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LAS LUCHAS
EN LAS INDIAS OCCIDENTALES
Y EL REPARTO
DE LAS MISMAS
 

BUCANEROS Y FILIBUSTEROS

p Debido a la emigración en masa al continente, la población europea de Haití disminuyó mucho, y la inmigración de esclavos negros era insignificante. Por eso, a fines del siglo XVII aún no estaba toda la isla bajo el control de los españoles; concretamente, al oeste estableciéronse, sin encomendarse a dios ni al diablo, subditos franceses, normandos en su mayoría. El ganado mayor de cuerna, traído por los españoles, habíase multiplicado prolíficamente y hecho salvaje en parte, y los franceses capturaban reses, las sacrificaban y hacían reservas de cecina ahumada (los ahumadores, en francés, se llaman boucans); de ahí recibieron el nombre de bucaneros. Vendían los cueros a los marineros, principalmente holandeses, que se dedicaban al contrabando en las Indias españolas. Esforzándose en balde por combatir a los contrabandistas, España prohibió en 1606 a los buques mercantes visitar La Española. Sólo una vez en tres años arribaba a Santo Domingo un navio gubernamental con cargamentos militares y mercancías. Mas esa política económica no hacía sino favorecer a los contrabandistas, ya que eran visitantes deseados de los plantadores españoles, pese a ser comúnmente “herejes”.

Segura de sus derechos al Hemisferio occidental, otorgados por la "división del mundo" de 1494, España “olvidaba” de hecho, y a menudo incluso formalmente, tomar posesión de las Pequeñas Antillas. Ese olvido se explica por no haberse encontrado en ellas ni oro ni plata. Sus pobladores eran los belicosos caribes, hábiles navegantes que hacían incursiones contra otros isleños y, por si fuera poco, tenían fama de sanguinarios antropófagos. Los tratantes de esclavos y los contrabandistas extranjeros rehuían en el primer cuarto del siglo XVII las islas caribes, excepto las Pequeñas Antillas, poco pobladas, que se encontraban algo más arriba de los 16° de latitud norte, hacia el norte y noroeste de Guadalupe, donde buscaban refugio los filibusteros, aventureros, principalmente franceses, muy ligados con los bucaneros establecidos en Haití. Entre ellos había también numerosos ingleses y holandeses y, muchos menos, marineros de otras naciones “herejes”, 258 como daneses, por ejemplo. "Atraía a los filibusteros la perspectiva de una vida libre y lucro fácil con el saqueo de los galeones españoles y los tributos de las ciudades costeras; a los caribes los tenían por ayudantes"  [258•10 . Los filibusteros no tardaron en ir a las Pequeñas Antillas centrales y meridionales, donde era frecuente que no lograsen desalojar a los caribes hasta después de tenaz lucha, y en dos o tres islas, éstos se sostuvieron hasta fines del siglo XVII.

COLONIZACIÓN Y DIVISIÓN DE LAS PEQUEÑAS
ANTILLAS

p La colonización europea de la parte septentrional del arco antillano, con la que está relacionado el estudio detallado de las islas, comenzó en 1623, cuando el filibustero inglés Tomás Warner fundó un poblado en la isía de San Cristóbal. Al cabo de dos años los caribes atacaron el poblado, pero llegó a tiempo el filibustero francés Fierre Belain d’Esnambuc, sacó a los ingleses del apuro y estableció allí un poblado francés. D’Esnambuc y Warner encontraron, cada uno en su patria, buen apoyo, pintaron de color de rosa a sus gobiernos respectivos las grandes perspectivas colonialistas que se ofrecían y fundaron dos factorías gubernamentales. Según las cartas reales, la jurisdicción de las factorías se extendía a todas las Antillas.

p Los españoles destruyeron los poblados extranjeros de San Cristóbal en 1629, limitando a eso su contraacción. Los filibusteros construyeron allí otros poblados. Parte de los franceses pasó a Haití y se asoció a los bucaneros; otros, ocuparon frente a Haiti la isla Tortuga y la convirtieron en la base francesa fundamental para el contrabando, la piratería contra las posesiones españolas y el asalto a naves de la misma nacionalidad. "Todos estos vagabundos sin miedo y sin escrúpulos reinaron largo tiempo en los mares de las Indias occidentales, reclutando sin cesar a nuevos bribones, irónicamente conocidos con el nombre de "hermanos de la costa"  [258•11 . Entonces los españoles se alarmaron de verdad, desalojaron dos veces por lo menos de Tortuga a los franceses, pero éstos retornaban cada vez a la isla, donde se sostenían los hugonotes, y posteriormente, merced a ellos, los franceses se afianzaron en el oeste de Haití. La parte oriental, que es la mayor, de la isla, con la capital Santo Domingo, siguió siendo colonia española.

