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4. LA FASE SUPERIOR DE LA SOCIEDAD COMUNISTA
 

p Marx prosigue:

p “...En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo y, con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando ei trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera 366 necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y fluyan con todo su caudal los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en su bandera: "¡De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades!""

p Sólo ahora podemos apreciar toda la justedad de las observaciones de Engels al burlarse implacablemente de la absurda asociación de las palabras “libertad” y “Estado”. Mientras existe el Estado, no hay libertad. Cuando haya libertad, no habrá Estado.

p La base económica de la extinción completa del Estado significa un desarrollo tan elevado del comunismo que en él desaparece la oposición entre el trabajo intelectual y el manual. En consecuencia, deja de existir una de las fuentes más importantes de la desigualdad social contemporánea, una fuente que en modo alguno puede ser suprimida de golpe por el solo hecho de que los medios de producción pasen a ser propiedad social, por la sola expropiación de los capitalistas.

p Esta expropiación dará la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas. Y al ver cómo retrasa el capitalismo ya hoy, de modo increíble, este desarrollo y cuánto podríamos avanzar sobre la base de la técnica moderna ya lograda, tenemos derecho a decir con la mayor certidumbre que la expropiación de los capitalistas originará inevitablemente un desarrollo gigantesco de las fuerzas productivas de la sociedad humana. Lo que no sabemos ni podemos saber es la rapidez con que avanzará este desarrollo, la rapidez con que llegará a romper con la división del trabajo, a suprimir la oposición entre el trabajo intelectual y el manual, a convertir el trabajo "en la primera necesidad vital".

p Por eso tenemos derecho a hablar sólo de la extinción ineluctable del Estado, subrayando el carácter prolongado de este proceso, su dependencia de la rapidez con que se desarrolle la fase superior del comunismo y dejando pendiente por entero la cuestión de los plazos o de las formas concretas de la extinción, pues carecemos de datos para poder resolver estos problemas.

p El Estado podrá extinguirse por completo cuando la sociedad aplique la regla: "De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”; es decir, cuando los hombres estén ya tan habituados a observar las normas fundamentales de la convivencia y cuando su trabajo sea tan productivo que trabajen voluntariamente según su capacidad. "El estrecho horizonte del derecho burgués”, que obliga a calcular con la insensibilidad de un Shylock ^^128^^ para no 367 trabajar ni media hora más que otro ni percibir menos salario que otro, este estrecho horizonte será entonces rebasado. La distribución de los productos no requerirá entonces que la sociedad regule la cantidad de ellos que habrá de recibir cada uno; todo individuo podrá tomarlos libremente "según sus necesidades".

p Desde el punto de vista burgués, es fácil declarar "pura utopía" semejante régimen social y burlarse diciendo que los socialistas prometen a todos el derecho a recibir de la sociedad, sin el menor control del trabajo realizado por cada ciudadano, la cantidad que deseen de trufas, automóviles, pianos, etc. Con estas burlas siguen saliendo del paso, incluso hoy, la mayoría de los “sabios” burgueses, que demuestran así su ignorancia y su defensa interesada del capitalismo.

p Su ignorancia, pues a ningún socialista se le ha ocurrido “prometer” la llegada de la fase superior de desarrol o del comunismo; y la previsión de los grandes socialistas de que esta fase ha de advenir presupone una productividad del trabajo qvie no es la actual y hombres que no son los actuales filisteos, capaces—como los seminaristas de Pomialovski l29—de dilapidar "a tontas y a locas" ’os depósitos de la riqueza social y pedir lo imposible.

p Mientras llega la fase “superior” del comunismo, los socialistas exigen el más riguroso control por parte de la sociedad 31 por parte del Estado sobre la medida de trabajo y la medida de consumo. Pero este control ha de comenzar por la expropiación de los capitalistas, por el control de los obreros sobre los capitalistas, y no debe efectuarlo un Estado de burócratas, sino el Estado de los obreros armados.

p La defensa interesada del capitalismo por los ideólogos burgueses (y por sus lacayos, como los señores Tsereteli, Chernov y Cía.) consiste, precisamente, en suplantar con discusiones y parloteos sobre un remoto porvenir el problema más vital y más urgente de la política de hoy: expropiar a los capitalistas, transformar a todos los ciudadanos en trabajadores y empleados de un gran “consorcio” único, a saber, de todo el Estado, y subordinar por completo el trabajo de todo este consorcio a un Estado realmente democrático: al Estado de los Soviets de diputados obreros y soldados.

p En el fondo, cuando un sabio profesor, y tras él los filisteos, y tras ellos señores como los Tsereteli y los Chernov, hablan de utopías descabelladas, de promesas demagógicas de los bolcheviques, de la imposibilidad de “implantar” el socialismo, se refieren precisamente a la etapa o fase superior del comunismo, que nadie ha prometido “implantar” y ni siquiera ha pensado en ello, pues, en general, es imposible “implantarla”.

