DE LOS SINDICATOS,
EL MOMENTO ACTUAL
Y LOS ERRORES DE LOS CAMARADAS
TROTSKI Y BUJARIN^^172^^
Se han avivado la discusión en el partido y la lucha fracciona! precursoras del congreso, es decir, en vísperas y con motivo de las próximas elecciones de delegados al X Congreso del PCR. La primera intervención fracciona!, a saber, la intervención del camarada Trotski en nombre de "toda una serie de dirigentes responsables" con "un folleto-plataforma" (El papel y las tareas de los sindicatos, prólogo fechado el 25 de diciembre de 1920), ha sido seguida de una brusca intervención (el lector verá más adelante que la brusquedad está justificada) de la organización de Retrogrado del PCR (el Mensaje al partido, publicado el 6 de enero de 1921 en Petrográdskaya Pravda y luego, el 13 de enero de 1921, en el órgano central del partido, en Pravda, de Moscú). Después se ha manifestado contra la organización de Petrogrado el Comité de Moscú (en Pravda de la misma fecha). Con posterioridad ha aparecido, editada por el Buró del grupo comunista del Consejo Central de los Sindicatos de toda Rusia, el acta taquigráfica de la discusión del 30 de diciembre de 1920 en una grande e importantísima reunión del partido, a saber, de los militantes del PCR delegados al VIII Congreso de los Soviets. Dicha acta taquigráfica se titula Acerca del papel de los sindicatos en la producción (prólogo fechado el 6 de enero de 1921). Claro que eso dista mucho de ser todo el material de la polémica. Pero casi en todos los lugares se están celebrando ya reuniones de partido para examinar los problemas en discusión. El 30 de diciembre de 1920 hube de hablar en unas condiciones que "infringían el reglamento”, como dije entonces, es decir, en unas condiciones que me impidieron participar en los debates y escuchar a los oradores que me habían precedido en el uso de la palabra y a los que me sucedieron. Procuraré ahora restablecer el orden infringido y exponer mi opinión de manera más “ordenada”.
535EL PELIGRO DE LAS ACCIONES FRACCIÓNALES PARA EL PARTIDO
p .•Es el folleto del camarada Trotski El papel y las tareas de los sindicatos; una intervención fracciona!? ¿Hay en una intervención de esa índole, independientemente de su contenido, algo peligroso para el partido? Los más aficionados a silenciar esta cuestión (además del camarada Trotski, por supuesto) son los miembros del Comité de Moscú, que ven fraccionismo en los petrogradenses, y el camarada Bujarin, el cual, sin embargo, se consideró obligado a declarar en un discurso, el 30 de diciembre de 1920, en nombre de la "fracción de tope”^^174^^.
p “...cuando el tren tiene cierta indinadón al descarrilamiento, los topes no son ya una cosa tan mala" (pág. 45 del acta de la discusión del 30 de diciembre de 1920).
p Existe, pues, cierta inclinación al descarrilamiento. Y bien, ¿son concebibles miembros conscientes del partido que no sientan preocupación por saber dónde precisamente, en qué precisamente y cómo precisamente ha comenzado esa inclinación?
p El folleto de Trotski empieza con la declaración de que "es fruto de un trabajo colectivo”; de que en su redacción ha participado "toda una serie de dirigentes responsables, sobre todo sindicales (miembros del Presidium del Consejo Central de los Sindicatos^de toda Rusia, del CC del Sindicato de Metalúrgicos, del Cectrán ^^175^^, y otros)”; de que es "un folleto-plataforma”. Y al final de la tesis N° 4 leemos que "el próximo congreso del partido tendrá que elegir (la cursiva es de Trotski) entre dos tendencias en el movimiento sindical".
p Si eso no es la formación de una fracción por un miembro del Comité Central, si eso no es "cierta inclinación al descarrilamiento”, que el camarada Bujarin o cualquiera de sus correligionarios prueben a explicar al partido: ¿¿qué otro sentido tienen las palabras "fracción" e "inclinación al descarrilamiento" del partido?? ¿¿Puede imaginarse una ceguera más monstruosa que esta ceguera de quienes desean "hacer de tope" y cierran los ojos unte semejan «e "inclinación al descarrilamiento"??
p Imaginaos: después de dos sesiones plenarias del CC (9 de noviembre y 7 de diciembre), dedicadas a discutir acaloradamente, con inaudita minuciosidad y durante largo tiempo el esbozo inicial de las tesis del camarada Trotski y toda la política del partido en los sindicatos que él propugna, un miembro de los /.9del CC se queda solo, forma un grupo fuera del CC y presenta "el trabajo" “colectivo” de ese grupo como una “plataforma”, ¡¡proponiendo al 536 congreso del partido que "elija entre dos tendencias"!! No hablo ya de que esta proclamación por el camarada Trotski precisamente de dos tendencias y sólo de dos tendencias el 25 de diciembre de 1920, a pesar de que Bujarin había hablado ya como “parachoquista” el 9 de noviembre, denuncia patentemente el verdadero papel del grupo de Bujarin como cómplice del fraccionismo peor y más nocivo. Esto de pasada. Pero yo pregunto a cualquier miembro del partido: ¿No asombra por su vertiginosidad semejante presión y embestida en lo que respecta a "la elección" entre dos tendencias en el movimiento sindical? ¿Es que no hay motivo para quedarse perplejo ante el hecho de que a los tres años de dictadura del proletariado pueda encontrarse en el partido un miembro, aunque sólo sea, capaz de “embestir” de esa manera, planteando la cuestión de las dos tendencias en el movimiento sindical?
p Pero hay más. Ved los ataques fracciónales con que está adornado ese folleto. En h primera tesis leemos una temible “amenaza” a "algunos dirigentes del movimiento sindical" que han sido arrojados "atrás, a las posiciones tradeunionistas, eliminadas con firmeza por el partido hace mucho" (por lo visto, sólo un miembro de los 19 del CC representa al partido). En la tesis 8 se censura enfáticamente "el conservadurismo sindical en la capa dirigente de funcionarios sindicales" (¡advertid que se trata de un afán verdaderamente burocrático de centrar la atención en "la capa dirigente"!). En la tesis 11 se hace al principio la... ¿cómo decirlo con mayor delicadeza?... "insinuación”, sorprendentemente circunspecta, demostrativa y eficiente, de que "la mayoría de los dirigentes sindicales" "reconocen de manera formal, es decir, de palabra”, los acuerdos del IX Congreso del PC de Rusia.
p ¡Esos son los jueces competentes que fallan que la mayoría (!!) de los dirigentes sindicales reconocen de palabra los acuerdos del partido!
p En la tesis 12 se dice:
p “...numerosos dirigentes sindicales se pronuncian de manera cada día más enérgica e intransigente contra las perspectivas de enlazamiento... Entie esos dirigentes sindicales encontramos a los camaradas Tomski y Lozovski. Es más. Al rechazar las nuevas tareas y los nuevos métodos, muchos dirigentes sindicales fomentan en sus medios un espíritu de estrechez corporativa, de antipatía a los nuevos funcionarios destinados a la esfera dada de la economía y, de este modo, mantienen de hecho las supervivencias gremiales entre los obreros organizados en sindicatos."
p Que el lector vuelva a leer atentamente estas consideraciones y medite bien sobre ellas. La riqueza de “perlas” es pasmosa. Primero, ¡valorad esta intervención desde el punto de vista de su fraccionismo! Figuraos lo que diría y cómo intervendría Trotski si Tomski 537 publicase una plataforma acusando a Trotski y a “numerosos” dirigentes militares de que fomentan el espíritu del burocratismo, apoyan las supervivencias del salvajismo, etc. ¿Cuál es "el papel" de Bujarin, Preobrazhenski, Serebriakov y otros, que no ven—no advierten, no advierten en absoluto—brusquedad y fraccionismo en eso, no ven cuánto más fracciona! es eso que la intervención de los petrogradenses?
p Segundo. Ahondad en este enfoque de la cuestión: muchos dirigentes sindicales "fomentan en sus medios un espíritu"... F.l enfoque es totalmente burocrático. Habéis de saber que todo consiste en el "espíritu" que fomentan "en sus medios" Tomski y Lozovski, y en modo alguno en el nivel de desarrollo ni en las condiciones de vida de las masas, de millones de seres.
p Tercero. El camarada Trotski ha expresado sin querer la esencia de toda la discusión, tan cuidadosamente eludida y velada tanto por él como por los “parachoquistas” Bujarin y Cía.
p ¿Es que la esencia de toda la discusión y el origen de la lucha consisten en que numerosos dirigentes sindicales rechazan las nuevas tareas y los nuevos métodos, fomentando en sus medios el espíritu de antipatía a los nuevos funcionarios?
p ¿O en que las masas de obreros organizados en sindicatos protestan con razón y expresan ineluctablemente su disposición a echar a los nuevos dirigentes que no quieren corregir los extremismos de burocratismo innecesarios y perniciosos?
p ¿Es que la esencia de la discusión consiste en que alguien no quiere comprender "las nuevas tareas y los nuevos métodos"?
p ¿O en que alguien encubre desafortunadamente la defensa de algunos extremismos de burocratismo, innecesarios y perniciosos, con palabras acerca de las nuevas tareas y los nuevos métodos?
Que el lector recuerde esta esencia de toda la discusión.
LA DEMOCRACIA FORMAL Y LA CONVENIENCIA REVOLUCIONARIA
p “La democracia obrera no conoce fetiches”, escribe el camarada Trotski en sus tesis, "fruto de un trabajo colectivo”. "Sólo conoce la conveniencia revolucionaria" (tesis 23).
p Con estas tesis del c amarada Trotski ha ocurrido algo desagradable. Todo lo que tienen de acertado, además de no ser nuevo, se vuelve contra Trotski. Y lo eme tienen de nuevo es completamente desacertado.
p He anotado los postulados acertados del camarada Trotski. Se vuelven contra él no sólo en la cuestión tratada en la tesis 23 (acerca de la Glavpolitput’"’), sino también en otras.
538p Desde el punto de vista de la democracia formal, Trotski tenia derecho a presentar una plataforma fracdonal incluso contra todo el Comité Central. Esto es indiscutible. Es indiscutible también que el Comité Central confirmó ese derecho formal con su acuerdo del 24 de diciembre de 1920 sobre la libertad de discusión. Bujarin-tope reconoce a Trotski ese derecho formal, pero no se lo reconoce a la organización de Petrogrado, probablemente porque Bujarin llegó a hablar el 30 de diciembre de 1920 hasta de "la consigna sagrada de la democracia obrera" (pág. 45 del acta taquigráfica)...
p Pero ¿y la conveniencia revolucionaria?
p ¿¿Habrá siquiera un hombre serio, no cegado por el fracciona! amor propio de la fracción del Cectrán o "de tope”, que en plena posesión de sus facultades mentales crea conveniente desde el punto de vista revolucionario semejante intervención acerca del movimiento sindical de un dirigente tan prestigioso como Trotski??
p ¿¿Se podrá negar que incluso si Trotski hubiese señalado "las nuevas tareas y los nuevos métodos" con un acierto tan grande como el desacierto con que las ha señalado de hecho (de lo cual hablaremos más adelante), que incluso sólo con semejante enfoque de la cuestión Trotski se habría causado daño a sí mismo y lo habría causado al partido, al movimiento sindical, a la educación de los millones de afiliados de los sindicatos y a la República??
