p La existencia de la propiedad agraria terrateniente en Rusia constituye la base material del poder de los grandes terratenientes feudales y una premisa de la posible restauración de la monarquía. Este sistema de propiedad agraria condena inexorablemente a la inmensa mayoría de la población de Rusia, al campesinado, a vivir en la miseria, el vasallaje y la ignorancia, y al país en su conjunto, al atraso en todas las esferas de la vida.
p En Rusia, la propiedad campesina de la tierra—tanto las tierras parcelarias^^63^^ (asignadas a las comunidades o a las familias campesinas) como las de posesión privada (arrendadas o compradas)—está envuelta de abajo arriba, a lo largo y a lo ancho, por una red de viejos vínculos y relaciones de semiservidumbre, división de los campesinos en categorías heredadas del régimen de la servidumbre, fragmentación de las parcelas, etc., etc. La necesidad de romper todas estas trabas anticuadas y nocivas, de "levantar las cercas”, de restructurar sobre una base nueva todas las relaciones de la propiedad agraria y de la agricultura, en consonancia con las nuevas condiciones de la economía nacional y mundial, constituye la base material de la aspiración del campesinado a la nacionalización de todas las tierras del país.
p Cualesquiera que sean las utopías pequeñoburguesas con que los distintos partidos y grupos populistas revistan la lucha de las masas campesinas contra la propiedad agraria feudal latifundista y, en general, contra todas las trabas feudales en la posesión y usufructo de la tierra en Rusia, esta lucha expresa por sí misma la aspiración —plenamente democrática burguesa, progresista en absoluto y necesaria desde el punto de vista económico—a romper resueltamente todas estas trabas.
126p La nacionalización de la tierra, que es una medida burguesa, significa despejar la lucha de clases y el disfrute de la tierra, en el mayor grado posible y concebible en la sociedad capitalista, de todos los aditamentos no burgueses. Además, la nacionalización de la tierra, como abolición de la propiedad privada sobre ésta, representaría en la práctica un golpe tan demoledor a la propiedad privada sobre todos los medios de producción en general, que el partido del proletariado debe prestar todo su concurso a esa transformación.
p Por otro lado, los campesinos ricos de Rusia han creado hace ya tiempo los elementos de una burguesía campesina, que han sido, sin duda, reforzados, multiplicados y consolidados por la reforma agraria de Stolypin. En el polo opuesto del campo se han reforzado y multiplicado en la misma proporción los obreros agrícolas asalariados, los proletarios y la masa de campesinos semiproletarios afines a ellos.
p Cuanto mayores sean la decisión y el carácter consecuente con que se quebrante y elimine la propiedad agraria latifundista, cuanto más resuelta y consecuente sea, en general, la transformación agraria democrática burguesa en Rusia, mayores serán la fuerza y la rapidez con que se desarrollará la lucha de clase del proletariado agrícola contra los campesinos ricos (contra la burguesía campesina).
p Debido a que la revolución proletaria que comienza a alzarse en Europa no ejercerá una influencia directa y poderosa sobre nuestro país, la suerte y el desenlace de la revolución riísa dependerán de si el proletariado urbano logra atraerse al proletariado agrícola e incorporar a éste la masa de semiproletarios del campo o si esta masa sigue a la burguesía campesina, propensa a aliarse con Guchkov y Miliukov, con los capitalistas y latifundistas y con la contrarrevolución en general.
p Basándose en esta situación y correlación de las fuerzas de clase, la conferencia acuerda:
p 1. El partido del proletariado lucha con todas sus fuerzas por la confiscación inmediata y completa de todas las tierras de los latifundistas de Rusia (así como de las pertenecientes a la Corona, a la Iglesia, al zar, etc., etc.).
p 2. El partido aboga resueltamente por el paso inmediato de todas las tierras a manos de los campesinos, organizados en los Soviets de diputados campesinos o en otros organismos de administración local, elegidos de un modo plena y realmente democrático e independientes en absoluto de los latifundistas y de los funcionarios.
p 3. El partido del proletariado exige la nacionalización de todas las tierras existentes en el país, que, poniendo el derecho de propiedad de todas las tierras en manos del Estado, entregue el derecho a disponer de ellas a las instituciones democráticas locales.
127p 4. El partido debe luchar enérgicamente tanto contra el Gobierno Provisional—que por boca de Shingariov y con sus actos colectivos impone a los campesinos un "acuerdo voluntario con los latifundistas”, lo que equivale en la práctica a imprimir a la reforma un carácter latifundista, y que amenaza con castigar a los campesinos por sus “arbitrariedades”, es decir, con pasar a la violencia de la minoría de la población (los latifundistas y capitalistas) contra la mayoría—como contra las vacilaciones pequeñoburguesas de la mayoría de los populistas y socialdemócratas mencheviques, quienes aconsejan a los campesinos no tomar toda la tierra hasta que se reúna la Asamblea Constituyente.
p 5. El partido aconseja a los campesinos que tomen la tierra de modo organizado, sin permitir en modo alguno el menor deterioro de los bienes y preocupándose de aumentar la producción.
p 6. Todas las transformaciones agrarias, cualesquiera que sean, sólo podrán ser eficaces y firmes si se democratiza por completo todo el Estado, es decir, por un lado, si se suprime la policía, el ejército regular y la burocracia privilegiada de hecho, y, por otro lado, si se implanta el más amplio régimen de administración local, libre en absoluto de toda fiscalización y tutela desde arriba.
p 7. Es necesario emprender inmediatamente y por doquier la organización especial e independiente del proletariado agrícola, tanto en Soviets de diputados obreros agrícolas (y en Soviets especiales de diputados campesinos semiproletarios) como en grupos o fracciones proletarios en el seno de los Soviets generales de diputados campesinos, en todos los organismos de administración local y municipal, etc., etc.
p 8. El partido debe apoyar la iniciativa de los comités campesinos que en diversas comarcas de Rusia entregan el ganado de labor, los aperos de labranza, etc., de los latifundistas a los campesinos organizados en esos comités, a fin de que sean utilizados colectivamente y de un modo reglamentado en el cultivo de toda la tierra.
p 9. El partido del proletariado debe aconsejar a los proletarios y semiproletarios del campo que traten de conseguir la transformación de cada latifundio en una hacienda modelo bastante grande, administrada por los Soviets de diputados obreros agrícolas con recursos pertenecientes a la sociedad, bajo la dirección de agrónomos y empleando los mejores medios técnicos.
p Publicada el 13 de mayo (30 de abril) de 1917 en el núm. 45 de “Pravda”.
Notes