salario los pagos y subvenciones a la población a cuenta de los fondos sociales. En el año 1972, la suma total de estos pagos y subvenciones constituyó 72,8 mil millones y se acercará en el año 1975 a 90 mil millones de rublos.
p Los ingresos obtenidos por habitante a cuenta de los fondos sociales de consumo crecieron de 24 rublos en 1940 a 295 rublos en 1972, y ascenderán en 1975 a 353 rublos. El monto total de los fondos en 1972 está calculado partiendo del número de habitantes (247 millones).
p En el noveno quinquenio se realiza un gran trabajo para seguir mejorando las condiciones de trabajo y pertrechar a las empresas con los medios modernos de protección de trabajo y de técnica de seguridad. Continúan desarrollándose los sistemas de salud pública, instrucción pública, preparación de cuadros y educación de niños y adolescentes. Se decidió aumentar las pensiones a los obreros, empleados y koljosianos y los estipendios a los estudiantes.
135p Se hace mucho para crear a los soviéticos aún mejores condiciones de vida y de vivienda. Intensamente se construyen viviendas en la ciudad y el campo y se mejora el confort de los apartamentos. En la vida cotidiana, comprendida la de los poblados obreros y rurales se utilizan con mayor amplitud la energía eléctrica y el gas.
p En las Directrices del XXIV Congreso del PCUS ocupan un lugar notable las medidas de aproximación del nivel de vida de la población urbana y rural. Para conseguir este objetivo, los salarios de los koljosianos se acercan esencialmente a los de las categorías correspondientes de los obreros, lo que supone el crecimiento acelerado de la productividad del trabajo en los koljoses. En el campo se desarrollan a ritmo más acelerado la circulación de mercancías y los servicios a la población. Se amplía la construcción de carreteras y se mejora el transporte automotor.
p El Partido Comunista y el Estado Soviético se preocupan especialmente de que se ahorre el tiempo de la población y se alivie el trabajo en la economía domestica. En el noveno quinquenio mejoran todas las formas de servicios comerciales y se amplía la red de empresas de alimentación pública, sobre todo en la producción. Continúa la industrialización del trabajo doméstico, para lo cual aumenta la fabricación de máquinas de uso doméstico. Mejoran los servicios de transporte a la población y la comunicación telefónica.
p En el año 1928, el gran poeta soviético V. Mayakovski dijo, por boca de Iván Kózyrev, uno de sus protagonistas:
p
Es muy justo
nuestro
Poder soviético.
p Estudiando y aplicando las Directrices del XXIV Congreso del PCUS, cada soviético repite con orgullo estas magníficas palabras.
p En las Directrices del XXIV Congreso del partido vemos una preocupación verdaderamente leninista por el hombre y por una satisfacción cada vez mayor de las demandas de los soviéticos, en aras de su desarrollo multifacético. Esta preocupación descansa en un firme fundamento económico. Lo fortalece el alto ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo en todos los sectores de la economía nacional. 136 Esta productividad aumentará durante el quinquenio en la industria, un 36-40%; en la agricultura, un 37-40%: en la construcción, un 36-40% y en el transporte ferroviario, un 23%. Si en el séptimo quinquenio el incremento medio anual del rendimiento en la industria fue de 4,6% y en el octavo, de 5,8%, en el noveno quinquenio se eleva a 6,3-7%. La dinámica del incremento en la agricultura (en los mismos períodos) es la siguiente: 3,4 6,2 y 6,5-7%.
p El amplio programa social, trazado en las Directrices del XXIV Congreso del PCUS, aumenta la importancia del crecimiento de la productividad del trabajo en las ramas productoras de artículos de uso. En las empresas de la industria ligera ella debe elevarse el 34%; y de las industrias alimenticia, pesquera, de carne y láctea, entre 30 y 33%. Se presta una gran atención a la fabricación de artículos de consumo popular en las empresas productoras de medios de producción. Todo ello permitirá aumentar durante el quinquenio la fabricación de artículos de uso entre 44 y 48% y la de los medios de producción, entre 41 y 45%.
p Los éxitos logrados en el octavo quinquenio y las coló sales perspectivas trazadas por el XXIV Congreso del PCUS no constituyen, ni mucho menos, la meta máxima para el pueblo soviético. ”. . .Inmediatamente después de realizada la igualdad de todos los miembros de la sociedad con respecto a la posesión de los medios de producción —señalaba Lenin— surgirá de manera inevitable ante la humanidad la cuestión de seguir adelante, de pasar de igualdad formal a la igualdad de hecho, es decir a la aplicación de la regla: "De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus nece- sidades" [136•21 .
Para alcanzar este gran objetivo se necesitarán aún gigantescos gastos materiales y laborales. Tanto el objetivo final —transición a la fase superior del comunismo— como las tareas intermedias, que cumple la sociedad socialista, exigen que la productividad del trabajo vaya creciendo al ritmo más alto posible. La elevación de la eficacia de la producción social y el aumento considerable de la productividad del trabajo en todos los sectores es el principal eslabón de toda la cadena de tareas económicas.
Notes
[120•17] V. I. Lenin. Lucha política y politiquería. O.C., t. 6, pág. 232.
[121•18] En ciertos eslabones de la economía social pueden observarse durante cierto tiempo desviaciones de la ley de la distribución según el trabajo que se deben a distintas causas. Pero estos fenómenos parciales no niegan dicha ley, sino acreditan que es necesario conocerla más a fondo y correlacionar mejor con ella la distribución.
[130•19] C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Op. cit, t. 23, pág. 586.
[130•20] Ibid., pág. 539.
[136•21] V. I. Lenin. El Estado y la revolución. O.C., t. 33, pág. 99.