Es probable que el bueno de liujarin y su grupo se llamen a sí mismos “topes” porque hayan decidido firmemente no pensar en los deberes que ese título impone.
EL PELIGRO POLÍTICO DE LAS ESCISIONES EN EL MOVIMIENTO SINDICAL
p Todo el mundo sabe que las grandes discrepancias surgen a veces de las divergencias más pequeñas, incluso insignificantes al principio. Todo el mundo sabe que una herida minúscula, o hasta un arañazo, que cada cual recibe por decenas a lo largo de su vida, puede transformarse en una enfermedad peligrosísima, e incluso absolutamente mortal, si la herida empieza a emponzoñarse, .vi comienza una infección de la sangre. Así ocurre en todos los conflictos, aun en los puramente personales. Así sucede también en política.
p Cualquier discrepancia, incluso la más insignificante, puede llegar a ser peligrosa desde el punto de vista político si surge la posibilidad de que se agrande hasta la escisión; hasta una escisión precisamente de tal índole que pueda hacer tambalearse y destruir todo el edificio político, que pueda conducir—expresándonos con la metáfora del camarada Bujarin—al descarrilamiento del tren.
539p Es claro que en un país que está viviendo la dictadura del proletariado, la escisión del proletariado o la escisión entre el partido proletario y la masa proletaria es ya no sólo peligrosa, sino peligrosísima, especialmente si el proletariado constituye en dicho país una pequeña minoría de la población. Y las escisiones en el movimiento sindical (que, como procuré remarcar con todas mis fuerzas en el discurso del 30 de diciembre de 1920, es un movimiento del proletariado organizado en sindicatos casi en su totalidad) implican escisiones precisamente en la masa del proletariado.
p Por eso, cuando "empezó el barullo" en la V Conferencia Sindical de toda Rusia del 2 al 6 de noviembre de 1920’" (y empezó precisamente en ella); cuando nada más terminar esta conferencia... no, me equivoco, durante esta conferencia, el camarada Tomski vino excitadísimo al Buró Político y, con el pleno apoyo del equilibradísimo camarada Rudzutak, comenzó a contar que el camarada Trotski había hablado en ella de “sacudir” los sindicatos y que él, Tomski, había polemizado contra esto; cuando ocurrió eso, decidí para mí, en el acto y de manera definitiva, que la esencia de la discusión estaba cabalmente en la política (es decir, en la política del partido respecto a los sindicatos) y que el camarada Trotski, con su política de “sacudimiento”, no llevaba ninguna razón en esta discusión con el camarada Tomski. Porque la política de “sacudimiento”, incluso si se justificara en parte con "las nuevas tareas y los nuevos métodos" (tesis 12 de Trotski), es completamente inadmisible en el momento actual y en la situación presente, pues implica un peligro de escisión.
p Al camarada Trotski le parece ahora que atribuirle la política de "sacudir desde arriba" "es la más pura caricatura" (L. Trotski. Respuesta a los cantaradas de Petrogrado, publicada en Pravda, núm. 9, del 15 de enero de 1921). Mas la palabreja “sacudimiento” se ha hecho verdaderamente proverbial, y no sólo en el sentido de que, al ser pronunciada por el camarada Trotski en la V Conferencia Sindical de toda Rusia, "ha volado" ya, por así decir, tanto en el partido como en los sindicatos. No. Por desgracia, sigue siendo acertada hasta ahora en un sentido mucho más profundo. A saber: esa sola palabra expresa, en la forma más breve, todo el espíritu, toda la tendencia del folleto-plataforma El papel y las tareas de los sindicatos. Todo este folleto-plataforma del camarada Trotski está impregnado, desde el principio hasta el fin, precisamente del espíritu de la política de "sacudir desde arriba”. Baste recordar la acusación hecha al camarada Tomski o a "numerosos dirigentes sindicales" de que ¡"fomentan en sus medios el espíritu de antipatía a los nuevos funcionarios"!
p Pero si en la V Conferencia Sindical de toda Rusia (2-6 cíe noviembre de 1920) sólo empezaba aún a crearse una atmósfera que 540 amena/aba con escisiones, a principios de diciembre de 1920 fue va un hecho la escisión del Cectrán.
p Este acontecimiento es fundamental, principal, cardinal para valorar la esencia política de nuestras discusiones; y en vano creen los camaradas Trotski y Bujarin que el silencio ayudará, por poco quesea, en este caso. En este caso, el silencio no hace de “tope”, sino que enardece, pues el problema no sólo está planteado a la orden del día por la vida, sino que lo ha subrayado el camarada Trotski en su folleto-plataforma. Porque precisamente este folleto plantea repetidas veces la cuestión en los pasajes que he citado, sobre todo en la tesis 12, de en qué consiste la esencia: ¿en que "numerosos dirigentes sindicales fomentan en sus medios el espíritu de antipatía a los nuevos funcionarios"?, ;o en que "la antipatía" de las masas es legítima en virtud de ciertos extremismos de burocratismo, innecesarios y perniciosos, por ejemplo, en el Cectrán?
p El camarada Zinóviev plantee) abiertamente esta cuestión, y con todo fundamento, en su primer discurso del 30 de diciembre de 1920 al decir que habían llevado a la escisión "los inmoderados adeptos del camarada Trotski”. ¿Quizá por eso censuró el camarada Bujarin el discurso del camarada Zinóviev, calificándolo de " charlatanería"? Pero cualquier miembro del partido que lea el acta taquigráfica de la discusión del 30 cíe diciembre de 1920 podrá convencerse ahora de lo injusto de ese reproche y verá que precisamente el camarada Zinóviev cita hechos exactos v se apoya en hechos exactos, mientras que precisamente en los discursos de Trotski y Bujarin predomina la “verbosidad” intelectual sin ningún hecho.
p Cuando el camarada Zinóviev dijo: "El Cectrán tiene los pies de barro, se ha dividido ya en tres partes”, el camarada Sosnovski le interrumpió, diciendo:
p “Y usted lo estimuló”. (Acta taquigráfica, pág. 15.)
p Esta acusación es seria. Si se demostrara, está claro que los culpables de estimular la escisión, aunque sólo sea de un sindicato, no podrían estar ni en el Comité Central, ni en el PCR ni en los sindicatos de nuestra república. Por fortuna, esa seria acusación ha sido hecha en forma no seria por un camarada que, lamentablemente, ha dado ya en más de una ocasión ejemplos de sus “aficiones” polémicas nada serias. El camarada Sosnovski, incluso en sus excelentes artículos, por ejemplo, sobre la propaganda en el terreno de la producción, ha sabido a veces poner "un poco de hiél”, que ha pesado mucho más que todos los lados positivos de la propia propaganda de la producción. Hay naturalezas tan felices (como la de Bujarin, por ejemplo) que, incluso en lo más encarnizado de la lucha, de lo que menos son capaces es de emponzoñar sus ataques; 541 hay otras naturalezas, no muy dichosas, que empon/oñan sus ataques con excesiva frecuencia. Al camarada Sosnovski le sería útil vigilarse en este sentido e incluso pedir a sus amigos que lo vigilen.
p Pero—podrá decirse—la acusación, a pesar de lodo, ha sido hecha. Aunque en forma poco seria, desacertada y evidentemente “frHccional”. Mas es preferible decir la verdad con desacierto que silenciarla si la cuestión es grave.
p La cuestión, indudablemente, es grave, pues en eso consiste, repito, más de lo que se piensa, la esencia de toda la discusión. Y disponemos, por fortuna, de datos suficientemente objetivos y suficientemente convincentes para responder a fondo a la cuestión que ha planteado el camarada Sosnovski.
p Primero. En la misma página del acta taquigráfica leemos la declaración del camarada Zinóviev, que no sólo respondió al camarada Sosnovski: "¡No es cierto!”, sino que citó datos fidedignos acerca de los hechos decisivos. El camarada Zinóviev dijo que el camarada Trotski trató de hacer (añadiré por mi parte: dejándose llevar, evidentemente, por la pasión fracciona!) una acusación distinta por completo de la que hizo el camarada Sosnovski, inculpando al camarada Zinóviev de que él, Zinóviev, contribuye» a la escisión o provocó la escisión con su discurso en la Conferencia de Septiembre del PCR"*. (Señalaré, entre paréntesis, que la acusación es inconsistente ya por el hecho de que el discurso de Zinóviev en septiembre había sido aprobado, en esencia, por el Comité Central y por el partido, y nadie ha protestado nunca formalmente contra él.)
p Y el camarada Zinóviev respondió que el camarada Rudzutak había demostrado en una reunión del CC, con las actas en la mano, que "este problema (el problema de algunos extremismos de burocratismo, innecesarios y nocivos, en el Cectrán) había sido examinado en Siberia, en el Volga, en el Norte y en el Sur mucho antes de que yo (o sea, Zinóviev) pronunciara discurso alguno y mucho antes de la conferencia del partido".
p Es ésta una declaración completamente clara, exacta y basada en hechos. La hizo el camarada Zinóviev en su primer discurso, pronunciado ante miles de miembros del PCR con cargos de la mayor responsabilidad, .sin que el camarada Trotski, que habló dos veces después de ese discurso de Zinóviev, ni el camarada Bujarin, que también habló después de ese discurso de Zinóviev, pudieran rebatir los hechos señalados por Zinóviev.
p Segundo. La resolución del Pleno del CC del PCR sobre el conflicto entre los comunistas del transporte marítimo y fluvial y el grupo corminista de la conferencia del Cectrán, aprobada el 7 de diciembre de 1920 y recogida en esa misma acta taquigráfica, es una refutación todavía más exacta y oficial de la acusación hecha por el camarada Sosnovski. 542 La parte cíe la resolución dedicada al Cectrán dice:
p “Con motivo del conflicto entre el Cectrán y los trabajadores del transporte marítimo y fluvial, el CC acuerda: 1) Crear en el Cectrán unificado la sección de trabajadores del transporte marítimo y fluvial. 2) Convocar en febrero un congreso de ferroviarios y trabajadores del transporte marítimo y fluvial, en el que se elegirá normalmente el nuevo Cectrán. 3) Hasta entonces, dejar que siga en funciones el viejo Cectrán. 4) Suprimir inmediatamente la Glavpolitvod^^179^^ y la Glavpolitput [542•* , transfiriendo todos sus efectivos y medios a la organización sindical sobre la base d democracia normal."
p El lector verá por esta resolución que, lejos de condenarse al Sindicato del Transporte Marítimo y Fluvial, se reconoce, por el contrario, que tiene razón en todo lo esencial. Sin embargo, no votó a favor de esa resolución ni uno de los miembros del CC (excepto Kámenev) que firmaron la plataforma común del 14 de enero de 1921 (Acerca del papel y las tareas de los sindicatos. Proyecto de resolución del X Congreso del PCR, presentado al CC por un grupo de miembros del mismo y de miembros de la comisión sindical. Lo firman: Lozovski, como miembro de la comisión sindical, pero no del CC; los demás firmantes son: Tomski, Kalinin, Rudzutak, Zinóviev, Stalin, Lenin, Kámenev, Petrovski y Artiom Serguéiev).
p Dicha resolución fue aprobada en contra de los mencionados miembros del CC, es decir, en contra de nuestro grupo. Porque nosotros hubiéramos votado en contra de que siguiera temporalmente en funciones el viejo Cectrán. Y la inevitabilidad de la victoria de nuestro grupo obligó a Trotski a votar en pro de la resolución de Bujarin, pues, de lo contrario, habría sido aprobada nuestra resolución. El camarada Rykov, que en noviembre estaba al lado de Trotski, participó en diciembre en la labor de la comisión sindical para ventilar el conflicto entre el Sindicato del Transporte Marítimo y Fluvial y el Cectrán y se convenció de que tenía razón el primero.
p Resultado: la mayoría de diciembre (7 de diciembre) del CC estuvo compuesta por los camaradas Trotski, Bujarin, Preobrazhenski, Serebriakov, etc., es decir, por miembros del CC que no despertarán en nadie sospechas de parcialidad contra el Cectrán. Y esta mayoría, por la esencia de su resolución, no censuró al Sindicato del Transporte Marítimo y Fluvial, sino al Cectrán, negándose sólo a sustituirlo inmediatamente. Por tanto, queda demostrada la insolvencia de la acusación de Sosnovski.
p Para no dejar nada sin aclarar habremos de tratar un punto más. ¿En qué consistían, pues, "algunos extremismos de burocratismo, innecesarios y nocivos”, a los que he aludido varias veces? ¿No habría y no habrá falta de fundamento o exageración en esta acusación?
