INGRESOS DE LOS KUSTARES
p Es necesario analizar con mayor detalle los datos del censo de kustares de 1894-1895 relativos a los ingresos de los mismos. La tentativa de reunir datos por familias sobre los ingresos es muy instructiva, y ser�a un m�todo completamente err�neo limitarse a los “promedios” generales por subgrupos (citados antes). M�s de una vez hemos se�alado el car�cter ficticio de los “promedios” obtenidos al poner juntos a los kustares que trabajan solos y a los propietarios de grandes establecimientos y dividir la suma por el n�mero de sumandos. Tratemos, pues, de reunir los datos sobre esta cuesti�n que figuran en el Estudio, para demostrar palpablemente esa ficci�n, para probir la necesidad—al efectuar investigaciones cient�ficas y elaborar ]os datos de los censos por casas—de agrupar a los kustares en categor�as por el n�mero de obreros (familiares y asalariados) que trabajan en el taller y presentar todos los datos del censo de acuerdo con esas categor�as.
p Los autores del Estudia no pod�an dejar de advertir un hecho que salta a la vista—los mayores ingresos de los grandes establecimientos—v trataron de aminorar su importancia. En lugar de ofrecer los datos exactos del censo relativos a los grandes establecimientos (v no habr�a sido dif�cil seleccionar esos datos), una vez m�s se limitaron a razonamientos v consideraciones, a argumentos de car�cter general dirigidos contra las conclusiones desagradables para los populistas. Examinemos estas conclusiones.
p “Si en tales establecimientos [los grandes] encontramos que el ingreso familiar es, sin proporci�n alguna, superior al de los oeaue�os, no debemos perder de vista, que una parte considerable de ese ingreso es, principalmente, la reproducci�n del valor, en 407 primer lugar de cierta parte del capital fijo, convertido en, productos; en segundo lugar, del trabajo y de los gastos del comercio y del trasporte y que son ajenos a la producci�n; y en tercer lugar, de la subsistencia de los obreros asalariados alimentados por el patrono. A estos hechos [¡lindos hechos!] se limita la posibilidad de algunas ilusiones respecto de la sobrestimaci�n de las ventajas sacadas por la producci�n kustar del trabajo asalariado o, lo que es lo mismo, del factor capitalista” (p�g. 15). Por supuesto, nadie duda de que sea muy deseable “limitar” la posibilidad de ilusionarse al efectuar una investigaci�n; mas para ello es necesario contraponer a las “ilusiones” los datos concretos que proporciona el censo por casas, y no las consideraciones personales, que a veces se resumen en las “ilusiones”. En efecto, ¿acaso no es una ilusi�n el razonamiento de los autores acerca de los gastos del comercio y del trasporte? ¿Qui�n, ignora que esos gastos por unidad producida son infinitamente menores para un gran industrial que para uno peque�o [407•* , que el primero compra los materiales m�s baratos y vende los productos m�s caros, pues sabe elegir el tiempo y el lugar (y est� en condiciones de hacerlo)? El censo de kustares da informaci�n tambi�n sobre estos hechos por todos conocidos —v�anse, por ejemplo, las p�gs. 204 y 263—, y hay que lamentar que el Estudio no contenga datos concretos sobre los gastos que efect�an los grandes industriales y los peque�os, los kustares y los mayoristas, para adquirir materias primas y vender los productos. Prosigamos. Por lo que se refiere al desgaste del capital fijo, los autores cayeron de nuevo en ilusiones pretendiendo combatirlas. La teor�a nos ense�a que los grandes gastos en capital fijo reducen, por unidad producida, la parte desgastada del valor que se traslada al producto. "Un an�lisis comparativo del precio de las mercanc�as producidas en forma manual o por la manufactura y de las mismas mercanc�as producidas mec�nicamente, demuestra que en general, en la mercanc�a producida mec�nicamente la parte del valor que se trasfiere de los instrumentos de trabajo crece en forma relativa, pero disminuye en t�rminos absolutos. Es decir que su magnitud absoluta disminuye pero aumenta su magnitud 408 en relaci�n con el valor total del producto, por ejemplo, una libra de hilado.” (Das Kapital, I2, S. 406 [408•* .) El censo incluye los gastos de producci�n, entre los cuales figura (p�g. 14, punto 7) "la reparaci�n de herramientas e instalaciones”. ¿Qu� fundamento hay para pensar que las omisiones sobre este punto son m�s frecuentes entre los grandes propietarios que entre los peque�os? ¿No ser� m�s bien al rev�s? Con respecto al mantenimiento de los obreros asalariados, el Estudio no cita ning�n dato concreto sobre el particular: desconocemos cu�ntos obreros exactamente son mantenidos por los patronos, si son frecuentes las omisiones sobre esta cuesti�n en el censo, con qu� frecuencia mantienen los propietarios agricultores a los asalariados con productos de su hacienda y con qu� frecuencia incluyen el mantenimiento de los obreros entre los gastos de producci�n. Tampoco se dan datos concretos sobre la desigual duraci�n de los per�odos de trabajo en los grandes establecimientos y en los peque�os. No negamos en modo alguno que el per�odo de trabajo en los grandes establecimientos sea, seg�n todas las apariencias, m�s prolongado que en los peque�os; pero, en primer lugar, la diferencia de los ingresos es incomparablemente mayor que las existentes en el per�odo de trabajo; en segundo lugar, hay que hacer constar que los estad�sticos de Perm no han podido oponer, a los datos precisos del censo de kustares por familias (que reproducimos m�s adelante), ni una sola objeci�n seria, basada en cifras exactas, para defender las “ilusiones” populistas.
