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LA “UNI�N DE LUCHA” A LOS OBREROS
DE PETERSBURGO Y A LOS SOCIALISTAS
 

p Los revolucionarios de Petersburgo pasan por un per�odo extremadamente dif�cil. Se dir�a que el gobierno ha reunido todas sus fuerzas para aplastar el movimiento obrero que reci�n ha nacido y que se ha afirmadq con¡ tanto vigor. Los arrestos adquieren proporciones extraordinarias, las c�rceles est�n repletas. Los intelectuales, hombres y mujeres, son arrestados; detienen en masa a los obreros y los deportan. Casi a diario se anuncian los nombres de nuevas y nuevas v�ctimas del gobierno policial y de la furiosa persecuci�n de que hace objeto a sus enemigos. El gobierno se ha dado como tarea no permitir que la nueva corriente del movimiento revolucionario se fortalezca y se afirme. Los fiscales y gendarmes se jactan ya de haber logrado destruir la “Uni�n de lucha".

p Tal fanfarronada es mentira. La “Uni�n de lucha" existe a pesa* da la persecuci�n; de que ha* sido objeto. Con gran satisfacci�n comprobamos que losi arrestos en masa nos han reportado un buen servicio, que se convierten en poderosa arma de lucha entre los obreros e intelectuales socialistas, que en lugar de los revolucionarios desaparecidos aparecen otros nuevos dispuestos a ubicarse con vigor renovado en las filas de los que luchan por el proletariado y por todo el pueblo ruso. No hay lucha sin v�ctimas, y a la salvaje persecuci�n de los bashibuzuks zaristas respondemos serenamente: han muerto revolucionarios, ¡viva la revoluci�n!

p El recrudecimiento de la persecuci�n pudo haber producido un debilitamiento moment�neo en ciertas actividades de la “Uni�n de lucha" y una merma moment�nea de militantes y agitadores. Precisamente esas dificultades nos impulsan a dirigir un llamamiento a todos los obreros concientes y a todos los intelectuales deseosos de ponerse al servicio de la causa revolucionaria. La 351 “Uni�n de lucha" necesita militantes. Que todos los c�rculos y todos los que deseen colaborar en cualquier esfera, en la m�s peque�a tarea revolucionaria, se presenten ante quienes est�n en contacto con la “Uni�n de lucha”. (En caso de que no lograran relacionarse con ella, lo que es poco probable, pueden dirigirse a la “Uni�n de Socialdem�cratas Rusos" en el extranjero.) Necesitamos colaboradores para todo tipo de actividades, y cuanto m�s concreta sea la especializaci�n de los revolucionarios en cada una de las funciones de la actividad revolucionaria, cuanto m�s se dominen los m�todos de trabajo conspirativo y cuanto mejor se encubra su acci�n, cuanto m�s abnegadamente se compenetren de la peque�a y modesta labor individual, tanto m�s segura ser� nuestra tarea y m�s dif�cil ser� para los gendarmes y esp�as descubrir a los revolucionarios. El gobierno ha envuelto ya con una red de agentes, no s�lo a las fuerzas opositoras m�s activas, sino tambi�n a todos los posibles o probables centros de actividad antigubernamental. Extiende sin cesar, en todo sentido, la actividad de sus servidores que persiguen a los revolucionarios, inventa nuevos m�todos, destaca nuevos provocadores, se empe�a en presionar a los presos recurriendo a la intimidaci�n, a los falsos testimonios y supuestas firmas, a los mensajes fraguados y otros medios semejantes. La lucha contra el gobierno es imposible sin reforzar y desarrollar la disciplina, la organizaci�n y la conspiraci�n revolucionarias. Pero la conspiraci�n exige, antes que nada, que cada c�rculo y cada individuo se especialice en determinados trabajos, y que la coordinaci�n, aun de los m�s peque�os grupos, sea asegurada por el organismo central de la “Uni�n de lucha".