543p De nuevo dio la respuesta el camarada Zinóviev en su primer discurso del 30 de diciembre de 1920, y una respuesta que no deja nada que desear en cuanto a exactitud. El camarada Zinóviev leyó un extracto de la orden impresa del camarada Zof para el transporte marítimo y fluvial (del 3 de mayo de 1920), en la que se declara: "desaparece la proliferación de los comités”. El camarada Zinóviev calificó acertadamente eso de error cardinal. Eso sí que es un modelo de extremismo, innecesario y nocivo, de burocratismo y " designacionismo”. El camarada Zinóviev hizo en el acto la salvedad de que entre los designados hay "camaradas mucho menos probados y con mucha menos experiencia" que el camarada Zof. En el CC he oído decir que Zof es un valiosísimo funcionario, y mis observaciones en el Consejo de Defensa confirman plenamente esta opinión. Nadie piensa ni minar la autoridad de semejantes camaradas ni convertirlos en "chivos expiatorios" (como sospechó el camarada Trotski en su informe, pág. 25, sin tener para ello ni asomo de fundamento). La autoridad de los “designados” no la minan quienes corrigen los errores que ellos cometen, sino quienes quisieran defenderlos incluso cuando incurren en errores.
Vemos, pues, que el peligro de escisiones en el movimiento sindical no es imaginario, sino real. Vemos también del modo más palmario en qué consistió precisamente la esencia, no exagerada, de las discrepancias: en la lucha por que algunos extremismos de burocratismo, innecesarios y nocivos, y de “designacionismo” no sean defendidos ni justificados, sino corregidos. Sólo eso.
ACERCA DE LAS DISCREPANCIAS DE PRINCIPIOS
p Pero si existen discrepancias cardinales y profundas de principios —podrán decirnos—, ¿es que no justifican incluso las intervenciones más bruscas y fracciónales? Si hay que decir algo nuevo e incomprensible, ¿no justifica eso, a veces, hasta la escisión?
p La justifica, naturalmente, si las discrepancias son, en efecto, profundas en extremo y si la dirección equivocada de la política del partido o de la clase obrera no se puede corregir de otra manera.
p Mas el quid está, precisamente, en que tales discrepancias no existen. El camarada Trotski se esforzó por señalarlas, pero no pudo. Y si antes de aparecer su folleto (25 de diciembre) se podía—y se debía—hablar convencional y conciliadoramente “(no se puede enfocar así la cuestión, incluso en el caso de que haya tareas nuevas incomprendiclas, de que haya discrepancias”), después de haber aparecido ha habido que decir: en lo que tiene de nuevo, el camarada Trotski no lleva razón en esencia.
544p Esto puede verse con la mayor claridad al comparar las tesis del camarada Trotski con las de Rudzutak, aprobadas por la V Conferencia Sindical de toda Rusia (2-6 de noviembre). Las cité en mi discurso del 30 de diciembre y en Pravda del 21 de enero. Estas tesis son más acertadas y completas que las de Trotski. Lo que diferencia las tesis de Trotski de las de Rudzutak es erróneo en Trotski.
p Analicemos, para empezar, la decantada "democracia en la producción”, que el camarada Bujarin se apresuró a incluir en la resolución del CC del 7 de diciembre. Está claro que sería ridículo tomarla con este término torpe y artificial (“fiorituras”), propio de intelectuales, si se hubiera empleado en un discurso o en un artículo. ¡Pero es que Trotski y Bujarin se han colocado ellos mismos en la ridicula posición de insistir en las tesis precisamente en este término, que diferencia sus “plataformas” de las tesis de Rudzutak aprobadas por los sindicatos!
p Ese término es desacertado desde el punto de vista teórico. Toda democracia, como toda superestructura política en general (ineluctable mientras no se culmine la supresión de las clases, mientras no se cree la sociedad sin clases), sirve, en última instancia, a la producción y está determinada, en última instancia, por las relaciones de producción de la sociedad dada. Por eso, separar "la democracia en la producción" de cualquiera otra democracia no dice nada. Es un embrollo y una vacuidad. Eso, primero.
p Segundo. Ved cómo explica el propio Bujarin ese término en la resolución, escrita por él, de la sesión plenaria del CC del 7 de diciembre. "Por eso—escribió Bujarin allí—, los métodos de la democracia obrera deben ser los métodos de la democracia en la producción. Esto significa"... (¡Fijaos en "esto significa"! Bujarin empieza su alocución a las masas con un término tan enrevesado que hace falta explicarlo especialmente; a mi juicio, desde el punto de vista de la democracia, eso no es democrático; hay que escribir para las masas sin emplear términos nuevos que requieran tina explicación especial; desde el punto de vista de "la producción”, eso es perjudicial, pues obliga a perder tiempo en vano para explicar un término innecesario); "esto significa que todas las elecciones, la presentación de candidatos, el apoyo a éstos, etc., deben efectuarse desde el punto de vista no sólo de la firmeza política, sino también de las aptitudes administrativas, de la antigüedad en la administración, de las dotes de organizador y de la preocupación, comprobada en la práctica, por los intereses materiales y espirituales de las masas trabajadoras."
545p Este razonamiento es evidentemente forzado y erróneo. Democracia no significa sólo "elecciones, presentación de candidatos, apoyo a éstos, etc.” Eso, por un lado. Y, por otro, no todas las elecciones deben efectuarse desde el punto de vista de la firmeza política y cíe las aptitudes administrativas. Es preciso también, a despecho de Trotski, tener en una organización de millones cierto porcentaje de intercesores, burócratas (durante muchos años no podremos pasarnos sin buenos burócratas). Pero no hablamos de democracia “intercesora” o "burocrática".
p Tercero. Es erróneo mirar únicamente a los elegidos, a los organizadores, administradores, etc., pues, a pesar de todo, son una minoría de hombres destacados. Hay que mirar a los hombres sencillos, a la masa. En las tesis de Rudzutak eso está expresado no sólo con mayor sencillez y claridad, sino también más acertadamente desde el punto de vista teórico (tesis 6):
p “...es preciso que cada trabajador comprenda la necesidad y la conveniencia de las tarcas que cumple en la producción; es preciso que cada productor no sólo participe en el cumplimiento de las tareas señaladas desde arriba, sino que tome parte conscientemente en la corrección de todas las deficiencias, técnicas y de organi/ación, en el ámbito de la producción."
p Cuarto. "La democracia en la producción" es un término que puede dar lugar a falsas interpretaciones. Puede ser entendido como negación de la dictadura y de la dirección unipersonal. Puede ser interpretado en el sentido de aplazar la democracia corriente o de eludirla. Ambas interpretaciones son perjudiciales, y para no incurrir en ellas será inevitable hacer largos comentarios especiales.
p La sencilla exposición de las mismas ideas en las tesis de Rudzutak es más acertada y esquiva todos esos inconvenientes. Y Trotski, en su artículo La democracia en la producción, publicado en Pravda el 11 de enero, lejos de refutar la existencia de esos desaciertos e inconvenientes (elude toda esta cuestión, no compara sus tesis con las de Rudzutak), por el contrario, confirma de manera indirecta la inconveniencia y el desacierto de su término precisamente al establecer un paralelo entre él y "la democracia militar”. Por fortuna, jamás hemos entablado, que yo recuerde, discusiones fracciónales a causa de este término.
Más desafortunado aún es el término de Trotski "atmósfera de producción”. Zinóviev se rió de él con razón. Trotski se enfadó mucho y objetó: "En nuestro país ha habido atmósfera militar... Ahora debe crearse en la masa obrera, en sus entrañas, y no sólo en la superficie, una atmósfera de prociucción, es decir, la misma tensión, el mismo interés práctico y la misma atención por la 546 producción que los que existieron por el frente...” De eso precisamente se trata, de que hay que hablar "a la masa obrera, a sus entrañas" como se habla en las tesis de Rudzutak, y no empleando palabras como "atmósfera de producción”, que suscitarán perplejidad o una sonrisa. En el fondo, al emplear las palabras "atmósfera de producción”, el camarada Trotski expresa la misma idea que el concepto de propaganda en el terreno de la producción. Pero precisamente para la masa obrera, para sus entrañas, hay que hacer esta propaganda de modo que se eviten semejantes expresiones. Esta expresión es un modelo de cómo no se debe hacer la propaganda de la producción entre las masas.
POLÍTICA Y ECONOMÍA. DIALÉCTICA Y ECLECTICISMO
p Es extraño que tengamos que plantear de nuevo esta cuestión tan elemental, tan rudimentaria. Por desgracia, Trotski y Bujarin nos obligan a hacerlo. Ambos me acusan de que "la sustituyo" con otra o la enfoco "políticamente”, mientras que ellos la enfocan "económicamente”. Bujarin incluso ha introducido eso en sus tesis y ha intentado "elevarse por encima" de ambos disputantes, como diciendo: yo junto lo uno y lo otro.
p La inexactitud teórica es flagrante. La política es la expresión concentrada de la economía, repetí en mi discurso, pues había oído ya antes este reproche, absurdo y absolutamente inadmisible en labios de un marxista, por mi enfoque "político”. La política no puede dejar de tener supremacía sobre la economía. Pensar de otro modo significa olvidar el abecé del marxismo.
p ¿Quizá sea errónea mi valoración política? Decidlo y demostradlo. Pero decir (o admitir incluso indirectamente la idea) que el enfoque político es equivalente al enfoque "económico”, que se puede tomar "lo uno y lo otro”, significa olvidar el abecé del marxismo.
p Digámoslo con otras palabras. El enfoque político significa: si se adopta una actitud equivocada ante los sindicatos, eso hundirá el Poder soviético, la dictadura del proletariado. (La disidencia entre el partido y los sindicatos, en el caso de que el partido no tuviese razón, daría sin duda al traste con el Poder soviético en un país campesino como Rusia.) Se puede (y se debe) comprobar a fondo este razonamiento, es decir, analizar, calar hondo y decidir si semejante enfoque es justo o injusto. En cambio, decir: “aprecio” su enfoque político, “pero” es sólo político, y lo que necesitamos es un enfoque "también económico”, equivale a decir: “aprecio” su 547 razonamiento de que, al dar tal paso, se romperá usted la crisma, pero sopese asimismo la circunstancia de que es mejor estar ahito y vestido que hambriento y desnudo.
