Pasemos a exponer los datos referentes al trabajo asalariado en las industriasi kustaresi de la provincia de Perm. Sin repetir las cifras absolutas citadas antes, nos limitaremos a indicar los porcentajes m�s interesantes:
Grupo I Grupo II Subgrupos Subgrupos *M 1 3 a 3 § 1 2 3 £ 1 2 3 H £a s 0 Con obreros t| asalariados 30,6 17,4 24,1 23,6 37,8 24,4 36,1 34,2 26,9 S�lo con obreros §3 asalariados 1,3 1,2 0,7 1,1 1,6 1,4 0,3 1,0 1,1 »s| Con 6 � m�s obreros asalariados 2,0 0,1 1,4 1,1 1,3 0,8 0,4 0,8 0,9 Q) •0 Obreros asalariados 29,4 14,1 23,2 22,7 31,2 29,3 27,4 28,3 24,5 Promedio � Famill<«<* 1,8 1,5 1,9 1,6 1,7 1,4 1,6 1,6 1,8 pdor°ebsteab°le- ^MUAuta 0,75 0,23 0,57 0,48 0,78 0,43 0,63 0,63 0,52 cimiento ( To{al 2,6 1,7 2,5 2,1 2,5 1,8 2,2 2,2 2,1 Porcentaje de establecimientos con no menos de 3 obreros familiares 20,3 7,8 20,9 15,1 18,5 8,6 14,3 14,6 14,9p Vemos, por consiguiente, que el porcentaje de obreros asalariados es mayor entre los no agricultores que entre los agricultores, y que esta diferencia depende principalmente del segundo subgrupo: entre los artesanos agricultores, el porcentaje de obreros asalariados es de 14,1 por ciento, en tanto que entre los no agricultores es de 29,3 por ciento, es! decir, m�s del doble. En los otros dos subgrupos, el porcentaje de obreros asalariados es un poco m�s elevado en el Grupo II que en el I. Ya se�alamos que este fen�meno es -esultado del menor desarrollo del capitalismo entre 374 la poblaci�n agr�cola. Los populistas de Perm, igual que todos los dem�s populistas, declaran, como es natural, que esto constituye una ventaja para los agricultores. Sin entrar a discutir aqu� la cuesti�n general de saber si debe considerarse una ventaja la falta de desarrollo y el atraso de las relaciones sociales y econ�micas, se�alaremos �nicamente que los datos citados m�s adelante prueban que esa ventaja consiste para los agricultores en obtener bajos salarios.
p Es interesante se�alar que en lo que concierne al empleo del trabajo asalariado, la diferencia es menor entre los grupos que entre los subgrupos de un mismo grupo. Dicho con otras palabras: la estructura econ�mica de la industria (artesanos productores de mercanc�as obreros que trabajan para los mayoristas) ejerce mayor influencia sobre la medida de empleo de trabajo asalariado que la existencia o ausencia de v�nculos con la agricultura. Por ejemplo, un peque�o productor de mercanc�as, que es al mismo tiempo agricultor, se paree m�s a un peque�o productor de mercanc�as no agricultor que a un agricultor artesano. El porcentaje de obreros asalariados en el subgrupo 1, equivale en el Grupo I al 29,4 por ciento, y en el Grupo II al 31,2 por ciento, en tanto que en el subgrupo 2 del Grupa I es s�lo del 14,1 por ciento. De la misma manera, el agricultor que trabaja para el mayorista, se parece m�s al no agricultor que trabaja para aqu�l (23,2 por ciento de obreros asalariados y 27,4 por ciento) que el agricultor artesano. Esto nos prueba que la preponderancia de las relaciones mercantiles capitalistas en un pa�s nivela al agricultor y al no agricultor que participan en la industria. Los datos relativos a los ingresos de los kustares nos muestran con mayor relieve esta nivelaci�n. El subgrupo 2 constituye, como hemos se�alado ya, una excepci�n; pero si tomamos no el porcentaje de obreros asalariados sino el promedio de los que trabajan en cada empresa, veremos que los artesanos agricultores est�n m�s cerca de los artesanos no agricultores (0,23 y 0,43 obreros asalariados por cada establecimiento) que de los agricultores de otros subgrupos. Con respecto a los artesanos la composici�n media de obreros por establecimiento es casi igual en ambos grupos (1,7 y 1,8 hombres por establecimiento), en tanto que oscila extraordinariamente en los subgrupos de cada grupo (I: 2,6 y 1,7; II: 2,5 y 1,8).