_p Obtuvimos los datos sobre los grandes establecimientos y los peque�os del modo siguiente: examinamos los cuadros estad�sticos anexos al Estudio, pusimos aparte los establecimientos grandes (cuando fue posible distinguirlos, es decir, cuando no estaban incorporados a la masa de establecimientos en un total general) y los comparamos con los totales generales del Estudio relativos a todos los establecimientos del mismo grupo o subgrupo. El problema es tan importante, que tenemos la esperanza de que los lectores no se quejar�n de nosotros por la abundancia de cuadros estad�sticos que insertamos a continuaci�n: en los cuadros, los datos aparecen con mayor relieve y de manera m�s sint�tica.
409Industria de botas de fieltro:
s I N�m. de obreros Ingresos globales Salarios de los obreros Ingresos netos | Grupo I o t� t^ 3 « o! V (A—< Subgrupo I Si •o •S § •§^ V « 3 •c £ 3 “3 o H I c3 � •3 ?! ¡1 2 fc, < H en rublos H �l H £ J «t Total 58 99 95 194 22.769 117,3 4.338 45,6 7.410 75,0 P. 112 del texto Grandes estableci- 10 14 65 79 13.291 168,0 3.481 53,5 3,107 222,0 P. 214, 215 y 154 Establecimientos del texto restantes .... 48 85 30 115 9.478 82,4 857 28,5 4.303 41,2p Por lo tanto, el ingreso “medio” de 75 rublos por obrero familiar ha sido obtenido de la suma de los ingresos de 222 rublos y de 41. Resulta que, a excepci�n de 10 grandes establecimientos [409•* con 14 obreros familiares, los dem�s dan ingresos netos inferiores a los de un obrero asalariado (41,2 rublos contra 45,6), pero en los grandes establecimientos el salario se eleva aun m�s. En dichos establecimientos, la productividad del trabajo es m�s de dos veces superior (168 y 82,4), el salario del obrero es casi el doble (53 y 28) y el ingreso neto es el qu�ntuplo (222 y 41). Es evidente que ni las diferencias del per�odo de trabajo ni ninguna otra clase de consideraciones pueden eliminar un hecho: que los grandes establecimientos tienen una productividad [409•** y un ingreso mayores, mientras que los peque�os kustares reciben menos que los obreros asalariados, a pesar de toda su “independencia” (ler. subgrupo: trabajan por su cuenta para el mercado) y de sus v�nculos con la tierra (Grupo I).
410_p En la industria de carpinter�a, en el primer subgrupo del Grupo I, los “ingresos netos" de la familia ascienden, “t�rmino medio”, a 37,4 rublos por obrero familiar, en tanto que los ingresos medios de un obrero asalariado de ese mismo subgrupo son de 56,9 rublos (r>�g. 131). Los cuadros no permiten distinguir los grandes estiblecimientos, pero es indudable que ese ingreso “medio” por obrero familiar ha sido obtenido sumando confusamente los establecimientos con grandes ingresos y obreros asalariados (a quienes por algo abonan 56 rublos a cada uno) y los tallercitos de los peque�os kustares “independientes”, que ganan mucho menos que el obrero asalariado.
Veamos ahora la industria de fabricaci�n de esteras:
s I i Nt’im. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos netos .s 1 Grupo I § c�ti Subgrupo II Xl cj 1 2 .2 •§ .2 O 1 So o>i3 .c -2 o £„ cd tu •¡•0 fl w aj O *-" T3 t� rt rt C3 g b <: E-t H ¿¿ £ fia H �� “S-« » 0, Total Grandes establecimientos Establecimientos restantes 99 206 252 458 38.681 84,4 6.664 26,4 10.244 49,7 P. 151 del texto_p Grandes establecimientos .
_p Establecimientos restantes .
_p 11 11 95 106 18.170 171,4 2.520 26,5 3.597 327,0 P. 95,
_p 97 y 136
_p 88 195 157 352 20.511 58,2 4.144 26,4 6.647 34,0 d�los
p cuadros
p Por lo tanto, 11 establecimientos, sobre un total de 99, concentran casi la mitad de la producci�n. En ellos, la productividad del trabajo es superior en m�s del doble; los ingresos de los obreros asalariados, son tambi�n m�s elevados; el ingreso neto es m�s de seis veces superior al “promedio” y casi diez veces m�s elevado que los ingresos de los dem�s, es decir, de los kustares m�s modestos. Los ingresos de estos �ltimos son ya un poco m�s elevados que los que perciben los asalariados (p�gs. 34 y 26).
