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Quinta parte
LAS EXPLORACIONES
DURANTE
LOS SIGLOS XIX Y XX
 
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MÉXICO
Y AMERICA CENTRAL
 

EXPLORADORES NACIONALES DE MÉXICO
EN EL SIGLO XIX

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p Los geógrafos extranjeros, que utilizaron muchos materiales mexicanos, minimizaron el papel que los científicos nacionales del siglo XIX desempeñaron en el estudio de su país o se “olvidaban” totalmente de mencionarlo. Procuraban recalcar en primer término la aportación de sus compatriotas a la geografía de México, luego mencionaban a otros investigadores, y sólo en último orden daban nombres mexicanos. Una excepción de esta regla es Elíseo Reclus, autor de la monumental Geografía Universal, de diecinueve tomos, quien no hubiese podido acabar su gigantesca obra si no hubiera apoyado en una vasta red de corresponsales locales, entre los que figuraban asimismo científicos mexicanos. Por eso Reclus menciona una serie de nombres y cita muchas veces obras de autores locales. Mas incluso él exageró el papel de los franceses en el estudio de México (véase más abajo).

p La investigación intensa del país comenzóse después de acabada la guerra de la independencia y de haberse constituido los Estados Unidos Mexicanos en 1824. Desempeñaron un inmenso papel en la exploración y cartografía del país dos organizaciones: el Instituto Nacional de Geografía y Estadística y la Comisión investigadora de la Geografía Mexicana, que desplegó sus labores a fines de los años 30 del siglo XIX. Uno de sus colaboradores más ilustres fue el mexicano García Cubas, quien publicó en 1856 el Atlas de los Estados Unidos Mexicanos (uno de los mejores trabajos cartográficos de aquel tiempo) con un extenso suplemento escrito (Descripción pictórica de la geografía de México).

En el último cuarto del siglo XIX, los establecimientos e instituciones mexicanos disponían de bastante personal calificado en cartografía, geología y geografía. El geólogo más eminente de este período fue Antonio Castillo, y un insigne vulcanólogo, Mariano Barcena. Ya a fines del siglo pasado México no necesitaba en absoluto para estudiar su territorio la ayuda de especialistas extranjeros. Entre otros, ofreció una valiosísima descripción geográfica completa de su patria R. Sáiz-Enríquez en el libro Los Estados Unidos Mexicanos (1893).

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LOS EXPLORADORES EXTRANJEROS DE MÉXICO

p Los "viajeros de otros países afanosos de saber" visitaban de buen grado a México. Había particularmente muchos entre ellos, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, norteamericanos. En los años 30 del siglo pasado se consumó la ocupación de Texas por los plantadores del sur esclavista de los EE.UU. En la preparación de la guerra de rapiña para anexarse formalmente Texas y seguir ocupando territorios de la cuenca superior del Río Grande del Norte, del río Colorado y de la Alta California, los EE.UU. enviaban a algunos exploradores y expediciones topográficas no sólo a estas zonas, sino a Estados mexicanos más meridionales. La guerra americano-mexicana de 1846-1848 fue una guerra de rapiña provocada por los EE.UU. especialmente para ocupar, como no tardó en saberse, la parte más valiosa desde el punto de vista económico, pues poseía colosales riquezas minerales e hidroenergéticas y posibilidades inmensas para el desarrollo de la agricultura. Durante la antemencionada guerra de 1846-1848 y después de ella, so pretexto de que se debían demarcar las fronteras, los topógrafos de los EE.UU. levantaron planos de una franja enorme del norte de México, aproximadamente una tercera parte de la superficie actual del país. En el mismo período, los marineros de guerra estadounidenses describieron detalladamente las costas de la península de California.

p En los años 60, los intervencionistas franceses “exploraron’ México, pues se disponían a sentar en el trono “imperial” mexicano a su testaferro Maximiliano de Habsburgo (ejecutado por los victoriosos patriotas mexicanos en 1867). Imitando a su "gran tío”, que comenzó en 1798, desde la campaña de Egipto, a incluir en sus tropas a varios científicos, el "pequeño Napoleón" envió a México, junto con las tropas, a un grupo de científicos de diversas especialidades. Por raro que parezca en una persona de sus convicciones, Reclus fue uno de los pocos geógrafos destacados de los siglos XIX y XX que supo valorar la aportación que estos científicos hicieron a la geografía de México. "Sus obras tenían una importancia considerable, como lo testimonian los documentos oficiales publicados en los Archivos de la Comisión Científica y, sobre todo, las obras... de numerosos viajeros y sabios: la longitud de los itinerarios recorridos por las columnas de la expedición es aproximadamente de unos 28.000 kilómetros"  [330•1 .

p Así pues, las campañas de los intervencionistas, incluidas las operaciones de los destacamentos punitivos, son equiparadas por 331 Reclus con los itinerarios de las expediciones de investigación científica. Por más que el propio Reclus muy rara vez se remite a las "obras científicas" francesas aparecidas como resultado de la intervención.

p La historia de la exploración de Latinoamérica por extranjeros confirma con multitud de hechos la conocida tesis de que las expediciones exploradoras burguesas solían preceder a la expansión capitalista, preparándola mediante la recolección de datos, a acompañar a la expansión. De excluir a los exploradores militares ya mencionados por nosotros, y a los arqueólogos que no tuvieron sino una relación indirecta con la geografía, entre los exploradores extranjeros de México, después de su liberación, pueden mencionarse sólo varios nombres.

p Entre 1825 y 1834, el ingeniero alemán de minas Joseph Burckhardt exploró la franja meridional de la meseta Mexicana o Mesa Central, desde el golfo de México hasta el Océano Pacífico (Tampico-San Blas) y presentó su primera sección geológica  [331•2 .

p En 1858-1860, János Xántus recorrió todo el territorio meridional y la mayor parte del territorio septentrional del sur de California, ofreciendo en varios artículos la primera descripción aceptable, pero muy incompleta, del relieve, la flora y la fauna de la península.

Una vez derrotados los intervencionistas franceses (1867), a la "exploración pacífica" de México se dedicaron principalmente capitalistas ingleses y norteamericanos afanosos de apoderarse de los yacimientos de minerales y, más tarde, de petróleo del país y obtener concesiones para construir ferrocarriles. Hay que señalar asimismo el elevado “interés” que despertó México en las universidades e institutos científicos de Alemania que enviaron allá a etnógrafos, antropólogos, etc., por lo visto, a menudo con misiones asociadas. Entre los antropólogos destaca Carlos Lumholz, que mostró especial interés por las regiones del noroeste de México fronterizas con los EE.UU. e hizo allá cuatro expediciones entre 1890 y 1898, trabajando además en esos parajes durante los primeros diez años de nuestro siglo. No obstante, Lumholz no aportó a la geografía de esta parte de México nada sustancial.

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Notes

[330•1]   E. Reclus. Op. cit., págs. 27-28.

[331•2]   "El minerológo Burckhardt recorrió durante
casi diez años, piqueta en mano, casi
todas las zonas mineras de la
república" (E. Reclus).