124
Charla séptima
LEY DE LA NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN
 

p Intenten ustedes responder a la pregunta de qué sentido damos a una frase cuando hablamos de la negación de algo. Si no han estudiado aún filosofía, podrá afirmarse con toda seguridad que su respuesta será, más o menos, la siguiente:

p — “Negar” significa recusar la existencia de algo, destruirlo, rechazarlo. Cuando alguien dice: "Yo niego mí culpabilidad”, significa que rechaza, niega la acusación que se le hace.

p A este respecto recordarán, sin duda, que en Gramática se llama negación a la palabra que sirve para negar, como “no” y “ni”, y que la forma más frecuente de negación es “no”.

La palabra "negación" tiene, en efecto, este significado. Pero tiene también otro, más profundo y de un contenido muchísimo mayor. Cuanto decimos a continuación les permitirá comprenderlo claramente.

Qué es la negación

p En la realidad circundante encontramos en todo momento fenómenos naturales como el envejecimiento, la destrucción y la muerte. Tomen cualquier fenómeno de la naturaleza y verán que tiene su comienzo, es decir, ha surgido en determinado momento; verán también que luego se desarrolla, crece, acumula fuerzas y, después, envejece, caduca. En su obra Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, Engels decía que para la dialéctica no existe nada definitivo, absoluto, sagrado. Ve en todo la impronta de la inevitable negación, de la desaparición, y no deja en pie más que el proceso 125 ininterrumpido del surgimiento y la destrucción, el proceso del ascenso infinito de lo inferior a lo superior.

p Como ven, en este sentido, la esencia de la negación consiste en que en el mundo material tiene lugar un proceso constante de renovación, de perecimiento de los viejos fenómenos y de surgimiento de otros nuevos. La sustitución de lo viejo con lo nuevo es su negación.

p Pero ustedes podrán decir: puesto que todo fenómeno avanza hacia la vejez y la desaparición, resulta que el mundo marcha paso a paso hacia su fin y, en resumidas cuentas, perecerá.

p Para comprender esto debe tenerse en cuenta que el proceso de negación, de muerte, de los fenómenos caducos reviste formas distintas. Por ejemplo, cualquier máquina se desgasta y es convertida en chatarra. Es un ejemplo de negación en el sentido habitual, cotidiano, de que hemos hablado antes. Sin embargo, quienes tienen relación con la técnica moderna, en rápido cambio, conocen también otra dependencia mucho más compleja.

p Durante su funcionamiento, la maquinaria envejece no tanto en el sentido directo, físico, como principalmente en el sentido “moral”. Esto significa que una u otra máquina envejece y pierde su valor como consecuencia de la aparición de medios técnicos más perfectos y de mayor rendimiento, "en la medida en que pueden reproducirse máquinas de la misma construcción a un precio más barato o construirse otras mejores que les hagan la competencia"  [125•1 .

p Si nos limitamos a destruir la máquina, con este acto de negación no crearemos condición alguna para un nuevo desarrollo. En la vida encontramos negaciones semejantes, que, en determinad,as condiciones, se hacen incluso indispensables. Por ejemplo, en los primeros años de la invasión fascista alemana, los soviéticos se vieron obligados a quemar el trigo y destruir edificios y máquinas para impedir que cayesen en manos del enemigo.

No obstante, la línea fundamental del movimiento histórico es la creación, la continuidad en el desarrollo^.Se han encontrado ya con ella cuando no^ hemos referido al desenvolvimiento de la técnica, de su perfeccionamiento 126 medíanle la negación de las máquinas anticuadas, llegadas a su término. Precisamente de este género de negación hablaremos al analizar el proceso de renovación.

Negación de la negación

p Los nuevos fenómenos que surgen en la naturaleza y en la sociedad recorren también su camino natural: envejecen con el transcurso del tiempo y ceden su puesto a fenómenos y fuerzas más nuevos. Si antes negaban lo viejo, ahora son negados a su vez por algo más joven, nuevo y fuerte. Esto es ya la negación de la negación. Y como en el mundo existe una cantidad infinita de fenómenos, el proceso de negación es constante, infinito, es decir, tiene lugar un proceso ininterrumpido de negación de la negación.

