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AMPLIACIÓN
DE LAS FRONTERAS
DE NUEVA ESPAÑA Y DE CASTILLA
DEL ORO
 

EXPEDICIÓN DE CARAY POR LA COSTA NORESTE
DE MÉXICO

p Una vez caído Tenochtitlán, Cortés envió a hombres armados a todas partes para ampliar las fronteras de Nueva España, en la que entraba por el momento sólo un trozo relativamente pequeño del inmenso "imperio de Moctezuma”. El propio Cortés fue al noreste, sometió el país de los h u a x t e c a s  [154•14 , residentes en la cuenca baja del río Panuco y en la Sierra Madre Oriental. Levantó una fortaleza en la orilla del Panuco, a unos 50 kilómetros de su desembocadura, y dejó en ella una fuerte guarnición.

p Pretendía a esta región Francisco Garay, gobernador de Jamaica, reclamando su derecho de primer descubridor, pues en 1519 sus navios, capitaneados por Alonso Alvarez Pineda, que descubrió toda la costa septentrional del golfo de México desde el Panuco hasta Florida, se aproximaron a la ribera noroeste del golfo. Pese a los reveses sufridos (sus hombres y sus navios perecían o caían en manos de Cortés), Garay decidió probar suerte de nuevo. Zarpó para el Panuco con mil hombres en trece navios (1523). Pero una tempestad arrastró toda la flota al norte, muy lejos, hacia el río de Palmas, por el 25 paralelo. Los hombres tuvieron que desembarcar junto a una extensa laguna, tierra que a los capitanes y soldados, enviados a reconocer, "no les pareció buena o no hubieron gana de quedar allí" (por lo visto, junto a la Laguna Madre en que desemboca el río San Fernando).

p Desde este paraje despoblado y pantanoso, Garay emprendió la marcha con su tropa al sur, hacia el río Panuco, ordenando a la flota que siguiera su ruta a lo largo de la costa. Los reveses le pisaban los talones. Perdió el contacto con los navios, y sus soldados pasaron hambre. Empezaron a robar a mansalva; y los huaxtecas, cuando oían que se acercaban los españoles, huían abandonando pueblos enteros. En su camino por la depresión ribereña, a lo largo de la sierra de Tamaulipas, paralela a Sierra 155 Madre Oriental, la tropa de Garay fue menguando rápidamente, pues los soldados desertaban en grandes grupos, afanosos de llegar cuanto antes a Veracruz, “puertas” del rico México. Una banda que saqueó una aldea india fue hecha prisionera por hombres de Cortés. Garay conminó al capitán de esta partida con amenazas a que le devolviera los prisioneros, pero éste le respondió que no había capturado a soldados, sino a simples merodeadores.

Entre tanto, la flota de Garay, excepto dos naves, arribó al Panuco, y los marinos se pasaron al lado de Hernán Cortés. Entonces Garay se apaciguó. “Compadecido” del fracasado gobernador, Cortés lo invitó a México, lo recibió con honores, prometió devolverle los barcos y darle capitanes y soldados diestros para que hiciera una campaña al río de Palmas, pero Garay falleció repentinamente (en el mismo año de 1523) en dicha capital.

DESCUBRIMIENTO DE LAS COSTAS PACIFICAS
DE MÉXICO

p Cortés envió al sudeste de México un destacamento capitaneado por Gonzalo de Sandoval, quien conquistó sin esfuerzo las cuencas de los ríos Tuxtepec y Papaloapán y penetró en la elevación de Oaxaca, poblada por los zapotecos (cuya lengua  [155•15  se distingue de la maya y de la azteca). Cruzó Oaxaca y llegó al Océano Pacífico, al oeste del golfo de Tehuantepec. Sometió fácilmente la franja del litoral, pero los zapotecos resistían con tenacidad. Habitaban en montañas de difícil acceso (Sierra Madre del Sur), adonde no podían subir los caballos, y los soldados de a pie tenían que caminar en fila india a lo largo de despeñaderos, por estrechos y escurridizos pasos. Los guerreros zapotecos muy bien armados, robustos y habilidísimos, pasaban corriendo por el borde de los precipicios con tantas seguridad y rapidez que los españoles no podían darles alcance.

