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Capítulo I
LA RIQUEZA SOCIALISTA
EN MANOS DE LOS TRABAJADORES
 
¿NIEGA EL SOCIALISMO LA RIQUEZA?
 

p Después de realizar en el año 1937 el primer vuelo sin escala de la historia de la URSS a los EE.UU., los pilotos V. Chkálov, G. Baidukov y A. Beliakov regresaron a Europa en el transatlántico "Normandía”. El interés hacia los magníficos aviadores soviéticos fue enorme, se les hacía una multitud de variadísimas preguntas. Un millonario estadounidense le preguntó a V. Chkálov:

p — ¿Es usted rico?

p — Sí, soy muy rico.

p — Y ¿en qué se expresa su riqueza? —insistió el hombre de negocios.

p — Tengo 170 millones —contestó Chkálov.

p — ¡170 millones! ¿Rublos o dólares? —profirió perplejo el norteamericano.

p — No —dijo el representante del País de los Soviets—, tengo 170 millones de personas que trabajan para mí, así como yo trabajo para ellas.

p Con esta respuesta fue expresada una profunda verdad vital. Pero, para poder apreciarla como es debido, hay que llegar a comprender mejor qué es la riqueza.

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p Unos economistas incluyen en la riqueza social los bienes materiales acumulados, todo el volumen del producto social global, fabricado en un período concreto, las riquezas naturales y hasta el clima. Otros entienden por riqueza sólo los bienes materiales acumulados y los recursos naturales utilizados. (Esta explicación figura en casi todos los manuales de estadística y Economía política). Los terceros refieren a la riqueza sólo los bienes materiales acumulados.

p Esta diferencia de opiniones se debe al planteamiento impreciso del problema. ¿De qué riqueza se trata? Cabe distinguir, en primer lugar, la riqueza en la amplia acepción de la palabra, es decir, la que abarca a todos los bienes de que disponen los hombres de una u otra manera, comprendidos los dones de la naturaleza e incluso sus propias capacidades. En segundo lugar, la ciencia económica destaca la riqueza social o nacional (popular), vinculada de modo indisoluble con el trabajo y mediatizada por éste.

p "Nada que no corresponda a esta actividad, es decir al trabajo —señala Marx—, no es riqueza social, sino un elemento natural, pura y simplemente"  [10•1 .

p Los recursos naturales, aunque constituyen la base lógica de la actividad vital de los hombres, se incluyen en la riqueza social únicamente cuando están incorporados a la actividad económica social.

p Marx decía que las capacidades de trabajo de los hombres o sea "la pericia de la población”, eran "la acumulación principal de la riqueza y el fruto más importante del trabajo pretérito”. Pero, renglón seguido añadía que este fruto no existía de por sí, sino en el propio trabajo vivo, es decir no constituía una riqueza, sino su fuente activa  [10•2 .

p El producto social constituye el conjunto de los bienes materiales, creados en un período determinado, y es una importantísima parte de la riqueza nacional. El producto social aumenta la riqueza nacional en la medida en que la envergadura de la producción supera el consumo.

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p El problema está en que la producción encierra siempre el consumo: se gastan materias primas, combustible y otros objetos de trabajo, máquinas y otros medios de trabajo, así como la fuerza de trabajo y los artículos de consumo, necesarios para su reproducción. Por eso, el aumento de la riqueza es el resultado precisamente de la superación de la producción respecto del consumo y no de cualquier producción en general.

p La riqueza no es una magnitud invariable. Por una parte, se consume constantemente y, por otra, se complementa incesantemente. La “inmovilidad” aparente de la riqueza se asemeja, según la expresión figurada de Marx, a una estación de pasajeros siempre llena, pero siempre con nuevos viaje- ros"  [11•3 . La fuente de este relleno es el plusproducto que se crea en el proceso de la reproducción ampliada.