p ¿A dónde conduce este proceso? El siguiente ejemplo se lo mostrará. El proceso de la cosecha consta de varios períodos: germinación de las semillas, crecimiento y maduración (recolección). Durante la germinación, los granos sembrados dejan de existir, son negados. En su lugar aparecen las plantas que nacen de ellos, los tallos. Pero después, las plantas florecen, son fecundadas y, por último; madura la cosecha. Entonces muere el tallo. Es la segunda negación. Y todo el proceso de obtención de la cosecha es la negación de la negación.

p Fíjense en que, en este caso, el proceso de negación ha conducido no sólo a la destrucción de las semillas enterradas, sino también al surgimiento de nuevos granos y, además, en cantidad diez o veinte veces mayor. En este resultado está la esencia de la ley de la negación de la negación. ¿Qué teníamos al principio, en el punto de partida del proceso? Grano. ¿Qué tenemos como resultado? Otra vez grano. El proceso parece repetirse, el "círculo" se cierra. Pero la ley de la negación de la negación muestra que existe el desarrollo. Porque al empezar el proceso disponíamos de determinada cantidad de semillas y, al terminar, disponemos de la cosecha. Está claro que no se trata de una simple repetición.

p Cierto que hemos llegado a lo mismo de lo que habíamos partido, pero nos encontramos ante una repetición sobre una base nueva, superior. Si los hombres llegaran, al recoger la cosecha, a los mismos resultados cuantitativos y cualitativos iniciales, no merecería la pena cultivar 127 la tierra. En nuestro ejemplo, el comienzo del proceso (.siembra del grano) y el íinal (recogida de la cosecha) son dos grados de desarrollo cualitativamente div.üülos: <•! grado inferior y el superior. Como consecuencia de osle fleharroHo, el proceso no queda estancado, sino que avanza de lo inferior a lo superior, de lo simple a lo complejo.

p Así, pues, la esencia de la ley de la negación de la negación consiste en que, en el proceso del desarrollo, cada grado superior niega, elimina, el anterior y, al mismo tiempo, lo eleva a un grado nuevo y conserva todo el contenido positivo en su desarrollo.

La negación dialéctica de la negación presupone tanto la negación como la conservación, tanto la destrucción como el desarrollo ulterior. Esto es precisamente lo que se expresa con el verbo “negar”.

y del escepticismo

p Cuanto hemos dicho hasta aquí muestra, que toda negación es fuente de desarrollo. Engels da un ejemplo muy sencillo, del que hemos hablado ya en parte: en vez do sembrar el grano. crear las correspondientes condiciones para su desarrollo y, con ello, negarlo dialécticamente, se le puede destruir. Será también una negación, pero no dialéctica. No servir;’» de fuente del desarrollo. Será la destrucción del fenómeno, y nada más. Lenin calificaba de “vana” semcjanle negación.

p ¿Existe dicha negación en la vida? Si, y con mucha frecuencia. Por ejemplo, hay personas que lo niegan lodo, que no les gusta nada ni creen en nada. Son los llamados nihilistas. Hay personas que dudan de todo y desconfían de todo. Son los llamados escépticos. Ellos niegan también, pero es precisamente una negación “vana”, escéplica. Lenin combatió siempre esta negación, denominada por él pura y simple.

p En cambio, la negación dialéctica actúa como un elemento de nexo con e\ grado precedente del desarrollo, como su balance. Expresa la continuidad en el desarrollo. La negación es dialéctica únicamente cuando sirve de ¡nenie de desarrollo, cuando conserva y mantiene todo lo positivo, sano y valioso. La negación no debe ser un fin en sí. Negar por negar es nihilismo. El sentido de la negación dialéctica consiste precisamente en que ésta representa la superación 128 del anterior grado de desarrollo, pero no su omisión o rechazamiento. La negación, si es dialéctica, no interrumpe el proceso de desarrollo, sino que, al contrario, conserva y mantiene todo lo positivo que expresaba. "No es la negación pura y simple —escribía Lenin—, no es la negación vana, no es la negación escéptica, la vacilación, la duda lo característico y esencial de la dialéctica —la cual .contiene, sin duda, y como parte muy importante, el elemento de la negación—; no es eso, sino la negación como factor de vínculo, como factor de desarrollo, conservando lo positivo"  [128•1 .