p Otras dos partidas se adentraron profundamente hacia el oeste y el sudoeste de México. Cristóbal de Olid, distinguido participante en la campaña mexicana, penetró en la región de Michoacán y exploró de paso el valle del río Lerma, que nace en la meseta, cerca de la capital, fluye al noroeste y oeste, baña el extremo meridional de la Mesa Central y desagua en el lago de Chápala  [155•16 , el más grande de México (1.038 km2).

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p Juan Alvarez Chico atravesó Michoacán, llegó al Océano Pacífico, al oeste de Sierra Madre del Sur, y descubrió Zacatula, delta del río Balsas (Mezcala). Intentó someter la quebrada zona del litoral entre Sierra Madre del Sur y el macizo volcánico de Colima (altura máxima 4.340 m), pero encontró tanta resistencia de los tarascos, indígenas de estos parajes, que tampoco se sometieron a los aztecas, que hubiera sufrido una derrota completa de no haber acudido Olid en su ayuda.

p Importante resultado geográfico de las acciones de los tres destacamentos fue el descubrimiento de la franja montañosa del litoral sur de México en una longitud de unos 1.000 km (entre los 96° y 104° de long. O.).

p En los años siguientes, los españoles exploraron los valles de los ríos Lerma (Río Grande de Santiago) y Balsas (Mezcala), desde las fuentes hasta las desembocaduras, y se hicieron una idea de su longitud (1.000 y 700 km respectivamente). Los otros ríos de la vertiente del litoral del Pacífico al sur de Colorado son más cortos aún y, por lo tanto, el Lerma es un río gigantesco al lado de ellos.

El istmo de Tehuantepec lo descubrió en 1523 Pedro de Alvarado, apodado "el Sol”, por lo bien parecido y campechano. Este “Sol” de los conquistadores devastó el istmo y se llevó rico botín. Empezó a construir allí una fortaleza y distribuyó la tierra entre los soldados; y luego, tras de obligar a los indios a que entregaran todo su oro, abandonó a su suerte la fortaleza sin terminar y a los colonos, que retornaron a las regiones colonizadas de México. Los zapotecos también se negaron en este lugar a reconocer el dominio de los españoles, pero Alvarado emprendió una segunda campaña al istmo.

DESCUBRIMIENTO DE LOS PAÍSES CENTROAMERICANOS
DEL LITORAL DEL PACIFICO

p En 1515, con el permiso de Pedro Arias de Avila, gobernador de Castilla del Oro, partió del golfo de Darién, hacia el oeste, la expedición de Gonzalo de Badajoz (130 hombres en dos naves). Cruzó el istmo desde el golfo de los Mosquitos y vino a salir, a través de una zona poblada, a la costa occidental del golfo de Panamá junto a la bahía de Parita. Los españoles se llevaban por donde pasaban los objetos de oro de los caciques intimidándolos y denominaban "descubrimiento este trato" (Las Casas). Así, fueron a descubrir también la pequeña península de Azuero, que pone límite en el oeste al golfo de Panamá. El cacique de aquel 157 lugar intentó librarse, empezando por enviar a los españoles cuatro cargas de objetos de oro, pero con eso no hizo sino avivar su codicia. Estos entraron en la península, pero el cacique desplegó a numerosos guerreros, cercó y derrotó a los españoles. Tras de perder a 70 hombres muertos y todas las riquezas robadas, Gonzalo de Badajoz huyó por la noche, con los hombres que le quedaban, hacia el noreste, pasando en canoas por el golfo de Panamá de una isla a otra y exigiendo en ellas con violencias oro y perlas, lo que le costó otros veinte o treinta hombres muertos.

