p El principio que sirve al se�or luzhakov de punto de partida consiste en que la escuela secundaria debe ser al mismo tiempo una explotaci�n agr�cola y asegurar, mediante el trabajo de los alumnos durante el verano, el mantenimiento de �stos. Tal es el pensamiento b�sico de su plan. “Es poco probable que pueda dudarse de que este pensamiento es correcto" (237), supone el se�or luzhakov. Y nosotros estamos de acuerdo con �l en que aqu� hay, 477 en efecto, un pensamiento correcto, el cual, sin embargo, no debe ser necesariamente mezclado con las “escuelas secundarias”, no con la posibilidad de “cubrir los gastos" de �stas con el trabajo de los alumnos. Este pensamiento justo consiste en que no es posible imaginarse el ideal de una sociedad futura sin la conjugaci�n de la ense�anza con el trabajo productivo de la joven generaci�n; ni la ense�anza e instrucci�n sin trabajo productivo; ni el trabajo productivo sin la paralela ense�anza e instrucci�n podrj�an ser puestos a ’la altura que requiere el nivel contempor�neo de la t�cnica y el actual estado del conocimiento cient�fico. Este pensamiento ha sido expresado ya por los grandes utopistas del pasado; y es tambi�n compartido por los “disc�pulos” quienes, por esta causa precisamente no se oponen en principio al trabajo de las mujeres y de los adolescentes en la industria, consideran reaccionario todo intento de prohibir en forma absoluta este trabajo y reivindican s�lo la necesidad de que sea ejecutado en las mejores condiciones higi�nicas. Por eso es en vano que el se�or luzhakov se exprese de este modo: “Yo s�lo he querido lanzar este pensamiento" (237)... Este pensamiento hace ya mucho tiempo que ha sido lanzado, y no nos decidimos a admitir (mientras no se demuestre lo contrario) que el se�or luzhakov lo ignoraba. El colaborador de R�sskoie Bogatstvo quiso presentar, y present�, un plan para realizarlo, totalmente personal. S�lo en ese aspecto dicho plan puede ser reconocido como original, pero en cambio su originalidad llega ya a ser comparable... a la de las columnas de H�rcules [477•* .
_p Para asociar el trabajo productivo de todos con la ense�anza de todos es menester, evidentemente, imponer a todos la obligaci�n de participar en el trabajo productivo. Podr�a parecer que esto es claro de por s�. Sin embargo, no es as�. Nuestro “populista” resuelve este problema de modo tal, que la obligaci�n del trabajo f�sico sea efectivamente implantado como un principio general, pero no para todos, sino s�lo para los pobres.
p El lector podr�a pensar, tal vez, que estamos bromeando. A fe m�a que no.
p “Las escuelas secundarias netamente urbanas para los sectores acomodados de la poblaci�n dispuestos a pagar en efectivo 478 el costo total de los estudios, podr�an seguir conservando su estructura actual” (229). En la p�gina 231, los “adinerados” son, en general, directamente incluidos entre las “categor�as de la poblaci�n" que para recibir ense�anza no est�n obligados a concurrir a las “escuelas secundarias rurales”. El trabajo productivo obligatorio no es, por lo tanto, seg�n nuestro populista, una condici�n para el desarrollo general y m�ltiple del ser humano, sino un mero pago por el derecho a estudiar en la escuela secundaria. Ni m�s, ni menos. Al comienzo de su art�culo, el se�or luzhakov estudia la cuesti�n de los obreros que la escuela secundaria necesitar� para la temporada de invierno. He aqu� el medio que le parece m�s “l�gico” para asegurarse dichos obreros. Los alumnos de los grados inferiores no trabajan y, por consiguiente, son mantenidos e instruidos gratuitamente, sin obligaci�n de reponer los gastos que para este fin ha efectuado la escuela secundaria. “Si ello es as�, ¿no constituye, acaso, su obligaci�n directa pagar con trabajo esos gastos, una vez egresados del curso? Esta obligaci�n, concebida en forma cuidadosa e implantada con firmeza para todo aquel que no puede abonar el costo de los estudios, suministrar� a la econom�a de la escuela secundaria el contingente de obreros necesario para la temporada de invierno, y el suplementario para la temporada de verano [...]. En t�rminos te�ricos, esto es muy simple, f�cil de comprender y absolutamente irrefutable’ (205, la cursiva es nuestra). ¡Por favor!, ¿puede haber algo “m�s simple"? ¡Tienes dinero, paga; no lo tienes, trabaja! Cualquier tendero convendr� en que esto es muy “f�cil de comprender”. Y adem�s, ¡la mar de pr�ctico! S�lo que..., ¿qu� tiene que hacer aqu� la “utop�a”? ¿Y para qu� tiene que embarrar el se�or luzhakov con semejantes planes esa gran idea fundamental en que ha querido basar su utop�a?
