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VII
“HECHOS AGRADABLES” EN LA INDUSTRIA KUSTAR
 

p Podr�amos ser acusados de parcialidad, de mostrar �nicamente los aspectos sombr�os de la industria kustar, si silenci�ramos los hechos oue cita el Ertudid con el prop�sito de mostrar el “aspecto luminoso" y los “hechos agradables" de la industria kustar.

Se nos dir�, por ejemplo, que en la producci�n kustar el trabaio asalariado tiene cierta significaci�n especial, pues el obrero asalariado se distingue por la “similitud de sus condiciones de vida" con las del peque�o patrono y �l mismo “puede” convertirse en patrono. ¡Entre los “hechos agradables" se incluye, por consiguiente, el buen deseo de convertir a todos los obreros en peque�os patronos  [442•** ! No, no a todos, por cierto, sino s�lo a algunos, ya

443 que “la tendencia a explotar el trabajo ajeno es inherente, sin duda, a todas las personas en general, incluidos los kustares" (Estudio, p�g. 6). Esta frase es simplemente inigualable en su ingenuid d pues en ella, sin ambages ni rodeos, se identifica a todos los hombres" con los peque�os burgueses. Nada tiene de sorprendente que quienes contemplan el mundo con los ojos del peque�o burgu�s descubran verdades tan estupendas. En la p�g. 268 se declara “empresa kustar, por las condiciones de trabajo [sic\]” en el sentido estricto de la palabra, a una peque�a f�brica con ocho obreros asalariados y una producci�n por valor de 10.000 rublos. En las p�gs. 272-274 se cuenta que otro peque�o fabricante (con siete obreros asalariados y cinco aprendices, y una producci�n var lorada en 7.000 rublos) construy� un alto horno en la tierra arrendada a la comunidad rural y solicit� al Banco de kustares un pr�stamo de 5.000 rublos para construir un cubilote, explicando que “toda su empresa tiene inter�s puramente local, ya que la extracci�n de mineral se efectuar� en los nadiel de la comunidad rural de la localidad”. El Banco rechaz� la petici�n por razones de forma. Y con este motivo, el ’Estudio nos traza un cuadro fascinador sobre la trasformaci�n de esta f�brica en una empresa cooperativa, social: esto, “sin duda alguna, ser� del agrado del propietario, como celoso defensor, no s�lo de los intereses de la producci�n, sino tambi�n de los miembros de la sociedad que lo rodean”. La empresa “afecta ampliamente los intereses laborales de los miembros de la sociedad, que extraer�n y trasportar�n a la f�brica mineral y madera”. “Los due�os de las casas llevar�n a la f�brica mineral, carb�n, etc., de la misma manera que las amas de casa llevan la leche a la queser�a comunal. Como es l�gico, se presupone que la organizaci�n ser� en este caso m�s complicada que en las queser�as comunales, en particular debido al aprovechamiento de los oficiales y peones locales para trabajar en la propia empresa, es decir, para fundir el mineral y obtener hierro”. ¡Oh, idilio! ¡¡Los peones “(los miembros de la comunidad”) “llevar�n a la f�brica" mineral, le�a, etc., igual que las campesinas llevan la leche a la queser�a!! No negaremos que el banco, de kustares puede (si no se lo impide su organizaci�n burocr�tica) prestar los mismos servicios que otros bancos y desarrollar la producci�n mercantil y el capitalismo; pero ser�a muy triste que continuara fomentando al mismo tiempo, la 444 vacua charlataner�a hip�crita, a lo Man�lov   [444•* , de los empresarios que solicitan pr�stamos.

