LA CLASE OBRERA Y LOS ESPECIALISTAS.
EL PAPEL DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES
EN LA REEDUCACIÓN DE LOS INTELECTUALES
p A la construcción del socialismo se incorporaron los intelectuales que habían comprendido, aunque sólo fuese en términos generales, el verdadero sentido de las transformaciones realizadas en el país y a quienes era necesario ayudar para que rompieran paulatinamente todos los hilos que les ataban al pasado burgués. Estos intelectuales habían avanzado por caminos diferentes, explicándose cada uno a su modo la experiencia de la nueva realidad soviética. La toma de conciencia de esta experiencia fue para ellos extraordinariamente difícil y dolorosa.
p Cumpliendo las indicaciones de V. I. Lenin sobre la incorporación de los intelectuales de la época zarista a la construcción del socialismo y su reducación en el espíritu de la ideología socialista, el Partido Comunista adoptó diversas medidas importantes para llevar a buen fin esta tarea.
p Se hizo mucho para mejorar la situación económica de los especialistas y elevar sus conocimientos científico-técnicos. Ya en agosto de 1921, en un período de durísimas pruebas para el País de los Soviets, el Gobierno soviético aprobó la disposición "Acerca de las medidas para elevar el nivel de los conocimientos ingeniero-técnicos en el país y mejorar las condiciones de vida de los ingenieros y técnicos de la RSFSR".
p Al objeto de poner en práctica esta disposición, el Presidium del CSEN formó una comisión especial que se dedicó a revisar los sueldos de los ingenieros y técnicos, y elaboró las cláusulas tipo del convenio colectivo, en las que figuraban puntos que protegían los intereses de los especialistas. Según datos de la encuesta efectuada por el Consejo Central de los Sindicatos de toda Rusia a mediados de 1925, el sueldo medio, por ejemplo, de los especialistas de la industria metalúrgica se cifró (sin 170 sobresueldos) en 165 rublos, y el de los especialistas altamente cualificados, en 500-600 rublos. O sea, que los sueldos de los especialistas eran muy altos, si se tiene en cuenta que un peón fabril ganaba 35 rublos al mes, y un obrero cualificado, alrededor de 100. Elevóse rápidamente el nivel económico de los trabajadores científicos.
p El XII Congreso del PC(b) de Rusia dedicó gran atención al mejoramiento de la situación material de los especialistas ocupados en la producción. En su resolución se decía que "deben crearse en las empresas condiciones normales de trabajo que puedan satisfacer moral y materialmente a los especialistas incorporados a ellas, aplicando, entre otras cosas, el principio de estímulo máximo por los éxitos técnicos o económicos obtenidos directamente en el proceso de producción (toda clase de ahorros, invenciones, perfeccionamientos, etc.). Los administradores y los técnicos que se han acreditado por su trabajo útil y emprendedor durante prolongado tiempo deben ser mencionados por el partido, los organismos de los Soviets y los sindicatos como trabajadores particularmente valiosos, extendiendo a ellos la estimación pública de que gozan los especialistas que trabajan fructuosamente en el Ejército Rojo”. El partido y el Estado soviético mostraron gran solicitud por aliviar las condiciones de vida de los maestros. En enero de 1921, el Consejo de Comisarios del Pueblo de la RSFSR aprobó una disposición firmada por V. I. Lenin sobre las pensiones a los pedagogos ancianos inválidos conocidos por sus méritos en la instrucción pública. A estos pedagogos se les asignaron pensiones superiores en el doble a las corrientes.
p En 1923 y en los años sucesivos, el Gobierno soviético encontró la posibilidad de acrecentar considerablemente las asignaciones para la instrucción pública y subir los sueldos de los maestros. En 1923-1924, la suma total de los gastos para la instrucción pública aumentó en más del doble, y la del fondo de salarios, en el 150%, con relación al año presupuestario anterior.
p No obstante los grandes esfuerzos del Estado soviético, fue imposible mejorar en un corto período la situación material de los maestros, que siguió siendo penosa durante algunos años. El hambre que sobrevino en muchas provincias del país en 1921 golpeó con particular dureza a los maestros rurales. La fidelidad a su obra y la comprensión de su deber cívico les ayudaron a superar las enormes dificultades y permanecer en sus puestos.
