p La contrafigura de Haile Selassie es la propia Revolución que lo derrocó.
p Al explicar — una vez más — las causas de su estallido, Mengistu Haile -Mariam dijo, en el acto del Tercer Aniversario de su victoria, en la Plaza bautizada desde el primer momento "Plaza de la Revolución”, lo siguiente:
p "El hecho de que la economía etíope carecía de base y era motivo de burla en todas partes, sirvió para abrir el camino de la lucha. El otro factor que ayudó a provocar la Revolución fue el despertar de las amplias masas en relación con las enfermedades políticas, económicas y sociales y los defectos de Etiopía y el hecho de que las fuentes de beneficios y riquezas eran propiedad exclusiva de los feudales y las gentes vinculadas a ellos por lazos de interés propio y actividad personal."
p Y después puntualizó: "El mundo sabe que derrocar una monarquía que ha existido durante tres mil años, no es una lucha fácil. Tampoco lo fue darles fin a los feudales que se habían consolidado a través del tiempo y a la burguesía que tenía firme interés en el poder y autoridad. La tarea de desmantelar el sistema monárquico, rodeado 56 por innumerables reaccionarios, astutos y políticamente avisados, requería una lucha ardorosa. Las amplias masas de Etiopía habían sido capaces de aprender cuál era la lucha que necesitarían para derrocar el sistema monárquico y que la fuerza unida de las masas oprimidas realmente puede demoler las filas consolidadas de la reacción. Quisiera enfatizar aquí el punto que esta Revolución no pertenece a ningún individuo, a un solo grupo o a un segmento en particular. La Revolución pertenece a las masas oprimidas. Así entre nosotros no puede haber una pugna por acreditar en la historia ser el primero en promover la Revolución."
p Y continuó: "Habiendo desarraigado y desmantelado el viejo orden que era la fuente de la opresión, nuestra Revolución no ha caído en el sonambulismo. Tiene un objetivo y propósito definido, que guía a las amplias masas oprimidas y que salvaguarda su interés básico. Tiene como principio rector el marxismo-leninismó: el faro de esperanza para todos los pueblos oprimidos."
p Se puede resumir en seis los factores fundamentales que contribuyeron a la volcánica erupción de esta Revolución que sorprendió al mundo precisamente porque en su atlas de luchas sociales contemporáneas no aparecía ningún volcán en esta zona:
p 1. El alza en espiral del costo de la vida.
p 2. El abominable sistema de tenencia de tierras.
p 3. La brusca extensión del hambre, que llegó a hambruna-, en particular en la provincia de Wollo.
p 4. La pérdida súbita de la dirección política por parte de las autoridades gobernantes: el país quedó sin gobierno.
57p 5. El levantamiento espontáneo de las masas obreras y campesinas y de los intelectuales urbanos contra el régimen feudal-burgués.
p 6. La toma de conciencia de los miembros de las fuerzas armadas de que eran parte del pueblo y no instrumento de la opresión.
p Etiopía es hasta hoy un caso excepcional en que la crisis social general no sólo se transforma en crisis dentro de las Fuerzas Armadas sino hace de ellas el factor de solución de la misma. Otras muchas veces, desde Egipto con Nasser a Libia con Khadafi (aunque este último fue un conspirador político que entró deliberadamente en el ejército para completarse contra el poder reaccionario), pasando por los ejemplos de Perú y Portugal, las Fuerzas Armadas han sido eje en situaciones de cambio antioligárquico.
p Pero en Etiopía se dan dos rasgos notables. Primero, no se trata de una revolución militar sino popular, tan masiva como espontánea, a la cual la fuerza armada brinda el factor de dirección, en ausencia de un partido o movimiento revolucionario y, segundo, este factor, lejos de aminorar, frenar o desvirtuar la revolución o pretender jugar el papel de las masas, tiende a lo contrario, a más revolución, a más participación del pueblo, a que el proletariado instaure su dictadura en alianza con el campesinado, a que los revolucionarios militares y civiles se unan en un partido marxista-leninista capaz de ser el Estado Mayor que toda revolución necesita.
p Por supuesto que no todos los cuadros de mando de las Fuerzas Armadas estaban sinceramente por seguir este camino. Sin embargo, ninguno se atrevió en los primeros días a buscar otro, porque el derrumbe del viejo orden 58 fue de tal naturaleza telúrica, que no quedaba margen para hacer otra cosa que sumarse a la revolución de las masas o ser barrido por ella.
p Pronto ocurrió la inevitable decantación de clase. Los Spínolas no provienen del uso del binóculo arrogante ni de la mentalidad colonialista y fascista. Su veta principal se asienta en el hecho de que representan a los intereses de las clases dominantes.
p El general Andom llegó a máxima figura castrense gracias a que contaba con la aprobación del Emperador y todos los poderosos del dinero, la tierra y la fe. Lo mismo hubiera podido llegar a banquero, noble u obispo.