p Hasta ahora vimos que se declara “kustares” a empresas con gran n�mero de obreros asalariados, bas�ndose en que trabajan los propios patronos. Mas esta condici�n resultar�a un tanto molesta para los peque�os burgueses, y el Estudio se esfuerza por ampliarla: resulta que una empresa “basada exclusivamente en el trabajo asalariado" puede ser tambi�n kustar, si el �xito de la misma se asienta en la “participaci�n personal" del propietario (p�g. 295), e inclusive si �ste “se ve obligado a limitar su participaci�n a diversas gestiones relacionadas con la direcci�n de la industria" (p�g. 301). ¿Verdad que “progresan” felizmente los populistas de Perm? “Trabajo personal”, “participaci�n personal”, “diversas gestiones”. .. Mein Liebchen, was w�lst du noch mehr?  [444•**  El trabajo asalariado en la industria ladrillera proporciona, seg�n parece, “ventajas particulares" (p�g. 302) a los obreros asalariados, quienes encuentran all� “un ingreso suplementario”; mientras que los propietarios de las mismas tienen con frecuencia “necesidad de dinero para contratar obreros”. El Estudio llega a la conclusi�n de que debe autorizarse al banco de kustares para conceder cr�ditos a semejantes patronos, “incluyendo a dichas empresas, de acuerdo con la observaci�n al punto 3 del art�culo 7 del Reglamento del banco de kustares, entre los casos especialmente dignos de consideraci�n” (p�g. 302). ¡ Si la expresi�n no es de las m�s correctas es en cambio muy sugestiva y significativa! “En conclusi�n—leemos al final de la descripci�n de esta industria—, encontramos motivos suficientes para declarar que entre los campesinos que trabajan en esta industria ladrillera, los intereses de los patronos y de sus obreros asalariados son, a tal punto solidarios, que existen de hecho fuertes v�nculos de camarader�a entre ellos, a pesar de que no se ha organizado ning�n artel" (p�g. 305). Remitimos al lector al cuadro estad�stico de estos "v�nculos de camarader�a’ reproducido m�s arriba. Es tambi�n curioso—como ejemplo del embrollo existente en las concepciones econ�micas populistas—que el Estudio defiende y embellece 445 al mismo tiempo el trabajo asalariado, afirmando que el kulak no es, ni mucho menos, un patrono con obreros asalariados, sino el poseedor de capital en met�lico, que “explota el trabajo en la persona del patrono kustar y de sus obreros asalariados" (!). Ya continuaci�n se lanza a defender a los kulaks del modo m�s insensato y desmesurado: “no obstante, por sombr�os que sean los tonos con que se los pinte, los kulaks son por ahora una rueda imprescindible en el mecanismo del intercambio de la producci�n kustar [...]. Con relaci�n a los �xitos de la industria kustar, no cabe duda de que los kulaks deben ser reconocidos, como un bien, si se compara esta situaci�n con la que se crea cuando el kustar, sin kulak y sin medios pecuniarios, se queda, forzosamente sin trabajo" (p�g. 8)   [445•* . ¿Hasta cu�ndo va a durar ese “por ahora"? Si se dijera que el capital comercial y usurario es una etapa indispensable en el desarrollo del capitalismo, una rueda imprescindible en el mecanismo de la sociedad capitalista poco desarrollada. (como es la nuestra), entonces eso ser�a justo. Con esa interpretaci�n, las palabras “por ahora" deben ser comprendidas as�: mientras las innumerables restricciones de la libertad de la industria y de competencia (sobre todo entre el campesinado) mantengan en nuestro pa�s las formas m�s atrasadas y peores del capitalismo. ¡Lo �nico que tememos es que esta interpretaci�n no sea del agrado de los populistas de Perm ni de otros populistas!

p Pasemos a los arteles, esos int�rpretes m�s directos e importantes de los supuestos principios comunales, que los populistas quieren ver obligadamente en la industrias kustares. Es interesante examinar los datos del censo por familias de los kustares de toda una provincia, de un censo que inclu�a claramente entre sus fines el registro y estudio de los arteles (p�g. 14, punto 2). Podemos, por 446 lo tanto, no s�lo analizar los distintos tipos de arteles, sino estudiar tambi�n en qu� proporci�n se han extendido.