p Sin embargo, el factor material no es la condición principal para atraer del modo más eficiente a los intelectuales a la construcción de la economía. Era preciso dar vida a una serie de 171 medidas de carácter político. Uno de los medios principales para asegurar a los especialistas el clima de confianza y de colaboración con espíritu de camaradería que exigía V. I. Lenin fue el establecimiento de correctas relaciones entre los intelectuales técnicos y la clase obrera. Este problema surgía de la propia vida y su solución favorable tenía gran significado para el ritmo de restablecimiento y restructuración de la economía del país.
p La dificultad estribaba en que cierta parte de la clase obrera veía en el ingeniero a un cómplice del capitalista. Las viejas ofensas, el recuerdo de las humillaciones inferidas a los obreros por los ingenieros reaccionarios, los azotes y las multas ilegales no podían esfumarse inmediatamente después de la revolución.
p En la memoria de los obreros estaban frescos aún el sabotaje y la resistencia de una parte de los especialistas contra las medidas del Poder soviético en los primeros años de su existencia. En el ánimo de las masas obreras pesaba también la participación de algunos ingenieros y técnicos en el sabotaje en las empresas del Estado y en la malversación de bienes del pueblo. En la prensa se publicaban reseñas judiciales de tales procesos, y esto, por supuesto, encontraba eco en los medios obreros.
p Conviene subrayar especialmente que el nivel cultural general de los obreros iba a la zaga del crecimiento de la industria. El atraso cultural y técnico de la clase obrera, herencia del capitalismo, constituía un grave obstáculo para el anudamiento de relaciones correctas entre los obreros y los especialistas. Esto se hizo sentir más vivamente cuando a las fábricas llegó una masa de campesinos semianalfabetos. En tanto que el obrero industrial cualificado, instruido por la propaganda del partido y de los sindicatos durante largos años, ya comprendía en general la importancia de los especialistas y había aprendido a establecer un trato adecuado con ellos, el nuevo obrero no se había descargado todavía de los prejuicios y errores sobre los especialistas. La desconfianza y, a veces, la hostilidad manifiesta de los obreros poco concientes a los ingenieros y técnicos, a sus propuestas de racionalización y restructura de la producción, de implantación de un régimen de ahorro y de aumento de la productividad de trabajo, complicaban el reforzamiento de la autoridad del especialista en la producción.
p En esta actitud hacia los especialistas incurrían no sólo los obreros poco conscientes. Los órganos del partido señalaban también reiteradamente casos de errónea actitud con los especialistas por parte de algunos dirigentes del partido y de los 172 sindicatos y sobre todo de los administradores de las empresas. Prueba de ello eran los despidos infundados de ingenieros y técnicos, el menoscabo de sus derechos en la producción, la preterición de sus propuestas, etc.
p La "fobia a los especialistas" no alcanzó proporciones masivas. Y si en la prensa de aquel tiempo aparecían con frecuencia informaciones que señalaban casos de actitud errónea hacia ellos, esto obedecía a que los periódicos del partido y de los sindicatos difundían ampliamente cada uno de tales hechos y lo condenaban con dureza.
p La prensa contribuyó grandemente al establecimiento de relaciones de camaradería entre los obreros y los especialistas. En sus artículos y notas, los corresponsales obreros mencionaban a los ingenieros y técnicos concienzudos, criticaban a los que trabajaban mal, daban cuenta de la actividad equivocada o, a veces, hostil de tal o cual especialista y exhortaban a la vinculación más estrecha entre los productores y los científicos. En los periódicos centrales se publicaban a menudo artículos de dirigentes del partido y del Gobierno que propugnaban el establecimiento de relaciones normales entre los obreros y los especialistas.
p El Partido Comunista y el Gobierno soviético combatieron resueltamente toda tentativa de considerar enemigos manifiestos o embozados del régimen soviético a todos los especialistas y reprobaron los casos de incomprensión e incluso de comportamiento criminal con ellos. En 1922 atrajo la atención de la opinión pública soviética un proceso contra algunos funcionarios del partido y de los sindicatos culpables de haber organizado la persecución de un viejo y honrado especialista, V. Oldenbérguer, ingeniero jefe del sistema de abastecimiento de agua de Moscú, que acarreó su suicidio.
