Qué son lo singular y lo universal
p Cuando decimos "esta máquina”, “este hombre” o “este árbol” hablamos de objetos singulares. Pero cuando hablamos en general de "la máquina”, "el hombre" o "el árbol”, nos referimos a todo un grupo o clase de esos fenómenos.
p En la propia realidad existen el abeto que admiraron los niños durante la fiesta del Árbol de Noel, el roble a cuya sombra descansamos y el abedul en que recreamos nuestra vista. Sin embargo, a veces hablamos también en general del "árbol”, el “roble”, el “abedul” y el “abeto”. ¿De dónde proceden estos conceptos generales?
p Cada objeto posee siempre una serie de propiedades específicas. Debido a ello, en nuestro pensamiento se forman conceptos sobre las cosas singulares que son un reflejo de las indicadas propiedades de los objetos. Es la 143 categoría de "lo singular”. Pedro, por ejemplo, se diferencia de Juan por su estatura, el color de los cabellos y la manera de hablar. Por eso no se parecen el uno al otro. Se diferencian también entre sí, por una serie de rasgos, este abedul de otro, este abeto del que crece al lado suyo, etc.
p Ahora bien, todos los abetos, aunque sean diferentes, tienen mucho de común: algunas propiedades biológicas inherentes a todos los abetos, por ejemplo, la forma, etc. Igual ocurre con los seres humanos. Cada uno tiene una serie de peculiaridades y rasgos individuales, propios sólo de él. Pero, además, tiene lo que es general para todas las personas: la facultad de trabajar, pensar, hablar, etc. De lo dicho se deduce claramente que lo individual o singular está vinculado a lo general o universal, como podremos ver en la oración más simple. Cuando decimos "El abeto es un árbol”, "Leal es un perro" y "Pedro es un hombre”, los conceptos “abeto”, “Leal” y “Pedro” son lo singular, y los conceptos "árbol”, “hombre” y “perro” son lo universal. Unos y otros caracterizan al mismo objeto.
p Así, pues, lo singular es un objeto o fenómeno concreto del mundo material. Lo universal es lo inherente a un grupo de objetos y fenómenos vinculados entre sí. Por eso, lo singular está siempre ligado a lo universal a que pertenece, como, por ejemplo, el abedul al grupo de árboles y Pedro a la clase de las personas.
p Esta comunidad no es siempre igual. El abedul no es sólo un árbol, sino una planta; “Leal” no es sólo un perro, sino un animal. Esto significa que lo general, lo que vincula el abedul en cuestión con otros árboles, los une en la especie de “abedul”. Este grado de comunidad es lo que se denomina "lo particular”. Y lo general que emparenta a todos los abedules con los árboles en general en la familia de "árbol" es lo universal. Por consiguiente, “Leal” es lo singular; perro, lo particular, y animal, lo universal; hidrógeno es lo singular; gas, lo particular, y elemento químico, lo universal. Se establece asi la siguiente relación: singularparticular-universal.
Dicho esto, escucharemos, sin duda, una pregunta: "¡Pero si en la propia naturaleza existe sólo lo singular, que se refleja en la categoría de lo singular! ¿Tiene la categoría de lo universal su analogía en la realidad? Si no la tiene, ¿no será lo universal una simple creación de nuestro 144 cerebro?” La pregunta capta con acierto la dificultad existente en el propio planteamiento del problema de lo singular y lo universal; un problema que no han podido resolver los filósofos que piensan metafísicamente, pues separan lo singular de lo universal. Mas el quid de la cuestión está en que lo singular y lo universal se encuentran en relación indisoluble, dialéctica. Por eso, sólo podremos comprender la respuesta a esta pregunta cuando aclaremos en qué consiste esa relación.
Dialéctica de lo singular y lo universal
p Lo singular, lo individual no existe aislado de lo universal. Por ejemplo, un abedul concreto tiene una serie de propiedades esenciales inherentes al árbol en general. Por tanto, se establece una relación indisoluble entre lo singular y lo universal: todo lo singular es, de uno u otro modo, universal, y todo lo universal existe en lo singular. Lenin dice en su obra En lomo a la cuestión de la dialéctica: "Los contrarios (lo singular es contrario de lo universal) son idénticos: lo singular no existe más que en esa relación que lleva a lo universal. Lo universal existe únicamente en lo singular, a través de lo singular" [144•1 .
p Así resuelve el materialismo dialéctico el problema de la relación entre lo singular y lo universal.
p Los idealistas responden de otra manera. Tergiversan la dialéctica de lo singular y lo universal. Platón, por ejemplo, afirmaba que "lo universal”, es decir, "la idea”, existe con anterioridad a lo singular, con anterioridad a las cosas reales. Hegel y otros idealistas objetivos expresaron el mismo pensamiento. Pero ustedes saben ya que eso es falso. Agrupamos las violetas en el concepto general de "florecilla" únicamente porque todas ellas tienen algo común que las hace flores. Si no existiera eso en lo singular, en la propia realidad, no existiría tampoco el concepto general. Lo universal existe en las cosas singulares. Nuestra mente lo refleja, pero no lo crea. No hay especies de animales o de plantas aparte de los animales y las plantas que existen en realidad. Por tanto, lo universal no puede ser lo primario. No puede ser tampoco, como hemos visto, una 145 construcción de nuestro cerebro. Lo universal existe objetivamente. en la propia realidad, mas no por sí solo, no separado de las cosas, sino en las propiedades comunes que poseen las cosas y los fenómenos. Lo universal, pues, se refleja en nuestra conciencia, pero no es creado por ella.
