DEL LA PLATA.
EL GRAN CHACO
p Después de los trabajos de Félix de Azara, que duraron varios años y dieron datos geográficos escrupulosamente comprobados de las regiones situadas en la parte española de la cuenca del La Plata, a los exploradores del siglo XIX ya no les quedaba por estudiar más que el vasto Gran Chaco. La parte brasileña, atravesada por los ríos de los sistemas del Paraná y el Uruguay, se contaba a fines del período colonial entre las más exploradas de Sudamérica. Es natural que los exploradores europeos, atraídos a Sudamérica principalmente por la “virginidad” de su geografía, rara vez penetraran en la primera mitad del siglo XIX en los países del La Plata. Para los geólogos eran países sin futuro; y para los biólogos, etnógrafos y arqueólogos, la cuenca del La Plata ofrecía mucho menos interés que las del Amazonas y el Orinoco o que los Andes.
p La región del Gran Chaco era considerada de peligro para los europeos; además, era la retaguardia de la República del Paraguay, cerrada para los extranjeros en los primeros decenios de su independencia. Sólo en 1853 logró el Gobierno de los EE.UU. permiso de entrada al Paraguay para el barco hidrográfico WaterWitch, mandado por Tomás Page, quien exploró el sistema del bajo Paraná y de todo el río Paraguay (hasta 1856), que atraviesa el Gran Chaco. Page subió por ellos al Río Salado, al Río Bermejo y al Pilcomayo, mas no los exploró hasta el fin [366•16 .
p En el último cuarto del siglo XIX Argentina amplió su fondo de tierras colonizadas a expensas de los indios y organizó varias expediciones de exploración a la parte sur del Gran Chaco con el 367 fin de preparar una campaña militar. En 1875-1881 Luis Jorge Fontana se dedicó a cartografiar el territorio y levantó un mapa exacto de la cuenca del Río Bermejo desde el nacimiento (en los Andes Centrales) hasta la desembocadura, descubriendo la existencia de un cauce viejo que se llena de agua sólo durante el período de las lluvias. En 1881 publicó el libro El Gran Chaco.
Utilizando como pretexto el asesinato de Crevaux, el general argentino Victorica exterminó en parte a los indios, y en parte los desalojó hacia el norte, primero hasta el Río Bermejo y luego hasta el Pilcomayo. Los científicos alemanes que acompañaban a su expedición punitiva reunieron datos de la naturaleza del Gran Chaco. Entre ellos figuraba el botánico P. Lorentz, que antes había explorado la Pampa Seca y cobró renombre por sus estudios del árbol quebracho.
Notes
[366•16] El Pilcomayo siguió atrayendo la atención de los exploradores con tanto mayor motivo que es un río internacional: nace en Solivia, y su curso medio e inferior hace de frontera entre el Paraguay y la Argentina. En 1881 lo remontó Luis Fontana, quien exploró luego la Patagonia; en 1882 bajaba por él de Solivia el francés Julio Crevaux y fue muerto en su curso inferior. En 1884 remontaron su curso varios barcos de fondo plano capitaneados por Feulburg hasta el trópico de Capricornio, donde el río desciende de la meseta al valle del La Plata y forma unos rápidos. En 1890, el norteamericano Juan Page (hijo de Tomás Page) murió en el río después de haberlo explorado durante nueve meses, y varios años después resultaron muertos en distintos lugares del río otros dos viajeros, uno de los cuales fue el argentino Ramón Lista.