p El proceso sobre el suicidio de Oldenbérguer fue un acto cardinal del Poder soviético en defensa de los especialistas honrados. Esto lo puso de relieve, entre otras cosas, la circunstancia de que por disposición del 23 de enero de 1922 del Presidium del CEC de toda Rusia fue retirado este proceso de la jurisdicción ordinaria y lo vio el Tribunal Supremo de la república.
p En este proceso, el acusador público, N. Krylenko, contestando a la indicación de que Oldenbérguer recibió en octubre de 1917 cuatro mil rublos para ayudar a los especialistas en huelga, declaró: "... Si en el año 22 alguien alega como culpa de cualquier representante de la clase enemiga, ligado con ella por su origen social, lo que hizo, dijo y pensó en los críticos días de la Revolución de Octubre, si en el plano de la lucha política 173 actual unos jefes políticos argumentan con esta clase de documentos, a esos jefes políticos hay que sacarlos de la tribuna de la dirección política, pues eso significa que tales jefes políticos, además de no haber olvidado nada, ¡no han aprendido nada!" [173•31
p La condena de los procesados en este sumario, entre los que había comunistas, mostró que el partido y el Poder del Estado no estaban dispuestos en modo alguno a ser indulgentes con sus funcionarios que habían deformado la línea leninista de incorporación de los especialistas burgueses a la construcción de la nueva sociedad. Es interesante señalar a este respecto que el Tribunal Supremo de la república propuso a los tribunales locales que aplicaran el artículo 64 del Código penal (no simple homicidio, sino acto terrorístico) a los culpables de atentados a los dirigentes de empresas industriales e instituciones del Estado.
p Cada hecho de violencia de obreros poco conscientes contra los especialistas provocaba una ola de indignación y era calificado merecidamente por las masas obreras. La clase obrera comprendía el inmenso valor que los especialistas, con sus conocimientos y experiencia, representaban para la construcción del socialismo y cuan importante era asegurarles condiciones favorables para su fructífera actividad.
p Al mismo tiempo que exigía de los obreros una actitud de camaradería con los especialistas, el partido advertía a éstos que sólo podrían granjearse la confianza de los obreros si ellos mismos les pagaban en la misma moneda, si les trataban como a camaradas.
p Instaurar relaciones de camaradería entre los especialistas y los obreros era una cuestión difícil y compleja. Se trataba de cambiar, de reducar la sicología tanto del obrero como del intelectual, que formaban parte de grupos sociales separados antes uno de otro. Esto no se podría lograr únicamente con medidas de presión administrativa o el simple convencimiento verbal. Hacía falta llevar a cabo todo un conjunto de compleja labor de educación política entre los obreros y entre los intelectuales.
p Cumpliendo las indicaciones de los congresos y conferencias del partido, las organizaciones locales del partido, de los sindicatos, de los Soviets y del Komsomol desplegaron una amplia campaña de esclarecimiento entre los obreros. En las asambleas generales de las colectividades laborales se hacían 174 informes sobre la función de los ingenieros y técnicos en la construcción socialista, se celebraban veladas conjuntas de obreros e ingenieros y técnicos, se exponían pizarras de honor para ingenieros y técnicos, eran organizados clubes comunes de ingenieros, técnicos y obreros, etc.
p Merced a esta actividad educativa de las organizaciones del partido y de los sindicatos, el recelo y la hostilidad directa de los obreros hacia los ingenieros y técnicos fue convirtiéndose poco a poco en la opinión de que los especialistas eran hombres valiosos para la construcción del socialismo y miembros de la colectividad obrera en pie de igualdad con todos los trabajadores. Claro está, en el futuro todavía se darían casos de actitud errónea hacia los especialistas por parte de los obreros y de la administración de las empresas pero ya no tendrían la evidente tonalidad política de los primeros años del Poder soviético. Para este viraje fueron decisivos el afán de los obreros por incrementar la producción, el sentido de disciplina y la firmeza clasista de las masas proletarias y el trabajo de educación política del Partido Comunista.
p Mucho más intrincado resultó dar la vuelta a la sicología de los especialistas burgueses y hacer que cambiaran sus concepciones ideológicas. Este proceso no transcurrió a pie llano ni plácidamente. Sus corrientes, zigzags y revueltas estuvieron dictados por las peculiaridades -de la situación interior e internacional del Estado soviético, por la política de la clase obrera y de su partido respecto a este sector de la intelectualidad y en definitiva, por los éxitos de la construcción del socialismo.