Por consiguiente, es imposible separar lo singular y lo universal. Lo singular contiene en sí lo universal, y lo universal existe únicamente en lo singular (individual) y a través de ello. Esta tesis tiene suma importancia para la actividad práctica, en particular para la lucha contra el revisionismo y el dogmatismo.
Significación práctica de las categorías de lo singular y lo universal
p Es muy frecuente que la solución práctica de los problemas esté vinculada al análisis de las categorías de lo singular y lo universal. Esto ocurre, sobre todo, cuando se trata de aplicar de manera concreta conceptos generales como las leyes de la ciencia.
p Las leyes de la naturaleza y de la vida social se manifiestan siempre en cosas y fenómenos singulares, concretos. En la naturaleza no existen "leyes en general”. Al mismo tiempo, los diversos objetos y procesos del mundo circundante, comprendidos también los fenómenos sociales, tienen multitud de peculiaridades individuales, de rasgos irrepetibles, específicos, originados por las condiciones en que se manifiestan. De ahí que en la actividad práctica tenga la mayor importancia estudiar de manera concreta los fenómenos singulares y las condiciones en que se producen.
p Por ejemplo, para comprender la correlación de las fuerzas de clase en la Revolución Socialista de Octubre y la táctica del Partido Comunista, encabezado por Lenin, es preciso analizar las condiciones concretas que se crearon en Rusia a comienzos del siglo XX y, en particular, en el verano y el otoño de 1917. El conocimiento de las tesis generales acerca de lo que es la revolución y de qué clases de revolución existen es insuficiente por sí solo para organizar la victoria de una revolución socialista concreta. Por tanto, hay que tomar en consideración acertadamente la concatenación de lo singular y lo universal.
p Quizá pregunten ustedes: "¿Para qué, entonces, estudiar las leyes generales? ¿No será mejor estudiar sólo las 146 condiciones y procesos concretos que nos interesan?" Razonar así sería profundamente erróneo. En efecto, si recordamos que lo singular está vinculado a lo universal y que lo universal revela la esencia de lo singular, estará claro que importa estudiar las leyes precisamente porque nos dan a conocer los procesos y propiedades peculiares de todo un grupo de fenómenos.
p En cada caso, utilizando el conocimiento de las leyes generales, los hombres aprovechan la experiencia de generaciones y generaciones y no tienen por qué “descubrir” esas leyes una y otra vez. Por ejemplo, si han sido estudiadas las leyes generales de la revolución, no hay necesidad de “descubrirlas” de nuevo cada vez; lo único que hace falta es aplicarlas con acierto a las condiciones concretas.
p Habrán podido convencerse, por cuanto queda dicho, de que en la actividad práctica no es posible guiarse únicamente por las tesis generales, aplicándolas sin tomar en consideración las condiciones en que se desarrollan los fenómenos singulares. Solo-el conocimiento de la dialéctica de lo singular y lo universal proporciona una orientación certera en la actividad práctica. Por eso constituirán por igual una tergiversación del marxismo tanto la hiperbolización infundada del papel de lo singular, de las condiciones específicas de tal o cual país (y así proceden precisamente los revisionistas) como la absolutización de las leyes generales (rasgo característico de los dogmáticos).
p En las declaraciones de las Conferencias de representantes de los partidos comunistas y obreros celebradas en Moscú en 1957 y 1960 y en los documentos programáticos del XXII Congreso del PCUS ocupa un importante lugar el problema del nexo dialéctico de lo universal y lo singular y de su significación práctica en la lucha por la edificación del socialismo y del comunismo. En dichos documentos se subraya que la victoria del socialismo se basa en la acción de leyes comunes para todos los países. Estas leyes son:
p dirección de las masas trabajadoras por la clase obrera, cuyo núcleo es el Partido marxista-leninista, en la realización de la revolución proletaria en una u otra forma y en el establecimiento de una u otra forma de la dictadura del proletariado;
147p alianza de la clase obrera con la masa fundamental de los campesinos y con las demás capas trabajadoras;
p supresión de la propiedad capitalista y establecimiento de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción;
p paulatina transformación socialista de la agricultura;
p desarrollo planificado de la economía nacional, orientado a edificar el socialismo y el comunismo y a elevar el bienestar de los trabajadores;
p revolución socialista en el terreno de la ideología y de la cultura y creación de una nutrida intelectualidad fiel a la clase obrera, al pueblo trabajador y a la causa del socialismo;
p supresión del yugo nacional y establecimiento de la igualdad y la amistad fraterna entre los pueblos;
p defensa de las conquistas del socialismo frente a los atentados de los enemigos del exterior y del interior;
p solidaridad de la clase obrera de cada país con la clase obrera de los demás países, o sea, internacionalismo proletario.
p Estas leyes generales se manifiestan en todos los países durante el período de sustitución de la sociedad capitalista con la socialista. Pero en cada país actúan a su manera, en dependencia de las condiciones históricas concretas. En el transcurso de la edificación del socialismo se revelan formas y métodos específicos, especiales, de aplicación de los principios generales de la construcción socialista a las condiciones concretas del país dado, es decir, se revela la concatenación de lo universal y lo singular.
p En la Declaración de la Conferencia de representantes de los partidos comunistas y obreros de 1960 se indica qua la práctica de la edificación del socialismo en distintos países ha proporcionado una experiencia colectiva a todo el campo socialista. El estudio de todos los aspectos de esta experiencia por los partidos hermanos, su aplicación creadora y su enriquecimiento, teniendo en cuenta las condiciones concretas y las peculiaridades nacionales, es una ley inmutable del desarrollo de cada país socialista.
Las leyes generales (lo universal) pueden ser conocidas a la perfección si se estudian las relaciones causales.
Notes
[144•1] V. Lenin, Obras, t. 38, pág. 359.
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