p El caso de Teferi Bente, su sucesor en la presidencia del CAMP y también traidor ajusticiado, fue algo diferente en la forma, pero no en esencia. Bente llegó inclusive a adherirse a la transformación socialista de la Revolución, pero en él se despertó una desmedida ambición personal de poder, igual a su punto de vista nacionalista y a su temor a que el pueblo demandara no sólo cambios cada <JGZ más profundos y rápidos, sino ser él mismo el protagonista de la victoria. Teferi Bente llegó así a vincularse (lo que ha podido ser documentalmente probado) con la CÍA y otros servicios secretos para un verdadero golpe el 3 de febrero de 1977 a las nueve de la mañana. Una hora antes, los elementos realmente revolucionarios, cpn Mengistu al frente, decidieron sencillamente un contrapolge anticipado que ahorró ríos de sangre al país y salvó el contenido popular y el impulso de la Revolución.
p En ambos casos, desde luego, cada jefe completado contaba con un grupo y éste debía ser también reprimido por la justicia revolucionaria.
p La originalidad de Etiopía no lo es tanta si uno examina de cerca el problema campesino. En esto ella está más cerca de Francia prerrevolucionaria, que de África.
59p José Pérez Novoa, primer Embajador de Cuba en Addis Ababa, ha escrito en un trabajo inédito:
p "En África la dominación colonial impuso fronteras que para ellos, los colonialistas, fueron los límites de sus áreas de dominación, bautizándolas con nombre de Estados. Sin embargo, estas líneas no definieron realmente Estados acorde con la población existente, ni tampoco esfuerzos para su homogenización nacional. El dominante avanzó hasta donde le permitieron sus fuerzas contra, el otro opositor colonialista y en ella demarcó las fronteras de dominación haciendo abstracción, lógicamente, de en qué forma quedaba una nacionalidad o una tribu pobladora de la zona, dando como consecuencia que, en esas áreas parceladas, con nombres de país, una parte de una nacionalidad o de una tribu, quedara dividida en varias partes.
p "En el terreno económico, el sistema colonial no integró a un desarrollo común a estos habitantes, manteniendo, por ende, la formación económica social en que se encontraba cada una de esas tribus, primando en casi todas ellas el sistema de autoconsumo, por lo que estaban desvinculadas, en su mayoría, de las relaciones comerciales capitalistas de intercambio, primando a lo largo de todo el dominio colonial la individualidad tribal, la estructura tribal, no sintiéndose parte integral de ese Estado superpuesto, ni de esa nación. Siendo para ellos su Estado y su nación, la etnia a la cual pertenecen. Ante todo, son bacongos’, ’fulas’, etc.
p “Inclusive es muy difícil definir un campesino, pues no por vivir en el campo se fundamenta este concepto, pues muchos de los nativos africanos cosechan lo que consumen, pero no en una posición económica productiva campesina.
p "En resumen general, el dominio colonial superpuso su estructura de dominación sobre la estructura de 60 desarrollo étnico africano, sin destruirla ni desarrollarla, sólo congelándola en el tiempo."
p En cambio, Etiopía es otra cosa. Dice ese mismo estudioso autor:
p "En estt país sí existía un Estado estructurado al servicio de una clase dominante nacional, creado en un largo proceso histórico. La nacionalidad amanea desde el siglo pasado fue sometiendo a su dominio a las otras nacionalidades y creando con ellas una estructura de dominio estatal y todos sus órganos. Al triunfar el proceso de febrero de 1974 y en sus consiguientes tres años, la lucha ha tenido, necesariamente, que definirse en el marco ineludible de la lucha de clases.
p "En Etiopía de lo que se trataba era de que las masas campesinas, los trabajadores y el pueblo oprimido, luchaban contra la clase dominante feudal y su aparato estatal, dándole por ello, en primera instancia, el carácter de lucha entre opresores y oprimidos dentro del marco nacional. Esto constituye una de las razones que obligan a que la Revolución Etíope tenga un acentuado concepto de la lucha de clases y se dé en ella, posiblemente, una de las más fuertes batallas que en el terreno clasista se presente en todo el continente africano."
p ¿Y qué se ve al analizar la lucha obrera?
p El proletariado ha sido un participante de la primera hora en la Revolución Etíope pese a su pequenez numérica relativa. Sus huelgas aisladas y de tipo gremial en el pasado, desafiantes er medio del sistema imperante, alentaron a los estudiantes y, al deteriorarse la situación general en 1974, constituyeron un elemento de radicalización indiscutible. Es cierto que son apenas doscientos mil, en industrias de transformación, textil, cuero, calzado, alimentación, comunicaciones y transporte (los taxistas prácticamente iniciaron el estallido), construcción, etc., 61 pero todos fueron en febrero de 1974 a las huelgas generales que nadie convocaba.
p Los líderes sindicales oficiales, fieles al Emperador, boquiabiertos, trataron primero de conducir como ovejas a los trabajadores al carril del reformismo, pero terminaron, igual que los más altos oficiales de las Fuerzas Armadas, siendo arrastrados por la ola ya incontenible de la insurrección popular. La clase pronto también dio nuevos líderes. Y no es casual que los dos dirigentes realmente revolucionarios que, una vez conquistada la democracia sindical obtuvieron la confianza de las masas obreras, llevados a Secretarios Generales, hayan sido asesinados cobardemente por la contrarrevolución.