p Y aquí llegamos a la diferencia científica que existe entre el socialismo y el comunismo, a la cual aludió Engels en el pasaje 368 reproducido antes sobre la inexactitud de la denominación de "socialdemócratas”. Desde el punto de vista político, es posible que la diferencia entre la primera fase, o fase inferior, y la fase superior del comunismo llegue, con el tiempo, a ser inmensa. Pero hoy, en el capitalismo, sería ridículo hablar de esta diferencia, que sólo algunos anarquistas podrían promover, tal ve/, a primer plano (si es que entre ellos quedan todavía hombres que no hayan aprendido nada después de la conversión “plejanovista” de los Kropotkin, los (nave, los Cornelissen y demás “estrellas” del anarquismo en social chovinistas o en anarquistas de trincheras, como los ha calificado Cine, uno de los pocos anarquistas que no han peí elido el honor y la conciencia).

p Pero la diferencia científica entre el socialismo y el comunismo es clara. Marx denominó “primera” fase o fase inferior de la sociedad comunista a lo que se llama habitualmente socialismo. Por cuanto los medios de producción se convierten en propiedad común, puede aplicarse también a esta fase la palabra “comunismo”, mas sin olvidar que esto no es el comunismo completo. La gran importancia de las explicaciones de Marx reside en que también aquí aplica de manera consecuente la dialéctica materialista, la teoría del desarrollo, considerando el comunismo algo que se desarrolla del capitalismo. En vez de definiciones escolásticas y artificiales “inventadas” y de disputas estériles acerca de las palabras (qué es el socialismo, qué es el comunismo), Marx hace un análisis de lo que podríamos denominar grados de madurez económica del comunismo.

p En su primera fase, en su primer grado, el comunismo no puede todavía madurar por completo en el aspecto económico, no puede aún ser completamente libre de las tradiciones o de las huellas del capitalismo. De ahí un fenómeno tan interesante como la conservación del "estrecho horizonte del derecho burgués"en la primera fase del comunismo. Como es natural, el derecho burgués respecto a la distribución de los artículos de consumo presupone también inevitablemente un Estado burgués, pues el derecho no es nada sin un aparato capaz de obligar a respetar las normas de derecho.

p Resulta, pues, que en el comunismo no sólo subsiste durante cierto tiempo el derecho burgués, sino que subsiste incluso el Estado burgués ¡sin burguesía!

p Esto podrá parecer una paradoja o un simple juego dialéctico de la inteligencia, de lo cual acusan con frecuencia al marxismo personas que no han hecho el menor esfuerzo para estudiar su contenido, extraordinariamente profundo.

p F.n realidad, la vida nos muestra a cada paso los vestigios de lo viejo en lo nuevo, tanto en la naturaleza como en la sociedad. Y Marx no introdujo por capricho en el comunismo un trocho de derecho 369 “burgués”, sino que tomó lo que es económica y políticamente inevitable en una sociedad que brota de las entrañas del capitalismo.

p La democracia tiene magna importancia en la lucha de la clase obrera por su liberación, contra los capitalistas. Pero la democracia no es en modo alguno un límite insuperable, sino sólo una de las etapas en el camino del feudalismo al capitalismo y del capitalismo al comunismo.

p La democracia significa igualdad. Se comprende la gran importancia que tienen la lucha del proletariado por la igualdad y la consigna de igualdad, si ésta se interpreta exactamente, en el sentido de supresión de las clases. Ahora bien, la democracia significa sólo una igualdad formal. E inmediatamente después de realizada la igualdad de todos los miembros de la sociedad con respecto a la posesión de los medios de producción, es decir, la igualdad de trabajo y la igualdad de salario, ante el género humano surgir;! de manera inevitable el problema de seguir adelante y pasar de la igualdad formal a la igualdad de hecho, o sea, aplicar la regla: "De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”. No sabemos ni podemos saber a través de qué etapas, por medio de qué medidas prácticas llegará la humanidad a este supremo objetivo. Pero lo importante es aclararse a sí mismo cuan infinitamente falaz es la corriente idea burguesa que presenta al socialismo como algo muerto, rígido e inmutable, cuando, en realidad, sólo con el socialismo comienza un movimiento rápido y auténtico de progreso en todos los ámbitos de la vida social e individual, un movimiento verdaderamente de masas, en el que participa la mayoría de la población, primero, y la población entera, después.

p La democracia es una forma de Estado, una de las variedades del Estado. Y, por consiguiente, representa, como lodo Estado, el empleo organizado y sistemático de la violencia contra los individuos. Eso, por una parte. Pero, por otra, la democracia implica el reconocimiento formal de la igualdad entre los ciudadanos, el derecho igual de todos a determinar la estructura del Estado y a gobernarlo. Y esto, a su vez, está vinculado al hedió de que, al alcanzar cierto grado de desarrollo, la democracia, en primer lugar, cohesiona contra el capitalismo a la clase revolucionaria—el proletariado—y le da la posibilidad de destruir, hacer añicos y barrer de la faz de la tierra la máquina del Estado burgués, incluso del Estado burgués republicano, el ejército permanente, la policía y la burocracia, v de sustituirlos con una máquina más democrática, pero todavía estatal, cuya forma son las masas obreras armadas, como paso hacia la participación de todo el pueblo en las milicias.