Las funciones dentro de la actividad revolucionaria son infinitamente diversas: se necesitan agitadores profesionales que sepan presentarse y hablar ante los obreros de manera tal que no sea posible llevarlos ante la Justicia: que sepan hablar con tanta ¡ habilidad, que diciendo solamente a, dejen a los dem�s que digan h y c. Necesitamos gente que difunda nuestra literatura y nuestros volantes. Necesitamos organizadores de c�rculos y de grupos de obreros. Necesitamos corresponsales en todas las f�bricas y talleres, que nos proporcionen informaci�n sobre todos los acontecimientos. Necesitamos personas que vigilen a los provocadores y esp�as. Necesitamos gente que se encargue de encontrar lugares adecuados para las reuniones clandestinas. Necesitamos personas que se encarguen de distribuir la literatura, entregar men-

352 sajes y establecer enlaces de todo tipo. Necesitamos gente que se ocupe de recaudar fondos. Necesitamos militantes entre los intelectuales y los funcionarios, los necesitamos que est�n en contacto con los obreros, con la actividad diaria de las f�bricas y empresas, con la administraci�n (polic�a, inspectores de trabajo, etc.). Necesitamos gente para la vinculaci�n con las distintas ciudades de Rusia y el extranjero. Necesitamos gente que organice la reimpresi�n de literatura de todo tipo. Necesitamos gente para asegurar el dep�sito de nuestra literatura y otros materiales, etc., etc. Cuarto m�s parcializada y restringida sea la tarea eme psuma cnda persona o grupo, tanto mavores ser�n las posibilidades de cumplir esa tarea hasta el fin y de evitar su fracaso; si se discute cada, uno de los detalles conspirativos, si se aplica todos lo<? mpdios posibles para burlar la vigilancia de los gendarmes e inducirlos a co^fiH�n. el �xito de nuestro obietivo ser� m�s seguro, se har� m�s dif�cil para la polic�a y gendarmes seffuir la pista de los revolucionarios y establecer su relaci�n con las organizaciones v el partido revolucionario tendr� mayores posibilidades de remplazar P Jos militantes desaparecidos, sin perjudicar con ella la tarea toda. Sabemos que una especializaci�n de tal naturaleza es una l^bor muv dif�cil, porque requiere del hombre la mayor firmeza y abnegaci�n, requiere que consagre todos sus esfuerzos a una tarea oscura, mon�tona y uniforme, le impide mantener contacto con los cantaradas, subordina la vida entera del revolucionario a una r�gida y severa disciplina. Pero �nicamente en tales condiciones pudieron los corifeos de la pr�ctica revolucionaria en Rusia llevar a cabo las m�s grandiosas empresas, aunque tardaron a�os enteros en la preparaci�n de todos los detalles de la tarea; y estamos plenamente convencidos de que los socialdem�cratas no son menos abnegados que los revolucionarios de generaciones anteriores. No ignoramos en absoluto que en el sistema que proponemos ser� muy duro para muchas personas deseosas de consagrarse al trab°jo revolucionario, el per�odo preparatorio, durante el cual la "Uni�n de lucha" re�na todos los informes necesarios sobre la persona o el grupo qu� proponen sus servicios y los someta a prueba, confi�ndoles distintas tareas. Pero sin esta labor previa es absolutamente imposible realizar, en la actualidad, las actividades revolucionarias en Rusia.

Al proponer este sistema de actividad a nuestros nuevos 353 camaradas, formulamos los principios a los que nos ha conducido una experiencia prolongada, y estamos absolutamente convencidos de que esos m�todos garantizar�n el �xito de nuestro trabajo revolucionario.

354 355 3KOHOH01ECKIE 8TK)HbI H CTATbH / Ki> xapaKTcpHciJSKl aKOHOMHiec / Karo poMaKTitti�a.—IlepMcKaj� «yc- / rapHM ncpenxcb.—nep;m Hapo^Hir- veckaro npoacCKTeffTEa.—O�» xa- ]¿oro C.-nETEPByPl-b. Tinio-.’iHTorpafl’iH A. .’ledtticpTd. BOJI. U’^CKax O’j. 1899.

Tapa de la recopilaci�n de art�culos de V. I. Lenin, Estudios
y art�culos econ�micos.
Tama�o reducido.

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Notes