p Los datos relativos a la composici�n media de las empresas en cada subgrupo muestran asimismo el interesante hecho de que 375 esa composici�n es la menor entre los artesanos de ambos grupos: 1,7 y 1,8 obreros por cada taller. Es, entonces, entre los artesanos donde la producci�n est� m�s diseminada, donde los productores individuales est�n m�s aislados y donde la cooperaci�n en la producci�n est� menos desarrollada. En este aspecto, figuran en el primer lugar en ambos grupos los primeros subgrupos, es decir, los peque�os patronos que trabajan para la venta libre. Es all� donde las empresas ocupan a m�s personas (2,6 y 2,5 hombres), all� donde son m�s los kustares de familias numerosas ( exactamente 20,3 por ciento y 18,5 por ciento con tres y m�s obreros familiares; constituye una peque�a excepci�n el subgrupo 3 del Grupo I, con 20,9 por ciento); tambi�n all� es donde se emplea mayor n�mero de trabajadores asalariados (0,75 y 0,78 por empresa), y es mayor igualmente el porcentaje de grandes establecimientos (2,0 por ciento y 1,3 por ciento con seis o m�s obreros asalariados). Es, entonces, all� donde la cooperaci�n en la producci�n alcanza las mayores proporciones, porque los obreros asalariados y familiares son m�s numerosos (1,8 y 1,7 obreros, respectivamente, por establecimiento; constituye una peque�a excepci�n el subgrupo 3° del Grupo I, con 1,9 personas).
Esta �ltima circunstancia nos lleva a un aspecto muy importante: la relaci�n que existe entre el trabajo familiar y el asalariado entre los “kustares” y nos obliga a poner en duda la precisi�n de las doctrinas populistas dominantes, seg�n las cuales el trabajo asalariado en la producci�n kustar no hace m�s que “completar” el familiar. Los populistas de Perm apoyan esta opini�n y en la p�gina 55 afirman que “la identificaci�n de los intereses de los kustares y de los kulaks" es refutada por el hecho de que los kustares m�s acomodados (Grupo I) son los de familia m�s numerosa, en tanto que “si el kustar tendiera s�lo al lucro, �nico est�mulo de los kulaks, y no a afianzar y desarrollar su producci�n aprovechando todas las fuerzas de su familia, tendr�amos derecho a suponer que este subgrupo de establecimientos tiene el porcentaje m�s bajo de obreros familiares dedicados a la producci�n" (?!). ¡ Extra�a conclusi�n] ¿C�mo es posible extraer conclusiones acerca del papel de “la participaci�n personal en el trabajo" (p�g. 55) sin aludir a los datos sobre el trabajo asalariado? Si el bienestar de> los kustares de familia numerosa no expresara las tendencias propias de los kulaks, ver�amos que tienen el porcentaje m�s bajo de obreros asalariados, el porcentaje m�s bajo de establecimientos con 376 obreros asalariados, el porcentaje m�s bajo de establecimientos con gran n�mero de obreros (m�s de cinco) y el m�s bajo n�mero de obreros que corresponden, t�rmino medio, a cada establecimiento. La realidad es que los kustares m�s acomodados ( subgrupo 1⊙) ocupan en todos estos aspectos el primer lugar y no el �ltimo, ¡y eso cuando las familias y los obreros familiares son m�s numerosos cuando el porcentaje de kustares con tres obreros familiares es m�s numeroso! Est� claro que los hechos demuestran exactamente lo contrario de lo que el populista querr�a hacerles decir: el kustar busca enriquecerse precisamente con m�todos de kulaks, utiliza su gran bienestar (una de cuyas condiciones es tener una familia numerosa) para emplear en mayor escala el trabajo asalariado. Colocado en mejor situaci�n que los dem�s kustares por