p Bujarin ha caído teóricamente en el eclecticismo al predicar la unión del enfoque político y del económico.
p Trotski y Bujarin presentan las cosas como si ellos se preocuparan del aumento de la producción y nosotros sólo de la democracia formal. Eso es falso, pues la cuestión se plantea (y, a lo marxista, puede plantearse) únicamente así: sin un acertado enfoque político del problema, la clase dada no mantendrá su dominación y, por consiguiente, tampoco podrá cumplir su tarea en la producción.
p Más concretamente. Zinóviev dice: "Cometéis un error político al llevar a escisiones en los sindicatos. Del aumento de la producción hablé y escribí ya en enero de 1920 citando como ejemplo la edificación de una casa de baños.” Trotski le responde: "¡Valiente cosa (pág. 29), escribir un folleto con el ejemplo de la edificación de una casa de baños!; pero no dice "una palabra”, "ni una sola palabra" (pág. 22), de qué deben hacer los sindicatos."
p No es cierto. El ejemplo de la casa de baños vale, y perdonad por el juego de palabras, diez "atmósferas de producción" con varias "democracias en la producción" por añadidura. El ejemplo de la casa de baños dice con claridad y sencillez, precisamente para las masas, para "sus entrañas”, qué deben hacer los sindicatos, en tanto que "las atmósferas de producción" y "las democracias en la producción" son partículas de polvo que ciegan los ojos de las masas obreras y dificultan su comprensión de los problemas.
p El camarada Trotski me reprochó también que "Lenin no ha dicho ni una palabra" (pág. 66) del "papel que desempeñan y deben desempeñar las palancas denominadas aparato de los sindicatos".
p Perdón, camarada Trotski: al leer íntegramente las tesis de Rudzutak y adherirme a ellas, hablé de eso más y de manera más completa, acertada, sencilla y clara que todas las tesis de usted y que todo su informe o coinforme y su discurso de resumen. Porque, repito, los premios en especie y los tribunales disciplinarios de honor tienen cien veces más importancia para dominar la economía, para dirigir la industria y elevar el papel de los sindicatos en la producción que las palabras, totalmente abstractas (y, por ello, hueras), sobre "la democracia en la producción”, "el enlazamiento”, etc.
p Con el pretexto de presentar el punto de vista "de la producción" (Trotski) o de superar la unilateralidad del enfoque político y unir este enfoque con el económico (Bujarin), se nos ha dado:
548p 1) el olvido del marxismo, expresado en la definición ecléctica, teóricamente falsa, de la relación de la política con la economía;
p 2) la defensa o el encubrimiento del error político expresado en la política de sacudir los sindicatos, error que impregna de cabo a rabo todo el folleto-plataforma de Trotski. Y este error, si no se reconoce y corrige, lleva a la caída de la dictadura del proletariado;
p 3) un paso atrás en la esfera de las cuestiones puramente de producción, económicas, de las cuestiones relativas a cómo aumentar la producción; precisamente un paso atrás respecto a las eficientes tesis de Rudzutak, que señalan tareas concretas, prácticas, vitales y actuales (impulsad la propaganda en el terreno de la producción, aprended a distribuir bien los premios en especie y a aplicar con mayor acierto la coerción en forma de tribunales disciplinarios de honor); un paso atrás hacia tesis generales, abstractas, "vacías”, falsas teóricamente y formuladas a lo intelectual, olvidando lo más eficaz y práctico.
p Tal es, en efecto, la relación existente entre Zinóviev y yo, por un lado, y Trotski y Bujarin, por otro, en cuanto a la cuestión cíe la política y la economía.
p Por eso no pude leer sin sonreír la objeción qtie me hizo el camarada Trotski el 30 de diciembre: "El camarada Lenin ha dicho en el VIII Congreso de los Soviets, en su discurso de resumen de la discusión sobre el informe acerca de nuestra situación, que necesitamos menos política y más economía, y en cuanto a los sindicatos ha planteado en primer plano el aspecto político de la cuestión" (pág. 65). Estas palabras le parecieron al camarada Trotski "extraordinariamente certeras”. En realidad, expresan el más espantoso embrollo de conceptos, "una confusión ideológica" verdaderamente infinita. En efecto, yo siempre he expresado, expreso y expresaré el deseo de que nos dediquemos menos a la política y más a la economía. Pero no es difícil comprender que para cumplir estos deseos es preciso que no haya peligros políticos ni errores políticos. Los errores políticos que ha cometido el camarada Trotski, y que ha profundizado y acrecentado el camarada Bujarin, distraen a nuestro partido de las tareas económicas, de la labor "de producción”; nos obligan, lamentablemente, a perder tiempo en corregir esos errores, en discutir con la desviación sindicalista (que conduce a la caída de la dictadura del proletariado); a discutir contra el enfoque equivocado del movimiento sindical (que lleva a la caída del Poder soviético), a discutir en torno a “tesis” generales, en vez de entablar una discusión eficiente, práctica, "económica" acerca de quién ha dado mejor y con mayor acierto los premios en especie, ha organizado los 549 tribunales y ha llevado a cabo el enlazamiento sobre la base da las tesis de Rudzutak aprobadas del 2 al 6 de noviembre por la V Conferencia Sindical de toda Rusia: los molineros de Sarátov, o los mineros de la cuenca del Donéis, o los metalúrgicos de Petrogrado, etc.
p Tomad la utilidad de "la amplia discusión”. En este terreno veremos también que los errores políticos distraen de las tareas económicas. Yo estaba en contra de la llamada “amplia” discusión y consideraba y considero un error, un error político, del camarada Trotski su sabotaje de la comisión sindical, en la que se debería haber sostenido una discusión eficaz. Considero un error político del grupo de tope encabezado por Bujarin el que no haya comprendido las tareas del tope (también aquí han sustituido la dialéctica con el eclecticismo); precisamente desde el punto de vista de “tope” debían haberse pronunciado con energía frenética contra la discusión amplia, y en pro de llevar la discusión a la comisión sindical. Ved lo que ha resultado.
p El 30 de diciembre, el camarada Bujarin llegó a decir: "Hemos proclamado la nueva consigna sagrada de la democracia obrera, que consiste en que todos los problemas no deben ser discutidos en organismos colegiados estrechos, en pequeñas reuniones, en cualquier corporación propia, sino llevados todos a reuniones amplias. Y yo afirmo que, al traer el problema del papel de los sindicatos a una reunión tan concurrida corno la de hoy, no damos un paso atrás, sino adelante" (pág. 45). ¡Y este hombre acusó a Zinóviev de charlatanería y de exageración de la democracia! ¡Eso sí que es verdadera charlatanería y "metedura de pata”, incomprensión total de que la democracia formal debe estar subordinada a la conveniencia revolucionaria!
p Trotski no plantea la cuestión nada mejor. Acusa: "Lenin quiere suprimir, frustrar a toda costa la discusión sobre la esencia del problema" (pág. 65). Manifiesta: "He dicho claramente en el CC por qué me negué a formar parte de la comisión: mientras no se me permita, igual que a los demás camaradas, plantear estas cuestiones en todo su volumen en la prensa del partido, mientras no se haga eso, no espero utilidad alguna del examen furtivo de estas cuestiones y, por consiguiente, de la labor en la comisión" (pág. 69).
p ¿Resultado? No ha transcurrido todavía un mes desde que Trotski empezara el 25 de diciembre "la amplia discusión" y apenas se encontrará uno de cada cien funcionarios responsables del partido que no esté harto de esta discusión y no reconozca su inutilidad (si no algo peor). Porque Trotski ha quitado tiempo al partido con una discusión sobre palabras, sobre unas tesis malas, y 550 ha tildado de examen “furtivo” precisamente el examen práctico, económico, en la comisión, la cual se habría señalado la tarea de estudiar y comprobar la experiencia práctica para, aprendiendo de esta experiencia, avanzar en la verdadera labor de "producción”, y no retroceder de la obra viva al escolasticismo muerto de todas esas "atmósferas de producción".
p Tomad el decantado “enlazamiento”. El 30 de diciembre aconsejé que no se hablara de él, pues no hemos estudiado nuestra propia experiencia práctica, y, sin esta condición, las discusiones acerca del enlazamiento degeneran inevitablemente en charlatanería, en vana desviación de las fuerzas del partido de la labor económica. Califiqué de proyectomanía burocrática las tesis de Trotski sobre este punto, que proponían incluir en los consejos económicos de una tercera parte a la mitad y de la mitad a dos terceras partes de representantes de los sindicatos.
p Bujarin se enfadó mucho conmigo por eso y, según veo en la página 49 del acta, intentó demostrarme prolija y detalladamente "que cuando los hombres se reúnen y hablan de algo, no se deben fingir sordomudos" (¡así está impreso textualmente en la página mencionada!). También se enfadó Trotski, quien exclamó:
p “Ruego a cada uno de vosotros que toméis nota de que el camarada Lenin ha calificado eso de burocratismo en tal fecha; pero yo me atrevo a predecir que, dentro de unos meses, eso será tomado en consideración y como guía, que en el Consejo Central de los Sindicatos de toda Rusia, en el Consejo Superior de Economía Nacional, en el CC de los metalúrgicos y en la sección del metal, etc., habrá de una tercera parte a la mitad de miembros comunes...” (pág. 68)
p Después de leer eso, pedí al camarada Miliutin (vicepresidente del Consejo Superior de Economía Nacional) que me enviase los informes impresos acerca del enlazamiento. Pensé: empezaré a estudiar, aunque sea poco a poco, nuestra experiencia práctica, pues resulta insoportablemente aburrido dedicarse a "la parlería general del partido" (expresión de Bujarin, pág. 47, que se hará probablemente no menos proverbial que el famoso " sacudimiento”) sin más ni más, sin materiales, sin hechos, inventando discrepancias, definiciones y "democracias en la producción".
El camarada Miliutin me envió varios libros, entre ellos el Informe del Consejo Superior de Economía Nacional al VIH Congreso de los Soviets de toda Rusia (Moscú, 1920, el prólogo está fechado el 19 de diciembre de 1920). En la página 14 de este libro se inserta un cuadro demostrativo del grado de participación de los obreros en los organismos administrativos. Reproduzco este cuadro (abarca sólo una parte de los Consejos Económicos provinciales y de las empresas):
551 Organismos administrativos:Número lolal
( >br<ros
%. 7:
Kspci’ialistas
*«
Empicados V ulros
**
Presidium del CSEN v de
los Consejos Económicos
provinciales . 187 107 57,2 22 11,8 58 31,0
Organismos colegiados de las direccio-
nes generales, secciones,
centros y co-
mités principales ...... 140 72 51,4 31 22,2 37 26,4 Direcciones fa-
briles colegiadas y unipersonales .........
