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II
 

p El nuevo monarca completó con energía la expansión del feudalismo, pero dentro de coordenadas bien precisas que se trazaban ahora desde Addis Ababa.

p Este proceso se había iniciado en el siglo anterior, a fines del cual el imperialismo internacional, apenas nacido, procedía en la célebre Conferencia de Berlín (1895) al " Reparto de África”. Europa estaba sedienta de materias primas, mercados, esferas de influencias, mano de obra barata. El esfuerzo en pro de la centralización se concibió en Etiopía también como una barrera al expansionismo europeo.

p ¿Cuál era el cuadro en esas circunstancias?

p La aristocracia feudal etíope había derrotado en el norte a sus oponentes y se abalanzaba sobre el sur para meter a todo el país en el puño de un solo Estado. Haile Selassie aceleró el logro de ese objetivo con vistas a oponerse al inminente reparto del país por los gobiernos europeos. Necesitaba, en consecuencia, que el pueblo lo siguiera. Sin embargo, por razones de clase, no fue a buscar el apoyo popular mediante democracia alguna, sino inculcando la más absoluta sumisión, la plena fanatización, el total control imperial. "Etiopía soy yo”, pensaba. Y procuró que todos los etíopes pensaran lo mismo.

p Mella calificó al tirano Machado de Mussolini tropical.

p Haile Selassie era un Mussolini feudal, con aspiraciones a semidiós.

p Para llegar a jefe político indiscutido, Haile Selassie se hizo primero regente y luego jefe militar. Ya jefe político, buscando eternizar su poder, se haría jefe espiritual.

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p La Iglesia Copta local se había desprendido de la Católica Romana desde el siglo v. Sin embargo, libre del padrinazgo del Vaticano, había caído bajo el de Egipto. Todos sus obispos, salvo uno, eran de nacionalidad egipcia y su designación la hacía el Patriarca de Alejandría. Y como , Inglaterra en aquella época dominaba la tierra de las pirámides, tenía una excelente vía indirecta para interferir en los asuntos internos de Etiopía.

p Sólo en 1929, Addis Ababa pudo lograr un acuerdo con El Cairo que alteraba las reglas del juego: en lo adelante el Patriarca designaría sólo el “Abuna”,  [38•*  pero los demás obispos de Etiopía serían elegidos de entre el clero local. Unos veinte años después (1951) Etiopía obtuvo también la designación del “Abuna”. Todo esto creaba condiciones ideales para darle un carácter místico al culto de la personalidad del Emperador. Su retrato fue colocado en las iglesias. Los sermones debían ser precedidos de plegarias en su honor. Inclusive llegó a endosársele a Haile Selassie frases y hechos atribuidos a Cristo. Pintores alemanes bien conocidos dibujaron escenas de Cristo con los humildes sustituyendo el rostro del Mártir del Gólgota por el del Emperador y estos cuadros se colocaban en lugares visibles. En los altares mismos, a la trilogía de la Santísima Trinidad se añadía el rostro afable, con los ojos entornados, bien afeitada la barba, del hombre que a su título de Emperador había añadido, en segundo término, el de "Elegido de Dios”. La propaganda oficial además, apuntando hacia todos los gustos, también lo comparaba con David, el rey judío.

p Haile Selassie se presentaba como descendiente de la Reina de Saba y el Rey Salomón. Los niños etíopes, en la cuna misma, escuchaban las leyendas de cómo ambos se conocieron, cómo al principio ella, pudorosa, se negaba a 39 casarse con él, y cómo él, sabio entre los sabios, le dijo que podían hacer una apuesta: de levantarse ella a medianoche a tomar agua, se casarían. Desde luego, Salomón supo arreglárselas para que la sed fuera más fuerte que una férrea voluntad virginal.

Por último, alegando la antigüedad de la monarquía etíope —la más veterana del planeta— y la victoria del Emperador Tewodros sobre el Islam en 1855, se completó el real título oficial con el "Rey de Reyes”, lo que haría sonreír a más de un monarca europeo... aunque ninguno se atreviera a malquererse con el Emperador por esa muestra de vanidad, sin importancia al lado de lo que significaba Etiopía en riquezas y posición geográfica.

* * *
 

Notes

[38•*]   Arzobispo.