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6. ENGELS Y LA SUPERACIÓN DE LA DEMOCRACIA
 

p Engels tuvo que hablar de esto al referirse a la inexactitud científica de- la denominación de "socialdemócrata".

p En el prefacio a la edición de- sus artículos de los años 70 del siglo XIX sobre- diversos lemas, primordialmente de- carácter " 354 internacional" (Internationales aus dem “Volksstaat”  [354•* ), prefacio techado el 3 de enero de 1894, es decir, escrito año y medio antes de morir Engels, éste hacía constar que en todos los artículos se usaba la palabra “comunista” y no "socialdemócrata”, pues entonces se llamaban socialdemócratas los proudhonianos en Francia y los lassalleanos en Alemania.

p “... Para Marx y para mí—prosigue Engels—era, por tanto, completamente imposible emplear una expresión tan elástica para denominar nuestro punto de vista especial. En la actualidad, las cosas se presentan de otra manera, y esta palabra “(socialdemócrata”) puede, tal vez, pasar (mag passieren), aunque sigue siendo inexacta (unpassend, inadecuada) para un partido cuyo programa económico no es un simple programa socialista en general, sino un programa claramente comunista, y cuya meta política final es la superación total del Estado, y, por consiguiente, también de la democracia. Pero los nombres de los verdaderos (subrayado por Engels) partidos políticos jamás son adecuados por entero; el partido se desarrolla y el nombre queda".

p El dialéctico Engels, en el ocaso de su vida, sigue siendo fiel a la dialéctica. Marx y yo—dice—teníamos un hermoso nombre, un nombre científicamente exacto, para el partido; pero no teníamos un verdadero partido, es decir, un partido proletario de masas. Hoy (a fines del siglo XIX) existe un verdadero partido, pero su nombre es científicamente inexacto. ¡No importa, "puede pasar": lo importante es que el partido se desarrolle, que no desconozca la inexactitud científica de su nombre y que ésta no le impida desarrollarse en la dirección certera!

p Quizá haya algún bromista que quiera consolarnos también a nosotros, los bolcheviques, a la manera de Engels: tenemos un verdadero partido, que se desarrolla de un modo excelente; por tanto, también "puede pasar" una palabra tan sin sentido y tan fea como la de “bolchevique”, que no expresa nada en absoluto, excepto la circunstancia puramente accidental de que en el Congreso de Bruselas-Londres de 1903 tuvimos nosotros la mayoría  [354•** ... Tal vez hoy, cuando las persecuciones de nuestro partido, en julio y agosto, por los republicanos y por la filistea democracia “revolucionaria” 355 han hecho la palabra “bolchevique” tan popular y honrosa, y cuando, además, esas persecuciones han marcado un progreso tan gigantesco, un progreso histórico de nuestro partido en su desarrollo verdadero; tal vez hoy, también yo dudaría en cuanto a mi propuesta de abril de cambiar el nombre de nuestro partido. Quizá propondría a mis camaradas una "transacción": llamarnos Partido Comunista y dejar entre paréntesis la palabra bolchevique...

p Pero la cuestión del nombre del partido tiene una importancia incomparablemente menor que la actitud del proletariado revolucionario ante el Estado.

p En las consideraciones habituales acerca del Estado se comete a cada paso el error contra el que pone en guardia Engels y que hemos señalado de paso en nuestra exposición precedente, a saber: se olvida constantemente que la destrucción del Estado es también la destrucción de la democracia, que la extinción del Estado implica la extinción de la democracia.

p A primera vista, esta afirmación parece extraña e incomprensible en extremo. Tal vez alguien llegue incluso a temer que estemos esperando el advenimiento de una organización social en la que no se observe el principio de la subordinación de la minoría a la mayoría, pues la democracia es, precisamente, el reconocimiento de este principio.

p No. Ea democracia no es idéntica a la subordinación de la minoría a la mayoría. Democracia es el Estado que reconoce la subordinación de la minoría a la mayoría, es decir, una organización llamada a ejercer la violencia sistemática de una clase contra otra, de una parte cíe la población contra otra.

p Nosotros nos señalamos como objetivo final la destrucción del Estado, es decir, de toda violencia organizada y sistemática, de toda violencia contra el individuo en general. No esperamos el advenimiento de un orden social en el que no se acate el principio del sometimiento de la minoría a la mayoría. Pero, aspirando al socialismo, estamos convencidos de que éste se transformará en comunismo y, en relación con ello, desaparecerá toda necesidad de violencia sobre el individuo en general, toda necesidad de subordinación de unos hombres a otros, de una parte de la población a otra, pues los hombres se acostumbrarán a observar las reglas elementales de la convivencia social sin violencia y sin subordinación.

p Precisamente para subrayar este elemento de la costumbre habla Engels de una nueva generación que, "educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo ese trasto viejo del Estado”, de todo Estado, incluido el Estado republicano democrático.

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Para aclarar esto había que anali/.ar el problema de las bases económicas de la extinción del Estado.

* * *
 

Notes

[354•*]   "lemas internacionales del Estado popular”. (N. de la Edil.)

[354•**]   Mayoría se dice en ruso bolshinstvó. De aquí procede la denominación de bolcheviti>ic. (¡V. de la Edit.)