LA INSPECCIÓN OBRERA Y CAMPESINA
• (PROPUESTA AL XII CONGRESO DEL PARTIDO)^^237^^
p No cabe duda de que la Inspección Obrera y Campesina supone para nosotros una dificultad inmensa y de que esta dificultad no ha sido superada hasta ahora. Creo que no tienen razón los camaradas que la quieren superar negando que la Inspección Obrera y Campesina sea útil o necesaria. Pero yo no niego, al paso, que el problema de nuestra administración pública y de su perfeccionamiento sea muy difícil, esté muy lejos de resolverse y revista, al mismo tiempo, una urgencia extraordinaria.
p Nuestra administración pública, excluido el Comisariado del Pueblo de Negocios Extranjeros, es en sumo grado una supervivencia de la vieja administración que ha sufrido los mínimos cambios de alguna importancia. Sólo ha sido ligeramente retocada por encima; en los demás aspectos sigue siendo lo más típicamente viejo de nuestra vieja administración pública. Pues bien, para encontrar el medio de renovarla de verdad, hay que echar mano, a mi parecer, de la experiencia de nuestra guerra civil.
p ¿Cómo procedimos en los momentos de mayor riesgo de la guerra civil?
p Concentramos las mejores fuerzas del partido en el Ejército Rojo; movilizamos a nuestros mejores obreros; buscamos nuevas fuerzas donde está la más profunda raíz de nuestra dictadura.
p Por esa misma dirección, estoy convencido de ello, debemos buscar la fuente para reorganizar la Inspección Obrera y Campesina. Propongo a nuestro XII Congreso del partido que adopte el siguiente plan de reorganización, basado en una ampliación peculiar de nuestra Comisión Central de Control.
p El Pleno del CC de nuestro partido ha puesto ya de manifiesto su tendencia a desarrollarse en una especie de conferencia superior del partido. Se reúne, por término medio, una vez cada dos meses, a lo sumo, y la labor ordinaria realizada en nombre del CC corre a cargo, como es sabido, de nuestro Buró Político, de nuestro Buró de Organización, de nuestro Secretariado, etc. Creo que debemos llegar hasta el fin del camino que así hemos emprendido y transformar definitivamente los plenos del CC en conferencias superiores del 798 partido que se reunirán una vez cada dos meses con la asistencia de la Comisión Central de Control. Esta Comisión Central de Control se unirá, en las condiciones que se expresan a continuación, con la parte fundamental de la Inspección Obrera y Campesina reorganizada.
p Propongo al congreso que elija entre los obreros y los campesinos de 75 a 100 nuevos miembros (número, claro, aproximado) para la Comisión Central de Control. Los elegidos deben someterse a la misma comprobación, desde el punto de vista del partido, que los miembros ordinarios del CC, ya que deberán gozar de todos los derechos de éstos.
p Por otra parte, la Inspección Obrera y Campesina debe contar en total con 300 ó 400 empleados, comprobados en especial en cuanto a honradez y conocimiento de nuestra administración pública y aprobados también en un examen especial de nociones de organización científica del trabajo en general, y, en concreto, de las funciones administrativas, del trabajo de oficina, etc.
p A juicio mío, esta fusión de la Inspección Obrera y Campesina con la Comisión Central de Control rendirá beneficio a ambas instituciones. Por una parte, la Inspección Obrera y Campesina ganará de ese modo tanto prestigio que alcanzará, por lo menos, la altura de nuestro Comisariado del Pueblo de Negocios Extranjeros. Por otra parte, nuestro CC seguirá definitivamente, con la Comisión Central de Control, por el camino de la transformación de sus plenos en conferencia superior del partido, camino por el que, en realidad, marcha ya y por el que debe marchar hasta el fin para cumplir felizmente su misión en dos sentidos: en lo metódico, conveniente y sistematizado de su organización y su trabajo, y en el de su ligazón con masas grandes de verdad por el conducto de nuestros mejores obreros y campesinos.
p Preveo una objeción, que puede partir directa o indirectamente de las esferas que hacen vieja nuestra administración, es decir, de los partidarios de conservarla en forma que se asemeja hasta lo imposible, hasta lo indecoroso, a la de antes de la revolución, forma que aún conserva en el presente (dicho sea de paso, ahora hemos tenido una ocasión, que rara vez se da en la historia, de fijar los plazos indispensables para hacer cambios sociales radicales, y hoy vemos con claridad qué se puede hacer en cinco años y para qué se necesitan plazos mucho más largos).
p Esta objeción parece consistir en que, de la transformación propuesta por mí, no resultará más que un caos. Los miembros de la Comisión Central de Control irán vagando por todos los organismos sin saber adonde, a qué ni a quién dirigirse, llevando a todas partes la desorganización, distrayendo a los empleados de su trabajo corriente, etc., etc.