p Cuando retornaba en 1516 con los deplorables restos de su banda desde la bahía de San Miguel hacia el golfo de Darién, Gonzalo de Badajoz encontró una numerosa partida española de soldados de a pie y a caballo, mandada por el licenciado Gaspar de Espinosa  [157•17 , compañero de fatigas y "genio del bien" de Pedro Arias de Avila. Acababa de saquear la parte oriental del istmo de Panamá y exterminar en su correría a millares de indios, dejando varias poblaciones despobladas. Al enterarse de los tesoros que Badajoz había reunido y luego perdido, Espinosa se puso en camino con una partida a la península de Azuero y culminó su “descubrimiento” en la escandalosa acepción que Las Casas daba a esta palabra: el cacique de allí, cuyos guerreros retrocedían más ante la escasa caballería que ante la numerosa infantería de Espinosa, entregó a éste todo el oro de Gonzalo de Badajoz. El avezado conquistador repartió el botín con Pedro Arias de Avila. Y éste, tras de ejecutar a Balboa, concedió a Espinosa el derecho de disponer de toda la flotilla del ejecutado, anclada en el golfo de Panamá, "para hacer más descubrimientos”.

p Entretanto, en 1520 llegó con 200 hombres al istmo un nuevo pretendiente a "proseguir los descubrimientos" en la "mar del Sur”, Gil González de Avila, apoyado, y claro que no desinteresadamente, por el obispo Fonseca, el mismísimo presidente del "Consejo de las Indias”. Pese a la patente real, Pedro Arias de Avila se negó a entregar a su tocayo (o quizás pariente) la flotilla concedida a Espinosa, y los soldados de Gil González de Avila, dirigidos por el experto piloto Andrés Niño, construyeron cuatro navios en el golfo de Panamá. Tardaron en la obra casi dos años, y más de cien españoles murieron de enfermedades. En enero de 1522 las naves zarparon con rumbo oeste, mas, para obtener el permiso del gobernador, el jefe de la expedición lo hizo socio de la empresa, aceptándole una cuota ficticia (pues Gil 158 González de Avila no olvidaba la suerte que había corrido Balboa).

p Según las instrucciones, Andrés Niño debía explorar todas las bahías, por ver si daban acceso a algún estrecho que uniera la mar del Sur con el Atlántico. La expedición dobló la península de Azuero, pasó por delante de las islas Cébaco y Coiba y exploró las orillas del golfo de Chiriquí, del Golfo Dulce y de la bahía de Coronado, separados entre sí por la punta Burica y la pequeña península de Osa. A fines de 1522 entró en el golfo de Nicoya, lleno de islas y muy adentrado en tierra, protegido del océano por la península de Nicoya  [158•18 . ^Andrés Niño y los pilotos de las expediciones posteriores al Pacífico de mediados del siglo XVI quedaron tan maravillados del parecido de la configuración de las tres penínsulas que hay entre los golfos de Panamá y Nicoya que llegaron a dudar de si se habría llevado hasta el fin la exploración de sus costas. ¿No serían islas? Por si acaso, separaban estas penínsulas del continente centroamericano en los mapas con líneas convencionales y la advertencia: "Estrecho dudoso”.

p En la península de Nicoya vivían los indios chorotegas  [158•19 , desplazados a la franja litoral por conquistadores de origen azteca, que se apoderaron de las regiones interiores, más fértiles. El cacique de Nicoya se avino a adoptar el cristianismo tan pronto como "hizo entrega de sus pequeños ídolos de oro" y dio a los conquistadores noticias exactas de que, para seguir haciendo “descubrimientos”, mucho más importantes, tenían que ir derechos al norte, a las posesiones del rico cacique llamado Nicarao. Allá condujo Gil González de Avila a cien soldados de a pie y cuatro de a caballo, acompañados por cargueros indios, y descubrió el lago de N i c a r a g u a, el mayor de toda América Central (8.430 km2), 159 y detrás de éste, el lago Managua (unos 1.500 km2). Eso fue ya en 1523. Gil González de Avila tardó casi un año en explorar más de 1.000 kilómetros de costa continental del Pacífico entre las penínsulas de Azuero y Nicoya y varias semanas en la marcha por tierra (unos 200 km) desde el extremo meridional de Nicoya hasta la margen sudoeste del lago de Nicaragua, donde residía Nicarao.