1.143 726 63,5 398 34,8 19 1,7 Total .......... 1.470 905 61,6 451 30,7 114 7,7
p Así pues, la participación de los obreros representa ya, por término medio, el 61,6%, es decir, ¡más cerca de las dos terceras partes que de la mitad! Queda ya demostrado el carácter de proyectomanía burocrática de lo que ha escrito el camarada Trotski en sus tesis acerca de esta cuestión. Hablar, discutir y escribir plataformas "de un tercio a la mitad" o "de la mitad a las dos terceras partes" es la más huera "parlería general del partido”, es distraer fuerzas, medios, atención y tiempo de la labor de producción, es pura politiquería sin contenido serio. Pero en la comisión, en la que se habrían hallado personas con experiencia, en la que no se habría accedido a escribir tesis sin estudiar los hechos, hubiera sido posible comprobar provechosamente la experiencia. Por ejemplo, haciendo una encuesta entre varias decenas (de entre miles de "miembros comunes”), confrontando sus impresiones y deducciones con los datos estadísticos objetivos y tratando de lograr indicaciones eficientes y prácticas para el futuro: si es preciso, con tales resultados de la experiencia, seguir avanzando sin demora en la misma dirección o cambiar algo, y cómo precisamente, la dirección, los métodos, el enfoque; o si, en interés de la causa, hay que detenerse, comprobar una y otra vez la experiencia, quizá rehacer algo, etc., etc.
p Un verdadero “administrador”, camaradas (¡permitidme a mí también que me dedique un poco a "la propaganda en el terreno 552 de la producción"!), sabe que los capitalistas y los organizadores de los trusts, incluso en los países más adelantados, se dedicaron durante muchos años, a veces durante diez y más años, a estudiar y comprobar su experiencia práctica (y la ajena), enmendando, rehaciendo lo empezado, volviendo atrás y corrigiendo multitud de veces para lograr un sistema de dirección plenamente adecuado a la obra emprendida, la debida selección de administradores superiores y subalternos, etc. Así ha ocurrido bajo el capitalismo, que en todo el mundo civilizado se ha apoyado para su labor administrativa en la experiencia y las costumbres de siglos. Y nosotros estamos construyendo sobre un terreno nuevo, que requiere el trabajo de reeducación más prolongado, tenaz y paciente para transformar las costumbres que nos ha dejado en herencia el capitalismo y que sólo pueden transformarse muy paulatinamente. Abordar esta cuestión como lo hace Trotski es equivocado de raíz. En el discurso del 30 de diciembre exclamó: "/Tienen, acaso, nuestros obreros y los funcionarios del partido y de los sindicatos instrucción en el terreno de la producción? ¿Sí o no? Yo respondo que no" (pág. 29). Enfocar así semejante cuestión es ridículo. Es lo mismo que preguntar: ¿Hay en esta unidad militar suficiente cantidad de botas de fieltro? ¿Sí o no?
Dentro de diez años también tendremos que decir, sin duda alguna, que no todos los funcionarios del partido y de los sindicatos poseen suficiente instrucción en el terreno de la producción. De la misma manera que dentro de diez años tampoco poseerán suficiente preparación militar todos los funcionarios del partido, de los sindicatos y del departamento militar. Pero en nuestro país se ha dado comienzo a la instrucción en el terreno de la producción con el hecho de que casi mil obreros, miembros y delegados de los sindicatos, participan en la dirección y dirigen empresas, comités principales y otros organismos administrativos superiores. El principio fundamental de "la instrucción en el terreno de la producción”, de la instrucción de nosotros mismos, antiguos luchadores clandestinos y periodistas profesionales, consiste en que nosotros mismos estudiemos y enseñemos a otros a estudiar con la mayor atención y detalle nuestra propia experiencia práctica, de acuerdo con la regla que dice: "mide siete veces antes de cortar”. La regla fundamental, cardinal e indefectible de "la instrucción en el terreno de la producción" estriba en comprobar con insistencia, lentitud, prudencia, eficiencia y sentido práctico cuanto han hecho esos mil obreros; en corregir aún con mayor prudencia y sentido práctico su labor y avanzar sólo cuando esté plenamente demostrada la utilidad del método dado, del sistema de dirección dado, de la 553 proporción dada, de la selección de personal dada, etc. Y es precisamente esa regla la que infringe el camarada Trotski con todas sus tesis, con todo su enfoque del problema. Precisamente todas las tesis, todo el folleto-plataforma del camarada Trotski son de tal naturale/a que, con sus errores, han desviado la atención y las fuerzas del partido del trabajo útil "de producción" hacia controversias vacías, sin contenido.
DIALÉCTICA Y ECLECTICISMO. “ESCUELA” Y “APARATO”
p Entre las numerosas cualidades valiosísimas del camarada Bujarin figura su capacidad para la teoría y su interés por tratar de descubrir las raíces teóricas de todo problema. Es una cualidad muy valiosa, pues es imposible explicarse por completo ningún error, incluidos los errores políticos, sin descubrir sus raíces teóricas en quien los comete, partiendo de premisas concretas y admitidas, de una manera consciente.
p De conformidad con este afán suyo de profundizar teóricamente en los problemas, el camarada Bujarin, a partir de la discusión del 30 de diciembre, si no antes, lleva la controversia precisamente a ese terreno. El 30 de diciembre dijo:
p “Considero absolutamente necesario—en eso consiste la esencia teórica de lo que se denomina aquí "tracción de tope" o su ideología—. y me parece indiscutible por completo, que no se puede dar de lado ni este aspecto político ni este aspecto económico...” (pág. 47)
p La esencia teórica del error en que incurre en este caso el camarada Bujarin consiste en que sustituye la relación dialéctica entre la política y la economía (que nos enseña el marxismo) con el eclecticismo. "Lo uno y lo otro”, "de un lado, de otro lado": tal es la posición teórica de Bujarin. Y eso es eclecticismo. La dialéctica exige que las correlaciones sean tenidas en cuenta en todos los aspectos en su desarrollo concreto, y no que se arranque un trocho de un sitio y un trocho de otro. Lo he mostrado ya con el ejemplo de la política y la economía.
p En el ejemplo del “tope” eso es también indudable. El tope es útil y necesario si el tren del partido va cuesta abajo hacia el descarrilamiento. Eso es indiscutible. Bujarin ha planteado la tarea del “tope” de una manera ecléctica, tomando un tro/o de /inóviev y otro trozo de Trotski. Como partidario del “tope”, Bujarin debería haber determinado por sí solo dónde, cuándo y en qué se equivocaba el uno o el otro, los unos o los otros, si el error era 554 teórico, o de falta de tacto político, o de fraccionismo en una intervención, o de exageración, etc., y lanzarse con todas sus fuerzas contra cada error de ese género. Bujarin no ha comprendido esta tarea suya de “tope”. El siguiente hecho es una prueba evidente de ello.
p El grupo comunista del Buró de Petrogrado del Cectrán (Comité Central del Sindicato del Transporte Ferroviario, Marítimo y Fluvial)—organización que simpatiza con Trotski y declara francamente que, a su juicio, "las posiciones de los camaradas Trotski y Bujarin en la cuestión fundamental, en la del papel de los sindicatos en la producción, son variedades del mismo punto de vista"—ha editado en Petrogrado un folleto con el coinforme que el camarada Bujarin ha pronunciado allí el 3 de enero de 1921 (N. Bujarin. Acerca de las tareas de los sindicatos, Petrogrado, 1921). En este coinforme leemos:
p “Al principio, el camarada Trotski formuló que era necesario cambiar la composición de la dirección de los sindicatos, seleccionar a camaradas adecuados, etc., y antes aún sostuvo incluso el punto de vista de “sacudir” los sindicatos, al que ha renunciado ahora por lo que es completamente absurdo presentar el “sacudimiento” como un argumento contra el camarada Trotski" (pág. 5).
p No me detendré a analizar las numerosas inexactitudes fácticas que contiene esta exposición. (Trotski utilizó la palabreja “sacudir” en la V Conferencia Sindical de toda Rusia, celebrada del 2 al 6 de noviembre. Habló de "la selección de personal dirigente" en el § 5 de sus tesis, presentadas al CC el 8 de noviembre y publicadas, dicho sea de pasada, por un partidario de Trotski en forma de hoja suelta. Todo el folleto de Trotski El papel y las tareas de los sindicatos, del 25 de diciembre, está impregnado por completo de la misma mentalidad y del mismo espíritu que he señalado antes. No se sabe en absoluto dónde y en qué se ha expresado "la renuncia".) Mi tema es ahora otro. Si "el tope" es ecléctico, pasa por alto unos errores y menciona otros; silencia los errores cometidos el 30 de diciembre de 1920 en Moscú, ante miles de activistas del PCR llegados de toda Rusia, y habla de los errores cometidos en Petrogrado el 3 de enero de 1921. Si "el tope" es dialéctico, arremete con todas sus fuerzas contra cada error que observa en ambas partes o en todas las partes. Y eso es precisamente lo que no hace Bujarin. Ni siquiera intenta analizar el folleto de Trotski desde el punto de vista de la política de sacudimiento. Simplemente, no habla de ella. No es de extrañar que semejante cumplimiento de su papel de tope haga reír a todos.
p Prosigamos. En el mismo discurso de Bujarin en Petrogrado leemos en la página 7:
555p “El error del camarada Trotski consiste en que no defiende en grado suficiente el aspecto de escuela de comunismo."
p En la discusión del 30 de diciembre, Bujarin razonó así:
p “El camarada Zinóviev ha dicho que los sindicatos son escuela de comunismo, y Trotski ha afirmado que son un aparato técnico-administrativo de dirección de la producción. No veo bases lógicas de ningún género que demuestren que no es justo ni lo primero ni lo segundo: son justos ambos enunciados y la unión de estos dos enunciados" (pág. 48).
p La misma idea encontramos en la 6a tesis de Bujarin y su “grupo” o "fracción": "... de un lado, son (los sindicatos) escuela de comunismo... de otro lado—por cierto, en grado creciente—, son parte integrante del aparato administrativo y del aparato del poder estatal en general...” (Pravda, 16 de enero)
p El error teórico fundamental del camarada Bujarin radica precisamente en que sustituye la dialéctica del marxismo con el eclecticismo (extendido de modo singular entre los autores de diversos sistemas filosóficos "de moda" y reaccionarios).
p El camarada Bujarin habla de bases "lógicas”. Todo su razonamiento pueba que—quizá inconscientemente—sustenta en este terreno el punto de vista de la lógica formal o escolástica, y no el de la lógica dialéctica o marxista. Para aclararlo empezaré con el simplísimo ejemplo que puso el propio camarada Bujarin. En la discusión del 30 de diciembre,dijo:
p “Camaradas: Las discusiones que sostenemos aquí producen en muchos de vosotros una impresión del siguiente carácter, aproximadamente: llegan dos individuos y se preguntan el uno al otro qué es el vaso que está encima de la tribuna. Uno dice: "Es un cilindro de cristal, y maldito sea quien afirme que eso no es así”. El segundo dice: "El vaso es un recipiente que sirve para beber, y maldito sea quien afirme que eso no es asi"" (pág. 46).
p Como ve el lector, Bujarin quiso con este ejemplo explicarme de manera popular el daño que causa la unilateralidad. Acepto la aclaración y, para demostrar con hechos mi gratitud, le respondo con una explicación popular de lo que es el eclecticismo, a diferencia de la dialéctica.
p El vaso es, indiscutiblemente, un cilindro de cristal y un recipiente que sirve para beber. Pero no sólo tiene estas dos propiedades, o cualidades, o aspectos, sino una cantidad infinita de otras propiedades, cualidades, aspectos y relaciones mutuas y “mediaciones” con todo el mundo restante. El vaso es un objeto pesado que puede emplearse como instrumento arrojadizo. Puede servir de pisapapeles o de alojamiento para una mariposa capturada; puede tener valor como objeto tallado o dibujado con 556 arte, independientemente por completo de que sirva para beber, de que esté hecho de cristal, de que su forma sea cilindrica o no lo sea del todo, y así por el estilo.