la cantidad de obreros familiares, se aprovecha de ello para desplazar a los dem�s, recurriendo al mayor n�mero de obreros asalariados. La “cooperaci�n familiar”, de la que con tanta unci�n gustan hablar los se�ores V. V. y dem�s populistas (v�ase La industria, kustar, I, p�g. 14), es la garant�a del desarrollo de la cooperaci�n capitalista. Esto, por supuesto, parecer� contradictorio al lector acostumbrado a los prejuicios populistas, pero es un hecho. Para disponer de datos exactos al respecto ser�a preciso conocer, no s�lo la divisi�n de los establecimientos por el n�mero de obreros fanulares y asalariados (contenido en el Estudio), sino tambi�n la combinaci�n del trabajo familiar y el asalariado. Los datos por familias habr�an dado la plena posibilidad de hacer esa combinaci�n, de contar la cantidad de empresas con 1,2, etc., obreros asalariados en cada grupo de establecimientos seg�n la cantidad de obreros familiares. Por desgracia, no se ha hecho tal cosa. Para llenar esta omisi�n, aunque sea parcialmente, nos remitiremos a la obra citada: La industria kustar, etc. En ella figuran precisamente cuadros comparativos de establecimientos seg�n la cantidad de obreros familiares y asalariados. Se refieren a cinco industrias e incluyen en total 749 establecimientos con 1.945 obreros (ob. c�t., I, p�gs. 59, 78, 160; III, p�gs. 87 y 109). Para analizar estos datos en¡ cuanto se refiere al problema que nos interesa, es decir, a, la relaci�n existente entre el trabajo familiar y el asalariado, debemos dividir todos los establecimientos en grupos, seg�n la cantidad total de obreros (pues precisamente esta cantidad muestra la importancia de la empresa y el grado de cooperaci�n existente en la producci�n), y determinar para cada 377 grupo el papel del trafoiajo familiar y del asalariado. Tomamos cuatro grupos: 1) establecimientos con un obrero; 2) con 2 a 4 obreros; 3) con 5 a 9 obreros, y 4) con 10 y m�s obreros. Esta divisi�n de acuerdo con la cantidad total de obreros es tanto m�s necesaria cuanto que los establecimientos, por ejemplo, con un obrero y con 10 constituyen, sin duda, tipos econ�micos completamente distintos; unirlos y sacar el “promedio” ser�a un procedimiento totalmente absurdo, como veremos m�s adelante en los datos del Estudio. El agrupam�ento mencionado ofrece los siguientes datos:
N�mero de obreros gj N�mero de obrero» por establecimiento Grupos de estableci- ,J « la P mientos seg�n el n�- •o 3 s •H t� V fl 8 •o mero total de obrero» o’o a f “ 01 S S J •g |3 a .2 3 •§ § S g f 1 3 si £ •3 £•§ O V pu -o £ •3 N Establee, con 1 obrero 345 343 2 345 2 0,5 0,995 0,005 1,00 „ „ 2-4 obreros 319 559 251 810 143 44,8 1,76 0,78 2,54 „ 5-9 „ 59 111 249 360 53 89,8 1,88 4,22 6,10 con m�s de 9 obreros 26 56 374 430 26 100 2,15 14,38 16,53 Total 749 1.069 876 1.945 224 29,9 1,43 1,16 2,59 [•y ’[’p"’"’.......p As�, pues, estos datos detallados confirman por completo la tesis formulada anteriormente, contradictoria a primera vista: cuanto m�s importante es el establecimiento por el total de obreros, mayor es la cantidad de obreros familiares que corresponde a cada establecimiento, y m�s amplia, por consiguiente, la "cooperaci�n familiar”; pero al mismo tiempo se ampl�a tambi�n la cooperaci�n capitalista, y se ampl�a con una rapidez incomparablemente mayor. A pesar de disponer de mayor n�mero de obreros familiares, los kustares m�s acomodados contratan adem�s muchos obreros asalariados: la "cooperaci�n familiar" es la garant�a y la base de» la cooperaci�n capitalista.
