p Para establecer las correspondientes conexiones históricas señalemos previamente los momentos básicos de la pasada evolución de las ideas de la concepción de la correspondencia, comenzando por sus primeras definiciones.
p Definición e ideas de la verdad en Aristóteles. Como se sabe, la gnoseología de Aristóteles tiene sólida base ontológica. "Cada esfera del conocimiento, cada ciencia —dice en Metafísica— tiene relación con una u otra existencia (especial), y, tomando algún sector (separado), se dedican a este sector..." [288•1 La filosofía como ciencia general (o "filosofía primera”) es la doctrina sobre la esencia de la existencia, la ciencia teórica sobre "los principios y las causas”; por ello, es el conocimiento de la verdad. Los principios y las causas de "las cosas que existen eternamente deben siempre ser los 289 más verdaderos" y, por consiguiente, "en la medida en que la cosa se relaciona con la existencia, en esa misma medida lo hace con la verdad" [289•2 . Y partiendo í ntegraJiienle de lal comprensión de la naturaleza del verdadero conocimiento, Aristóteles formula en los libros VI y IX de Metafísica sus definiciones de la verdad, que se han ganado con todo derecho el reconocimiento de clásicas precisamente en la concepción de la correspondencia. Esas definiciones fueron citadas más arriba.
p De ellas se desprende que los enunciados pueden ser verdaderos sólo cuando corresponden a la existencia real, a las propiedades y relaciones de los objetos (“unido” y "por separado”) de la existencia. En su significado primario las definiciones de Aristóteles son ajenas a cualquier doble sentido y confusión. Su comprensión de la correspondencia significa el reconocimiento del reflejo en las enunciaciones verdaderas de las propiedades de la existencia realmente objetiva, y no dan pábulo a ninguna interpretación ni teológica ni positivista tanto de Ja propia correspondencia como del referente (la existencia).
p Las principales ideas de esta definición, las ideas del reflejo y la objetividad de los conocimientos verdaderos, pasan como hilo rojo por todo el posterior desarrollo de la teoría do la correspondencia de la verdad en las doctrinas filosóficas materialistas. Al mismo tiempo, la transformación histórica de esta teoría, especialmen1o por la vía de sus interpretaciones formalistas significa un alejamiento cada vez mayor respecto a las ideas aristotélicas.
p Ideas de Kant. Comienzo de la interpretación nominalista de la definición clásica de la verdad. Una de las importantes ideas de Kant fue la de la verdad formal, que tiene como punto de partida del concepto de la Lverdad sustentado por Leibniz. Aquí, la correspondencia aparece como la conexión no contradictoria del pensamiento con algunos principios ideales (de la razón). Partiendo de las ideas de la lógica trascendental, en cuya esfera se examina de manera especial el problema de la 290 verdad, Kant afronta la valoración de la definición clá sica. "La definición nominal de la verdad según la cual es la correspondencia del conocimiento con su objeto aquí se admite y presupone por anticipado. Pero toda la cuestión reside en hallar un criterio universal y correcto de la verdad para todo conocimiento" [290•3 . En esta tesis de Kant hay dos puntos significativos que determinan en gran medida la posterior evolución de la comprensión clásica de la verdad como correspondencia. Primero, la calificación precisamente de nominal que Kant da a la definición aristotélica a la que, por lo tanto, puede atribuírsele diferente contenido, y, segundo, el contenido de dicha definición depende del criterio, que debe ser universal y fiable. En esto último reside precisamente la esencia de la comprensión kantiana de la verdad.
p El propio juicio es el que determina el criterio de la verdad. La doctrina pura acerca de la razón o la lógica general "se abstrae de todo contenido" del conocimiento y "para ella todo debe ser fidedigno totalmente a priori" [290•4 . En Kant, esto es justamente lo que determina el criterio propiamente lógico de la verdad, lo que, en esencia, significa la negación del referente objetivado como criterio inherente por necesidad a la definición clásica.
p Pero cuando caracteriza su criterio, el propio Kant señala, con sagacidad, su significado negativo para la comprensión de la verdad. Dice que "el solo criterio lógico de la verdad, concretamente la correspondencia del conocimiento con las leyes universales y formales del razonamiento y el juicio es... la condición negativa do toda verdad" [290•5 . La presencia de la función negativa del criterio kantiano, consistente en proteger el conocimiento contra los equívocos, no excluye, sin embargo, su determinada función positiva: asegurar la secuencia del pensamiento en base a la correspondencia con los principios lógicos de la razón como universales e indispensables.
291p Al desarrollar sus ideas, Kant expone una tesis de suma importancia que ayuda a contemplar desde otro ángulo su concepción de la verdad. En Crítica de la razón pura dice que la lógica no puede aportar ningún criterio para descubrir un error referente, no a la forma de la verdad, sino al contenido. Aquí son necesarios otros criterios, enunciados por él cuando caracteriza la arquitectónica de la razón pura. Esta arquitectónica es la doctrina sobre el aspecto científico de los conocimientos que deben constituir no una rapsodia, sino un sistema, es decir "la unidad de conocimientos mult i f acéticos agrupados por una idea" [291•6 . Precisamente en la esfera cientí fica se logran verdaderos conocimientos libres de mixtificaciones. Las matemáticas, las ciencias naturales y el conocimiento empírico, todo esto constituye "un valor elevado".