p Los contornos del lago estaban densamente poblados por agricultores sedentarios de la familia de los aztecas. Nicarao “cedió” a los españoles muchos objetos de oro y adoptó el cristianismo con los habitantes del poblado. Luego Gil González de Avila recorrió parte de las orillas del lago, por donde siguió saqueando y cristianizando hasta que llegaron del norte varios miles de guerreros indios, los cuales obligaron a los españoles a replegarse hacia el sur con mucha mayor celeridad de lo que habían avanzado hacia el norte.

p Entretanto, Andrés Niño dobló el cabo Blanco (extremo meridional de la península de Nicoya), fue hacia el noroeste y exploró 600 km más de costa, descubriendo primero el golfo del Papagayo y, al final, una extensa y hermosa bahía, que denominó, para halagar al protector de la expedición, golfo de F o n s e c a. Sus naves volvieron al golfo de Nicoya muy a tiempo, poco antes de que llegara allí la desbaratada partida de Gil González de Avila. Mediado el año 1523, la expedición estaba ya delante de Panamá, donde, en presencia de Hernández de Oviedo, "fueron fundidos los objetos de oro recogidos, pero metal puro había muy poco”.

Se desconoce si eran buenas las relaciones entre Gil González de Avila y Pedro Arias de Avila, a quien no se podía satisfacer con botín tan pobre. Sabemos únicamente por Bernal Díaz que poco después (comienzos de 1524), "según paresció, el Gil González había venido por Gobernador y capitán del Golfo Dulce" (lago Izabal, en el este de Guatemala) y "había poblado una villa que nombraron San Gil de Buena Vista"  [159•20 . Los indios de los alrededores eran muy belicosos, y Gil González a duras penas contenía sus ataques. Al enterarse de ello, Cristóbal de Olid quiso aniquilar toda la guarnición de Gil González de Avila. El plan fracasó. La guarnición se defendió a la desesperada, y los hombres de Olid tuvieron ocho muertos. Es verdad que no tomaron 160 la ciudad, pero se llevaron a varios prisioneros, entre ellos al propio Gil González. Como veremos más adelante, el prendimiento de Gil González costó la vida a Cristóbal de Olid.

CAMPAÑAS DE GUATEMALA Y HONDURAS

p Una vez sometido Tehuantepec, Alvarado emprendió, por encargo de Cortés, una marcha al sudeste, al montañoso país de Guatemala. Las partidas, mejor dicho, las bandas de Alvarado avanzaron por el litoral del Pacífico. Al enviarlos allá, Cortés obedecía una orden del rey de encontrar un paso del Océano Atlántico a la "mar del Sur”. El propio Alvarado ansiaba conquistar este nuevo país, rico según rumores, para sí mismo, y no para Cortés, por lo que aceptó gustoso el encargo. Sometió la depresión marítima, muy angosta, sin grandes esfuerzos, al igual que Sandoval anteriormente, pero los montañeses ofrecieron también allí heroica resistencia a los españoles. Alvarado empleó la táctica de Cortés: aprovechó la hostilidad tribal y, con ayuda de los habitantes de la depresión guatemalteca, derrotó a los montañeses.

p Así, Alvarado descubrió y puso oficialmente bajo el dominio de la Corona española la provincia de Chiapas (hoy Estado), enclavada en las altas montañas de las cuencas de los ríos Grijalba y Usumacinta, y la montañosa zona meridional de Guatemala. Sus partidas exploraron otros 1.000 km de litoral del Pacífico desde el extremo occidental del golfo de Tehuantepec hasta el de Fonseca, descubierto ya, como sabemos, uno o dos años antes por Andrés Niño, que fue allá por mar desde el istmo de Panamá. Después de todas esas expediciones, a fines de 1524 conocían ya los españoles unos 4.000 km de litoral centroamericano del Pacífico, incluidas las costas del golfo de Panamá. Y, naturalmente, no hallaron ningún paso marítimo.

