Y COLONIZACIÓN DE LAS
VERTIENTES ORIENTALES DE LOS
ANDES EN LA SEGUNDA MITAD
DEL SIGLO XVI
p En 1558, pese a la resistencia de los araucanos, los españoles avanzaron hacia el sur a lo largo de la costa de Chile hasta el lago Llanquihue y el golfo de Ancud (42° de lat. S.), pero se fortificaron al norte de Llanquihue y fundaron allí el poblado de Osorno (100 kilómetros al sur de la ciudad de Valdivia). Desplazados por los conquistadores, los araucanos se fueron por el canal de Chacao a la isla de Chiloé.
p Persiguiendo a los araucanos hacia el este, los colonizadores de Chile Medio cruzaron los Andes al sur del Aconcagua (el punto más alto de los Andes, mide 6.960 m) por el paso de la Cumbre y el valle de Uspallata. Descendieron a un oasis bañado por ríos que luego se pierden en la alta llanura y fundaron allí en 1560 la ciudad de Mendoza [271•18 , centro de la colonia agrícola que suministró de productos hasta el siglo XVIII las ciudades de Chile Medio. Desde Mendoza, nada más oír hablar de yacimientos de oro, los españoles fueron al norte y construyeron en 1561 en una región minera (pobre), junto al río San Juan que también se pierde en la llanura, la ciudad del mismo nombre.
p Siguiendo el viejo camino de los incas, los colonos chilenos, empezando por Núñez Prado (1550), intentaron fortificarse en la vertiente atlántica de la Cordillera Oriental de los Andes Argentino-Chilenos. Residían allí los d i a g u i t a s, agricultores sedentarios que tenían por armas arcos y flechas y ofrecían tenaz resistencia. Para romperla, los españoles construyeron fortalezas en los cursos altos de los ríos que cruzaban el país de los diaguitas. En 1553 se fundó junto al Río Dulce, que desemboca por el norte en Mar Chiquita, lago sin desagüe, la ciudad de Santiago del Estero; en las fuentes del mismo río, la ciudad de Tucumán, y junto a uno de los riachuelos que desaguan por el oeste en Mar Chiquita, la ciudad de Córdoba, en las estribaciones orientales de la Sierra de Córdoba, en 1573. Así penetraron los chilenos en 272 la cuenca de Mar Chiquita, extremo septentrional de Pampa Seca, antes que los colonizadores de La Plata. Los chilenos mantenían comunicación con Córdoba a través de San Juan y Mendoza o de Tucumán y conocieron la vasta zona de las estribaciones situada entre Sierra de Córdoba y los Andes, con sus bajas cadenas montañosas (Sierra de los Llanos, Sierra de Velasco [272•19 ^ y otras) y la inmensa depresión de Salinas Grandes. En 1582 los chilenos fundaron, en un paraje del curso alto del Río Salado (afluente del bajo Paraná), la ciudad de Salta, y en 1592, en uno de los afluentes superiores del Río Bermejo (sistema del Paraguay), la ciudad de Jüjuy. Aquí, en el extremo occidental de la zona esteparia del Chaco Meridional, antes de las montañas, se detuvo el avance de los chilenos hacia el este, hacia el Paraguay y el Paraná, en los años 90 del siglo XVI.
p Más al norte, en los Andes Peruanos, junto a la falda del monte Huamaranzo (5.278 m) se descubrió en 1567 un yacimiento de mercurio. En 1572, en el centro de la zona minera de las fuentes del río Mantaro se fundó el poblado de Huancavelica, que satisfizo toda la demanda de mercurio de Hispanoamérica casi hasta fines del siglo XVIII.
p El río Mantaro fluye principalmente al este, y no al norte, y se abre paso con grandes meandros a través de la cordillera por un valle bastante ancho. En la vertiente oriental de los Andes, el Mantaro confluye con el A p u r i m a c, y las aguas unidas con los nombres de Ene y luego Tambo, convergiendo a su vez con el Urubamba, dan lugar al U c a y a 1 í, uno de los dos grandes ríos que forman el Amazonas (el otro es el Marañen). Caminando por los valles del Mantaro, el Ene, el Tambo y el Urubamba, los españoles salieron en pequeños grupos a La Montaña, boscosa región por la que fluye al norte el río Ucayalí. Los primeros en poner allí la planta fueron los españoles que huían de la horca por haber secundado a Almagro padre, Almagro hijo y Gonzalo Pizarro. Así, después de la derrota de Almagro hijo (1542), parte de su gente salió de Cuzco, huyendo de la muerte, tramontó la Cordillera de Carabaya o la bordeó por el norte y penetró en la parte meridional de La Montaña en dirección a los cursos altos del río Madre de Dios (sistema del Madeira), donde los evadidos fundaron un poblado y luego encontraron oro, con el que compraron el indulto; pero hicieron tanto daño a los indios locales que éstos les destruyeron el poblado.
273Fueron también pioneros de La Montaña los buscadores de los legendarios tesoros de las Jegendarias ciudades que, según recogieron los cronistas, fundaron los incas cuando huían de los conquistadores hacia el este. Buscaban las ciudades y tesoros por el norte, por el curso bajo de Huallaga, por la zona occidental de la depresión del Amazonas y por la vertiente oriental de los Andes Ecuatorianos. Tras los fugitivos peruanos y los aventureros fueron al este en el siglo XVII los misioneros. Y como quiera que todas las rutas fluviales de los Andes Peruanos y Ecuatorianos llevan al Amazonas, eso alarmó a los portugueses que, en 1616, se habían fortificado en el delta de este río y en el río Para, considerándose dueños de todo el "río de las Amazonas" desde que sale de los Andes a la depresión hasta la desembocadura.