DE LA ÉPOCA ZARISTA
EN EL PERIODO
DE LA RECONSTRUCCIÓN
DE LA ECONOMÍA DEL PAÍS Y EN
LOS AÑOS
DEL PRIMER PLAN QUINQUENAL.
LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL PAÍS
Y LA COLECTIVIZACIÓN DE LA AGRICULTURA
Y LA INTELECTUALIDAD CIENTOHCO-TECNICA
p En 1926 terminó en lo fundamental el proceso de restablecimiento de la economía del país. La URSS alcanzó el nivel de la producción de anteguerra y lo rebasó en algunas ramas económicas. Sin embargo, esto era poco para llevar a cabo la restructuración radical de la economía nacional.
p Guiándose por el plan leninista de construcción del socialismo, el Partido Comunista y su Comité Central elaboraron sobre fundamentos científicos el programa de industrialización del país, de colectivización de la agricultura y de fomento cultural. Este programa preveía el desarrollo preferente de la industria pesada constructora de medios de producción. Sólo en base al máximo desarrollo posible de la industria podría cumplirse también otra tarea cardinal de la construcción socialista: la colectivización de la agricultura.
p El programa de edificación del socialismo en el país soviético se concretó en las resoluciones de los congresos del partido y en las disposiciones del Gobierno soviético, así como en los planes quinquenales de fomento de la economía y de la cultura del país.
p El cumplimiento de las tareas concernientes a la reforma radical de la economía y a la construcción del socialismo tropezó con dificultades específicas, entre las cuales no figuraba en último término el problema de asegurar a la economía nacional especialistas altamente cualificados. En el primer decenio del Poder soviético fueron preparados en los centros docentes 340.000 especialistas con instrucción superior y 198.000 con instrucción media especializada. A pesar de ello. 207 seguía siendo insuficiente el número de nuevos trabajadores intelectuales. A comienzos del período del primer plan quinquenal, más de un tercio de los especialistas ocupados en la economía pertenecían a la intelectualidad de la vieja sociedad, y en los centros docentes superiores y las instituciones científicas sumaban casi el 60%.
p Por su fisonomía ideopolítica, los intelectuales de la época zarista formaban todavía un cuadro muy abigarrado. En su artículo Los intelectuales y el socialismo, A. Lunacharski, refiriéndose a esto, escribió: "Aquí tenemos algo así como todo un haz, toda una serie de tipos sociales: unos no se han diferenciado aún en nada y se mantienen al nivel del pancismo apolítico; otros son simplemente concienzudos trabajadores por el sueldo soviético; los terceros simpatizan con nosotros en cierta medida, pero no creen mucho en nuestras fuerzas; los cuartos marchan y trabajan junto con nosotros, mas no les gustan muchas cosas, entre ellas, por cierto, los derechos insuficientes concedidos a la propia intelectualidad; los quintos aceptan totalmente la línea general del partido y, aunque dudan a veces sobre algunos asuntos, son verdaderos aliados nuestros; los sextos pueden ser auténticos comunistas sin el carnet del partido en el bolsillo".
p El período de ia reconstrucción de la economía nacional fue asimismo un período de reconsideración de valores general y definitiva, de formación de un tipo de intelectual socialmente activo, al que eran afines los intereses del socialismo. El rumbo del partido hacia la industrialización del país y la colectivización de la agricultura fue acogido con satisfacción por la mayoría de la intelectualidad.
p El partido y el Gobierno incorporaron a muchos intelectuales de la vieja época a la elaboración y discusión del plan del primer quinquenio. En los organismos planificadores del Consejo Supremo de la Economía Nacional, en el Comité Estatal de Planificación de la URSS y en los comités análogos de las repúblicas federadas trabajaron en la confección del plan quinquenal centenas de economistas, trabajadores científicos, ingenieros, etc.
p El programa de creación de una gran producción agrícola también encontró la aprobación y el apoyo de los especialistas de la agricultura. En algunos lugares, los agrónomos organizaron los primeros koljoses. El conocido científico V. Viliams fundamentó en 1928 la tesis según la cual la pequeña hacienda agrícola individual constituye "un disparate agronómico, una nociva utopía”. En realidad, esta conclusión se entrelazaba con el programa agrario del Partido Comunista. Consecuencia 208 natural y lógica de esta actitud de¡ científico fue su petición de ingreso en el Partido Comunista, presentada el mismo año. "Comprendo claramente que por mi edad (65 años. —S. FJno puedo tomar parte activa netamente expresada en la labor del partido —escribía Viliams—. pero me atrevo a pensar que mis conocimientos especiales pueden ser útiles en la principal tarea de choque del partido: la preparación de la joven generación de especialistas rojos en el frente que hoy tiene la significación más actual: en el frente de la conquista de las cumbres de la ciencia, y en el frente no menos importante de la organización de la producción agrícola. En estos frentes yo me encuentro aún piuio de fuerzas”. Viliams era muy conocido en el mundo agronómico y científico. Su actitud influyó en los agrónomos y científicos y les hizo reflexionar una vez más en el alcance del gigantesco trabajo de transformación socialista de la agricultura emprendido por el Partido Comunista.