p Industria aceitera. “El artel familiar en el sentido estricto de esta palabra": en el pueblo de Pokr�vskoie y en la aldea de Gavriata, dos f�bricas de aceite pertenecen a cinco hermanos, que se han repartido la herencia, pero que usufruct�an las f�bricas par turno. Estos hechos tienen “profundo inter�s" porque “arrojan luz sobre las condiciones contractuales de la sucesi�n de la comunidad de trabajo de las industrias kustares”. Por lo visto, semejantes arteles “ constituyen un importante precedente en la difusi�n de las producciones de tipo fabril entre los kustares sobre bases cooperativistas" (p�gs. 175-176). As�, pues, el artel, en el sentido estricto de la palabra, como precedente de la cooperaci�n, como expresi�n del esp�ritu de comunidad, ¡consiste en la propiedad com�n de herederos que no se han repartido por completo la herencial Si esto es as�, el verdadero palad�n del “esp�ritu de comunidad" y de la “cooperaci�n” ser�a, pues, el Derecho Civil Romano y nuestro tomo X   [446•*  con la instituci�n del condominiwm, o propiedad com�n de los herederos y de los no herederos.

p “Es en la producci�n harinera [...] donde se ha manifestado con mayor claridad, en las formas peculiares de la vida local, la iniciativa de los campesinos de realizar un trabajo cooperativo”. Muchos molinos son utilizados en com�n por asociaciones e inclusive por poblaciones enteras. Lo habitual es que los molinos se utilicen por turno; despu�s, el reparto de los ingresos netos prop�rcionalmente a los gastos de cada copropietario; en “semejantes casos, es raro que los propietarios socios participen de manera personal en la producci�n, la cual se efect�a habitualmente con trabajo asalariado" (p�g. 181; lo mismo con respecto a los arteles productores de alquitr�n o de brea, p�g. 197). Se trata, en efecto, de una sorprendente originalidad y de un sorprendente esp�ritu cooperativo: ¡propiedad com�n de peque�os patronos, que contratan obreros en com�n! El hecho de que los kustares utilicen por turno los molinos, los talleres de alquitr�n y las herrer�as prueba, por el contrario, la sorprendente divisi�n de los productores, a quienes ni siquiera la propiedad com�n es capaz de incitar a la cooperaci�n.

p “Una de las formas de la organizaci�n tipo artel" son “las 447 herrer�as artel” (p�g. 239). Para ahorrar combustible, los patronos herreros se agrupan en una herrer�a, contratan a un obrero para manejar el fuelle (¡ahorro de obreros|!) y arriendan al due�o de la herrer�a por cierta suma, tanto el local como el martillo. ¡As�, pues, la entrega en arriendo a una persona, en concepto de propiedad privada, de una cosa perteneciente a otra constituye la “organizaci�n tipo artel"! Decididamente, el Derecho Romano debe ser denominado ¡C�digo de la “organizaci�n tipo artel"!. .. “En el artel [...] encontramos una nueva prueba de que entre los kustares no existe la cristalizaci�n de clases en la producci�n; una prueba de la misma fusi�n de los estratos sociales en el medio agr�cola y kustar que hemos visto tambi�n en los molinos-arteles" (p�g. 239). ¡Y todav�a hay malas personas que, despu�s de esto, se atreven a hablar de la diferenciaci�n del campesinado!