Industria de la cordeler�a [410•* :
411 58 179 106 285 81.672 286 6.946 65,6 16.127 90,1 P. 158 del texto 4 5 56 61 48.912 800 4.965 83,8 5.599 1.119,0 P. 40 y 188 de los cuadros 54 174 50 224 32.760 146 2.251 45,0 10.528 60,5 fi N�m . de Ingresos Ingresos 2 a .8 obreros globales Salarios netos Grupo I •i <U w M 8 e S o V •3 Q Subgrupo 11 ¡s 5 “� 1 •°1 -B| g M •8 o- £ tt 1 < 1 H I 1 3 � 0 g si PH t� 1 H II V -H 13 S e P. Total ......_p Por consiguiente, los “promedios” generales muestran tambi�n en este caso que los ingresos de los obreros familiares son superiores a los de los obreros asalariados (90 contra 65,6). Pero sobre 58 establecimientos, 4 concentran m�s de la mitad de toda la producci�n. En estos establecimientos (manufacturas de tipo puramente capitalista) [411•* , la productividad del trabajo es casi tres veces mayor que el t�rmino medio (800 y 286) y m�s de cinco veces superior a los otros, es decir, los establecimientos m�s peque�os (800 y 146). En las f�bricas los obreros asalariados ganan m�s que con los peque�os patronos (84 y 45). Los ingresos netos de los fabricantes ascienden a m�s de 1.000 rublos por familia contra 90 "t�rmino medio" y 60,5 de los peque�os kustares. Estos �ltimos tienen, por lo tanto, ingresos inferiores a los obreros asalariados (60,5 y 65,6).
Industria de la brea y de la pez:
412 nientos 1 N�m, de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos netos o Grupo I ’o tu Q SKI M Subgrupo II s OJ s T3 2 a« 1 o -o ¿.S 1.2 c ^ V �S u T3 ’i c3 es n 3 )H ca 0*3 “o si •S-S^^1^^ g fH < H H PH H &H £ H P-..2 P5 a_p Por lo tanto, tambi�n en esta industria—muy peque�a en general y con un n�mero reducid�simo de obreros asalariados (20 por ciento)—se observa en el grupo de los agricultores, entre los kustares independientes, el mismo fen�meno puramente capitalista: el predominio de los establecimientos grandes ( relativamente). ¡Y eso que la industria de la brea y de la pez es t�picamente campesina, “popular”! En los grandes establecimientos, la productividad del trabajo es m�s de tres veces mayor, los salarios de los obreros asalariados una vez y media m�s elevados, y los ingresos netos unas ocho veces superiores al “promedio” y diez veces m�s considerables que los percibidos por los dem�s kustares con familia, quienes ganan no m�s que un obrero asalariado medio y menos que el obrero asalariado en establecimientos m�s grandes. Se�alemos que la producci�n de brea y pez se efect�a principalmente en verano, por lo que las diferencias en el per�odo de trabajo no pueden ser considerables [412•* .
413Industria de la panificaci�n:
8 "S •S� N�m. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos inetos .3 Grupo I ’" a ^ Subgrupo I 1 £ 1 s � S o S || (S _rt •e £ l« Is §^ 0) T3 1 S a SS 2 0 t- M =•§ “« •§s <U ni S 9 1 & < � ^ .2 O 11 0 H IJ 11^. Total 27 63 55 118 44.619 378,1 2.497 45,4 7.484 118,8 P. 215 Grandes esta- del texto blecimientos 4 7 42 49 25.740 525 2.050 48,8 4.859 694 P. 68 y Estableci- 229 de los mientos res- 23 56 13 69 18.879 273 447 34,4 2.625 46.S cuadros tantes �— Total Grandes es tablecimientos Establecimientos restantes 167 319 80 399 22.076 55,3 2.150 26,8 10.979 34,4 9 10 16 26 4.440 170,7 654 40,8 2.697 269,7 ¡158 309 64 373 17.636 47,3 1.496 23,2 8.282 26,8 P. 189 del texto P. 100, 101,137, 160, 161 y 220 d�los cuadrosp Es decir, las cifras medias de todo el subgrupo resultan, de nuevo, completamente ficticias. Los grandes establecimientos (de los peque�os capitalistas) concentran m�s de la mitad de toda la producci�n, tienen ingresos netos seis veces superiores al t�rmino medio y 14 veces m�s elevados que los de los peque�os patronos, y abonan a los obreros un salario superior a los ingresos de los peque�os kustares. No hablamos de la productividad del trabajo; en tres o cuatro grandes establecimientos fabrican un producto m�s valioso: la melaza.