Examinemos los datos del censo de 1894-1895 relativos al trabajo familiar y asalariado. Por la cantidad de obreros familiares, los establecimientos se dividen como sigue:
378 Establecimientos sin obreros familiares con 1 obrero familiar „ 2 obreros familiares 87 4.787 2.770 898 279 160 1,1 53,2 30,8 10,0 3,1 1,8 5 y m�s obreros familiares Total ....... 8.991 100Debe destacarse el predominio de los que trabajan solos: ron m�s de la mitad. Aun si admiti�ramos que todos los establecimientos que utilizan el trabajo familiar y asalariado no tienen m�s de un obrero familiar, resultar�a que los kustares que trabajan solos ascienden a 2.500. Son los productores m�s diseminados, aquellos que representan la m�xima dispersi�n de los peque�os talleres, dispersi�n propia en general de la decantada “producci�n popular . Echemos una mirada al polo opuesto, a los talleres m�s importantes:
Establecimientos N�mero de obreros asalariados [378•* Por establecimiento Sin obreros asalariados ... 6.567 Con 1 obrero asalariado . 1.537 „ 2 obreros asalariados 457 •i 3 u >» u 4 ,i n u 5 ,i u „ 6 a 9 „ „ 10 y m�s........ 6.567 73,1 — — 1.537 17,2 1.537 1 457 6,1 914 2 213 2,3 639 3 88 0,9 352 4 44 0,5 220 5 41 \ 0,4 ) 2901 7,1] [85 1 0,9 H.242 14,6 44 | 0,5 | 952 21,7 1 Total 8.991 100 4.904 0,5p De este modo, los “peque�os” establecimientos de los kustares alcanzan a veces considerables proporciones: en los 85 estableci- 379 mientes m�s importantes est� concentrada cerca de la cuarta parte de los obreros asalariados, lo que hace un t�rmino medio de 14,6 obreros por establecimiento. Son ya fabricantes, propietarios de establecimientos capitalistas [379•* . La cooperaci�n sobre bases capitalistas encuentra en este caso considerable aplicaci�n: con 15 obreros por cada establecimiento es posible tambi�n la divisi�n del trabajo en grado m�s o menos considerable y se logra una gran econom�a de local y de herramientas siendo �stas m�s abundantes y variadas. Los acopios de materias primas y la venta de la producci�n se efect�a necesariamente en gran escala, lo cual abarata en medida considerable las materias primas y el trasporte, facilita la venta y permite establecer relaciones comerciales normales. M�s adelante, al citar datos de los ingresos, veremos confirmado esto con el censo de 1894-1895. Por ahora bastar� se�alar estas tesis te�ricas por todos conocidas. Est� claro que desde el punto de vista t�cnico y econ�mico esos establecimientos difieren radicalmente de las empresas donde su propietario trabaja solo, y hay que maravillarse de que, a pesar de ello, los peritos en estad�stica de Perm hayan decidido unirlos a todos y sacar el “promedio” general. Se puede decir a priori que esos promedios ser�n desde todo punto de vista ficticios y que la elaboraci�n de los datos recogidos por familias, adem�s de dividir a los kustares en grupos y subgrupos, deber�a haberlos separado obligatoriamente en categor�as seg�n el n�mero de obreros existentes en el establecimiento (familiares y asalariados, juntos). Sin esa divisi�n es inconcebible obtener datos exactos sobre los ingresos, ni sobre las condiciones de compra de materias primas y de venta de los productos, ni sobre la t�cnica de la producci�n, ni sobre la situaci�n de los obreros asalariados en comparaci�n con los kustares que trabajan solos, ni sobre la proporci�n existente entre los grandes y peque�os establecimientos, aspectos todos de extraordinaria importancia para estudiar la econom�a de