p En 1523 Cortés hizo una tentativa más de pasar a la zona tropical, pero esta vez desde el mar de las Antillas. Para ello decidió explorar la costa hondurena, que era la menos conocida. Además, había oído muchas veces decir a los marineros que Honduras guardaba tales riquezas de oro y plata que allí hasta los pescadores usaban "plomadas... que eran de oro revuelto con cobre”.

p Cortés confió a Cristóbal de Olid, su capitán favorito, cinco navios y lo envió por el itinerario Veracruz-Cuba-golfo de Honduras con la esperanza de burlar la escasa vigilancia de Diego Velázquez. Transcurrido más de medio año, Cortés empezó a recibir denuncias de que Olid, instigado por Velázquez, le había 161 vuelto la espalda y había conquistado Honduras en beneficio propio. Entonces Cortés envió directamente ya a Honduras, sin pasar por Cuba, otra flotilla con el encargo de prender a Olid.

p Transcurrieron varios meses más, y de esa flotilla no había ninguna noticia, pues naufragó íntegra durante una tempestad en el golfo de Honduras. Parte de la tripulación pereció, y los supervivientes hubieron de entregarse a Olid. Cayó también en manos de Olid el capitán de la flotilla, Francisco de Las Casas, que intimó con Gil González de Avila durante el cautiverio. Se confabularon para fingirse amigos de Olid, y éste los llevó en una correría de tantas contra los indios. Durante una cena, los conjurados se abalanzaron de súbito sobre Olid, lo hirieron de gravedad y lo juzgaron allí mismo, anunciando a los soldados que obraban en nombre del rey. Al otro día lo decapitaron. Los de Olid "se arrepintieron" y reconocieron la autoridad de Cortés. Pero éste no estaba enterado de lo ocurrido y creyó que no podía confiar más ni en el mar ni en sus capitanes y que debía ir personalmente a Honduras por tierra.

p Cortés salió de México en octubre de 1524 con doscientos cincuenta veteranos, sin contar a los bisónos que acababan de llegar de España y varios miles de mexicanos. El camino cruzaba al comienzo las zonas ya “pacificadas” de Nueva España, a lo largo de la costa del golfo de México. Luego se adentraba en bosques pantanosos, pues Cortés optó por el trayecto más corto a Honduras, dejando al norte Yucatán. Mas, para recorrer esa distancia, la tropa tardó más de medio año. Agotadas las vituallas, se alimentaban de raíces. Para abrirse paso, hubieron de trabajar indios y españoles, sin excluir a los capitanes; y trabajar con gran ahínco, metidos casi siempre en el agua, cortando árboles, clavando pilotes y tendiendo puentes.

p La gente, habituada al clima seco de la meseta de México, soportaba mal los aguaceros tropicales y el calor húmedo. Murieron decenas de españoles y cientos de mexicanos al cruzar el p a í s de Peten (perteneciente hoy a Guatemala) poblado por mayas.

A comienzos del mes de mayo de 1525, la diezmada tropa salió a la orilla del golfo de Honduras, habiendo recorrido en medio año, de contar en línea recta, cerca de 500 km, pero en realidad muchos más, de territorio inexplorado. Aún tardó varias semanas más para llegar a ciudad Trujillo, fundada por Francisco de Las Casas en la orilla sudoeste del golfo (a los 18° de lat. N.). Cortés llegó allí medio muerto, atacado de paludismo y atormentado por el desconocimiento de lo que pasaba en México, donde se había corrido el rumor de que había sucumbido 162 toda la partida. Los bienes de quienes la formaban fueron subastados, y sus indios entregados a otros españoles. Se permitió a sus “viudas” volverse a casar, y la gobernación de México la asumió el lisonjero veedor de la Corona, que había sido antes persona de confianza de Cortés. Al enterarse de todo esto, Cortés envió a México a un hombre fiel que penetró secretamente en la capital y anunció a los "conquistadores de la primera recluta”, víctimas de persecuciones, encarcelamientos y aun de la horca por parte del veedor, que su capitán estaba vivo. A la mañana siguiente, numerosos adictos de Cortés prendieron al veedor, lo enjaularon, y a sus secuaces los castigaron sin piedad.