p Así pues, por riqueza se entiende todo el conjunto de bienes materiales y espirituales acumulados, creados, descubiertos o adaptados para satisfacer ciertas demandas humanas. El producto social global es todo lo fabricado en un período concreto, mientras que la riqueza nacional o social es el conjunto de todos los valores de que dispone la sociedad en un período determinado, independientemente de cuando fueron creados. El producto social global de la URSS en 1960 fue de 304 mil millones de rublos, mientras que la riqueza nacional, valorada aproximadamente según su coste completo, de 431 mil millones de rublos. Estos valores son la condición imprescindible de existencia de la sociedad humana, con la particularidad de que el papel principal lo desempeña la riqueza material, pues los hombres, antes de que se dediquen a una obra científica o artística, deben beber, comer, vestirse, calzarse y tener vivienda y otras condiciones indispensables para la vida.

p Por su destino y uso, los bienes materiales se dividen en: medios de producción y artículos de consumo. Entre los primeros se encuentran los instrumentos de trabajo y materias primas, compuestas por los objetos de trabajo a los que se ha aplicado ya el trabajo humano a fin de incorporarlos al proceso de producción. A los segundos pertenecen alimentos, ropa, calzado, casas de vivienda y otros bienes análogos.

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p Los artículos de consumo tienen primordial importancia para la reproducción de la vida, mientras que el desarrollo de la sociedad en conjunto, su potencial económico y la magnitud de la riqueza dependen en gran medida de la fabricación de los medios de producción. "Las épocas económicas se distinguen no por lo que se produce, sino cómo se produce, con qué medios de trabajo"  [12•4 .

p Entre las riquezas materiales se encuentran también el oro y la plata, como encarnación del dinero universal, y otros valores que constituyen los tesoros. En caso de necesidad, estos valores pueden convertirse en objetos de trabajo, artículos de consumo y medios de circulación, útiles para el cambio por cualquier mercancía: desde naranjas hasta naves cósmicas. Por eso, V. I. Lenin enseña a los trabajadores soviéticos que es necesario cuidar y multiplicar la reserva de oro y otras reservas monetarias y utilizarlas sensatamente para luchar contra el capitalismo.

p En el curso del progreso social se hace cada vez más importante la riqueza espiritual, es decir, los conocimientos científicos y de ingeniería y la experiencia de los hombres en la esfera de producción acumulados previamente y creados en cada año nuevo. El signo distintivo de este tipo de riqueza no es otra cosa que el índice de desarrollo de la principal fuerza productiva de la sociedad: los trabajadores.

p Los componentes esenciales de la riqueza espiritual son las obras de arte, literatura, cine, etc. En los años de la Gran Guerra Patria, el pueblo soviético no escatimó esfuerzos para salvar estos tipos de riqueza de los invasores fascistas. Lo hacía comprendiendo que salvaba la dignidad nacional de su Patria.

p Todos los tipos de riqueza, que se hallan dentro del giro económico o del uso cultural, se consumen de una u otra manera. El consumo es un elemento necesario de reproducción de la vida. Por consiguiente, para asegurar la actividad vital normal de la sociedad, todos los tipos de riqueza deben reproducirse constantemente. Debido a que el desarrollo de la sociedad socialista supone una satisfacción cada vez mayor de las demandas materiales y culturales de sus miembros, la riqueza debe restituirse en magnitudes cada vez 13 mayores. Por eso, en general la riqueza no se puede suprimir. Sólo es posible modificar su forma social y el carácter de atribución.

p La riqueza está ligada indisolublemente a la propiedad, es decir, a las relaciones entre los hombres en cuanto a los medios de producción y otros tipos de riqueza.

p Desde el surgimiento de la propiedad privada (esto sucedió hace 809 mil años, en el período de la descomposición del régimen primitivo), la riqueza se concentró invariablemente en manos de unas cuantas personas, que poseían los medios de producción y disponían de todo lo necesario para mantener su dominación.

p Al caracterizar la civilización desarrollada bajo la dominación de la propiedad privada, Engels escribía: "La codicia vulgar ha sido la fuerza motriz de la civilización desde sus primeros días hasta hoy; su único objetivo determinante es la riqueza, otra vez la riqueza y siempre la riqueza, pero no la de la sociedad, sino la de tal o cual miserable indi- viduo"  [13•5 .