p La tarea de reducar a los intelectuales burgueses y de utilizar lo más racionalmente posible sus conocimientos y experiencia no hubieran podido cumplirla felizmente el partido y el Estado sin el concurso de las organizaciones sociales, ante todo de los sindicatos.
p En los primeros años de posguerra los sindicatos se convirtieron en palestra de la lucha de clases, lo cual se explica por la reanimación de los elementos capitalistas con motivo de la Nueva política económica. Los restos de los partidos y tendencias contrarrevolucionarios trataron de intensificar su actividad, aprovechándose de las dificultades que atravesaba el país y, asimismo, de la insuficiente madurez política de los intelectuales.
p Los elementos antisoviéticos sacaron la cabeza principalmente en los sindicatos no industriales. En el congreso de médicos celebrado en la primavera de 1922 uno de los delegados manifestó que ellos, que eran demócratas, vivían en el "cerco 175 comunista" y que debían organizarse para oponerle resistencia. Algunos de los oradores se expresaron en el sentido de que "nosotros siempre hemos sido partidarios de la dictadura del proletariado y estamos siempre dispuestos a servir al proletariado, pero no prestaremos oído al Poder soviético".
p Declaraciones análogas se hicieron en los congresos de los agrónomos y de los geólogos y en algunos congresos provinciales de maestros.
p Las tendencias restauradoras se reavivaron especialmente con motivo de la discusión sobre los sindicatos impuesta por Trotski al partido en el otoño de 1920. Los elementos hostiles al Poder soviético creyeron ver en ella el comienzo de las querellas en el seno del partido, se figuraron que el partido había dejado de ser monolítico y que, por lo tanto, se podían abrigar esperanzas no sólo en el cambio de rumbo, sino incluso en el cambio de poder. Los enemigos de la dictadura del proletariado entre los intelectuales intentaron aprovechar la discusión sobre los sindicatos para liquidar las organizaciones sindicales de intelectuales.
p Se observó igualmente la tendencia a “fusionar”, a "estatizar" los sindicatos, lo que, en realidad, conducía también a suprimirlos. Otro fenómeno nocivo en la organización sindical fue la orientación a formar sindicatos sectarios, aislados de las grandes masas.
p La lucha se hizo muy tensa sobre todo en el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza, que era uno de los más importantes numéricamente entre los intelectuales. Los mencheviques y eseristas y los que habían dirigido la antigua Unión de Maestros de toda Rusia intentaron recobrar su pasada influencia sobre los maestros y difundieron entre ellos la idea de una instrucción pública al margen de los partidos, propagando que la escuela debía ser redimida del control del partido y del Estado.
p En 1922, en el Pleno ampliado del CC del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza la fracción comunista fijó la atención en la necesidad de intensificar grandemente el trabajo de partido en el sindicato a fin de acentuar el influjo comunista sobre la masa de maestros. También el CC del PC (b) de Rusia se ocupó mucho de las cuestiones concernientes a la labor interna del sindicato con los trabajadores de la enseñanza. Advirtió que no se podría asegurar la participación activa del magisterio en la construcción socialista si no se realizaba una labor política adecuada entre los maestros. En la resolución "Acerca de la labor entre los trabajadores de la enseñanza”, aprobada en 1921, el CC del partido ponía en guardia a las 176 organizaciones comunistas sobre lo errónea y perniciosa que era la actitud de desconfianza y, a veces, de hostilidad hacia los maestros, observada en algunas células del partido. "Hemos de comprender —indicaba el CC del PC (b) de Rusia— que hoy día esta actitud constituye un gran yerro, que perjudica seriamente la obra de la construcción del socialismo ... Debemos hacer todo lo que dependa de nosotros para que este grupo social muy útil se sienta atraído por los intereses y el trabajo creador del Estado soviético ..."
p Merced a la gran labor llevada a cabo por las organizaciones del partido y por los sindicatos, los mencheviques y los eseristas iban perdiendo el resto de prestigio que tenían aún entre los maestros; por doquier se les desplazó de los órganos representativos del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza.