p Un aliado importante de los obreros y campesinos ha sido el estudiantado. De su seno surgió, en la década del 60, un movimiento con la consigna de "Tierra a los Labradores" que empezó por presionar al Parlamento que entonces discutía una reforma agraria de tanta timidez como podía esperarse de un gobierno eminentemente feudal.
p Cada vez que en el país estallaron revueltas campesinas (Bale, Sidamo, Gojam, Wollo y particularmente Eritrea) los estudiantes de Addis Ababa y Asmara salieron a las calles en franca protesta contra su represión.
p Los aconteciminetos de Mayo del 68 en Francia, a los que se sumaron muchos estudiantes etíopes becados en París, avivaron la rebeldía.
p Del seno de los estudiantes salieron los militantes, a veces casi todos, de los distintos pequeños grupos clandestinos marxistas, que se han caracterizado por su falta de vinculación con la clase obrera, recordando aquellos primeros grupos marxistas de fines del siglo xix en Rusia, cuando todavía Lenin no los había fundido con el proletariado para crear el verdadero partido de nuevo tipo.
62p Una diferencia esencial se mantiene: En 1900 Petrogrado poseía las concentraciones de obreros industriales de que carecía Addis Ababa en 1974. Pese a esto, Lenin había señalado que en su conjunto la Rusia zarista padecía no tanto del desarrollo del capitalismo como de su insuficiente desarrollo. La Etiopía igualmente zarista sufría de un desarrollo, inusitado para la época, de feudalismo. Con razón dijo Fidel, el 14 de marzo último, al visitar Etiopía apenas seis semanas después de que los líderes consecuentemente revolucionarios apartaran del poder a los elementos traidores de derecha, que la Revolución Etíope era mezcla de la Revolución Francesa y de la Revolución Bolchevique.
p Respecto al estudiantado, cada día se suma más al proceso, pero es indudable que también en su seno se ha producido similar decantación a la que han conocido las Fuerzas Armadas.
p No hay que olvidar que quienes podían enviar sus hijos a las escuelas secundarias, para no hablar de la Universidad, en Addis Ababa o en el extranjero, eran las familias de la aristocracia, la feudalidad y el gran capital. Existe, además, otro factor señalado por Pérez Novoa: "A lo largo de las expresiones de oposición a Selassie, el sector principal de represión fue el ejército, formándose claramente una contradicción antagónica ejército-estudiantado. Como el peso principal del actual proceso revolucionario es precisamente el ejército y, en especial, de ese ejército, se abre en el terreno subjetivo un abismo difícil de saltar en la integración estudiantes-dirigentes."
p Debe igualmente señalarse que, atrincherados eri un civilismo que sólo tendría justificación de haber seguido las Fuerzas Armadas en el bando opresor, numerosos estudiantes han caído en ese mismo bando, inclusive si no lo desean ni lo quieran reconocer. El llamado Partido Revolucionario Popular Etíope, dedicado al terrorismo 63 contrarrevolucionario en las ciudades, se nutrió originalmente de estudiantes. El maoísmo les dio buen aliento, como era de esperar. Por temor a aliarse con el factor militar que ayer sirvió a la reacción, sin poder comprender que hoy sirve a la revolución, estos individuos han caído en brazos de los terratenientes derrocados y en las redes del complot del imperialismo internacional y la reacción árabe contra la Revolución Etíope. Presentes están también la repugnancia pequeñoburguesa a la disciplina, a la organización, a cederles a las masas, aunque se les invoque a cada minuto, su lugar de fuerza motriz principal de la historia.
p No hay, sin embargo, que exagerar. En verdad, el grueso del estudiantado se suma más y más a la Revolución. Y ello irá en aumento en la misma medida en que él se nutra con los hijos de los obreros y campesinos que antes no tenían acceso al estudio. Segundo, la vida misma les permite descubrir a los estudiantes honestos de qué parte está la revolución y de cuál la contrarrevolución. Tercero, las acciones odiosas que los jefes del PRPE auspician, como el asesinato de líderes obreros, ha abierto los ojos de muchos elementos engañados. Todo esto explica la reciente escisión del PRPE, con el surgimiento de un ala que abandona a la contrarrevolución.
p Tan pronto se instauró el poder revolucionario, en diciembre de 1974, se desplegó el llamado "Programa de la Campaña del Trabajo Nacional”, que envió a las áreas rurales a sesenta mil estudiantes de las escuelas superiores y universitarios, maestros y soldados, para enseñar a leer y escribir a las masas pobres y embrutecidas, ayudar a organizarías en asociaciones campesinas y, también, lo que en Etiopía es algo decisivo, a que aprendieran el alfabeto de toda revolución: distinguir entre las clases amigas y las enemigas, entre las fuerzas revolucionarias y contrarrevolucionarias .
64p La consigna principal de la Campaña es un antídoto contra la fanfarronería pequeñoburguesa: "Aprender de las masas y a la vez enseñarlas."
Este autor ha podido conocer a muchos participantes de la Campaña y realmente es así, como ellos mismos reconocen, que han devenido marxista-leninistas.
Notes
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