Alfarer�a. Otra peque�a industria t�picamente campesina, con un n�mero insignificante de obreros asalariados (13 por ciento ), establecimientos muy peque�os (menos de 2 obreros por establecimiento) y predominio num�rico de los agricultores. En esta industria observamos tambi�n lo mismo:
o ta •3- N�m. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos netos S Grupo I 8 ti ta Sub1 S 1 s 2o s Js-S grupo I S Jl C3 ¿ 1 £ K _Q (rt D a o o s o a 13 s •3 s S S� °- S °fl S -9 S t •3 e fi 1 H £ " £ II It Total 97 163 31 194 12.414 63,9 1.830 59 6.657 41 P. 291 _ del texto blecimientos Establecimientos restantes 7 9 17 26 4.187 161,0 1.400 80,2 1.372 152 P. 168 y 206 de los cuadros 90 154 14 168 8.227 48,9 430 30,0 5.285 34,3 414_p Por consiguiente, en esta industria se ve en el acto que, seg�n las cifras “promedio”, los ingresos del obrero asalariado son superiores a los del obrero familiar. La separaci�n de los grandes establecimientos explica esta contradicci�n, que ya se�alamos en los datos totales. En los grandes establecimientos son incomparablemente m�s elevados la productividad del trabajo, los salarios y los ingresos de los patronos; en cambio, los peque�os kustares reciben menos que los obreros asalariados y menos de la mitad que los obreros asalariados de los talleres mejor organizados.
Fabricaci�n de ladrillos:
^ o 1s .a N�m. de obreros Ingresos globales Salarios Ingresos inetos ! «o Grupo 1 � £ «M Sub3 u 0 73 S £ S 0 !« S s. •S 13 grupo I 1 g •§ Gj « rt « o i |H o c; o o’g si ’a 0 •o a s� |1 § £ «3 ^ H £ EH & a H 4 PH 5 « a Total 229 558 218 776 17.606 22,6 4.560 20,9 10.126 18,1 P. 299 del texto Grandes establecimien- 8 9 45 54 3.130 57,9 1.415 31,4 1.298 144 P. 46, 120 169 tos y 183 de los Estableci- cuadros tantes 1221 549 173 722 14.476 20,0 3.145 18,2 8.828 16,0p As�, pues, los ingresos “medios” por obrero familia� resultan, tambi�n en este caso, inferiores a los de un obrero asalariado. Este fen�meno se explica, asimismo, por la uni�n de los grandes establecimientos—que se distinguen por una productividad del trabajo incomparablemente mayor, un salario superior de los obreros asalariados y unos ingresos muy elevados (en t�rminos relativos)—con los peque�os establecimientos, cuyos peque�os patronos tienen ingresos que representan casi la, mitad de lo que perciben los obreros asalariados en los grandes establecimientos.
_p Podr�amos citar datos sobre otras industrias [414•* , pero consideramos que los aportados son m�s que suficientes.
415p Resumamos ahora las conclusiones que se extraen de los datos analizados:
p 1) Unir los grandes establecimientos con los peque�os proporciona cifras “medias” totalmente ficticias, que no dan ninguna idea de la realidad, ocultan las diferencias cardinales y muestran como homog�neo lo que es completamente heterog�neo, compuesto de diversos elementos.
_p 2) Los datos relftivos a toda una serie de industrias prueban que los establecimientos grandes (por el n�mero total de obreros) se diferencian de los medianos y peque�os por:
_p a) una productividad del trabajo incomparablemente m�s elevada;
_p b) una retribuci�n mayor de los obreros asalariados;
p c) ingresos netos incomparablemente mayores.
p 3) Todos los grandes establecimientos que hemos tomado, sin excepci�n, emplean trabajo asalariado (en cantidad mucho mayor eme los establecimientos medios de la misma industria) cuva calidad es superior al trabajo familiar; tienen una productividad de diez mil rublos y ocupan a diez o m�s obreros; por consiguiente son talleres capitalistas. Los datos del censo de kustares prueban, pues, la existencia de leves u relaciones puramente canitalistas en la famosa producci�n “kustar”; prueban que los talleres capitalistas, basados en la cooperaci�n de los obreros asalariados, tienen una superioridad absoluta sobre los kustares que trabajan solos y, en general, sobre los peque�os kustares; una superioridad aue ata�e tanto a la productividad del trabajo como a su retribuci�n, inclusive cuando se trata de obreros asalariados.
p 4) En numerosas industrias, los ingresos de los peque�os kustares independientes no son superiores, sino con frecuencia inferiores a la retribuci�n de los asalariados de la misma rama. Dicha diferencia aumentar� m�s aun si agregamos a la retribuci�n de los asalariados la alimentaci�n que reciben algunos de ellos.