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p Entretanto, los filibusteros ingleses se apoderaron de las islas Nevis, Montserrat, Antigua y Barbuda y las colonizaron entre 1628 y 1632. La tentativa de adueñarse de Dominica (1627) fracasó por completo; y luego los caribes locales no permitieron en más de cien años a los europeos que se aproximaran a su isla.

p En alta mar, aproximadamente a 180 km al sudeste de Martinica, está la isla de Barbados (unos 430 km2). Fue descubierta a comienzos del siglo XVI, mas no se sabe por quién, si por los españoles o por los portugueses que se dirigían al Brasil. Tampoco se conoce el origen de la denominación (bien pudieran ser hombres barbudos o plantones). Como quiera que sea, de camino a Guayana desembarcaron por primera vez en la isla marineros ingleses (1605), la hallaron inhabitada y la proclamaron posesión inglesa. Empezaron a colonizar Barbados, con objeto de cultivar caña de azúcar, en 1625; en 1640 ya residían allí 37.000 europeos (en su mayoría "esclavos blancos”, que eran braceros irlandeses) y 7.000 esclavos africanos. No obstante, pese a que a la isla llegaron muchos emigrados ingleses después de la ejecución de Carlos I Estuardo (1649), el número de blancos disminuyó para 1678 a 20.000 frente a 40.000 negros  [259•12 .

p Apoyándose en Barbados, los filibusteros ingleses pasaron a la franja meridional del mar Caribe, donde se apoderaron temporalmente de dos islas: la Tortuga (al oeste de la Margarita) y Providencia (frente a la costa de los Mosquitos). Desde allí hacían, al parecer de España, contrabando con los indios continentales.

p Los filibusteros franceses fundaron en 1635 poblados en las islas Guadalupe (1.700 km2) y Martinica ^1.100 km2); durante los primeros años pelearon en ambas contra los caribes, cuya mayor parte fue expulsada a la isla de Santo Domingo, que los franceses no pudieron dominar (a fines del siglo XVIII se establecieron en ella los ingleses). Tras de explorar Guadalupe, los franceses se dieron cuenta de que se trataba de una isla doble, dividida por un canal sinuoso y muy estrecho (de 30 a 120 m), navegable para embarcaciones pequeñas. Los nombres de ambas partes de la isla eran paradójicos. La parte nororiental, baja y menor, fue denominada Grand Térre (Tierra Grande), "ya que en ella hay una extensa superficie de tierra arable" (E. Reclus), y la occidental, elevada, fue denominada Bass Térre (Tierra Baja), pese a que constituye una serie de 260 macizos volcánicos con la cima del Grande Soufriére (1.484 m), que es el punto más alto de las Pequeñas Antillas. Los franceses se adueñaron asimismo de las islas pequeñas del archipiélago de Guadalupe: al este de la isla principal, María Galante y La Desirade, y al sur, Les Saintes.

p Los filibusteros holandeses prepararon el terreno para fundar en 1621 la privilegiada compañía holandesa de las Indias occidentales. Sus agentes cazaban esclavos en África occidental, los transportaban a través del océano y los vendían en Sudamérica a los plantadores holandeses de Guayana y el noreste del Brasil; de contrabando los vendían también a los españoles en los puertos del Caribe. El punto fuerte más importante de la compañía en este mar era la ciudad de Willemstad, en la isla de Curasao (450 km2), la mayor de las tres islas que ocuparon algo más tarde estos filibusteros. El grupo de las Curacao (Aruba, Cura9ao y Bonaire) está situado en el extremo sudoccidental del arco de las Pequeñas Antillas. Merced a la posición de Curafao frente a la salida del golfo de Venezuela, el contrabando de ésta y de la contigua franja occidental de la costa rebasó en mucho el comercio español legalizado.

p Para participar en el “control” sobre las otras rutas marítimas de mayor importancia, es decir, en el expolio de los navios españoles que pasaban por delante, los filibusteros holandeses se establecieron en los años 30 en dos islas septentrionales de las Pequeñas Antillas: la de San Eustaquio y la de Saba. Y en la de San Martín, que está más al norte aún (18° de lat. N.), convivieron con los franceses (definitivamente desde 1648 hasta nuestros días). Los ingleses se apoderaron al norte de San Martín de la isla Anguilla y de los islotes contiguos.

p Al sur de Martinica, en las islas de Santa Lucía, San Vicente, Granadina y Granada, los filibusteros no pudieron hacerse fuertes en mucho tiempo debido a la rivalidad y a la oposición de los caribes. San Vicente quedó en poder de los caribes hasta los años 60 del siglo XVIII, cuando fue ocupado por los ingleses  [260•13 . Hasta entonces, los caribes locales daban albergue a los esclavos evadidos de las islas vecinas; y de los matrimonios de africanos con indias nacieron los "caribes negros”.

