p Uno de los ra/onamientos más notables, si no el más notable, chías obras de Marx y Engels respecto al Estado lo encontramos en el siguiente pasaje de una carta de Engels a Bebel del 18—28 de mar/.o de 1875. Esta carta (dicho sea entre paréntesis) la publicó por ve/, primera, que nosotros sepamos, Bebel en el segundo tomo de sus memorias (De mi vida), que vio la lu/. en 1911, es decir, 36 años después de haber sido escrita y enviada.
p Engels escribió a Bebel criticando el mismo proyecto de Programa de Gotha que criticara Marx en su célebre carta a Bracke. Y, refiriéndose especialmente a la cuestión del Estado, le decía:
p “...El Estado popular libre se ha convertido en el Estado libre. Gramaticalmente hablando, se entiende por Estado libre un Estado que es libre respecto de sus ciudadanos, es decir, un Estado con un gobierno despótico. Habría que abandonar toda esa charlatanería acerca del Estado, sobre todo después de la Comuna, que no era ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra. Los anarquistas nos han echado en cara más de la cuenta eso del "Estado popular”, a pesar de que ya la obra de Marx contra Proudhon y luego el Manifiesto (Comunista dicen claramente que, con la implantación del régimen social socialista, el Estado se disolverá por sí mismo (sich auflóst) y desaparecerá. Siendo el Estado una institución meramente transitoria, que se utili/.a en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a los adversarios, es un absurdo hablar de Estado popular libre: mientras el proletariado necesite todavía del Estado, no lo 341 necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir. Por eso nosotros propondríamos emplear siempre, en vez de la palabra Estado, la palabra “Comunidad” (Gemeinwesen), una buena y antigua palabra alemana que equivale a la palabra francesa " Communc" " (págs. 321-322 del texto alemán).
p Debe tenerse en cuenta que esta carta se refiere al programa del partido criticado por Marx en una carta escrita sólo varias semanas después de aquélla (carta de Marx del 5 de mayo de 1875), y que Engels vivía entonces en Eondres, con Marx. Por eso, al decir “nosotros” en las últimas líneas de la carta, Engels, indudablemente en su nombre y en el de Marx, propone al jefe del Partido Obrero Alemán borrar del programa la palabra “Estado” y sustituirla con la palabra “comunidad”.
p ¡Qué aullidos lanzarían acerca del “anarquismo” los cabecillas del “marxismo” de hoy, un “marxismo” falsificado para comodidad de oportunistas, si se les propusiera semejante enmienda en su programa!
p ¡Que aullen cuanto quieran! Ea burguesía les elogiará por ello.
p Pero nosotros proseguiremos nuestra obra. Cuando revisemos el programa de nuestro partido deberemos tener en cuenta, sin falta, el consejo de Engels y Marx para acercarnos más a la verdad, para restaurar el marxismo, purificándolo de tergiversaciones, para orientar con mayor acierto la lucha de la clase obrera por su liberación. Entre los bolcheviques no habrá, sin duda, quien se oponga al consejo de Engels y Marx. La dificultad estribará, quizá, únicamente en el término. Para expresar el concepto de " comunidad”, en alemán hay dos palabras, de las cuales Engels eligió la que no indica una comunidad por separado, sino un conjunto, un sistema de ellas. En ruso no existe un vocablo semejante, y tal vez nos veremos obligados a emplear el francés “commune”, aunque esto tenga también sus inconvenientes.
p “La Comuna 110 era ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra": ésa es la afirmación más importante de Engels desde el punto de vista teórico. Después de lo expuesto más arriba, esta afirmación resulta absolutamente lógica. La Comuna iba dejando de ser un Estado, por cuanto tenía que reprimir no a la mayoría de la población, sino a la minoría (a los explotadores); había roto la máquina del Estado burgués; en vez de una fuerza especial para la represión, entró en escena la población misma. "Lodo esto significa apartarse del Estado en su sentido estricto. Y si la Comuna se hubiera consolidado, habrían ido "extinguiéndose" en ella por sí mismas las 342 huellas del Estado, no habría sido necesario “suprimir” sus instituciones: éstas habrían dejado de funcionar a medida que no tuviesen nada que hacer.
p “Los anarquistas nos han echado en cara más de la cuenta eso del "Estado popular" ”. Al hablar así, Engels se refiere, ante todo, a Bakunin y a sus ataques contra los soc ialdemócratas alemanes. Engels reconoce que estos ataques son justos en tanto en cnanto el "Estado popular" es un absurdo y un concepto tan divergente del socialismo como el "Estado popular libre”. Engels se esfuer/.a por corregir la lucha de los socialdemócratas alemanes contra los anarquistas, por hacer de ella una justa lucha de principios, por depurarla de los prejuicios oportunistas referentes al “Estado”. Pero, ¡ay!, la carta de Engels se pase’) 36 años metida en un cajón. Y más adelante veremos que, aun después de publicada, Kautsky sigue repitiendo to/.udamente, en esencia, los mismos errores contra los que ponía en guardia Engels.
p Bebel contestó a Engels el 21 de septiembre de 1875 con una carta, en la cual decía, entre otras cosas, que estaba "completamente de acuerdo" con sus juicios acerca del proyecto de programa y que había reprochado a Eiebknecht su condescendencia (pág. 334 de la edición alemana de las memorias de Bebel, tomo II). Pero si abrimos el folleto de Bebel titulado Nuestros objetivos encontraremos en él consideraciones absolutamente falsas acerca del Estado:
p “Kl Estílelo debe convertirse de un Estado basado en la diminución de </«.» en im Estado popular" (Uniere Zifle, ed. alemana de 1H8(>, ]>áf<. 1-1).
¡Así aparece impreso en la novena (¡novena!) edición del folleto de Bebel! No es de extrañar que tan pertinaz repetición de los juicios oportunistas acerca del Estado haya sido asimilada por la socialdemocracia alemana, sobre todo cuando las explicaciones revolucionarias de Engels se mantenían ocultas y todas las circunstancias de la vida la habían “desacostumbrado”, para mucho tiempo, de la revolución.
Notes