p Prosigamos. Si ahora necesito un vaso como recipiente que sirve para beber, no me importa en absoluto saber si su forma es totalmente cilindrica y si está hecho, en efecto, de cristal; pero, en cambio, me importa que el fondo no esté agrietado, que no corte los labios al utilizarlo, etc. Si no lo necesito para beber, sino para lo que sirve cualquier cilindro de cristal, entonces me sirve también un vaso con el fondo agrietado o incluso sin fondo, etc.
p La lógica formal a que se limitan en las escuelas (y deben limitarse—con modificaciones—en los grados inferiores de la escuela) toma las definiciones formales, guiándose por lo que es más habitual o por lo que salta a la vista más a menudo y se limita a eso. Si, al proceder así se toman dos o más definiciones distintas y se unen de manera completamente casual (cilindro de cristal y recipiente que sirve para beber), tendremos una definición ecléctica, que indica diversos aspectos del objeto y nada más.
p La lógica dialéctica exige que vayamos más lejos. Para conocer de verdad el objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y “mediaciones”. Jamás lo conseguiremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad nos prevendrá contra los errores y el anquilosamiento. Eso, en primer lugar. En segundo lugar, la lógica dialéctica requiere que el objeto sea tomado en su desarrollo, en su “automovimiento” (como dice Hegel a veces), en su cambio. Con relación al vaso, esto no se ve claro en el acto, pero el vaso tampoco es inmutable: cambia, en particular, su destino, su uso, su nexo con el mundo circundante. En tercer lugar, toda la práctica del género humano debe entrar en "la definición" completa del objeto como criterio de la verdad y como determinante práctico del vínculo del objeto con lo que necesita el hombre. En cuarto lugar, la lógica dialéctica enseña que "la verdad abstracta no existe, la verdad es siempre concreta”, como le gustaba decir, después de Hegel, al difunto Plejánov. (Entre paréntesis, creo oportuno señalar para los jóvenes miembros del partido que no se puede ser un comunista consciente, de verdad, sin estudiar—precisamente estudiar—todo lo que escribió Plejánov sobre filosofía, pues es lo mejor de toda la literatura internacional del marxismo [556•* .)
557p Con esto, como es natural, no he agotado el concepto de la lógica dialéctica. Mas, por ahora, basta con lo dicho. Podemos pasar del vaso a los sindicatos y la plataforma de Trotski.
p “De un lado, escuela; de otro, aparato”, dice y escribe Bujarin en sus tesis. El error de Trotski consiste en que "no defiende en grado suficiente el aspecto de escuela"... Zinóviev se queda corto en cuanto al “aspecto” de aparato.
p ¿Por qué este razonamiento de Bujarin es eclecticismo inerte y vacío? Porque Bujarin no hace el menor intento de analizar por sí mismo, desde su punto de vista, ni la historia íntegra de la presente discusión (el marxismo, o sea, la lógica dialéctica, lo exige absolutamente) ni todo el enfoque de la cuestión, todo su planteamiento—o, si queréis, toda la orientación del planteamiento—en el momento actual, en las actuales circunstancias concretas. ¡Bujarin no revela la menor intención de hacerlo! Lo aborda sin el menor estudio concreto, con puras abstracciones, y toma un trocito de Zinóviev y otro de Trotski. Y eso es precisamente eclecticismo.
p Pondré un ejemplo para que la explicación sea más clara. No conozco absolutamente nada de los insurgentes y los revolucionarios del Sur de China (excepto dos o tres artículos de Sun Yat-sen y algunos libros y artículos de periódicos que leí hace muchos años). Puesto que allí se producen insurrecciones, es probable que haya también discusiones entre el chino N° 1, el cual dice que la insurrección es producto de la lucha de clases más enconada que ha abarcado a toda la nación, y el chino M 2, el cual afirma que la insurrección es un arte. Sin saber nada más, puedo escribir tesis como las de Bujarin: "de un lado... de otro lado”. Uno no ha tenido en cuenta en grado suficiente "el aspecto" de arte; el otro, "el aspecto de enconamiento”, etc. Eso será eclecticismo inerte y vacío, pues no hay estudio concreto de la discusión dada, de la cuestión dada, de su enfoque dado, etc.
p Los sindicatos son, de un lado, escuela; de otro, aparato; del tercer lado, una organización de los trabajadores; del cuarto lado, una organización casi exclusivamente de obreros industriales; del quinto lado, una organización por industrias [557•* , etc., etc. En Bujarin no hay ni pizca de argumentación, ni pizca de análisis 558 propio, para demostrar por qué deben tomarse los dos primeros “lados” de la cuestión u objeto, y no el tercero, el cuarto, el quinto, etc. Por eso, las tesis del grupo de Bujarin son pura vacuidad ecléctica. Bujarin plantea mal, de una manera equivocada de raíz, eclécticamente, el problema de la correlación existente entre “escuela” y “aparato”.
p Para plantear justamente este problema es preciso pasar de las abstracciones hueras a la discusión concreta, es decir, a la discusión actual. Tomad esta discusión como queráis, como surgió en la V Conferencia Sindical de toda Rusia o como la planteó y orientó el propio Trotski en su folleto-plataforma el 25 de diciembre, y veréis que todo el enfoque de Trotski y toda su orientación son falsos. No ha comprendido que los sindicatos deben y pueden ser enfocados como escuela cuando se enuncia el tema del " tradeunionismo soviético”, y cuando se habla en general de propaganda en el terreno de la producción, y cuando se plantea como lo hace Trotski el problema del “enlazamiento”, de la participación de los sindicatos en la dirección de la producción. Y en este último problema, tal y como se plantea en todo el folleto-plataforma de Trotski, la falsedad reside en no comprender que los sindicatos son escuela de dirección técnico-administrativa de la producción. En esta discusión, en la forma en que Trostki ha planteado el problema, los sindicatos no son "de un lado, escuela; de otro, algo distinto”; de todos los lados, los sindicatos son escuela, escuela de unidad, escuela de solidaridad, escuela de defensa de sus intereses, escuela de administración, escuela de gobierno. En vez de comprender y corregir este error cardinal del camarada Trotski, el camarada Bujarin ha hecho una enmienda pequeña y ridicula: "de un lado, de otro lado".
p Abordemos de manera más concreta la cuestión. Veamos qué son los sindicatos actuales como “aparato” de dirección de la producción. Hemos visto que, según datos incompletos, alrededor de 900 obreros—miembros y delegados de los sindicatos—dirigen la producción. Decuplicad este número, centuplicadlo, si queréis; admitamos incluso, para haceros una concesión y explicaros vuestro error cardinal, un “avance” increíblemente rápido dentro de poco tiempo; aun así, resultará que los obreros que administran directamente representan una parte insignificante de la masa general de seis millones de afiliados a los sindicatos. Y eso muestra con mayor claridad aún que fijar toda la atención en "la capa dirigente”, como hace Trotski, hablar del papel de los sindicatos en la producción y de la dirección de la producción, sin tener en cuenta que el 98 %% aprenden (6.000.000-90.000 = 5.910.000 = 98’/2% de la suma) y deberán aprender durante largo 559 tiempo, significa cometer un error cardinal. Los sindicatos no son escuela y administración, sino escuela de administración.
p Al discutir con Zinóviev el 30 de diciembre y acusarle, de manera completamente infundada e injusta, de que niega "el designacionismo”, es decir, el derecho y la obligación del CC de designar, al camarada Trotski se le escapó sin querer una contraposición peculiar en extremo:
p “...Zinóviev—dijo—enfoca de una manera demasiado propagandística toda cuestión práctica y eficiente, olvidándose de que no se trata sólo de material para la agitación, sino fie una cuestión que debe ser resuelta por vía administrativa"
p Ahora explicaré con detalle cuál podría ser el enfoque administrativo de esta cuestión. Pero el error cardinal del camarada Trotski consiste precisamente en que ha enfocado las cuestiones (mejor dicho, se ha lanzado sobre ellas), planteadas por él mismo en su folleto-plataforma, como un administrador, en tanto que podía y debía haberlas abordado sólo como propagandista.
p En efecto. ¿Qué tiene de bueno Trotski? Es buena y útil, sin duda alguna, la propaganda en el terreno de la producción, no en sus tesis, sino en sus discursos (sobre todo cuando olvida su desafortunada polémica con el ala pretendidamente “conservadora” de los dirigentes sindicales). Con una labor “administrativa” práctica en la comisión sindical, con sus intervenciones orales y escritas como participante y funcionario de la Oficina de Propaganda de la Producción, el camarada Trotski reportaría indudablemente (e indudablemente reportará) no poco provecho a la causa. El error está en las “tesis-plataforma”. En ellas resalta, como hilo de engarce, el enfoque que un administrador hace de "la crisis" en la organización sindical, de "las dos tendencias" en los sindicatos, de la interpretación del Programa del PCR, del "tradeunionismo soviético”, de "la instrucción en el terreno de la producción" y del “enlazamiento”. Acabo de citar todos los temas principales de "la plataforma" de Trotski; y el enfoque acertado precisamente de estos temas en el momento actual, con el material de que dispone Trotski, sólo puede ser propagandístico.
p El Estado es la esfera de la coerción. Sería una locura renunciar a la coerción, sobre todo en la época de la dictadura del proletariado. La "administración" y el enfoque de administrador son, en este caso, imprescindibles. El partido es la vanguardia del proletariado, vanguardia que ejerce directamente el poder; el partido es el dirigente. El medio específico de influencia, el medio de depuración y temple de la vanguardia, es la expulsión del 560 partido, y no la coerción. Los sindicatos son una fuente de poder estatal, una escuela de comunismo, una escuela de administración. En este terreno, lo específico y principal no esja administración, niño "la ligazón" "entre la administración central" (y la local también, naturalmente) "del Estado, la economía nacional y las grandes masas trabajadoras" (como se dice en el programa de nuestro partido, § 5 de la parte económica, dedicada a los sindicatos).
p En todo el folleto-plataforma de Trotski sobresale el planteamiento equivocado de este problema, la incomprensión de esa correlación.
p Imaginaos que Trotski concibiese el decantado “enlazamiento” en conexión con los demás temas de su plataforma, enfocando toda la cuestión desde otro lado. Imaginaos que su folleto estuviese dedicado íntegramente a investigar con detalle, por ejemplo, noventa de novecientos casos de “enlazamiento”, de desempeño simultáneo de cargos de dirección de la industria en el Consejo Superior de Economía Nacional y de cargos electivos en representación de los sindicatos, casos de simultaneidad de cargos ocupados por afiliados a los sindicatos y funcionarios permanentes del movimiento sindical. Imaginaos que estos noventa casos fuesen analizados a la par con los datos de una investigación estadística selectiva, a la par con los informes y resúmenes de revisores e instructores de la Rabkrín 18<) y de los respectivos Comisariados del Pueblo; es decir, analizados según los datos de las instituciones administradoras, analizados desde el punto de vista de los resúmenes y resultados del trabajo, de los éxitos de la producción, etc. Semejante enfoque de la cuestión seria un enfoque administrativo acertado y justificaría plenamente la línea de “sacudir”, o sea, de fijar la atención en qué personas deben ser destituidas, trasladadas o designadas y en qué exigencias deben presentarse ahora mismo a "la capa dirigente”. Si Bujarin dijo en su discurso de Petrogrado del 3 de enero, editado por los “cectranistas”, que Trotski sustentaba antes el punto de vista de “sacudir” los sindicatos y ahora ha renunciado a él, incurre también en un eclecticismo risible en la práctica y absolutamente inadmisible en la teoría para un marxista. Bujarin toma la cuestión en abstracto, no sabiendo (o no queriendo) enfocarla de una manera concreta. Mientras nosotros, el CC del partido y todo el partido, administremos, es decir, gobernemos el Estado, jamás renunciaremos ni podremos renunciar a “sacudir”, o sea, a destituir, trasladar, designar, despedir, etc. Pero en el folleto-plataforma de Trotski no se toma ni mucho menos el material debido, no se plantea en modo alguno "una cuestión práctica y útil”. La cuestión que 561 discutieron Zinóviev y Trotski, que discutimos Bujarin y yo, que discute todo el partido, no es "una cuestión práctica y útil”, sino la cuestión de las "tendencias en el movimiento sindical" (final de la tesis 4 de Trotski).