p Distinguimos esta �ltima conclusi�n de las tres primeras, pues las mismas traducen fen�menos universales y obligatorios que derivan de las leyes de la producci�n mercantil, mientras que en �sta no podemos ver un fen�meno universal y obligatorio. Por lo tanto, debemos enunciar el siguiente principio: con una produrtividad menor del trabajo en los peque�os establecimientos y dada la situaci�n de sus patronos (sobre todo los que son agricultores) sin defensa en el mercado, se puede determinar que la 416 sonancia del kustar independiente es inferior al ingreso de un obrero asalariado; y los hechos suelen confirmar que es as� en la realidad.
p La exactitud de los c�lculos citados no puede ser puesta en d’ida, pues hemos tomado toda una serie de industrias; no las elegimos al azar, sino que citamos todas aauellas cuvos cuadros permit�an destacar los grandes establecimientos; no tomamos establecimientos aislados, sino todos losi ^el mismo tipo, y los comparamos siempre con varios grandes establecimientos de diferentes distritos. Pero ser�a deseable expresar de modo m�s general y exacto los fen�menos descritos. Por fortuna el Estudio contiene datos qu� permiten satisfacer en vnrte ese deseo. Son los datos relativos a la clasiiicaci�n de los establecimientos seg�n sus ingresos netos. El Estudio indica, por industria, la cantidad de establecimientos con ingresos netos de hasta 50, 100, 200 rublos, etc. Y son esos datos, precisamente, los aue hemos agrupado. Resulta aue afectan a 28 industrias [416•* con 8.364 establecimientos, es decir, el 93,2 por cierto del total (8.991). En estas 28 industrias hay 8.377 establecimientos (13 no fueron catalogados por sus ingresos) con 14.135 rbreros familiares -I- 4.625 asalariados, es decir, 18.760 obreros, lo oue representa el 93,9 por ciento del total. Como se comprender�, e«e 93 �or ciento de kustares permite sacar conclusiones v�lidas n ra todos ellos, pues no hav ninguna raz�n para suponer que el 7 �or cierto restante es diferente a ese 93 por ciento. Antes de citar los datos de nuestro resumen debemos advertir lo siguiente:
p 1) Al hacer esta clasificaci�n, los autores del Estudio no siempre se han atenido rigurosamente a una terminolog�a id�ntica v homog�nea de cada grupo. Por ejemplo, dicen: “hasta 100 rublos”, “menos de 100 rublos" y a veces inclusive “de 100 rublos”. No siempre se�alan los l�mites de la categor�a, es decir, unas veces empiezan a agrupar desde la categor�a “hasta 100 rublos”, otras desde la categor�a “hasta 50 rublos”, “hasta 10 rublos”, etc.: en ocasiones terminan la clasificaci�n con la categor�a “1.000 rublos v m�s”; otras citan la categor�a “2.000 a 3.000 rublos”, etc. Todas ertas inexactitudes no pueden tener ninguna importancia seria. 417 Hemos reunido todas las categor�as citadas en el Estudio (son 15: hasta 10 rublos, hasta 20 rublos, hasta 50, hasta 100, hasta 200, hasta 300, hasta 400, hasta 500, hasta 600, hasta 700, hasta 800, hasta 900, hasta 1.000 rublos, 1.000 rublos y m�s, 2.009 a 3.000) y subsanamos todas las peque�as inexactitudes e incomprensiones incluy�ndolas en una de estas categor�as.
p 2) En el Estudio se cita s�lo el n�mero de establecimientos que tienen ingresos correspondientes a una u otra categor�a, pero no se indica el importe de los ingresos de todos los establecimientos de cada categor�a. Y sin embargo, nosotros necesitamos precisamente estos �ltimos datos. Por eso hemos considerado que el importe de los ingresos de los establecimientos de cada categor�a puede ser determinada con bastante exactitud si se multiplica el n�mero de establecimientos de la categor�a dada por el importe promedio de los ingresos, es decir, la media aritm�tica del m�ximum y m�nimum de la categor�a (por ejemplo, 150 rublos en la categor�a 10-200 rublos, etc.). S�lo en las dos categor�as inferiores (hasta 10 y hasta 20 rublos) tomamos el monto m�ximo de los ingresos (10 y 20 rublos), v no el promedio. La comprobaci�n muestra que semejante m�todo (generalmente admitido en los c�mputos estad�sticos) proporciona cifras muy aproximadas a la realidad. Todos los ingresos netos de las familias de kustares de estas 28 industrias ascienden, seg�n los datos del Estudio, a 951.653 rublos, en tanto que seg�n nuestros datos aproximados, que se basan en las categor�as por ingresos, resultan 955.150 rublos, es decir, 3.497 m�s, o sea 0,36 por ciento. La diferencia, o el error es, por lo tanto, de menos de 4 kopeks por cada 10 rublos.