Aquí "la cantidad se transforma en calidad”; esle grado de democracia rebasa ya el marco de la sociedad burguesa, es el

370 comienzo cíe su restructuración socialista. Si verdaderamente todos toman parte en la dirección del Estado, el capitalismo no podrá ya sostenerse. Y, a su vez, el desarrollo del capitalismo crea las premisas para que realmente “todos” puedan participar en la gobernación del Estado. Entre estas premisas figuran la alfabetización completa, conseguida ya por algunos de los países capitalistas más adelantados, "la instrucción y la disciplina" de millones de obreros por el amplio y complejo aparato socializado de Correos, de los ferrocarriles, de las grandes fábricas, del gran comercio, de los bancos, etc., etc.

p Con estas premisas económicas, es plenamente posible, después de derrocar a los capitalistas y a los burócratas, pasar en seguida, de la noche a la mañana, a sustituirlos por los obreros armados, por todo el pueblo armado, en el control de la producción y la distribución, en la contabilidad del trabajo y de los productos. (No hay que confundir la cuestión del control y de la contabilidad con la del personal de ingenieros, agrónomos, etc., que poseen instrucción científica: estos señores trabajan hoy subordinados a los capitalistas y trabajarán todavía mejor mañana, subordinados a los obreros armados.)

p Contabilidad y control: eso es lo principal que se necesita para "poner a punto" y hacer que funcione bien la primera fase de la sociedad comunista. En ella, todos los ciudadanos se convierten en empleados a sueldo del Estado, el cual no es otra cosa que los obreros armados. Todos los ciudadanos pasan a ser empleados y obreros de un solo “consorcio” del Estado, de todo el pueblo. El quid de la cuestión está en que trabajen por igual, observando bien la medida de trabajo, y reciban por igual. El capitalismo ha simplificado en extremo la contabilidad y el control de esto, reduciéndolo a operaciones extraordinariamente simples de inspección y anotación, al alcance de cualquiera que sepa leer y escribir, conozca las cuatro reglas aritméticas y pueda extender los recibos correspondientes  [370•* .

p Cuando la mayoría del pueblo comience a llevar por su cuenta y en todas partes esta contabilidad, este control sobre los capitalistas (que entonces se convertirán en empleados) y sobre los señores intelectualillos que conserven sus hábitos capitalistas, este control será realmente universal, general, del pueblo entero, y nadie podrá eludirlo, pues "no tendrá escapatoria".

p Toda la sociedad será una sola oficina y una sola fábrica, con trabajo igual y salario igual.

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p Pero esta disciplina “fabril”, que el proletariado, después de vencer a los capitalistas y derrocar a los explotadores, hará extensiva a toda la sociedad, no es en modo alguno nuestro ideal ni nuestra meta final, sino solo un escalón necesario para limpiar radicalmente la sociedad de la infamia y la ignominia de la explotación capitalista y para seguir avanzando.

p Desde el momento en que todos los miembros de la sociedad, o por lo menos la inmensa mayoría de ellos, aprendan a gobernar por sí mismos el Estado, tomen este asunto en sus propias manos, "pongan a punto" el control sobre la insignificante minoría de capitalistas, sobre los señoritos que quieran conservar sus hábitos capitalistas y sobre los obreros que hayan sido profundamente corrompidos por el capitalismo; desde’ ese momento, empezará a desaparecer la necesidad de loda gobernación en general. Cuanto más completa sea la democracia, más cercano estará el momento en que deje de ser necesaria. Cuanto más democrático sea el “Estado”, compuesto de obreros armados y que "no será ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra”, con tanta mayor rapidez comenzará a extinguirse lodo Estado.

p Porque catando todos hayan aprendido a dirigir y dirijan en realidad por su cuenta la producción social; cuando hayan aprendido a efectuar la contabilidad y el control de los haraganes, de los señoritos, de los truhanes y demás "depositarios de las tradiciones del capitalismo”, escapar a este regís! i o y a este control, realizado por la totalidad del pueblo, será sin remisión algo tan inaudito y difícil, una excepción tan rara, y suscitará seguramente una sanción tan rápida y severa (pues los obreros armados son gente práctica y no intelec tualillos sentimentales, y seta muy difícil que permitan a nadie jugar con ellos), que la necesidad de observar las reglas fundamentales, nada complicadas, cié toda convivencia humana se convertirá muy pronto en una costumbre.

Y entonces se abrirán de par en par las puertas para pasar de la primera fase de la sociedad comunista a su fase superior y, a la vez, a la extinción completa del Estado.

* * *
 

Notes

[370•*]   Cuando el Estado queda reducido, en la parte más sustancial de sus funciones, a esta contabilidad y este control, realizados por los mismos obreros, deja de ser un "Estado político”; entonces, "las funciones públicas perderán su carácter político, trocándose en simples funciones administrativas" (compárese con el cap. IV, § 2, acerca de la polémica de F.ngels con los anarquistas).