¡Hasta ahora, por consiguiente, no se ha registrado un solo caso de asociaci�n de los kustares para comprar materias primas o vender la producci�n, sin hablar ya de asociaci�n en la propia producci�n! Sin embargo, esas asociaciones tambi�n existen. El censo de kustares por familias de la provincia de Perm registra nada menos que cuatro de dichas asociaciones, con la particularidad de que todas ellas han sido creadas con la ayuda del banco de kustares: tres en la industria de carrocer�a y una en la fabricaci�n de m�quinas agr�colas. Uno de los arteles tiene obreros asalariados (dos aprendices y dos trabajadores “auxiliares”); en otro, dos socios utilizan, mediante pago especial, la fragua y el taller pertenecientes a un tercer socio. Efect�an en com�n la compra de materias primas y la venta de la producci�n, pero trabajan en talleres distintos ( excepto el caso indicado de alquiler de la fragua y del taller). Estos cuatro arteles agrupan a 21 obreros familiares. El banco de kustares de Perm funciona desde hace varios a�os. Admitamos que en lo sucesivo “agrupe” (para alquilar la herrer�a vecina), no a 20 obreros familiares por afio, sino a 50. Tendremos entonces que los 15.000 obreros familiares de los kustares estar�n “agrupados” en una “organizaci�n tipo artel" exactamente dentro de 300 a�os. Y s�lo despu�s de terminar esta obra comenzar�n a “agrupar” tambi�n a los obreros asalariados de los kustares... Y los populistas de Perm proclaman con acento triunfal: "concepciones econ�micas tan importantes, fruto del pensamiento independiente en el medio kustar, son lai firme garant�a del progreso econ�mico de la producci�n en ese medio, conforme al principio de la independencia 448 del trabajo respecto del capital, ya que los hechos citados revelan la aspiraci�n de los kustares a la independencia en el trabajo, y no s�lo una aspiraci�n espont�nea, sino plenamente conciente” (p�g. 333). ¡Por compasi�n, se�ores! Es natural que resulte imposible imaginarse el populismo sin una fraseolog�a tipo Man�lov, ¡pero de todos modos, hay aue tener sentido de la medida! Como hemos visto, ni un solo artel expresa “el principio de la independencia del trabajo respecto del capital": todos son arteles de patronos v peque�os patronos, muchos de ellos con obreros asalariados. En esos arteles no existe la cooperaci�n, e inclusive la adquisici�n de materias primas y la venta de la producci�n en com�n son tan raras que rayan en el rid�culo v agrupan a un n�mero de patronos sorprendentemente min�sculo. Puede afirmarse con toda seguridad que no hay un solo pa�s capitalista en el cual el registro de casi 9.000 peque�os establecimientos con 20.000 obreros ponga de manifiesto tan sorprendente dispersi�n ti aislamiento de los productores, entre los oue se ha encontrado �nicamente varias decenas de casos de r>ropiedwl com�n it menos de diez de agrupaci�n de 3 a 5 peque�os patronos para la pdauisici�n de materias primas v la venta de la producci�n. Esa divisi�n constituir�a la m�s firme garant�a de un estancamiento econ�mico n cultural insuperable, si no vi�ramos, por fortuna, que el capitalismo desarraiga cada d�a la artesan�a patriarcal con su consiguiente limitaci�n de los peaue�os oatronos locales que se bastan a s� mismos; que destruve c^da d�a los peque�os mercados locales (sost�n de la peque�a producci�n), y los sustituye por los mercados nacional y mundial; que obliga a los productores no de cualquier aldea como Gavriata, sino de todo un pa�s y aun de distintos pa�ses, a unirse los unos a los otros, a hacer que esas asociaciones rebasen el marco de los patronos v peque�os patronos v les planteo oroblemas m�s amplios que el de comprar madera y hierro lo m�s barato posible o el de vender con mayor provecho clavos o carros.

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Notes

[442•**]   Nada se nos dice de la incidencia que tiene esta “similitud de las Condiciones de vida" en el sistema y la equidad de la retribuci�n, en los m�todos de contrataci�n, en la sumisi�n del obrero, en el truck-system.

[444•*]   Lenin vincula esta frase con el “generoso y sentimental terrateniente Man�lov”, uno de los personajes de la obra de N. G�gol, Almas muertas, arquetipo de so�ador ab�lico, charlat�n inactivo y frivolo. (Ed.)

[444•**]   “¿Qu� m�s deseas, querida m�a?" Cita del poema de Heine Du hast Diamanten und Ferien... “(Tienes diamantes y perlas...”) (Ed.)

[445•*]   Encontramos las mismas ideas en el libro La industria kustar, I, p�gs. 39 y siguientes, donde se polemiza con el peri�dico Dielovoi Korres= pondent^^51^^ el cual se�ala que los kulaks (propietarios de los talleres de armado de la industria de ba�les) no deben figurar en la categor�a de los kustares. “Toda nuestra industria kustar—leemos en la r�plica—est� entrelazada con los capitales privados. Por eso, si en la categor�a de kustares se dejara entrar s�lo a quienes venden sus propios art�culos, esta categor�a desaparecer�a.” Confesi�n en extremo caracter�stica, ¿no es cierto? En p�ginas anteriores hemos mostrado, bas�ndonos en los datos del censo, esos “lazos de los capitales privados" que tienen en sus manos las industria» kustares.

[446•*]   Vol. X, parte I, del C�digo del Imperio Ruso. (Ed.