p La concentración de los medios de producción y de toda la riqueza nacional en manos de la burguesía constituye la base económica de la explotación del trabajo asalariado y de la transformación de la población obrera en fuentes de enriquecimiento de los capitalistas.

p En las condiciones de la propiedad burguesa, la riqueza social reviste la forma específica del capital y está representada como una enorme concentración de mercancías en manos de un puñado de explotadores.

p Por ejemplo, en los EE.UU. de hoy día, la parte principal de la riqueza nacional pertenece a doscientas familias de multimillonarios. En el país capitanean, de hecho, sesenta familias, entre las cuales se destaca un grupito más reducido aún de supermultimillonarios que son reyes no coronados de los EE.UU. y tratan de imponer su voluntad a todo el mundo. Son 20 ó 25 grupos financieros monopolistas que concentran más de un tercio de todo el capital de las sociedades anónimas de los EE.UU. El más importante es el grupo de Morgan, cuyo capital personal supera los 7.000 millones 14 de dólares. Además, este grupo ejerce un control sobre un capital mayor de G5.000 millones de dólares, invertido en distintos sectores de la economía. Le cede poco el grupo de Rockefeller que controla igual masa de capital por acción. El grupo de Dupont, que dispone de un capital de más de 20.000 millones de dólares, es un siniestro pulpo financiero.

p En Inglaterra, la parte leonina de la riqueza nacional pertenece a un 2% de propietarios. Es análoga la situación observada en Francia y otros países capitalistas desarrollados.

p La dominación de la propiedad burguesa conduce a que el obrero se incorpora al proceso de producción capitalista sin poseer nada que no sea su fuerza de trabajo. Al gastar su fuerza de trabajo, abandona este proceso. Recibe en cambio únicamente lo necesario para el restablecimiento de su fuerza de trabajo y la producción posterior de la plusvalía de que dispone el capitalista. El consumo individual de los obreros no es más que un elemento de la reproducción del capital.

p Cuando el capital no necesita de mano de obra, condena a los trabajadores al desempleo y a la miseria absoluta. En el año 1970, a pesar de los grandes pedidos militares, en los EE.UU. había (incluso según datos oficiales) 5.000.000 de desempleados. Según los datos de las organizaciones sindicales estadounidenses, a fines del año 1971, el número de desocupados ascendió en el país a 7.000.000 de personas (un 8% del número de ocupados), con la particularidad de que entre los negros, ya a comienzos del año 1971, cada tercera persona apta para el trabajo sufría a causa del desempleo. En Inglaterra, el número de desempleados se aproxima a un millón de personas, en Francia ha superado las 500.000 personas. De cada tres franceses de hasta 25 años de edad uno busca trabajo.

p Igual que cien años atrás, en la actual sociedad burguesa, el único patrimonio que el obrero posee es: su capacidad de trabajo. Está condenado a vender su fuerza de trabajo, que se convierte de este modo en una propiedad del capital, igual que aperos. En estas condiciones, el obrero pertenece a sí mismo únicamente cuando lucha contra la esclavitud capitalista.

p La revolución socialista pone fin a la riqueza burguesa que condena al grueso de la población a desempeñar el papel de trebejo miserable del capital.

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El socialismo no niega, ni mucho menos, la riqueza en general, pero no admite su concentración en manos de unos cuantos y su crecimiento a cuenta de la explotación del pueblo trabajador. Esta idea fue formulada claramente ya en el Manifiesto del Partido Comunista hace más de 120 años: "El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa”. Al arrancar el poder a los explotadores y convertir los medios de producción en propiedad social, la revolución socialista transforma la riqueza en patrimonio de los propios trabajadores. Estas fueron precisamente las consecuencias de la Gran Revolución Socialista de Octubre.

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Notes

 [10•1]   C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Ob. cit, t. 26, parte III, pág. 446.

 [10•2]   Ibid., pág. 306.

 [11•3]   Ibid., pág. 292.

 [12•4]   Ibid., t. 23, pág. 191.

 [13•5]   F. Engels. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. C. Marx y F. Engels. Op cit., t. 21, pág. 176.