la “industria kustar”. Los investigadores de Perm intentan, como es l�gico, reducir la importancia de las empresas capitalistas. Si existen establecimientos con cinco o m�s obreros familiares—razonan—, ello significa que la competencia de la “forma de producci�n kustar" (\sic\) y la “capitalista” s�lo 380 puede tener importancia cuando el establecimiento tenga m�s de cinco obreros asalariados, pero esos establecimientos representan en total un 1 por ciento. El razonamiento es totalmente artificial: en primer lugar, los establecimientos con 5 obreros familiares y 5 asalariados son una vana abstracci�n, que debe su existencia a la insuficiente elaboraci�n de los datos, pues el trabajo asalariado se combina con el familiar. Los establecimientos con 3 obreros familiares que contraten, adem�s, 3 obreros, tendr�n m�s de 5 obreros y se encontrar�n en¡ condiciones muy especiales para la competencia, en comparaci�n con los kustares que trabajan solos. En segundo lugar, si los estad�sticos deseaban verdaderamente investigar el problema de la “competencia” de distintos establecimientos que se diferencian por el empleo de trabajo asalariado, ¿por qu� no recurrir a los datos del censo por familias?; ¿por qu� no agrupar los establecimientos por la cantidad de obreros y aportar cifras de los ingresos? ¿No habr�a sido m�s oportuno que los estad�sticos que dispon�an de abundant�simo material, hubiesen estudiado de verdad el problema, en vez de ofrecer al lector toda clase de invenciones propias y de pasar apresuradamente de los hechos a dar la “batalla” a los enemigos del populismo?
p “.. .Desde el punto de vista de los partidarios del capitalismo, este porcentaje ser� reconocido, quiz�, como suficiente para profetizar la inevitable degeneraci�n de la forma kustar y su trasformaci�n en capitalista; pero la realidad es que, en este sentido, no representa un s�ntoma amenazador, sobre todo si se tienen en cuenta las siguientes circunstancias...” (v�ase p�g. 56).
p ¡Qu� bonito, ¿verdad?! ¡En vez de tomarse la molestia de entresacar del material de que disponen, datos exactos acerca de los establecimientos capitalistas, los autores suman esos establecimientos a los kustares que trabajan solos y se lanzan a replicar a no se sabe qu� “profetas”! Ignoramos qu� “profetizar�an” esos “partidarios del capitalismo" que tan desagradables resultan a los estad�sticos de Perm; pero nosotros, por nuestra parte, s�lo diremos que todas esas frases no hacen m�s que encubrir el prop�sito de volverse de espaldas a los hechos. Y los hechos prueban que no existe ninguna “forma kustar especial de producci�n" (eso es una invenci�n de los economistas “kustares”), que de los peque�os productores de mercanc�as surgen grandes establecimientos capitalistas (¡en los cuadros hemos encontrado un kustar con 65 obreros asalariados!, p�g. 169), que los investigadores ten�an el deber de 381 agrupar los datos de modo que nos permitieran investigar este proceso, comparar los distintos establecimientos a medida que se aproximan a los capitalistas. Los estad�sticos de Perm, adem�s de no haberlo hecho ellos mismos, nos han privado de la posibilidad de hacerlo nosotros, ya que en los cuadros est�n juntos todos los establecimientos del subgrupo dado, y resulta imposible separar al fabricante del kustar que trabaja solo. Los autores del Estudio llenan su propia laguna con f�tiles sentencias. F�jense, nos dicen, que la proporci�n de los grandes establecimientos no es m�s que