p 3) Nuestro resumen nos muestra el promedio de los ingresos por familia (en cada categor�a) pero no por obrero familiar. Para determinar este �ltimo tuvimos que hacer una vez m�s un c�lculo aproximado. Como conoc�amos la clasificaci�n de las familias por la cantidad de obreros familiares (y, adem�s, por la de obreros asalariados), supusimos que cuanto menor es el ingreso por familia, menor es tambi�n la composici�n de la misma (es decir, la cantidad de obreros familiares por establecimiento) y el n�mero de establecimientos con obreros asalariados. A la inversa, cuanto mayores son los ingresos por familia, mayores son tambi�n el n�mero de establecimientos con obreros asalariados y el de miembros de la familia, es decir, el n�mero de obreros familiares por establecimiento. Evidentemente, este supuesto es el m�s ventajoso desde el 418 419 punto de vista de quienes desearan refutar nuestras conclusiones. Dicho con otras palabras: cualquier otro supuesto que se tomara tomo punto de partida no har�a otra cosa que corroborar nuestras conclusiones.
p He aqu�, ahora, el resumen de los datos relativos a la divisi�n de los kustares seg�n los ingresos de los estableicimientos: [V�ase el cuadro en la p�g. 418. Ed.]
p Estos datos son demasiado incompletos, por lo que es necesario agruparlos en forma m�s sencilla y clara. Tomemos cinco categor�as de kustares seg�n sus ingresos: a) pobres, con ingresos de hasta 50 rublos por familia; b) poco pudientes, de 50 a 100 rublos por familia; c) medios, de 100 a 300 rublos por familia; d) acomodados, de 300 a 500 rublos por familias, y e) ricos, de m�s de 500 rublos por familia.
p De acuerdo, con los datos relativos a los ingresos de los establecimientos, agreguemos a estas categor�as la divisi�n aproximada de los establecimientos porj el n�mero de obreros familiares y asalariados [419•* , y obtendremos el siguiente cuadro: [V�ase el cuadro en la p�g. 420. Ed.]
p Estos datos nos permiten hacer deducciones muy interesantes que analizaremos por categor�as de kustares:
p a) M�s de una cuarta parte de las familias de kustares (28,4 por ciento) son pobres y reciben, t�rmino medio, cerca de 33 rublos por familia. Admitamos que ese ingreso sea �ntegramente ganado por un solo obrero familiar, que esta categor�a se compone exclusivamente de kustares que trabajan solos. En cualquier caso, sus ingresos ser�n considerablemente inferiores a los ingresos medios de los obreros asalariados de los kustares (45,85 rublos). Si la mayor�a de los kustares que trabajan solos pertenecen al �ltimo subgrupo (el tercero), es decir, que trabajan para los mayoristas significa que los “patronos” pagan a los trabajadores a domicilio menos que a los obreros asalariados que trabajan en el taller. Inclusive si admitimos que esta categor�a de kustares tiene el 420 421 per�odo de trabajo m�s corto, sus ingresos resultan, de todos modos, miserables.
p b) M�s de dos quintas partes de los kustares (41,8 por ciento) pertenecen a la categor�a de los poco pudientes y tienen ingresos medios de 75 rublos por familia. De estos kustares, no todos trabajan solos (a diferencia de la categor�a anterior, integrada exclusivamente por kustares que trabajan solos): la mitad de los familias, m�s o menos, tienen 2 obreros familiares, y por lo tanto los ingresos medios de un obrero familiar no pasan de 50 rublos, es decir, no m�s o inclusive menos que los ingresos de un obrero asalariado que trabaja para un kustar (adem�s del salario en dinero, 45,85 rublos, una parte de los obreros asalariados es alimentada por los patronos). As�, pues, las siete d�cimas partes del total de kustares se encuentran, por sus ingresos, al nivel de los obreros asalariados que trabajan para ellos y en parte por debajo de los mismos. Por sorprendente que parezca esta deducci�n, corresponde totalmente a los datos citados m�s arriba y que establecen la superioridad de los grandes establecimientos sobre los peque�os. Una prueba del nivel extremadamente bajo de los ingresos de estos kustares es que el salario medio de un obrero agr�cola que trabaja todo el a�o asciende en la provincia de Perm a 50 rublos, m�s la comida [421•* . Por lo tanto, ¡siete d�cimas partes de los kustares “independientes” tienen un nivel de vida que no sobrepasa el de los peones agr�colas!
p Los populistas dir�n, por supuesto, que se trata de un ingreso que se agrega a los que proporciona la agricultura; pero, en primer lugar, ¿es que no se lia comprobado hace ya mucho que la agricultura puede proporcionar s�lo a una minor�a de campesinos lo necesario para mantener a la familia, pagar los impuestos y el arriendo, y sufragar los gastos de la hacienda? Y lo que nosotros comparamos son, los ingresos de un kustar y el salario de un pe�n alimentado por el agricultor. En segundo lugar, entre esas siete d�cimas partes de kustares deber�a incluirse tambi�n a los no agricultores. En tercer lugar, aun si resultara que la agricultura asegura el mantenimiento de los kustares agricultores de estas categor�as, de todos modos seguir� siendo indudable la extraordinaria 422 disminuci�n de loa ingresos como consecuencia de los v�nculos con la tierra.
