p El art�culo del se�or luzhakov, en el cual se analiza “el problema de la ense�anza universal" (v�ase el encabezamiento del 474 libro), se intitula Utop�a en materia de instruccA�n p�blica. Plan de ense�anza secundarla general obligatoria. Ya por el t�tulo se puede ver aue este art�culo, en alto erado instructivo, promete much�simo. Pero en realidad, su “utop�a” promete muell�simo m�s pun. “No aceptamos menos que esto, queridos lectores, sin ninguna clacft de concesi�n ni compromiso [...as� comienza el autor su prt�culo]. Ense�anza secundaria completa para toda la poblaci�n de ambos spyo"¡, obligatoria para todos, y sin desembolso alguno poi- p°rte del Estado, de los zemstvos, ni del pueblo: ital es mi grandiosa utop�a en materia de instrucci�n!" (201). El bondadoso se�or luzhaVov supone, evidentemente, que la clave de este proWema es el “trasto”; en esa misma p�gina vuelve a repetir aue la ense�anza primaria general demanda gastos, mientras que la secundaria general, seg�n su “plan”, no requiere gasto alguno. Pero eso no es todo: no s�lo no demanda gastos, sino que promete algo m�s que la ense�anza secundaria para todo el pueblo. Para mostrar la magnitud total de lo que nos promete el colaborador de R�sskoie Bogatrtvo, tendremos que adelantarnos y citar las exclamaciones de triunfo del propio autor, regocijado al contemplar el plan ya terminado. Este consiste en que la ense�anza secundaria se conjuga con el trabajo productivo de los "estudiantes secundarios”, quienes de esta manera se costean su propio mantenimiento: "El cultivo de una parcela de tierra [. . .] asegura alimentos sanos y sabrosos en abundancia para toda la joven generaci�n, desde que nace hasta que termina el curso secundario, as� como la plimentaci�n de la juventud que, con su trabajo se costea sus estudios [sobre esta instituci�n del Zukunftstaat [474•* al estilo luzhnkov, nos referiremos luego m�s en detalle] y la de todo el personal administrativo, profesores y directores. Todos ellos tendr�n asegurados el calzado, como as� tambi�n la vestimenta. Adem�s, de la mencionada parcela se obtiene, de paso, cerca de 20 mil rublos, de los cuales 15 mil corresponden al excedente de leche y del cereal de primavera [...] y cerca de 5 mil rublos a la venta de los cueros, cerdas, plumas y otros subproductos" (216). ¡H�gase cargo el lector: el mantenimiento de toda la ioven generaci�n hasta terminar el curso secundario, o sea, hasta la edad de 21 a 25 a�os (p�g. 203)! Pero eso significa el mantenimiento de la mitad de toda la poblaci�n 475 del pa�s [475•* . El mantenimiento y la ense�anza de decenas de millones de seres, ¡pero esto es ya una verdadera "organizaci�n �el trabajo"! Es evidente que el se�or luzhakov est� muy enfadado con los perversos que afirman que los proyectos populistas de "organizaci�n del trabajo" no son m�s que frases sin contenido de parlanchines hueros, y decidi� aniquilar a esta mala gente para lo cual publica todo un “plan” de "organizaci�n del trabajo”, realizable "sin ninguna clase de desembolso"... Pero tampoco esto es todo: ".. .Sobre la marcha hemos ampliado la tarea; hacemos recaer sobre esta misma organizaci�n el mantenimiento de toda la poblaci�n infantil; nos hemos preocupado por asegurar que cada joven al egresar, sea provisto de un patrimonio razonable para la aldea; estimamos posible, en base a esos mismos recursos, nombrar para cada escuela secundaria, es decir, para cada distrito, un m�dico, un veterinario, un agr�nomo, un jardinero experto, un t�cnico en agricultura y no menos de seis oficiales (que elevar�n la calidad de los cultivos y satisfar�n las respectivas necesidades de toda la localidad)... Y todos estos problemas hallan su soluci�n financiera y econ�mica en la realizaci�n de nuestro plan...” [475•** ¡Qu� avergonzadas han de sentirse ahora las malas lenguas que dec�an que el famoso “nosotros” populista es un “misterioso desconocido”, que es “un jud�o con dos casquetes”, etc.! ¡Qu� calumnia m�s indigna! De hoy en adelante ser� suficiente invocar el “plan” del se�or luzhakov para demostrar la omnipotencia de este “nosotros” y lq realizable de “nuestros” proyectos.
p ¿Tal vez el lector tenga sus dudas con respecto a esta palabra: realizable? ¿Quiz� diga que al darle a su creaci�n el nombre de utop�a el se�or luzhakov ha descartado con ello saber si es realizable? Ser�a as�, si el propio se�or luzhakov no hubiera formulado algunas reservas esenciales en grado m�ximo, relacionadas con la palabra “utop�a”; si no hubiera subrayado, m�s de una vez en toda su exposici�n, lo realizable de su plan. “Me tomo el atrevimiento de pensar"—declara al comienzo mismo del art�culo—que 476 tal ense�anza secundaria general parece una utop�a s�lo a primera vista" (201)... ¿Qu� m�s hace falta?... "Me tomo el atrevimiento, mayor aun, de afirmar que tal ense�anza media general es mucho m�s realizable que la general primaria, por otra parte ya realizada en Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y muy pr�xima a su realizaci�n en algunas provincias de Rusia" (201). El se�or luzhakov est� tan convencido de que su plan es realizable (resulta evidente despu�s de lo antedicho, que el t�rmino “plan" es m�s correcto que el de utop�a), que al elaborar su plan no desde�a las m�s peque�as “comodidades pr�cticas": conserva en �l, ex profeso, por ejemplo, el sistema de la escuela secundaria doble, una para varones y otra para mujeres, por respeto a “la prevenci�n existente en el continente de Europa en contra de la escuela mixta”; hace hincapi� en que su plan “permite no infringir los ya instituidos planes de ense�anza en las escuelas secundarias para varones y para mujeres, que establece m�s materias y, por consiguiente, una mayor remuneraci�n para el personal docente [...]. Todo esto posee una significaci�n de no poca importancia, si se tiene el deseo de no limitarse a hacer s�lo un experimento, sino de lograr una ense�anza verdaderamente universal" (205-206). En el mundo hubo muchos utopistas que rivalizaron entre s� por la seducci�n y armon�a de sus utop�as, pero es poco probable que haya habido entre ellos uno solo tan atento a “los planes de ense�anza instituidos”, y a la remuneraci�n del personal docente. Estamos seguros de que nuestros descendientes, por mucho tiempo a�n, seguir�n se�alando al se�or luzhakov como el “utopista” verdaderamente pr�ctico y experto.
Es evidente que con tales promesas del autor, su plan de ense�anza general merece el m�s atento an�lisis.
Notes
[474•*] Estado del futuro. (Ed.)
[475•*] En lo que respecta a la edad, la poblaci�n de Rusia, seg�n Baniakovski se divide as�: de cada 1.000 habitantes, 485 tienen entre O y 20 a�os, y 576 entre O y 25.
[475•**] En esta tirada, ambos puntos suspensivos, por dem�s sugestivos, pertenecen al se�or luzhakov. Nosotros no nos habr�amos atrevido a omitir aqu� ni una sola letra.
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