de un 1 por ciento, y si no se los tiene en cuenta, las conclusiones que se deducen del 99 por ciento de los casos restantes no var�an (v�ase p�g. 56). ¡Pero ese 1 por ciento, esa cent�sima parte no es igual a las dem�s cent�simas! ¡Un solo gran establecimiento supera a m�s de 15 establecimientos de kustares que trabajan solos y que representan m�s de 30 “cent�simas” partes (del total de establecimientos)! Este c�lculo se basa en la cantidad de obreros. Pero si tom�ramos los datos relativos a la producci�n global o a los ingresos netos, resultar�a que un gran establecimiento supera, no a 15, sino, quiz�s, a 30 establecimientos [381•* . En este “uno por ciento" de establecimientos est� concentrada una cuarta parte del total de obreros asalariados, lo que arroja, t�rmino medio, 14,6 obreros por establecimiento. A fin de explicar un poco al lector esta �ltima cifra, tomaremos las cifras de la provincia de Perm que figuran en la Recopilaci�n de datos sobre la industria fabril de Rusia, (edici�n del Departamento de Comercio y Manufacturas). Como las cifras oscilan considerablemente seg�n los a�os, tomaremos el promedio correspondiente a siete a�os (18851891). Resultar� que en la provincia de Perm existen 885 “f�bricas y talleres" (en el sentido que da a estas palabras nuestra estad�stica oficial), con una producci�n valorada en 22.645.000 rublos y con 13.000 obreros, lo que da una “media” precisamente de 14,6 obreros por f�brica.
p Para corroborar su opini�n de que los grandes establecimientos no tienen gran importancia, los autores del Estudio recuerdan que, 382 entre los obreros asalariados, los kustares tienen muy pocos que trabajan todo el a�o (8 por ciento), que la mayor�a trabajan a destajo (37 por ciento), temporarios (30 por ciento) y jornaleros (25 por ciento, p�g. 51). Los destajistas “trabajan Ihabitualmente en su domicilio, con sus propias herramientas y su propia comida”, en tanto que los jornaleros son contratados “temporalmente”, a semejanza de los obreros agr�colas. En estas condiciones, “la cantidad relativamente grande de obreros asalariados no representa aun para nosotros un s�ntoma indudable del tipo capitalista de esos establecimientos" (56)... “estamos convencidos de que ni el que trabaja a destajo, ni el jornalero, en general, crean los cuadros de una clase obrera semejante al proletariado de Europa occidental; efcos cuadros s�lo pueden estar constituidos por obreros permanentes que trabajan todo el a�o".
p No tenemos m�s remedio que elogiar a los populistas de Perm por interesarse en la comparaci�n entre los obreros asalariados rusos y “el proletariado de Europa occidental"... ¡El asunto no deja de ser interesante! Pero, a pesar de ello, hubi�ramos preferido escuchar de los estad�sticos afirmaciones basadas en hechos y no en la “convicci�n”. Porque no siempre puede convencer a otros la declaraci�n de la propia “convicci�n”... ¿No habr�a sido mejor proporcionar al lector mayor cantidad de hechos, en vez de hablarle de la “convicci�n” de los se�ores N. N. y M. M.? Porque en el ¡Estudio se dan poqu�simos hechos relativos a la situaci�n de los obreros asalariados, a las condiciones de trabajo, a la jornada en los establecimientos de distinta importancia, a las familias de los obreros asalariados, etc. Si los razonamientos sobre lo que distingue a los obreros rusos del proletariado de Europa occidental ten�an como �nico fin ocultar esa laguna, nos ver�amos obligados a retirar nuestros elogios...