p Es, en el fondo, una cuestión política. Corregir el error de Trotski con pequeñas enmiendas y adiciones eclécticas, como quiere Bujarin (henchido, por supuesto, de los más humanos sentimientos e intenciones), es, por la esencia misma del asunto —del “asunto” dado, concreto—, imposible.
p La solución en este caso sólo puede ser una v nada más que una.
p Resolver acertadamente la cuestión política de "las tendencias en el movimiento sindical”, de la correlación de las clases, de la correlación de la política y la economía, de los papeles específicos del Estado, del partido y de los sindicatos como “escuela” y aparato, etc. Eso, primero.
p Segundo. Sobre la base de una solución política acertada, llevar a cabo—mejor dicho, efectuar cada día—una propaganda prolongada, sistemática, tenaz, paciente, polifacética y reiterada en el terreno de la producción; efectuarla a escala de todo el Estado, en nombre y bajo la dirección de una entidad estatal.
p Tercero. No confundir "las cuestiones prácticas y útiles" con las polémicas en torno a las tendencias, las cuales (las polémicas) son patrimonio lógico de "la parlería general del partido" y de las discusiones amplias, sino plantearlas con sentido práctico, en comisiones prácticas, interrogando a testigos, estudiando informes, resúmenes y estadísticas; sobre la base de todo esto—sólo sobre la base de todo esto, sólo con tales condiciones—, “sacudir” únicamente por decisión del correspondiente organismo del Estado o del partido, o de ambos organismos.
Pero a Trotski y Bujarin les ha resultado una mezcolanza de errores políticos en el enfoque, de ruptura de la conexión transmisora y de las correas de transmisión en medio, así como de acometida o embestida infructuosa, marchando en vano y de vacío, contra "la administración”. La raíz "teórica" del error—puesto que Bujarin ha planteado con su “vaso” la cuestión de la raíz teórica—es clara. El error teórico—en este caso, gnoseológico—de Bujarin consiste en que ha suplantado la dialéctica con el eclecticismo. Al plantear el problema eclécticamente, Bujarin se ha embrollado por completo y ha llegado a caer en el sindicalismo. El error de Trotski está en la unilateralidad, el apasionamiento, la exageración y la tozudez. La plataforma de Trotski consiste en que el vaso es un recipiente que sirve para beber, pero ha resultado que el vaso en cuestión no tiene fondo.
562CONCLUSIÓN
p Sólo me queda referirme brevemente a algunos puntos, cuyo silenciamiento podría dar lugar a falsas interpretaciones.
p En la tesis 6 de su “plataforma”, el camarada Trotski ha reproducido el § 5 de la parte económica del Programa del PCR, que trata de los sindicatos. Dos páginas más adelante, en la tesis 8, el camarada Trotski declara:
p “...Al perder su vieja base de existencia, la lucha de clases económica, los sindicatos"...—(esto es falso, es una exageración precipitada: los sindicatos han perdido una base como la lucha de clases económica, pero están muy lejos aún de haber perdido y, por desgracia, no podrán perder todavía durante muchos años una base como "la lucha económica" no de clases, en el sentido de lucha contra las deformaciones burocráticas del mecanismo de los Soviets, en el sentido de defensa de los intereses materiales y espirituales de las masas trabajadoras por vías y con medios que no están al alcance de este aparato, etc.)...—"los sindicatos, en virtud de una serie de condiciones, no han tenido tiempo de agrupar en sus filas las fuerzas necesarias ni de elaborar los métodos indispensables para poder cumplir la nueva tarea que les ha planteado la revolución proletaria y que formula nuestro programa: organizar la producción" (la cursiva es de Trotski, pág. 9, tesis 8).
p Esta es otra exageración precipitada, que encierra el germen de un gran error. El programa no contiene esa fórmula ni señala a los sindicatos la tarea de "organizar la producción”. Sigamos paso a paso cada idea, cada postulado del programa de nuestro partido en el orden en que figuran en él:
p (1) "El aparato organizador" (no cualquiera) "de la industria socializada debe apoyarse en primer término" (y no exclusivamente) "en los sindicatos”. (2) "Los sindicatos deben desembarazarse cada día más de la estrechez gremial" (¿cómo desembarazarse?: bajo la dirección del partido y en el curso de la influencia educativa, y de cualquier otro género, del proletariado sobre la masa trabajadora no proletaria) "y transformarse en grandes agrupaciones de producción que abarquen a la mayoría y, paulatinamente, a todos los trabajadores de la rama correspondiente de la producción..."
p Esta es la primera parte del apartado que se dedica a los sindicatos en el programa del partido. Como veis, esta parte señala en el acto unas “condiciones” muy “rigurosas” y que requieren una labor muy prolongada en lo sucesivo. Y a continuación dice lo siguiente:
563p “...Siendo ya, de acuerdo con las leyes de la República Soviética y con la práctica establecida, participantes...” (la palabra, como veis, es muy prudente: sólo participantes) "...en todos los organismos locales y centrales de administración de la industria, los sindicatos deben llegar a concentrar de hecho en sus manos toda la dirección de la economía nacional como un todo único económico...” (advertid: deben llegar a concentrar de hecho la dirección, no de ramas de la industria ni de la industria en su totalidad, sino de la economía nacional y, además, como un todo único económico: esta condición, como condición económica, podrá considerarse cumplida de verdad no antes de que los pequeños productores, tanto en la industria como en la agricultura, representen menos de la mitad de la población y de la economía nacional) ..."Asegurando de este modo"... (precisamente "de este modo”, que hace realidad paulatinamente todas las condiciones antes mencionadas)... "la ligazón indestructible entre la administración central del Estado, la economía nacional y las grandes masas trabajadoras, los sindicatos deberán incorporar con la mayor amplitud a las últimas"... (es decir, a las masas, o sea, a la mayoría de la población)... "a la gestión económica directa. La participación de los sindicatos en la gestión económica y la incorporación por ellos de las grandes masas a esta gestión es, al mismo tiempo, el medio principal de lucha contra la burocratización del aparato económico del Poder soviético y permite establecer un control verdaderamente popular de los resultados de la producción."
p Así pues, en la última frase vemos de nuevo unas palabras muy prudentes: "participación en la gestión económica”; vemos de nuevo la indicación de incorporar a las grandes masas como medio principal (pero no único) de lucha contra el burocratismo; y, finalmente, una indicación prudentísima: “permite” establecer "un control popular”, es decir, obrero y campesino y no sólo proletario, ni mucho menos.
p Resumir todo eso como si el programa de nuestro partido “formulase” a los sindicatos la tarea de "organizar la producción" es, evidentemente, erróneo. Y si se insiste en este error y se le incluye en unas tesis-plataforma, lo único que puede resultar de ello es una desviación anticomunista, sindicalista.
p A propósito. El camarada Trotski dice en sus tesis que "durante el último período no nos hemos acercado al objetivo señalado en el programa, sino que nos hemos alejado de él" (pág. 7, tesis 6). Semejante afirmación carece de fundamento y, a mi juicio, es errónea. No se puede demostrar, como ha pretendido Trotski en las discusiones, diciendo que los sindicatos “mismos” 564 reconocen el hecho. Para el partido, esto no es la última instancia. Y, en general, se puede demostrar sólo estudiando objetivamente y con la mayor seriedad gran cantidad de hechos. Esto, en primer lugar. Y, en segundo lugar, aun en el caso de que se demostrara eso, seguiría en pie la cuestión: ¿por qué nos hemos alejado? ¿Porque "muchos dirigentes sindicales" "rechazan las nuevas tareas y métodos”, como piensa Trotski, o porque “nosotros” "no hemos tenido tiempo de agrupar en nuestras filas las fuerzas necesarias ni de elaborar los métodos indispensables para" cortar y corregir algunos extremismos de burocratismo, innecesarios y nocivos?
p Será oportuno, a este respecto, referirse al reproche que nos hizo el camarada Bujarin el 30 de diciembre (y que Trotski repitió ayer, 24 de enero, durante nuestra discusión en el grupo comunista del II Congreso de Mineros), a saber: el reproche de "haber renunciado a la línea que señaló el IX Congreso del partido" (pág. 46 del acta de la discusión del 30 de diciembre). Según él, Lenin propugnó en el IX Congreso la militarización del trabajo y se burló de las invocaciones a la democracia, y ahora "se retracta" de ello. En su discurso de resumen del 30 de diciembre, el camarada Trotski aderezó ese reproche, valga la expresión, con una pimienta especial: "Lenin tiene en cuenta el hecho de que en los sindicatos se está produciendo... un agrupamiento de camaradas con espíritu oposicionista" (pág. 65); Lenin enfoca "desde el punto de vista diplomático" (pág. 69); "zigzags dentro de los grupos del partido" (pág. 70), etc. Semejante exposición del asunto por el camarada Trotski es, naturalmente, muy halagüeña para él y peor que nada halagüeña para mí. Pero veamos los hechos.
p En la misma discusión del 30 de diciembre, Trotski y Krestinski establecieron el hecho de que "el camarada Preobrazhenski planteó ya en julio (de 1920) en el CC que debíamos pasar a raíles nuevos en lo que concierne a la vida interna de nuestras organizaciones obreras" (pág. 25). En agosto, el camarada Zinóviev escribió el proyecto de carta, y el CC aprobó la carta del CC acerca de la lucha contra el burocratismo y la ampliación de la democracia. En septiembre, la cuestión fue discutida en la conferencia del partido y el CC ratificó el acuerdo de ésta. En diciembre, la lucha contra el burocratismo se planteó en el VIII Congreso de los Soviets. Por consiguiente, todo el CC, todo el partido y toda la república obrera y campesina han reconocido la necesidad de poner sobre el tapete el problema del burocratismo y de la lucha contra él. ¿Dimana de ahí una "retractación" del IX Congreso del partido? No. En eso no hay retractación alguna. Los acuerdos sobre la militarización del trabajo, etc., son indiscutibles y 565 no tengo la menor necesidad de retractarme de mis burlas acerca de las invocaciones a la democracia por parte de quienes combatían esos acuerdos. De ahí se deduce únicamente que ampliaremos la democracia en las organizaciones obreras, sin hacer de ella, ni mucho menos, un fetiche; que dedicaremos suma atención a la lucha contra el burocratismo; que corregiremos con singular meticulosidad todo extremismo innecesario y nocivo de burocratismo, quienquiera que lo señale.
