p Es posible (|ue estas líneas lleguen con retr’aso, pues los acontecimientos se desarrollan a veces con una velocidad verdaderamente vertiginosa. Escribo esto el miércoles 30 de agosto; los destinatarios lo leerán no antes del viernes 2 de septiembre, pero con todo y con eso, creo mi deber escribir lo siguiente:
p La sublevación de Kornílov representa un viraje de los acontecimientos en extremo inesperado (inesperado por el momento y por la forma) e increíblemente brusco.
p Como todo viraje brusco, exige una revisión y un cambio de táctica. Y como con toda revisión, con ésta hay que ser archiprudente para no caer en una falta de principios.
p A mi juicio, incurren en una falta de principios quienes (como Volodarski) descienden hasta las posiciones del defensismo o (a modo de otros bolcheviques) hasta el bloque con los eseristas, hasta el (tpoyo al Gobierno Provisional. Esto es archiequivocado, es una falta de principios. Nos haremos defensistas sólo después de que el poder pase al proletariado, después de proponer la pa/., después de romper con los tratados secretos y los vínculos con los bancos, v sólo después. Ni la caída de Riga ni la caída de Petrogrado nos harán defensistas. (Rogaría que se dé a leer esto a Volodarski.) Hasta entonces estaremos por la revolución proletaria, contra la guerra y uo seremos defensistas.
p Nosotros no debemos apoyar al gobierno de Kerenski ni siquiera ahora. Es una falta de principios. Preguntarán: ¿es posible que no haya que luchar contra Kornílov? ¡Por cierto que sí! Pero no es lo mismo; hay un límite; y ese límite lo transponen algunos bolcheviques cayendo en una "posición conciliadora”, dejándose arrastrar por la corriente de los acontecimientos.
p Vamos a combatir y combatimos a Kornílov, como lo hacen las tropas de Kerenski, pero nosotros no apoyamos a Kerenski, sino que desenmascaramos su debilidad, ésa es la diferencia. Es una diferencia bastante sutil, pero archiesencial y no se la puede olvidar.
;En qué consiste el cambio de nuestra táctica después de la sublevación de Kornílov?
225 226 227p En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerenski. Sin debilitar un ápice nuestra hostilidad contra él, sin retirar una sola palabra dicha en su contra, sin renunciar al objetivo de derribar a Kerenski, decimos: hay que tomar en cuenta el momento; no vamos a derrocar a Kerenski en seguida; ahora encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, haciendo ver al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerenski. También antes se hacía esto, pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.
p Luego, el cambio consiste en que ponemos en un primer plano el intensificar la agitación en favor de lo que podríamos llamar "exigencias parciales" a Kerenski: que arreste a Miliukov, que arme a los obreros de Retrogrado, que llame a las tropas de Cronstadt, de Víborg y de Helsingfors a Petrogrado, que disuelva la Duma de Estado, que arreste a Rodzianko, que legalice la entrega de las tierras de los terratenientes a los campesinos, que implante el control obrero sobre el trigo y las fábricas, etc., etc. Y estas exigencias no las debemos presentar sólo a Kerenski, no tantos Kerenski, como a los obreros, soldados y campesinos, ganados por la marcha de la lucha contra Kornílov. Seguir animándolos, alentarlos a que liquiden a los generales y oficiales que se han pronunciado a favor de Kornílov, insistir en que ellos exijan de inmediato la entrega de la tierra a los campesinos, sugerirles a ellos la idea sobre la necesidad de arrestar a Rodzianko y a Miliukov, de disolver la Duma de Estado, clausurar Riech y otros periódicos burgueses e iniciar una investigación judicial. A los eseristas de “izquierda” es a quienes más hay que empujar en esta dirección.
p Sería incorrecto pensar que nos hemos alejado del objetivo de la conquista del poder por el proletariado. No. Nos hemos acercado extraordinariamente a él, pero no en forma directa, sino de costado. Y hay que hacer agitación en este mismo instante, no tanto directamente contra Kerenski, como indirectamente, pero también contra él, esto es: exigiendo una guerra activa, muy activa, auténticamente revolucionaria contra Kornílov. El solo desarrollo de esta guerra puede conducirnos a nosotros al poder, pero en la propaganda hay que hablar poco de eso (recordando firmemente que mañana mismo los acontecimientos nos pueden colocar en el poder y entonces nosotros no lo dejaremos escapar). Me parece que debería comunicarse esto en una carta (no en la prensa) a las comisiones de agitación y propaganda y, en general, a los miembros del partido. Hay que luchar despiadadamente contra las frases acerca de la defensa del país, del frente único de la democracia revolucionaria, del apoyo al Gobierno Provisional, etc., etc., demostrando precisamente que no son sino frases. Ahora, hay que decirles, 228 es el momento de obrar: vosotros, señores eseristas y mencheviques, hace tiempo que habéis gastado estas frases. Ahora es el momento de obrar. La guerra contra Koriiílov hay que hacerla de manera revolucionaria, atrayendo a las masas, levantándolas, enardeciéndolas (y Kerenski teme a las masas, teme-al pueblo). En la guerra contra los alemanes, ahora precisamente es necesario obrar: de inmediato y de una manera absoluta hay que proponer la paz sobre la base de condiciones precisas. De hacer esto se podrá lograr, ya sea una pronta paz, ya sea transformar la guerra en revolucionaria; de otro modo, todos los mencheviques y eseristas seguirán siendo lacayos del imperialismo.
p P. S.: Habiendo leído, después de escribir esto, seis números de Rabochi^^91^^, debo decir que coincidimos plenamente. Saludo de todo corazón los magníficos editoriales, el resumen de la prensa y los artículos firmados por V. M-n y Vol-i. Sobre el discurso de Volodarski leí su carta a la Redacción; esa carta también “anula” mis reproches. Nuevamente, mis mejores votos y saludos.
p Lenin
p Escrito el 30 de agosto (¡2 de septiembre) de 1917.
p Publicado por vez primera el 7 de noviembre de 1920 en el núm 250 de "l’ravda".
Notes
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