Lo �nico que sabemos a trav�s del Estudio es que los obreros asalariados est�n divididos en cuatro categor�as: los que trabajan todo el a�o, temporarios, destajistas y jornaleros. Para conocer estas categor�as es preciso utilizar datos distribuidos por todo el libro. En 29 industrias (sobre 43) se indica la cantidad de obreros de cada categor�a y sus ingresos. En esas 29 industrias existen 4.795 obreros asalariados, cuyos ingresos ascienden a 233.784 rublos. En las 43 industrias hay, en total, 4.904 obreros asalariados con un ingreso global de 238.992 rublos. Por lo tanto, nuestro resumen incluye el 98 por ciento de los obreros asalariados y sus 383 ingresos. He aqu�, en regar� [383•* , las cifras del Estudio [383•** y de nuestro resumen:
Obreros asalariados seg�n el % Estudio Cifras del resumen Ingresos: Obreros Suma Por �sala- % total obrero % [383•*** liados (en ru�los) Permanentes . Temporarios . Destajistas . . Jornaleros . . . 379 1.496 1.812 1.217 8 30 37 25 351 1.432 1.577 1.435 7,4 29,8 32,9 29,9 26.978 40.958 92.357 73.491 76,8 28,6 58,5 51,2 100 37 76,1 66,7 Total . . . 4.904 100 4.795 100 233.784 48,7Resulta que en el resumen del Etfudio, o hay errores o hay erratas. Pero esto de pasada. Lo m�s interesante son los datos referentes a los ingresos. Los ingresos de los que trabajan a destajo, de quienes se dice en el ¡Estudio que “el trabajo a destajo es, en esencia, la etapa m�s inmediata en el camino de la independencia econ�mica" (v�ase p�g. 51, ¿tambi�n, sin duda, “est�n convencidos" de ello?), resultan considerablemente inferiores a los de losi obreros que trabajan todo el a�o. Y si la afirmaci�n de los estad�sticos, de que el obrero que trabaja todo el a�o recibe corrientemente la comida del patrono, en tanto que el que trabaja a destajo se alimenta con su propia comida, no se basa s�lo en su “convicci�n”, sino en los hechos, esa diferencia ser� mayor aun. ¡Extra�a manera tienen los kustares patronos de Perm de garantizar a sus obreros “el camino de la independencia"! Esa garant�a consiste en disminuir sus salarios... Las oscilaciones en el per�odo de trabajo no son tan grandes, como veremos, para explicar esa diferencia. Prosigamos. Es muy interesante se�alar que los ingresos de un jornalero) representan el 66,7 por ciento de los de un obrero que trabaja todo el a�o. Por consiguiente, cada jornalero trabaja, t�rmino medio, unos ocho meses al a�o. Es evidente que, en este caso, habr�a sido m�s justo hablar de apartamiento “ 384 temporario" de la industria (si los jornaleros se apartan, en efecto, de la industria y no son los patronos quienes los dejan sin trabajo) que de “elemento esencialmente temporario del trabajo asalariado" (p�g. 52).
Notes
[378•*] Calculado sobre la base de datos del Estudio (p�g. 54 y cifra global de obreros asalariados).
[379•*] De nuestras “f�bricas y talleres" (as� se las denomina en la estad�stica oficial), la inmensa mayor�a tiene menos de 16 obreros, exactamente 15.000 sobre 21.000. V�ase Gu�a de f�bricas y talleres, correspondiente a 1890.
[381•*] M�s adelante citaremos datos sobre la divisi�n de los establecimientos por sus ingresos netos. Seg�n estos datos, en 2.376 establecimientos con un ingreso m�nimo (hasta 50 rublos), el ingreso neto es de 77.900 rublos, y en 80 establecimientos con ingreso m�ximo, de 83.150 rublos. Lo que da 32 rublos y 1.039 rublos por “establecimiento”.
[383•*] Para confrontar. (Ed.)
[383•**] P�g. 50. El Estudio no contiene datos sobre el monto de los salarios,
[383•***] Ingresos anuales de un obrero igual a 100,