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DISCURSO DE CLAUSURA DEL CONGRESO
2 DE ABRIL
 

p Camaradas:

p Hemos llegado al final de las labores de nuestro congreso.

p Al comparar éste con el anterior, lo primero que salta a la vista es una mayor cohesión, una mayor unanimidad, una mayor unidad orgánica.

p Sólo una pequeña parte del grupo de oposición del anterior congreso se ha colocado al margen del partido.

p En la cuestión de los sindicatos y de la nueva política económica no han surgido discrepancias en el seno de nuestro partido o han sido insignificantes.

p Lo principal y fundamental, de lo “nuevo” que hemos conquistado en este congreso, es el testimonio vivo de la sinrazón de nuestros enemigos, quienes afirmaban y afirman sin cesar que nuestro partido se está haciendo viejo, que pierde la flexibilidad mental y la de todo su organismo.

p No. No hemos perdido esa flexibilidad.

p Cuando fue necesario—según el estado objetivo de las cosas en Rusia y en todo el mundo—avanzar, atacar al enemigo con abnegada audacia, con rapidez y decisión, así lo hicimos. Y cuando sea menester, sabremos hacerlo una y otra vez.

p Hemos elevado así nuestra revolución a una altura jamás vista en el mundo. Ninguna fuerza del orbe, sean cuales fueren el mal, las calamidades y los sufrimientos que pudiera acarrear aún a millones y centenares de millones de hombres, podrá arrebatarnos las conquistas fundamentales de nuestra revolución, ya que hoy no son sólo “nuestras”, sino que son conquistas de alcance históricouniversal.

p Y cuando, en la primavera de 1921, nuestro destacamento avanzado de la revolución se vio amenazado por el peligro de quedar aislado de las masas del pueblo, de las masas campesinas, a 739 las que debía saber conducir con acierto adelante, nosotros decidimos unánime y firmemente replegarnos. Y en el año transcurrido nos hemos replegado, en general, en orden revolucionario.

p Las revoluciones proletarias, que maduran en todos los países adelantados del mundo, no lograrán cumplir su misión si no saben combinar la capacidad de luchar abnegadamente y avanzar con la capacidad de replegarse en orden revolucionario. La experiencia de la segunda etapa de nuestra lucha, es decir, la experiencia del repliegue, también servirá probablemente en el futuro a los obreros, por lo menos, de algunos países, como sin duda servirá a los obreros de todos los países nuestra experiencia de la primera etapa de la revolución, la experiencia de nuestra abnegada y audaz ofensiva.

p Ahora hemos decidido dar por terminado el repliegue.

p Esto significa que todo el problema de nuestra política se plantea de un modo nuevo.

p La clave está ahora en que la vanguardia no se acobarde ante la tarea de capacitarse, de reeducarse, de reconocer francamente que su preparación y su capacitación son insuficientes. El quid de la cuestión está en marchar ahora adelante, en masa incomparablemente más vasta y poderosa, y necesariamente unidos con los campesinos, demostrándoles con hechos, en la práctica, con la experiencia, que estamos aprendiendo y aprenderemos a ayudarles, a llevarlos adelante. En la presente situación internacional y en las actuales condiciones de las fuerzas productivas de Rusia, esta tarea sólo puede llevarse a cabo muy despacio, con cautela, con sentido práctico, comprobando mil veces sobre el terreno cada uno de nuestros pasos.

p Si en el seno de nuestro partido se alzan voces contra este movimiento archilento y archicauteloso, serán voces aisladas.

p El partido en su conjunto ha comprendido—y ahora lo demostrará con hechos—la necesidad de organizar su labor en los actuales momentos precisamente de esta manera y sólo así. ¡Y toda vez que lo hemos comprendido, sabremos alcanzar nuestro objetivo!

p Declaro clausurado el XI Congreso del Partido Comunista de Rusia.

p Publicado el 4 de abril de 1922 en el núm. 76 de “Pravda” y en el núm. 7fi

p tic "Izvestia (/el C.EC, Ae toda Rusia".

p T. 45. ¡>ííKs. Í.M-/.W

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Notes