p Testimonio de los éxitos del Partido Comunista en el trabajo con los maestros eran asimismo los congresos y conferencias de este sindicato. En ellos se censuraba acerbamente a los elementos antisoviéticos, iba progresando la unidad entre los comunistas y los sin partido y se revelaba el deseo de conocer la teoría marxista-leninista.
p A conquistar política y moralmente a los maestros ayudó mucho el artículo de V. I. Lenin Páginas de un diario, que dictó el 2 de enero de 1923. En este artículo se incluían los problemas de la instrucción entre las tareas más importantes de la construcción socialista y el magisterio nacional era considerado el eslabón decisivo en el logro de los objetivos de la revolución cultural. "El maestro nacional —decía Lenin— debe ser colocado en nuestro país a una altura en la que jamás se ha encontrado, se encuentra y se puede encontrar en la sociedad burguesa”. Más adelante señalaba: "Hay que reforzar sistemáticamente el trabajo de organización de los maestros nacionales para que, en vez de puntal del régimen burgués, como son hasta hoy en todos los países capitalistas sin excepción, se conviertan en puntal del régimen soviético, con objeto de, a través de ellos, desviar al campesinado de la alianza con la burguesía y atraerlos a la alianza con el proletariado" [176•32 .
p La acrecida actividad política de los maestros se puso de manifiesto claramente no sólo en el trabajo de la propia escuela, sino también en la participación de masas cada vez más amplias del magisterio en la aplicación de la política del partido, ante todo en el campo. Muchos maestros daban conferencias y hacían informes ante los trabajadores, organizaban círculos de 177 estudio de la política actual, bibliotecas rurales y Casas del Pueblo y realizaban labor de propaganda.
p El acercamiento de los maestros al Poder soviético fue realmente sensible, pero aún serían necesarios grandes esfuerzos para captar por completo la voluntad de la masa del magisterio. Todavía quedaban sitios donde no estaba organizado seriamente el estudio políitico de los maestros, ante todo en el campo.
p Del trabajo con los maestros se trató detenidamente también en el XIII Congreso del PC (b) de Rusia, reunido en mayo de 1924. En este congreso se abordaron los problemas palpitantes de la instrucción pública y de la situación de los maestros y se señaló que en la mentalidad política de los trabajadores de la enseñanza se habían operado cambios sustanciales y que se sentían animados por el deseo de enlazar su labor con las tareas generalas de la construcción socialista. El congreso expresó en sus resoluciones que era preciso incorporar a los maestros a la participación activa en el trabajo sociopolítico entre la población, especialmente en el campo.
p La labor educativa del partido entre los maestros dio resultados positivos. Los maestros empezaron a ingresar en el partido y en el Komsomol y a desplegar una intensa labor en los Soviets locales. El 1 de diciembre de 1925, de los 180.000 maestros de la RSFSR, 8.811 eran miembros y candidatos a miembro del partido, y 10.807, miembros del Komsomol. Por tanto la proporción de comunistas y komsomoles entre los maestros se cifraba en el 10,8%.
p Con su abnegado trabajo, el magisterio mostró que el período de ciertas divergencias suyas con el Poder soviético había sido vencido y que llegaba el tiempo en que los maestros empezaban a hacer suya la ideología socialista y participaban conscientemente en la edificación del socialismo. Puede decirse que, en general, al entrar en el año 1926, el Partido Comunista había logrado ya conquistar ideológicamente a la mayoría de los maestros y hacerse con un aliado seguro en la construcción de la cultura soviética.
p La labor sociopolítica se desarrolló también entre otros destacamentos de la intelectualidad. Se dieron los primeros pasos para agrupar profesionalmente a los trabajadores de la ciencia y de la escuela superior. Este grupo de intelectuales se negaba en redondo a ingresar en el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza. El Consejo Central de los Sindicatos de toda Rusia adoptó diversas medidas con carácter de compromiso. Sin dejar de oponerse categóricamente a la formación de sindicatos pequeños, de tendencia sectaria, aceptó que se 178 organizara en el sistema del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza una sección especial que agrupara a los trabajadores científicos y a los profesores de los centros docentes superiores. El Pleno del CC del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza, celebrado en abril de 1921, escribió en su resolución: "Tomando en consideración el inmenso papel que corresponde desempeñar en la organización de la instrucción a los trabajadores que poseen conocimientos científicos especiales es necesario dar solución inmediata a la institución como medida temporal, en el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de toda Rusia de una sección de trabajadores científicos (entendiendo como tales también a los profesores de los centros docentes superiores) orgánicamente ligada con el sindicato".