p La mayoría de los intelectuales de la época anterior a la revolución se sumó al trabajo de realización de los planes de construcción del socialismo. En los planes del Partido Comunista les sedujeron las perspectivas de rápido incremento de las fuerzas productivas del país y la posibilidad que se brindaba a los hombres de la ciencia, la técnica y la cultura para aplicar plenamente su capacidad creadora y organizativa. Los intelectuales de la vieja sociedad promovieron a sus héroes del trabajo en el frente de la construcción socialista, hombres entregados a su profesión, que se habían granjeado la confianza absoluta de las masas trabajadoras y que fueron distinguidos con preciados galardones del Gobierno. Millares de trabajadores intelectuales que unos años antes no creían en ningún socialismo y observaban con manifiesto escepticismo los esfuerzos del nuevo poder para salir del caos económico, en el período de impetuoso despliegue de la industrialización supieron encontrar su sitio en la alineación general y comprender la grandeza de los objetivos de la edificación socialista. Sin embargo, entre una parte pequeña, pero la más influyente y acreditada de la intelectualidad burguesa, seguía siendo profundo el espíritu de incredulidad en los fines que se planteaba el Partido Comunista e imperaba una actitud escéptica y, a veces, claramente hostil a los planes de industrialización. Y no tiene nada de extraño que fuera precisamente en este medio donde se formaran las organizaciones saboteadoras que intentaban apartar el país de la vía socialista.
p A finales de los años 20, los órganos de la Dirección Política Estatal Unificada (así se empezó a llamar a la Cheka en 1922) descubrieron diversas organizaciones saboteadoras 209 contrarrevolucionarias: el grupo de saboteadores de Shajti [209•1 , el llamado "Partido Industrial" [209•2 y otros, integrados principalmente por intelectuales técnicos burgueses. Los saboteadores perseguían el objetivo de destruir grandes núcleos industriales y socavar el poderío económico de la URSS a fin de ayudar a las potencias imperialistas a organizar la intervención contra el país del socialismo en construcción y restaurar el régimen capitalista.
p Los elementos antisoviéticos, convencidos de que, como resultado de la Nueva política económica, al final del período de restablecimiento de la economía serían reforzados los principios burgueses en la política del Poder soviético, se equivocaron de medio a medio en sus cálculos. El paso del período de restablecimiento al de reconstrucción hizo ver que las posiciones del socialismo en la economía nacional, lejos de haberse quebrantado, eran considerablemente más robustas. Ya en 1924—1925, la parte correspondiente al sector socialista en la producción global de la gran industria pasaba del 96%. Poco a poco se fueron disipando las ilusiones de los restos de la burguesía en la regeneración del Poder soviético y de nuevo volvió a plantearse como tarea inmediata el derrocamiento de la dictadura del proletariado por medio de las armas.
p Uno de los elementos de la preparación de este derrocamiento era el sabotaje organizado por parte de los dirigentes de la intelectualidad técnica burguesa en las ramas más importantes de la economía soviética.
p Dentro del país, los saboteadores no tenían tras ellos ninguna fuerza política con más o menos peso, y por ello se orientaban principalmente a la intervención extranjera.
p Por supuesto, el estado de ánimo político de los saboteadores no significaba que toda la intelectualidad técnica fuera contrarrevolucionaria. Por el contrario, los autos de los procesos judiciales contra los saboteadores de Shajti, el "Partido Industrial" y otros revelaron que el trabajo de zapa de 210 los grupos contrarrevolucionarios de especialistas burgueses no tuvo eco entre amplios círculos de la intelectualidad.
p Por esto, la derrota de las organizaciones saboteadoras no fue en modo alguno un "juicio contra la intelectualidad”, como pretendieron hacer creer los enemigos del Poder soviético. En 1930, después del proceso del "Partido Industrial”, el CC del PC (b) de la URSS subrayó que la masa fundamental de los ingenieros y técnicos no tenía nada de común con los saboteadores y había demostrado con hechos su disposición a marchar adelante estrechamente unida con la clase obrera.