p Haré una observación más, la última, acerca de la pequeña cuestión del sistema de trabajo de choque y del igualitarismo. En la discusión del 30 de diciembre dije que la fórmula de la tesis 41 del camarada Trotski sobre este punto era falsa teóricamente, pues resultaba igualitarismo en el consumo y trabajo de choque en la producción. El sistema de trabajo de choque implica una preferencia, respondí yo, pero la preferencia sin consumo no es nada. El camarada Trotski me reprocha eso y me acusa de ser "extraordinariamente olvidadizo" y de “aterrorizar” (págs. 67 y 68), y me maravillo aún de que no me acuse de zigzags, de diplomacia, etc. El, Trotski, ha hecho “concesiones” a favor de mi línea igualitaria, y yo, en cambio, ataco a Trotski.
p En realidad, el lector que se interesa por los asuntos del partido dispone de documentos exactos de éste: la resolución de noviembre del Pleno del CC, punto 4, y las tesis-plataforma de Trotski, tesis 41. Por muy “olvidadizo” que yo sea y por muy buena memoria que tenga el camarada Trotski, es un hecho que la tesis 41 contiene un error teórico que no figura en la resolución del CC del 9 de noviembre. Esta resolución dice: "Al reconocer la necesidad de conservar el principio del trabajo de choque en la aplicación del plan económico, el CC, completamente solidario con la resolución de la última conferencia de toda Rusia (o sea, la de septiembre), considera necesario pasar paulatinamente, pero con firmeza, al igualitarismo en la situación de los distintos grupos de obreros y de los sindicatos respectivos, fortaleciendo sin cesar la organización de todos los sindicatos.” Está claro que eso va dirigido contra el Cectrán y que es imposible interpretar de otra manera el sentido exacto de dicha resolución. El sistema de trabajo de choque no se anula. Subsiste la preferencia concedida (en el cumplimiento del plan económico) a la empresa, el sindicato, el trust y el departamento de choque; pero, al mismo tiempo, "la línea igualitaria”, que no defendió "el camarada Lenin”, sino que aprobaron la conferencia del partido y el CC, ex decir, todo el partido, exige con claridad: pasar al igualitarismo de manera paulatina, pero con firmeza. Que el Cectrán no ha cumplido esta resolución de noviembre del CC se ve por el acuerdo de diciembre del CC 566 (adoptado a instancias de Trotski y Bujarin), en el que se recuerdan de nuevo "los principios de la democracia normal”. El error teórico de la tesis 41 consiste en que en ella se dice: en la esfera del consumo, igualitarismo; en la esfera de la producción, sistema de trabajo de choque. Esto es absurdo desde el punto de vista económico, pues implica un divorcio entre el consumo y la producción. Yo no dije ni pude decir nada semejante. Si una fábrica es innecesaria, debe cerrarse. Hay que cerrar todas las fábricas que no sean absolutamente necesarias. Y entre las absolutamente necesarias, hay que dar preferencia a las que sean de choque. Por ejemplo, hay que dar preferencia al transporte. Eso es indiscutible. Pero que esa preferencia no sea excesiva, y como el Cectrán la tuvo en exceso, la directriz del partido (y no de Lenin) es: pasar paulatinamente, pero con firmeza, al igualitarismo. Si después de la sesión plenaria de noviembre, que adoptó un acuerdo exacto y teóricamente acertado, Trotski publica un folleto fraccional acerca de "las dos tendencias" y en la tesis 41 propone su fórmula, que es errónea desde el punto de vista económico, que se culpe a sí mismo.
p Hoy, 25 de enero, se cumple justamente un mes de la intervención fraccional del camarada Trotski. Ahora se ve ya con extraordinaria claridad que el partido fue apartado con esa intervención—inconveniente por la forma y errónea por el contenido—de la labor eficiente práctica, económica, de producción; fue apartado para corregir errores políticos y teóricos. Pero no en vano dice un viejo refrán: "no hay mal que por bien no venga".
p Según rumores, se han dicho cosas monstruosas de las discrepancias en el seno del CC. Alrededor de la oposición se han cobijado (y se cobijan, sin duda alguna) mencheviques y eseristas, que hinchan los rumores, proponen fórmulas inauditamente ruines e inventan patrañas con el fin de, sin reparar en medios, denigrar, dar una interpretación abyecta, exacerbar los conflictos y echar a perder la labor del partido. Es el método político de la burguesía, incluidos los demócratas pequeñoburgueses, los mencheviques y eseristas, que se consumen de rabia furiosa contra los bolcheviques y no pueden dejar de consumirse por causas harto comprensibles. Todo miembro consciente del partido conoce este método político de la burguesía y sabe lo que vale.
p Las discrepancias en el seno del CC nos han obligado a recurrir al partido. La discusión ha mostrado con toda claridad la esencia y la medida de esas discrepancias. Se ha puesto fin a los rumores y a las calumnias. El partido aprende y se templa en la lucha contra la 567 nueva enfermedad (nueva en el sentido de que nos habíamos olvidado de ella después de la Revolución de Octubre), contra el fraccionismo. En el fondo, se trata de una vieja dolencia, cuyas recidivas serán, probablemente, inevitables durante varios años, pero cuya curación puede y debe ser ahora mucho más rápida y fácil.
p El partido aprende a no exagerar las discrepancias. Será oportuno repetir aquí las acertadas observaciones que hizo el camarada Trotski refiriéndose al camarada Tomski: "En la polémica más enconada con el camarada Tomski he dicho siempre que, para mí, está completamente claro que en los sindicatos sólo pueden ser dirigentes nuestros personas con la experiencia y el prestigio que posee el camarada Tomski. Eso lo dije en el grupo de la V Conferencia Sindical y lo he repetido hace unos días en el Teatro de Zimín. La lucha ideológica en el partido no significa repulsión recíproca, sino influencia mutua" (pág. 34 del acta de la discusión del 30 de diciembre). Por supuesto, el partido aplicará también al camarada Trotski este acertado razonamiento.
p Durante la discusión, la desviación sindicalista se ha manifestado, sobre todo, en el camarada Shliápnikov y en su grupo, la llamada "oposición obrera" ’^^81^^. Como se trata de una desviación evidente que se aleja del partido, del comunismo, habrá que tenerla en cuenta especialmente, habrá que hablar de ella especialmente, habrá que dedicar singular atención a propagar y explicar el carácter erróneo de esas concepciones y el peligro que representa ese error. El camarada Bujarin, que ha llegado al extremo de pronunciar la frase sindicalista de "candidaturas obligatorias" (de los sindicatos a los organismos administrativos), se defiende hoy en Pravda con muy poca fortuna y evidente desacierto. ¡Dice que habla del papel del partido en otros puntos! ¡No faltaría más! De lo contrario, eso sería abandonar el partido. De lo contrario, eso dejaría de ser sólo un error que requiere corrección y admite fácil corrección. Si se habla de "candidaturas obligatorias" y no se añade a renglón seguido que son obligatorias no para el partido, eso será una desviación sindicalista, eso será incompatible con el comunismo, será ¿rjcompatible con el Programa del PCR. Si se añade: "obligatorias no para el partido”, eso será engañar a las masas obreras sin partido con el fantasma de cierto aumento de sus derechos, mientras que, de hecho, no se operará el menor cambio en comparación con lo que tenemos hoy. Cuanto más defienda el camarada Bujarin su desviación del comunismo, desviación evidentemente errónea en teoría y engañosa en política, tanto más deplorables serán los frutos de su obstinación. Pero no se conseguirá defender lo indefendible. El partido no está en contra de toda ampliación de los derechos de 568 los obreros sin partido, pero basta con reflexionar un poco para comprender por qué camino se puede ir y qué camino no se puede seguir en ese caso.
p Durante la discusión en el grupo comunista del II Congreso de Mineros de toda Rusia ^^182^^, la plataforma de Shliápnikov fracasó, a pesar de haberla defendido el camarada Kiseliov, que goza de singular prestigio en este sindicato: nuestra plataforma reunió 137 votos; la de Shliápnikov, 62, y la de Trotski, 8. La desviación sindicalista debe ser curada y será curada.
p En un mes, tanto Petrogrado como Moscú y una serie de ciudades de provincias han probado ya que el partido ha respondido a la discusión y ha rechazado por inmensa mayoría la línea errónea del camarada Trotski. Si en "las altas esferas" y en "la periferia”, en los comités y en las instituciones, ha habido, sin duda, vacilaciones, la masa de miembros de base del partido, la masa obrera del partido, se ha pronunciado por mayoría, por una mayoría precisamente aplastante, contra esa línea errónea.
p El camarada Kámenev me ha comunicado que en la discusión sostenida el 23 de enero en el distrito de Zamoskvorechie, de la ciudad de Moscú, el camarada Trotski ha declarado que retira su plataforma y se une con el grupo de Bujarin sobre la base de una nueva plataforma. Lamento no haber oído, ni el 23 ni el 24 de enero, una sola palabra de eso al camarada Trotski, que ha hablado contra mí en el grupo comunista del Congreso de Mineros. Ignoro si han vuelto a cambiar los propósitos y las plataformas del camarada Trotski o si la cosa se explica de alguna otra manera. Pero, en todo caso, la declaración del camarada Trotski del 23 de enero prueba que el partido, sin haber, tenido tiempo siquiera de movilizar todas sus fuerzas, habiendo llegado a expresar únicamente las opiniones de Petrogrado, de Moscú y de la minoría de las capitales de provincia, a pesar de todo, ha corregido en el acto, con firmeza, energía, rapidez e inflexibilidad el error del camarada Trotski.
p Los enemigos del partido han cantado victoria en vano. No han podido ni podrán aprovechar las discrepancias, a veces inevitables en el seno del partido, en perjuicio de éste y de la dictadura del proletariado en Rusia.
p 25 de enero de 1921.
p Publicado los días 25 y 26 de enero de 1921 en un folleto editado por la Sección de Prensa del Soviet de diputados obreros, campesinos y soldados rojos de Moscú.
p Firniddo: \. /. r n i n.
Notes
[542•*] Véase la nota 176 del presente volumen. (N. de til Edil.)
[556•*] A propósito, no se puede por men obras cíe Plejánov <|iie está viendo la luz ah un volumen o volúmenes especiales ron <1 entre los manuales obligatorios tle comuni debe exigir a los profesores de filosofía (\\
>s de desear, primero, que la edición de las )i a incluya todos los artículos de filosofía en talladísnno índice, etc., pues deben figurar mo. Segundo, el Estado obrero, a mi juicio, e roño/can la exposición que hi/o Plejánov de la filosofía marxista y sepan transmitir esos conocimientos a los estudiantes. Pero esto es ya apartarse de "la propaganda" para caer en los métodos de "ordeno y mando".
[557•*] Dicho sea cíe pasada, Trotski incurre también en este caso en un error. Cree que sindicato cíe industria significa sindicato que debe dominar la producción. Esto es falso. Sindicato de industria significa que organi/a a los obreros por industrias, cosa inevitable dado el nivel actual (tanto en Rusia (orno en el mundo entero) de la técnica v la cultura.
| < | > | ||
| << | >> | ||
| <<< | VIII CONGRESO DE LOS SOVIETS DE TODA RUSIA 22--29 DE DICIEMBRE DE 1920 | SOBRE EL PLAN ECONÓMICO ÚNICO | >>> |