LAS CORRERÍAS DE ÑUÑO DE GUZMAN

p Debido a su grave dolencia, Cortés no regresó a México hasta junio de 1526. Durante su marcha a Honduras, habíanse enviado a España centenares de denuncias contra él, y el monarca nombró a otro virrey. Además, en la provincia de Panuco había sido designado gobernador Ñuño de Guzmán, de una familia de abolengo. Este Guzmán destaca incluso de los otros capitanes conquistadores por su codicia y su crueldad. Las víctimas de sus devastadoras correrías se cuentan por decenas de miles y, según algunas fuentes, hasta por centenas de miles. Las vendía por millares a los tratantes de esclavos de las Antillas.

En 1527, temeroso el virrey de que Cortés tomara el poder en México, lo envió a España. El rey ordenó tributar solemne recibimiento al afamado conquistador, lo acogió con amabilidad y lo despidió con benevolencia, perdonándole todos sus pecados, premiándole con extensas fincas y concediéndole los títulos de marqués y de "capitán general de Nueva España y de la mar del Sur”. Pero estos títulos eran sólo palabras rimbombantes. Para gobernar Nueva España nombró una “Audiencia” encabezada por Ñuño de Guzmán. Bajo la férula de éste, la reducción a la esclavitud alcanzó proporciones sin precedente, llegándose casi a despoblar la provincia de Panuco. Por mandato del soberano, la “Audiencia” fue disuelta poco después. Para resarcirse de la pérdida de su poder, Guzmán emprendió una campaña a Jalisco, al norte de Colima, junto al Pacífico. Durante esta campaña sus hombres fueron conquistando y devastando consecutivamente todas las provincias situadas al oeste de la de Panuco. Cruzaron varias veces la Mesa Central, pasaron por los valles del río Lerma hasta el océano, y al sur de su desembocadura descubrieron el golfo de Las Banderas.

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Después de la conquista de Jalisco, los españoles exploraron unos 600 km de litoral del Pacífico al norte de Colima, pero no encontraron buenos puertos. Llegaron hasta la entrada del "mar Bermejo”, cuya existencia se desconocía hasta entonces.

DESCUBRIMIENTO DE LA PENÍNSULA
DE CALIFORNIA

p En 1532, al regresar de España, Cortés armó dos navios en la desembocadura del Zacatula con el encargo de "ir a las Islas de los Malucos y Especiería, o a la China" para descubrir el camino derecho a las tierras "del clavo y de las otras especias”. Un navio encalló junto a la costa mexicana, cerca del lugar de donde zarpó, y el otro desapareció. Cortés envió el mismo año otros dos navios en busca del desaparecido. Una tempestad los separó la primera noche. Un navio fue arrastrado a gran distancia, hacia poniente, y se descubrió una isla deshabitada a cien horas de navegación, posiblemente del archipiélago R e v i 11 a-G i g e d o, situado a unos 600 km al oeste de México, a los 19° de latitud sur.