p Cuando caracteriza el propio concepto del conocimiento —a diferencia de la fe y las opiniones—, Kant señala de forma particular que los conocimientos son, tanto subjetiva como objetivamente, un reconocimiento suficiente de la veracidad del juicio. Por consiguiente aquí podemos hablar de la idea de la objetividad en la comprensión que él tiene de la veracidad de los juicios científicos.
p Por último, hay un punto esencial más en la apreciación de las ideas de Kant que debe señalarse. En su obra Nueva visión de los principios primeros del conocimiento metafísica (1755) no sólo desarrolla las ideas del significado de los principios lógicos para asegurar las tesis verdaderas, sino que también eufatiza en este plano la significación del principio del fundamento determinante. No hay nada verdadero sin un fundamento determinante: ésa es su tesis. "Y por cuanto toda verdad —dice Kant— proviene de la definición del sujeto por el predicado, el fundamento determinante es no sólo criterio (de la verdad), sino también (su) fuente, renunciando a la cual se puede, en efecto, hallar no poco probable, pero resueltamente nada verdadero" [291•7 .
292p Todo esto muestra el carácter profundamente contradictorio de las ideas de Kant en su doctrina sobre la verdad. Las ideas y los planteamientos racionales se entrelazan con las tendencias al formalismo y al agnosticismo. Estas tendencias sentaron el comienzo de la formalización de la definición clásica do la verdad, el comienzo de su interpretación nominalista, lo que condujo a la transformación de las concepciones de la correspondencia en el espíritu del subjetivismo y el formalismo.
p Los punios de visla de F. Brentano pueden considerarse en la evolución de la concepción de la correspondencia hacia el estado actual como un momento ló gicamente transitorio que parte de la definición aristotélica, pero atribuyéndola un sentido muy lejano del dado por Aristóteles.
p En su tratado En torno al concepto de la verdad Brentano comienza señalando la polivalencia de los té rminos “verdadero” y “falso”. Esta polivalencia se debe a la variedad de relaciones hacia los objetos a que se refieren. De la multiplicidad conceptual de "lo verdadero” y "lo falso" Brentano deduce la desaparición paulatina de un determinado referente, cuya representación va haciéndose cada vez más amplia y amorfa. Por ello, cu el concepto general de lo verdadero también incluye "el corazón verdadero" y "la felicidad verdadera”, habla hasta de las alucinaciones, dándoles asimismo una apreciación gnoseológica. Si en Aristóteles, al que se remite Brentano, se trata de un referente plenamente concreto (los objetos de la existencia y sus propiedades), para Brentano, la polivalencia del término “verdadero” significa de hecho la negación de un tal criterio determinado.
p Brentano también se desvía de la comprensión clá sica de la verdad cuando traslada los atributos " verdadero" y “falso” íntegramente a la esfera del razonamienlo. "En el propio sentido de la palabra, la verdad y la mentira se encuentran en el juicio" [292•8 . Si partimos de las ideas de Aristóteles, la expresión directa do lo 293 verdadero (o lo falso) se halla realmente en el juicio. Pero considerando la "disipación" y la desaparición del referente objetivo en Brentano, dicha representación significa el traslado del problema de lo verdadero a la esfera propiamente lingüística, lo que es característico precisamente para las formas modernas del análisis lingüístico, donde los criterios objetivos de verdadero y falso se pierden. El camino hacia la transformación moderna de la concepción de la correspondencia está ahora trazado ya de forma totalmente determinada.
p La esencia de dicha transformación se determina, ante todo, por los principios filosóficos generales y gnoseológicos del positivismo moderno. Consiste en lo siguiente:
p Primero, la línea de renuncia al conocimiento objetivo de la realidad, de renuncia al significado y al contenido objetivo verdadero de las formas cognoscitivas se hace cada vez más definida.
p Segundo, esta línea constituye la renuncia a las ideas de la teoría del reflejo, base general de la comprensión clásica de la verdad como correspondencia y de todo el proceso del conocimiento científico del mundo.
p Tercero, si la comprensión clásica de la verdad incluye necesariamente el reconocimiento del referente real con relación al cual se establece la veracidad de las tesis, entonces en la concepción moderna de la correspondencia transcurre el proceso de formalización del referente, de su interpretación subjetivo-empírica, lo que lógicamente conduce a renunciar a cualquier referente, a sustituirlo por la palabra, el término y la convención, y, en definitiva, a negar la propia idea de la correspondenica en general. Este último factor de la evolución de la concepción de la correspondencia significa de hecho su autoliquidación; y eso es lo que ocurre, como veremos a continuación, en los analíticos contemporáneos del idioma cotidiano.
Veamos ahora los elementos más esenciales de la evolución moderna de las ideas de la concepción de la correspondencia.
Notes
[288•1] Aristóteles. Metafísica, VI, I, 1025, v. 1-26.
[289•2] Ibíd., II, t, 933, v. 31.
[290•3] I. Kant. Obras en seis lomos, t. 3, Moscú, 1964, pág. 159.
[290•4] Ibíd., págs. 156, 157.
[290•5] Ibíd., pág. 160.
[291•6] Ibíd., pág. 680.
[291•7] I. Kant. Obras en seis tomos, t. I, Moscú, 1963, págs. 273-274.
[292•8] F. Brentano. Über den Begriff der Wahrheit. Wahrhelt und Euidenz, Lpz., 1930, S. 6.