p El pago de los estudios con su trabajo, por parte de los alumnos pobres, constituye la base de todo el plan del se�or luzhakov. Cierto es que admite tambi�n otro m�todo de contar con mano de obra para las labores de invierno, como el de contratar obreros asalariados [478•* , pero la relega a segundo plano. El pago con trabajo 479 es obligatorio durante tres a�os (y en caso de necesidad, tambi�n cuatro) para todos los que no son llamados al servicio militar, es decir, p^ra las dos terceras partes de los alumnos y para todas las muchachas. “S�lo este sistema—dice abiertamente el se�or luzhakov—nos da la clave para resolver las tareas de la ense�anza general, no s�lo primaria, sino inclusive secundar�a" (207-208). “Un peque�o contingente de obreros permanentes que se han rad’Vado en k escuela e integrado a ella H?!, completa esa mano de obra agr�cola de la escuela secundaria. Tales son las fuerzas de trabajo posibles y en modo alguno ut�picas de nuestra escuela secund^rin agr�cola" (208). Claro est� que tambi�n har�an otro tipo de labores—¿falta acaso eme hacer en una hacienda?—. “El personal complementario para la cocina y el lavadero, as� como para las tareas de oficina, puede ser elegido con facilidad entre los egresados de la escuela secundaria que deben trabajar tres a�os como obreros" (209). La escuela tendr� igualmente necesidad de maestros de ofif’o: sastres, zapateros, carpinteros, etc., a quienes como es natural, “se podr�n asreerar como auxiliares los que deben cumplir tres a�os de trabajo" (210).
p ¿Ou� recibir�n a cambio de su trabajo e?tos braceros (o estudi-’ntes secundarios agr�colas? En verdad, no s� ou� nombre darles). Recibir�n todo lo indispensable para vivir, “una abund�te y sabrosa alimentaci�n”. El se�or luzhakov hace un c�lculo cxarto de todo esto v parte de la raci�n “que habitualmente se da a un obrero agr�cola”. Cierto es que “no piensa que la alimentaci�n de la escuela deba regirse por ese m�todo" (210), pero de todas maneras mantiene estas raciones, ya que adem�s, los estudiantes recolectar�n en el terreno papas, guisantes, lentejas; v sembrar�n en �l c��amo y girasol para obtener aceite vegetal; luego, en los d�’is correspondientes, recibir�n media libra de carne v 2 v icos de leche. No vaya a pensar el lector que el se�or luzhakov se ha referido a todo esto s�lo de pasada y que lo enumer� s�lo a t�tulo de ejemplo. No, est� calculado minuciosamente: el n�mero d<= temeros de un a�o y de dos, el mantenimiento de los enfermos v IT rlimentaci�n para las aves. No se olvida, ni de las aguas servidas de la cocina, ni de los residuos, ni de las cascaras de 480 hortalizas (212). No omite nada. Luego, la vestimenta y el calzado pueden ser confeccionados en la escuela misma. “Pero la tela de algod�n para la ropa interior, de cama y manteler�a, y para la vestimenta de verano, as� como las telas de abrigo y las pieles—aunque sean de oveja—para la vestimenta de invierno, deber�n, claro est�, ser compradas. Bien entendido que todo el personal de pedagogos y de empleados, con sus respectivas familias, tendr�n que proporcionarse las telas por su cuenta, aun cuando se les podr�a permitir el uso de los talleres de confecci�n. En lo que respecta a los estudiantes propiamente dichos y a los que deben trabajar tres a�os como obreros, este desembolso, sin mezquinar, puede calcularse en unos 50 rublos por persona y por a�o, o aproximadamente 60.000 rublos anuales para todo el establecimiento" (213).
En verdad, comienza a conmovernos el extraordinario sentido pr�ctico de nuestro populista. Imagin�monos: “nosotros”, “la sociedad”, implantamos una organizaci�n tan magn�fica del trabajo, damos al pueblo la ense�anza secundaria general; todo esto sin gasto alguno, ¡y con qu� inmensas conquistas morales! ¡Qu� magn�fica lecci�n se habr� dado a “nuestros” obreros agr�colas de hoy que, con toda su ignorancia, su insolencia y su salvajismo, no se conforman con trabajar por menos de 61 rublos al a�o m�s la comida por cuenta del patrono [480•* , cuando vean c�mo los obreros agr�colas instruidos de la escuela secundaria trabajan por 50 rublos anuales! Despu�s de esto se puede estar seguro de que hasta la misma Kor�bochka [480•** estar� ahora de acuerdo con el se�or luzhakov, en cuanto a que las bases te�ricas de su plan son extraordinariamente “f�ciles de comprender".
Notes
[477•*] Esta expresi�n significa llegar a los l�mites de la exageraci�n. Seg�n la mitolog�a las columnas fueron edificadas por H�rcules, y para los griegos representaban los confines del mundo. (Ed.)
[478•*] “La hacienda de la escuela secundarla, dirigida por un administrador experimentado e instruido, provista de todos los adelantos t�cnicos y que dispone de un contingente de obreros h�biles y calificados, debe ser una explotaci�n rentable y que justifique la contrataci�n de los obreros asalariados necesarios, algunos de los cuales, por sus m�ritos [sicl], podr�an participar de los beneficios. Este sistema probablemente deber�a ser aplicado tambi�n con cierto n�mero de alumnos egresados de la misma escuela, sobre todo Jos que no poseen tierra” (204).
[480•*] Seg�n los datos del Departamento de Agricultura y de Industrias Rurales, el salario medio anual de un obrero del campo en la Rusia europea es de 61 rublos con 29 kopeks (correspondiente al decenio 1881-1891), m�s la manutenci�n, calculada en¡ 46 rublos.
[480•**] Kor�bochka: personaje de Almas muertas de G�gol (1842). Se trata de una obtusa y avara propietaria feudal, sin otras miras- que las de acumular el dinero que obtiene de la explotaci�n de su atrasada y rutinaria hacienda. (Ed.)
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EN LA PROVINCIA DE PERM Y LOS PROBLEMAS GENERALES DE LA INDUSTRIA ``KUSTAR'' |
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