La actividad de los filibusteros en el mar Caribe en el siglo XVII dio lugar al sumo abigarramiento del mapa político de las Antillas que se ha conservado hasta nuestros días. Y debido a la 261 labor conjunta de filibusteros y capitanes de barcos mercantes y, con mucha menos frecuencia, de navios de guerra, el inmenso arco de las Pequeñas Antillas era ya bien conocido en el siglo XVII, y no sólo a grandes rasgos, sino con lujo de pormenores: a lo largo de unos 1.700 kilómetros, desde Anguilla, en el extremo nororiental, hasta Aruba, en el extremo sudoccidental, fueron exploradas e insertas en la cartas de marear no sólo las islas relativamente grandes, sino también las pequeñas, y medidas las distancias entre ellas.

JAMAICA, TRINIDAD Y TOBAGO

p Cuando en Inglaterra, después de la ejecución de Carlos I Estuardo, subió al poder la burguesía moderada, el Lord protector Oliver Cromwell decidió adueñarse de las Grandes Antillas. l$n 1655 apareció en el Caribe la escuadra inglesa del almirante William Penn padre, quien intentó ocupar de un golpe Santo Domingo. Fue rechazado por los españoles, y entonces torció de improviso hacia Jamaica, ocupándola sin encontrar gran resistencia por parte de los escasos colonos españoles. Penn los dejó marchar a Cuba, pero les hizo dejar a varios centenares de esclavos negros. A raíz de entonces, Jamaica pertenece de hecho a Inglaterra (formalmente, desde 1670). Jamaica empezó a ser poblada desde 1656 con cautivos de color y "esclavos blancos”, es decir, jornaleros contratados por cierto plazo en Escocia e Irlanda. Los dueños reales de la isla eran unos mercaderes londinenses y bristolianos que obtuvieron importantes privilegios. Estos hicieron en Jamaica extensas plantaciones de caña, pero aún les rendían más provechos la trata de esclavos y la participación en las correrías de piratas para saquear las colonias españolas de las islas y tierra firme. Agentes de los plantadores ingleses que buscaban tierras buenas y esclavos evadidos dieron fin a la exploración de las zonas interiores de Jamaica, comenzada por los españoles que cazaban en su tiempo y exterminaron a los indígenas. Los piratas ingleses y holandeses acabaron de explorar las costas del mar Caribe, ya que para sus correrías necesitaban cartas exactas de marear.

p Varias decenas de años después de haber tomado formalmente posesión de la isla de Trinidad, los españoles construyeron en ella una fortaleza que fue arrasada varias veces por piratas de diversas naciones y abandonada finalmente. Los contornos de Trinidad quedaron bastante bien dibujados ya a comienzos del siglo XVII por los españoles y los piratas. Unos y otros cazaban 262 por la costa y por el interior a indios, los exterminaban o los reducían a la esclavitud para venderlos principalmente a los plantadores de las Grandes Antillas. La parte llana y mayor de Trinidad quedó casi desierta, y sólo en la estrecha franja montañosa aún había pobladores autóctonos (su número a comienzos del siglo XIX sería de 1.000 a 1.500 personas).

p Ya en el siglo XVI los españoles conocían lo principal de Trinidad: el lago de asfalto de su saliente suroccidental. Cuando se internaron en el centro de la isla, a la caza de esclavos, vieron, tras una angosta franja de selva tropical, sabanas y, en algunos sitios, volcanes de barro.

p Comenzaron la colonización en masa de Trinidad, en los años 80 del siglo XVIII, con permiso de España, los plantadores franceses, que trajeron a la isla a miles de europeos y mestizos libres, además de unos 10.000 esclavos negros. Pero Trinidad no quedó en manos de Francia; se la apropió Inglaterra en 1797, y esta ocupación de hecho fue refrendada oficialmente en 1802.

La isla de Tobago, descubierta en 1500 por Vicente Pinzón, quedó despoblada ya en el siglo XVI porque, según leyendas caribes, sus habitantes eran objeto permanente de los ataques de los indígenas de Trinidad. La isla de Tobago no ofrecía ningún atractivo para los españoles. En 1626, el filibustero Tomás Warner la proclamó posesión inglesa, mas no fundó ningún poblado. En los años 30, los holandeses intentaron establecer en ella una colonia, pero fue arrasada por los españoles, y los colonos fueron acuchillados o hechos cautivos. Desde mediados del siglo XVII la isla de Tobago volvió a ser poblada por holandeses, franceses e ingleses, y en 1763 fue proclamada formalmente posesión británica.

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Notes

 [258•10]   A. Supan. Op. cit., pág. 54.

 [258•11]   Elíseo Reclus. Op. cit., vol. 17 (2), pág. 644.

 [259•12]   A mediados del siglo XIX, sólo el 7% de la población de la isla era de tez blanca.

 [260•13]   Santa Lucía, Granadina y Granada también pasaron posteriormente a poder de Inglaterra.