p A finales de 1922 empezaron a aparecer secciones de trabajadores científicos en el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza. Estas secciones se proponían proteger los intereses profesionales de los trabajadores científicos y de las escuelas superiores y atraerlos a la vida social del país. A finales de 1923 fueron organizadas 31 secciones, integradas por 8.818 trabajadores científicos. El 1 de noviembre de 1924, las secciones agrupaban ya al 85% de los trabajadores científicos.
p En noviembre de 1923 se celebró el I Congreso de trabajadores científicos miembros de los sindicatos. En él se puso de relieve la disposición de la mayoría de la intelectualidad científica a ayudar sinceramente al Poder soviético en la organización de la nueva vida. En la resolución del congreso se señalaba que "la animadversión existente en otro tiempo entre los trabajadores de la ciencia y la clase obrera ha quedado relegada al pasado y su lugar lo va ocupando un acercamiento cada vez mayor en el proceso del trabajo conjunto orientado a restablecer la vida económica y cultural del país. El congreso llama a los trabajadores científicos de toda la Unión de Repúblicas a sacudirse de encima las últimas vacilaciones y, mano a mano con todos los trabajadores, llevar hasta el fin la lucha por la creación de una sociedad libre, erigida en base a la unión de la ciencia y el trabajo".
p Fue complicado también el proceso de sindicación de los intelectuales técnicos. Como se ha indicado más arriba, las primeras organizaciones de estos sindicatos surgieron en el período de la guerra civil. Sin embargo, el proceso de incorporación de los especialistas a los sindicatos se desarrolló lentamente, tanto por la inercia de los intelectuales como por el afán de los dirigentes de algunos sindicatos de convertirlos en "puramente obreros".
179p El Partido Comunista censuró esta errónea política de diversos sindicatos. Después del IX Congreso del PC (b) de Rusia, la adhesión del personal técnico a las organizaciones sindicales adquirió un ritmo más rápido, y en el otoño de 1921 ya existían secciones de ingenieros y técnicos en siete sindicatos. No obstante, en la determinación de su papel y lugar en los sindicatos se pecaba aún de muchas incomprensiones y se incurría en discordancias respecto a los requisitos de admisión de los ingenieros y técnicos. En una serie de casos se hizo tabla rasa simplemente de las indicaciones del partido acerca de la afiliación sindical de los ingenieros y técnicos.
p El XI Congreso del PC (b) de Rusia declaró que "sobre los sindicatos recae en lo que se refiere a los especialistas la más pesada y difícil tarea de influir diariamente en las más amplias masas trabajadoras al objeto de crear relaciones correctas entre ellas y los especialistas e, igualmente, de elegir y estimular a los especialistas más capaces y laboriosos, pues sólo esta labor puede reportar un fruto realmente serio y práctico".
p Después de las categóricas orientaciones del partido, así como de la resolución del V Congreso de los sindicatos (septiembre de 1922) sobre la organización de las secciones de ingenieros y técnicos, las agrupaciones sindicales de los especialistas técnicos empezaron a discurrir por justos cauces. A finales de 1922 tuvo lugar el I Congreso de toda Rusia de ingenieros miembros de los sindicatos. Asistieron a él 207 delegados, que representaban a unos 27.000 ingenieros y técnicos. El congreso formó el órgano directivo de las secciones de ingenieros: el Buró Interseccional de Ingenieros, adjunto al Consejo Central de los Sindicatos de toda Rusia. El congreso apoyó el llamamiento del partido a contribuir activamente al ascenso de la economía del país.
p El I Congreso de ingenieros miembros de los sindicatos dio impulso a la organización de secciones de ingenieros en otros sindicatos, así como a la formación de burós interseccionales. En el momento de la celebración del II Congreso de ingenieros (1924) ya había secciones en once sindicatos y agrupaban a 50.000 miembros (de ellos, 19.000 trabajadores de la agricultura). En este congreso se concedió a los técnicos el derecho a ingresar en las secciones de ingenieros, lo cual amplió \ democratizó considerablemente su composición. En 1927. .il reunirse el III Congreso de ingenieros y técnicos, el número de ellos en los sindicatos se había elevado a 105.600.