p Otra comparaci�n: en el distrito de Krasnoufimsk, el ingreso medio de un obrero asalariado que trabaja para un kustar es de 33,20 rublos (p�g. 149 de los cuadros estad�sticos), en tanto que los de una persona que trabaja en una f�brica de su localidad, es decir, de un obrero metal�rgico que es campesino de f�brica [422•* , es fijado por la estad�stica de los zemstvos en 78,70 rublos (seg�n la obra Materiales para la estad�stica del distrito de Krasnoufimsk. Perm. Kazan, 1894), o sea, en m�s del doble. Y como se sabe, los ingresos de los obreros mineros que trabajan en una f�brica de su localidad son siempre inferiores a los que perciben los obreros “libres” en las f�bricas y empresas. ¡Puede juzgarse por ello, qu� restricci�n de las necesidades, qu� descenso del nivel de vida rayano en la miseria es el precio de la famosa “independencia” del kustar ruso “basada en los v�nculos org�nicos de la industria con la agricultura"!
_p c) Entre los kustares “medios” hemos incluido a las familias con ingresos que oscilan entre 100 y 300 rublos, unos 180 rublos t�rmino medio, por familia. Esos kustares representan cerca de una cuarta parte del total (24,1 por ciento), y sus ingresos son absolutamente insignificantes: si contamos 21/2 obreros familiares por establecimiento, ser�n de unos 72 rublos por obrero familiar, suma en extremo insuficiente, que no envidiar� obrero fabril alguno. ¡Pero en comparaci�n con la gran masa de kustares, es una suma bastante importante! Resulta que tambi�n este modesto “bienestar” se adquiere s�lo a costa de otros: la mayor�a de los kustares de esta categor�a emplea ya obreros asalariados (poco menos que el 85 por ciento de los patronos tienen obreros asalariados, correspondiendo, t�rmino medio, m�s de un obrero asalariado a cada uno de los 2.016 establecimientos). Por consiguiente, para elevarse sobre la masa, de kustares agobiados por la miseria es necesario entonces, sobre la base de las relaciones mercantiles capitalistas existentes, conquistar su “bienestar” en re�ida lucha, a costa de otros, lanzarse; a la lucha econ�mica, «hacer retroceder m�s aun 423 a la masa de peque�os industriales, convertirse en un peque�o burgu�s. O la miseria y la disminuci�n del nivel de vida hasta el nec plus ultra, o la creaci�n (para la minor�a) del propio bienestar (absolutamente exiguo) a costa de otros: ese es el dilema que plantea la producci�n mercantil al peque�o industrial.
p As� lo prueban los hechos.
p d) En la categor�a de kustares acomodados figura s�lo el 3,8 por ciento de familias con ingresos medios de unos 385 rublos y cerca de 100 por obrero familiar (calculando que a esta categor�a pertenecen los patronos con 4 y 5 obreros familiares por establecimiento ). Estos ingresos, que superan en el doble lo que recibe en dinero el obrero asalariado, descansan ya sobre un considerable empleo del trabajo asalariado: todos los establecimientos de esta categor�a tienen obreros asalariados, con un promedio de unos 3 hombres por establecimiento.
p e) Los kustares ricos, con un ingreso medio de 820 rublos por familia, representan s�lo el 1,9 por ciento. Debe incluirse en esta categor�a una parte de los establecimientos con 5 obreros familiares y una parte de los que carecen en absoluto de obreros familiares, es decir, los que se basan exclusivamente en el trabajo asalariado. Esto arroja ingresos de cerca de 350 rublos por obrero familiar. Los elevados ingresos de estos “kustares” dependen del mayor n�mero de obreros asalariados, correspondiendo, t�rmino medio, casi 10 personas a cada establecimiento [423•* . Los integrantes de esta categor�a son ya peque�os fabricantes, propietarios de talleres capitalistas, cuya inclusi�n entre los “kustares” al lado de los kustares industriales que trabajan solos, de los artesanos agr�colas e inclusive de los que trabajan en su domicilio para los fabricantes (¡a veces, ya lo veremos m�s adelante, para esos mismos kustares ricos’!), no hace m�s que mostrar, como hemos se�alado, la plena vaguedad e imprecisi�n del t�rmino “kustar”.