p Todos los intelectuales honrados expresaron con firme decisión que disentían de la acción criminal de los saboteadores, que habían mancillado el título de ingeniero y de científico. En resoluciones de numerosos mítines y asambleas y en telegramas al Comité Central del partido, al Comité Ejecutivo Central de la URSS y al Presidium del Consejo Central de los Sindicatos de la URSS, ingenieros, técnicos y trabajadores científicos reprobaban severamente la acción de los saboteadores y manifestaban que dedicarían todas sus energías y conocimientos a la obra de la edificación del socialismo.
p La actividad saboteadora de los contrarrevolucionarios de Shajti y de los miembros del "Partido Industrial" y de otros grupos antisoviéticos creó graves dificultades en una serie de sectores de la construcción socialista. Los órganos soviéticos deshicieron a los grupos y organizaciones saboteadores. Sin embargo, teniendo en cuenta la plena confesión de su culpa por los criminales, el Tribunal soviético consideró posible con respecto a la mayoría de los culpables imponer condenas relativamente benignas. Por su parte, el Gobierno Soviético les ofreció la posibilidad de lavar sus culpas ante el pueblo con un trabajo honrado durante diversos períodos de reclusión.
p Muchos de aquellos saboteadores no sólo se arrepintieron sinceramente de su criminal pasado, sino que en un plazo muy corto hicieron un notable aporte al desarrollo de la industria y de la ciencia, siendo distinguidos por ello con altas condecoraciones del Estado soviético. El profesor L. Ramzin, uno de los principales organizadores y dirigentes del "Partido Industrial”, al que los imperialistas extranjeros habían pensado hacer dictador de la Rusia "democrática”, ya durante la vista del proceso comprendió el error que había cometido al actuar contra el Estado obrero y campesino. Ante el tribunal, L. Ramzin declaró que si "el tribunal proletario y el Poder soviético consideran posible perdonarme la vida, hago la firme e inquebrantable promesa de dedicarla enteramente hasta el fin al 211 reforzamiento del Poder soviético, al trabajo fiel^ abnegado e infatigable por la construcción del socialismo ... " [211•3
p El Poder soviético creyó a L. Ramzin y no se equivocó. Científico talentoso, uno de los más eminentes especialistas en termotecnia, hizo muchas cosas útiles para el robustecimiento del potencial industrial de la URSS. Por la creación de una caldera impar, con circulación de aguas y gases en el mismo sentido, a L. Ramzin se le concedió el Premio Nacional de primera clase.
p No se puede dejar de señalar el hecho de que el proceso de los saboteadores creó en diversos lugares una situación anormal, de gran nerviosismo, entre la intelectualidad técnica. Algunos ingenieros y técnicos se sintieron inseguros, pensando que un día u otro también a ellos se les podría acusar de saboteadores, con las consecuencias pertinentes. A tales estados de ánimo dio motivo la actitud errónea y extremista hacia los intelectuales en que se incurría en algunas partes.
p A veces, también la prensa adoptaba posiciones equivocadas. En periódicos y revistas abundaban las notas e informaciones sobre sabotajes en empresas y organizaciones. El lector llegaba a suponer que en cualquier rama de la economía y poco menos que en cada empresa habían anidado los saboteadores.
p Lamentablemente, se dieron casos de represión ilegal de especialistas. Entre los condenados hubo un número bastante crecido de personas que no tenían nada que ver con los sabotajes. Tales hechos se registraron en Moscú, el Cáucaso del Norte, la región de los Urales y en algunas otras zonas del país. Poco tiempo después las personas inocentes condenadas serían rehabilitadas completamente y restablecidas en todos sus derechos civiles. Tampoco correspondía a la realidad la afirmación, muy extendida por entonces, de que la actividad saboteadora se había desarrollado en todas las ramas de la industria.
p Los casos de actitud errónea hacia los intelectuales, y en particular los intelectuales técnicos, estaban reñidos con la línea leninista del partido respecto a la intelectualidad, línea verificada en la práctica a través de los años.
p "Declaro con toda responsabilidad —contestó Valerián Kúibyshev a una de las preguntas que se le hicieron en una asamblea de ingenieros y técnicos— que todo cuanto se dice acerca de que el Gobierno y el partido quieren cambiar, ni 212 siquiera en lo mínimo, su política respecto a los especialistas es una patraña y una calumnia ... Y yo, en la medida de mis fuerzas, insistiré por todos los medios para que con el ingeniero honrado, que trabaja a conciencia ... se observe una actitud más atenta que hasta ahora" [212•4 .