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p El otro navio fue hacia el noroeste y descubrió la "isla Santa Cruz”. Durante el viaje hubo un motín; los amotinados asesinaron al capitán, desembarcaron en la “isla” y murieron en su mayoría de mano de los indios. Los pocos supervivientes volvieron a Jalisco. Para descargo de su culpa, hicieron correr el rumor de que la “isla” era rica de perlas y, en general, muy abundosa. La "isla Santa Cruz" resultó ser la península de Californ i a, pero sólo pasados muchos años se demostró que esta tierra estaba unida con el continente.

p Cortés armó y encabezó una expedición de tres navios (con más de 300 hombres) para conquistar la "rica isla" de allende el mar. En 1533 llegó a California y envió los navios a Jalisco en busca de colonos y provisiones, ya que los indios de allá se alimentaban de la pesca y la recolección de plantas silvestres. La tierra recién descubierta es una de las más tórridas del planeta. Los contemporáneos contaban que el propio Cortés le puso el nombre de "Calida fornax" (horno caliente, en latín), de donde se sacó la abreviatura de “California”.

p La mayoría de los colonos enfermó del calor y las privaciones, y muchos fallecieron. Enfermó el mismo Cortés, pero no quería volver a México por temor de ser blanco de las burlas y "porque no dijese del que había gastado gran cantidad... y no había topado tierras de provecho”. Hubo de intervenir su esposa para obligarle a abandonar la nueva colonia (1536).

Cortés nombró a Francisco de Ulloa gobernador de la “isla”. "Ulloa Centró en 1539 en el largo golfo de California, que llamó ("mar de Cortés”; pero el golfo era denominado más a menudo "mar Bermejo”, ya sea por el color en que las algas rojas tiñen las aguas de algunas bahías o más bien.. . por las arenas rojioscuras que ribetean sus orillas" (E. Reclus). Ulloa no encontró por el norte salida del "mar Bermejo”, pese a que exploró unos 1.000 km de la costa occidental del golto  [164•21  En 1540 Cortés abandonó México para siempre. Falleció en 1547, muy rico, a los sesenta años de edad.

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Notes

[154•14]   Los huaxtecas son de la familia lingüística de los mayas. En el siglo XX quedaban unos 50.000 en la cuenca baja del Panuco (según Bernal Díaz, durante la conquista opusieron a los españoles unos 60.000 guerreros).

[155•15]   Actualmente habitan el Estado de Oaxaca unos 250.000 zapotecos que hablan en su lengua materna.

[155•16]   Cruzado el Chápala, el río Lerma recibe el nombre de Río Grande de Santiago y corre al noroeste hasta el Océano Pacífico. Esta parte baja del río fue descubierta posteriormente por los hombres de Ñuño Guzmán.

[157•17]   Un año después Espinosa, en su calidad de justicia mayor, _ condenó primero a muerte a Balboa, y luego, para "lavarse las manos”, solicitó que le conmutaran la pena, sabiendo que Pedro Arias mandaría ejecutarlo.

[158•18]   El cronista Gonzalo Hernández de Oviedo y Valdés, bien enterado del primer período de la conquista de Centroamérica, pues se encontraba a la sazón al servicio de Pedro González de Avila, escribió que allá por el 1520 llegó a la península de Nicoya la segunda expedición de Gaspar de Espinosa, íonducida por el piloto Juan de Castañeda. Dejando las islas de Las Perlas y doblando la península de Azuero, Castañeda descubrió las islas Cébaco y Coiba, pero no penetró después de Coiba en ninguna bahía muy adentrada en tierra, ni siquiera en el golfo de Nicoya. En general, no está claro el objetivo de la segunda expedición de Espinosa, pues de ella no habla ninguna otra fuente. El único resultado conocido es el segundo saqueo (que montaba a una suma muy grande) del cacique de la bahía de Parita, en el golfo de Panamá.

[158•19]   Los chorotegas fueron posteriormente exterminados en parte, y los supervivientes se mezclaron con los españoles. Actualmente, un grupo de estos indios reside en la península de Nicoya; los lingüistas estiman que su idioma es de la familia del de los otomíes mexicanos.

[159•20]   Honduras y Guatemala eran por aquellos años territorio "de nadie”. Por él se peleaban varios grupos de conquistadores, partidarios los unos de Cortés, los otros de Velázquez (puede que también de Pedro Arias de Avila), y algunos capitanes independientes de ellps.

[164•21]   California aparece como península
por primera vez en el mapa de
Domingo de Castilla (1541).