Para resumir el an�lisis de los datos del censo de kustares relativos a sus ingresos hay que se�alar, adem�s, lo siguiente. Habr� quien diga que la concentraci�n de los ingresos no es muy considerable en las industrias kustares: a un 5,7 por ciento de los establecimientos les corresponde un 26,5 por ciento de los ingresos, y a 424 un 29,8 por ciento de establecimientos, el 64,4 por ciento de los ingresos. A eso contestaremos, en primer lugar, que inclusive semejante concentraci�n prueba la absoluta inutilidad y el car�cter anticient�fico de los razonamientos generales acerca del “kustar” y de las cifras “medias” relativas al mismo. En segundo lugar, no debe perderse de vista que en estos datos no han sido incluidos los mayoristas, debido a lo cual la distribuci�n de los ingresos es muy inexacta. Hemos visto que 2.346 familias y 5.628 obreros trabajan para los mayoristas (subgrupo 3); por lo tanto, son los mayoristas quienes reciben, en este caso, los ingresos principales. Su separaci�n del total de kustares industriales es un procedimiento absolutamente artificial, que nada justifica. De la misma manera que ser�a err�neo mostrar las relaciones econ�micas en la gran industria fabril sin indicar el monto de los ingresos de los fabricantes, tambi�n lo es mostrar la econom�a de la industria “kustar” sin indicar los ingresos de los mayoristas, obtenidos de la misma producci�n a que est�n dedicados los kustares y que representan una parte del valor de los productos fabricados por �stos. Por consiguiente, tenemos el derecho y el deber de llegar a la conclusi�n de que la verdadera distribuci�n de los ingresos en la industria kustar es incomparablemente m�s desigual que la se�alada, pues en esta �ltima no est�n incluidas las categor�as de los m�s graneles kustares industriales.
Notes
[407•*] No hace falta decir que s�lo se puede comparar a los kustares de un mismo subgrupo, y no a productores de mercanc�as con artesanos o personas que trabajan para los mayoristas.
[408•*] V�ase C. Marx, ob. cit., t. I, p�g. 312. (Ed.)
[409•*] Estos establecimientos, sin embargo, est�n muy lejos de ser los mayorrs. De acuerdo con la divisi�n de los establecimientos por la cantidad de obreros asalariados (p�g. 113), puede calcularse que en tres hay 163 obreros asalariados, es decir, 54 t�rmino medio en cada uno de ellos. [Estos son los “kustares” que se unen a los que trabajan solos (no son menos de 460 en esta rama de la industria) para sacar despu�s “promedios” generales!
[409•**] Se se�ala que “en un establecimiento” se instal� una m�quina desmotadora (p�g. 119).
[410•*] En el cuadro de la p�gina 158 hay, por lo visto, una errata o error pues los ingresos netos en el distrito de Irbit pasan los 9,827 rublos indicados en el total. Hemos tenido que rehacer este cuadro sobre la base de los cuadros estad�sticos anexos al Estudio.
[411•*] V�ase La industria kustar, p�gs. 46-47, as� como la descripci�n de la producci�n en el JZstudio, p�gs. 162 y siguientes. Es muy caracter�stico que “estos patronos fueron en otros tiempos verdaderos kustares, por lo cual siempre [...] les ha gustado y les gusta llamarse kustares".
[412•*] Por el Estudio se ve que en la producci�n de brea y pez se emplean m�todos primitivos de zanja de destilaci�n de la brea y otros m�s perfectos, de calderas e inclusive de calderas cilindricas (p�g. 195). El censo por familias contiene datos acerca de la distribuci�n de unos y otros, pero no se han utilizado por no se�alarse en ellos los grandes establecimientos.
[414•*] V�anse las de carrocer�a, p�g. 308 del texto y p�ginas 11 y 12 de cuadros estad�sticos; de ba�les, p�g. 335, y de sastrer�a, p�gs. 344 y otras.
[416•*] Hay tambi�n datos an�logos referentes a las industrias de puntUlas, cerrajer�as y fabricaci�n de acordeones, pero prescindimos de ellos debido " que no hay datos acerca de la divisi�n de los establecimientos por el n�mero de obreros familiares.
[419•*] En las 28 industrias los 8.377 establecimientos se dividen as� por el n�mero de obreros, familiares y asalariados; con O obreros familiares, 95 establecimientos; con 1 obrero, 4.362; con 2 obreros, 2.632; con 3, 870; con 4, 275; con 5 y m�s, 143. Establecimientos con obreros asalariados, 2.228; de ellos: con 1 obrero asalariado, 1.359; con 2, 447; con 3, 201; con 4, 96; con 5 y m�s, 125., Total de obreros asalariados: 4.625, con salarios por valor de 212.096 rublos (5,85 rublos por obrero).
[421•*] El valor de la comida es de 45 rublos al a�o. Estos datos—promedio de diez a�os (1881-1891)—se basan en informaciones del Departamento de Agricultura. (V�ase S. A. Korolenko, El trabajo y la libre contrataci�n, etc.)
[422•*] Campesinos de f�bricas: En la Rusia anterior a la Reforma, campesinos siervos del Estado y del terrateniente, adscritos a la empresa minera en la regi�n de los Urales de acuerdo con el derecho de posesi�n implantado por un ukase de Pedro I (v�ase nota en la p�g. 456). (�d.)
[423•*] En estas 28 industrias, sobre 2.228 establecimientos con obreros asalariados, 46 tienen 10 y m�s obreros asalariados cada uno, haciendo un total de 887, es decir, un promedio de 19,2 obreros asalariados por establecimiento.