799p Creo que el malévolo origen de esta objeción es tan evidente que no hace falta ni siquiera responder. Se sobrentiende que tanto el Presidium de la Comisión Central de Control como el comisario del pueblo de la Inspección Obrera y Campesina y su Consejo (y también, cuando lo requieran las circunstancias, nuestro Secretariado del CC) necesitarán más de un año de tenaz labor para organizar como es debido su Comisariado del Pueblo y su labor conjunta con la Comisión Central de Control. El comisario del pueblo de la Inspección Obrera y Campesina puede seguir, a juicio mío, ejerciendo sus funciones (y debe seguir ejerciéndolas), así como todo el Consejo, manteniendo bajo su dirección la labor de toda la Inspección Obrera y Campesina, incluidos todos los miembros de la Comisión Central de Control, los cuales deberán tenerse por “enviados” a su disposición. Según mi plan, los 300 ó 400 empleados restantes de la Inspección Obrera y Campesina desempeñarán, por una parte, meras funciones de secretarios de los otros miembros de la Inspección Obrera y Campesina y de los miembros suplementarios de la Comisión Central de Control, y, por otra parte, deberán poseer alta capacitación, estar probados en especial, ser adictos en particular y recibir sueldos lo bastante elevados que los eximan por completo de la actual situación verdaderamente deplorable (por no decir algo peor aún) de funcionarios de la Inspección Obrera y Campesina.
p Estoy seguro de que la reducción del número de empleados hasta el que he indicado mejorará muchísimo tanto la calidad de los funcionarios de la Inspección Obrera y Campesina como la de todo el trabajo, permitiendo, a la vez, al comisario del pueblo y a los miembros del Consejo centrar toda su atención en la organización del trabajo y en la elevación metódica y constante de la calidad del mismo, elevación de absoluta necesidad para el poder obrero y campesino y para nuestro régimen soviético.
p Por otro lado, creo también que el comisario del pueblo de la Inspección Obrera y Campesina tendrá que aplicarse, en parte, a fundir y, en parte, a coordinar los institutos superiores de organización del trabajo, de los que hay en la República no menos de 12 (Instituto Central del Trabajo, Instituto de Organización Científica del Trabajo, etc.). La uniformidad excesiva y la tendencia a la fusión que de ello se desprende serán perjudiciales. Aquí se debe hallar, por el contrario, un término medio razonable y conveniente entre la fusión de todas estas instituciones en una sola y una acertada delimitación de las mismas con la condición de que cada una de ellas goce de cierta independencia.
p No cabe duda de que, con esta transformación, ganará nuestro propio CC no menos que la Inspección Obrera y Campesina, ganará en el sentido de su ligazón con las masas, así como en el sentido de la 800 Emacs-File-stamp: "/home/ysverdlov/leninist.biz/es/1979/LOE3EP/20061027/888.tx" regularidad y la eficacia de su trabajo. Entonces se podrá (y se deberá) implantar un orden más severo y exigir más responsabilidad en la preparación de las sesiones del Buró Político, a las que deberá asistir un determinado número de miembros de la Comisión Central de Control, siendo designados éstos o bien por un cierto período o según cierto plan de organización.
p El comisario del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina distribuirá con el Presidium de la Comisión Central de Control el trabajo entre sus miembros, teniendo presente la obligación de éstos a asistir a las reuniones del Buró Político y comprobar todos los documentos que, de uno u otro modo, deberán ser sometidos a su examen, o bien teniendo presente la obligación de ellos a dedicar su jornada laboral a la preparación teórica y al estudio de la organización científica del trabajo o a participar prácticamente en el control y perfeccionamiento de nuestra administración pública, comenzando por los organismos superiores y terminando por los organismos locales inferiores, etc.
p Creo también que, además de la ventaja política que reporta el hecho de que los miembros del CC y de la Comisión Central de Control, debido a esta reforma, estarán mucho mejor enterados y preparados para las reuniones del Buró Político (todos los documentos referentes a las mismas deben llegar a manos de todos los miembros del CC y de la Comisión Central de Control con veinticuatro horas de antelación, a más tardar, salvo los casos que no admitan dilación alguna, casos que requieren un orden especial para ponerlos en conocimiento de los miembros del CC y de la Comisión Central de Control y una forma especial para resolverlos), es preciso incluir también la de que en nuestro CC disminuirá la influencia de circunstancias puramente personales y casuales, aminorándose así el peligro de escisión.
p Nuestro CC se constituyó como grupo estrictamente centralizado y de sumo prestigio, pero su labor no se ha colocado en las condiciones que corresponden a su prestigio. A ello debe coadyuvar la reforma que propongo, y los miembros de la Comisión Central de Control que deben asistir, en determinado número, a todas las reuniones del Buró Político, tienen que formar un grupo cohesionado, el cual deberá cuidar de que ninguna autoridad, trátese de quien se trate, tanto del secretario general como de cualquier otro miembro del CC, pueda impedirle interpelar, controlar documentos y, en general, ponerse absolutamente al corriente de todos los asuntos y lograr que sus trámites lleven al curso más normal.
p Claro que, en nuestra República Soviética, el régimen social se basa en la colaboración de dos clases, de los obreros y los campesinos, colaboración a la que ahora se admite también, bajo ciertas 801 condiciones, a gente de la Nep, es decir, a la burguesía. Si surgen graves divergencias de clase entre ellas, la escisión será inevitable; pero nuestro régimen social no entraña necesariamente razones que hagan inevitable esta escisión, y la misión principal de nuestro Comité Central y de la Comisión Central de Control, así como de nuestro partido en su conjunto, consiste en estar muy al tanto de las circunstancias que pueden dar motivo a una escisión y prevenirlas, porque, en resumidas cuentas, los destinos de nuestra república dependerán de que las masas campesinas marchen unidas a la clase obrera, conservando la fidelidad a la alianza con ella, o permitan a la gente de la Nep, es decir, a la nueva burguesía, apartarlas de los obreros, escindirlas de ellos. Cuanto más claro veamos estos dos desenlaces posibles, cuanto más claro lo comprendan todos nuestros obreros y campesinos, tanto mayores serán las probabilidades de poder evitar la escisión, que sería funesta para la República Soviética.
p 23 de enero de 1923.
p Publicado el 25 de enero de 1923 en el núm. 16 de “Pravda”.
p Firmtido: N. Lemn.
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