p Los casos de persecución infundada de especialistas fueron objeto de una rigurosa crítica de principio por el Pleno del Comité regional de Leningrado del partido celebrado en 1929. En la resolución aprobada a base del informe de Serguéi Kírov se señalaba la necesidad de crear a los ingenieros y técnicos una situación satisfactoria para su trabajo en las empresas. El Pleno del Comité territorial de Siberia del partido exigió "combatir con energía el estado de ánimo nocivo de grupos atrasados de obreros y apoyar resueltamente a todos los especialistas honrados y concienzudos, sin tolerar que se les persiga y vitupere sin distinción".
p Por último, el Comité Central del partido, incluso después del proceso de Shajti en el que se había revelado en toda su repugnante desnudez la actividad antipopular de los especialistas saboteadores, volvió a subrayar en abril de 1928 que "para la máxima incorporación a la actividad técnica en la producción de los especialistas cualificados que trabajan afanosamente no debe ser obstáculo en ningún caso la existencia entre ellos de estados de espíritu y prejuicios que siguen siendo todavía inevitable herencia del pasado, supervivencias del régimen burgués" [212•5 .
p Atribuyendo gran importancia a la labor de esclarecimiento entre la intelectualidad, el partido encomendó a sus mejores propagandistas y publicistas intervenir ante los intelectuales, explicarles la política leninista referente a los especialistas de la vieja sociedad, informarles de la situación actual, poner al descubierto la verdadera naturaleza de la acción saboteadora y hacerles ver qué lugar y función correspondía a los intelectuales en la construcción del socialismo.
p Mas el trabajo de esclarecimiento hubo de hacerse no sólo entre los intelectuales. Era preciso eliminar la predisposición contra ellos por las masas obreras y algunos trabajadores administrativos y del partido, a veces de alto rango. Referiéndose al asunto de Shajti, José Stalin [212•6 lo caracterizó de 213 contrarrevolución económica, fraguada por una parte de los especialistas burgueses. Al mismo tiempo señaló que sería erróneo suponer que toda la intelectualidad de la época zarista se sentía descontenta del Poder soviético. En su inmensa mayoría, pasaba a colaborar con él.
p El Partido Comunista, el Poder soviético y todo el pueblo soviético sacaron importantes enseñanzas del descubrimiento déla acción saboteadora. El Pleno del CC del PC (b) de la URSS [213•7 de abril de 1928 discutió la cuestión "El asunto de Shajti y las tareas prácticas para luchar contra las deficiencias de la construcción económica”. El Pleno señaló que era necesario utilizar a los especialistas de la ciencia y la técnica en la industria, el transporte, etc. A la par de castigar implacablemente a los siniestros saboteadores, los órganos estatales mejoraron las condiciones de trabajo de los especialistas honrados y entregados fervorosamente a su obra e intensificaron la lucha para extirpar la neutralidad y el apoliticismo de los intelectuales e incorporarlos a la intensa vida social del país.
El descubrimiento de la acción saboreadora permitió al partido y al Poder soviético extraer otra enseñanza de extraordinario alcance: la imperiosa necesidad de acelerar la preparación de la nueva intelectualidad, que hacía tanta falta a la economía nacional.
Notes
[209•1] El grupo de saboteadores de Shajti era una organización contrarrevolucionaria que cumplía en los distritos de la cuenca hullera del Donbáss, entre otros el de Shajti (de ahí su nombre), tareas del centro de guardias blancos en el extranjero y de los servicios de espionaje de Estados imperialistas. El proceso por el asunto de Shajti se vio en Moscú (18 de mayo—5 de julio de 1928).
[209•2] El "Partido Industrial" era una organización clandestina que actuó en la URSS en 1926-1930. En ella se habían agrupado intelectuales técnicos burgueses enemigos del Poder soviético, que realizaban misiones de los capitalistas emigrados y de los servicios de espionaje extranjeros. Los dirigentes del "Partido Industrial" fueron condenados el 7 de diciembre de 1930 en Moscú por el Tribunal Supremo de la URSS.
[211•3] Proceso del "Partido Industrial”. 25 de novimebre — 7 de diciembre de 1930. Actas taquigráficas del proceso y documentos agregados al sumario. Moscú, 1931, pág. 305.
[212•4] Archivo Central del partido del Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS.
[212•5] El PCUS en las resoluciones y acuerdos de los Congresos y Conferencias y de los Plenos del CC, t. 4. pág. 88.
[212•6] José Stalin (1879-1953) era a la sazón secretario general del partido. Fue elegido en su XI Congreso, celebrado en 1922.
[213•7] El PCUS en ¡as resoluciones y acuerdos de los Congresos v Conferencias y de los Plenos del CC. t. 4, pág. 88.