p En lo fundamental, las secciones de ingenieros y técnicos estaban integradas por especialistas que trabajaban en la 180 eslabones inferior y medio. En cuanto a los especialistas de cualificación más elevada, como se señaló en 1925 en un informe de la sección de organización del Consejo Central de los Sindicatos de la URSS, ingresaban a disgusto en las secciones de ingenieros y técnicos y preferían continuar en la Asociación de Ingenieros de toda Rusia. A mediados de 1926, a las organizaciones sindicales de ingenieros pertenecían: en Ucrania y los Urales, el 90% de la totalidad de los especialistas; en Leningrado, el 88%, y en Moscú, el 85%. En 1927, en las secciones de ingenieros y técnicos de toda la Unión Soviética figuraba el 90%, aproximadamente, de todos los ingenieros y técnicos del país.
p Los sindicatos llevaron a cabo un gran trabajo para dar vida a las secciones de ingenieros y técnicos y atraer a sus miembros a la actividad sindical.
p Las organizaciones sindicales de ingenieros hacían propuestas encaminadas a desarrollar de todo lo posible la producción en el país y acabar cuanto antes con su supeditación técnica al extranjero. Por ejemplo, el congreso de ingenieros de Leningrado reconoció en marzo de 1924 la necesidad de "continuar aumentando la carga productora de las empresas de las industrias metalúrgica y eléctrica mediante pedidos a las mismas desde el centro... Con este fin es necesario luchar con más energía contra que se hagan pedidos al extranjero cuando pueden ser cumplidos en el país”. Esto era ya un nuevo modo de apreciar la situación, que lo dictaba la preocupación por la independencia económica del país.
p Debe señalarse la positiva labor de las organizaciones sindicales de los ingenieros en orden a la elevación del nivel cultural y técnico de las masas obreras. Este aspecto de la actividad de las secciones progresó de año en año; se organizaban charlas y conferencias, excursiones y exposiciones; los ingenieros dirigían círculos profesionales y técnicos, impartían enseñanza en cursos de diverso carácter, etc.
p En septiembre de 1925, el CC del PC (b) de Rusia aprobó la resolución Acerca del trabajo de los especialistas, en la que se consideraba necesario mejorar las condiciones de vida de los especialistas, incorporarlos a la discusión de las cuestiones relacionadas con la designación de especialistas para cargos de gran responsabilidad y reanimar el trabajo de las secciones respecto a los problemas económicos de la producción. El CC del PC (b) de Rusia encomendó a los comunistas que prestaran toda clase de apoyo a las organizaciones sindicales de ingenieros y robusteciesen su autoridad. El CC hizo hincapié en 181 que al calificar a los especialistas era preciso tener en cuenta su antigüedad laboral (sobre todo la soviética) y sus méritos en la modalidad concreta de su trabajo; en ningún caso se podía permitir que la actitud hacia ellos estuviera basada en su procedencia de clase. La resolución indicaba también diversas medidas tendentes a elevar los conocimientos profesionales de los especialistas, a facilitar el desenvolvimiento de las sociedades científico-técnicas, etc.
p Esta resolución, aprobada en el período en que se pasó del restablecimiento de la economía a su restructuración, guió la actividad de los órganos del partido y de los sindicatos orientada a crear las condiciones más favorables para los especialistas.
p A reducar a la intelectualidad y a incorporarla más activamente a la construcción socialista contribuyeron en gran medida los diversos congresos, conferencias, seminarios, etc.
p El Congreso de trabajadores científicos de toda Rusia (noviembre de 1923) y el I Congreso de maestros de toda Rusia (a comienzos de 1925) hicieron patentes los sensibles cambios operados en la ideología de los científicos y maestros y su afán de ayudar en la medida de sus fuerzas a la construcción económica desplegada en el país.
p Congresos y conferencias de esta clase, que se celebraban casi todos los años y comprendían diferentes ramas de la ciencia, la técnica y la cultura, fueron una gran escuela que impulsó la colaboración práctica de los intelectuales con el Partido Comunista y el Poder soviético.
El partido logró que cambiara sustancialmente la actitud de los trabajadores hacia los intelectuales. De la desconfianza en ellos se pasó a considerarles participantes muy valiosos en la nueva construcción.