p Pero ¿cómo proceden los nihilistas y escépticos? La actitud de los políticos burgueses ante los éxitos del régimen socialista nos lo muestra con claridad. Unos condenaron abiertamenle la Revolución de Octubre y se negaron luego, durante largos años, a reconocer la existencia del Poder soviético. Los escépticos, por su parte, pusieron en duda en todo momento que los trabajadores fuesen capaces de crear la nueva sociedad.

p En Occidente se calificaba siempre de "utopías" los primeros planes quinquenales del fomento de la economía de la URSS, sermoneándose una y otra vez: "¡Eso es imposible!”, "¡No lo conseguirán!" Pero pasaron los años y los nihilistas y los escépticos quedaron en ridículo.

p Después de los sputniks y los lúnniks, después de retornar del Cosmos los astronautas soviéticos, resulta especialmente difícil negar los éxitos del régimen socialista y dudar de ellos. Los escépticos más contumaces, que intentaron "poner en duda" la estancia de los astronautas soviéticos en el Cosmos, hubieron de retirarse con el rabo entre piernas. Podría creerse que era llegada la hora de sentar la cabeza. ¡Pues no! Los nihilistas y los escépticos se limitan a cambiar de formas y de métodos. No niegan ya abiertamente los planes económicos expuestos en el Programa del PCUS. Lo "único" que hacen es informar de ellos "con cierta dosis de escepticismo”. "No creen" que se pueda crear la abundancia para el pueblo y “dudan” de que sea posible alcanzar la felicidad humana universal.

p Pero la actitud nihilista no se manifiesta sólo frente a la realidad socialista. El Partido Comunista condena siempre 129 las tentativas pequeñoburguesas y anarquistas de negar lo que hay de positivo en el desarrollo de la ciencia, la técnica y la filosofía, en toda la historia del pensamiento humano.

p El Partido Comunista ha luchado siempre, y sigue luchando, contra el menosprecio de la cultura universal, contra el engreimiento, contra los intentos de enseñar a los demás, pero no aprender de las masas.

p Por ejemplo, en los primeros años que siguieron a la Revolución de Octubre, en la Untón Soviética existía una federación de organizaciones culturales y educativas proletarias, a la que se dio el nombre de Proletkult. Sus militantes afirmaban que la nueva cultura socialista negaba por completo toda la vieja cultura. Un hecho nos permite juzgar de cuan monstruosas eran las formas que adoptaba el nihilismo de los partidarios de Proletkult: proponían “clausurar” el Gran Teatro Académico y el Teatro Académico de Arte de Moscú, "basándose" en que habían surgido en la Rusia feudal-burguesa y el proletariado necesitaba una literatura nueva y un arte nuevo.

p Lenin combatió duramente estas afirmaciones antimarxistas de los ideólogos del Proletkult. Mostró que la cultura proletaria no surge de la nada, sino que es resultado lógico de todo el desarrollo cultural precedente. La cultura socialista niega, destruye la cultura burguesa, pero lo hace de modo que se conserve todo lo valioso creado por ella. Así comprendía Lenin la negación dialéctica del arte burgués.

p En el Programa del PCUS se señala que el arle del realismo socialista, arte basado en los principios de lo popular y del partidismo, conjuga la audaz innovación en la representación artística de la vida con la utilización y el desarrollo de todas las tradiciones progresistas de la cultura mundial.

p Los enemigos del marxismo han presentado a los comunistas como destructores incapaces de crear nada. Pero los comunistas han destruido el régimen explotador, odiado por el pueblo, para crear un régimen social nuevo, el más justo: el comunismo.

p Los comunistas vinculan siempre la negación a la creación, a la obra constructora. Han entrado en la historia de la humanidad como la más grande fuerza creadora, 130 transfonnadora y renovadora del mundo. Niegan todo lo reaccionario y caduco y aprovechan todo lo que vale.

p Los países socialistas no desprecian la experiencia extranjera útil, sino que aplican con espíritu crítico cuanto hay de valioso en la técnica y la organización de la producción en Occidente. La sociedad socialista dispone de fuerzas y posibilidades incomparablemente mayores para fomentar con éxito todas las ramas de la economía y la cultura. Sin embargo, seria un gran error negar, sobre esa base, los adelantos de la ciencia y la técnica extranjeras, enfocarlos con espíritu nihilista.

p Quienes estudian la filosofía marxista pueden demandar por qué el marxismo condena el escepticismo si, como se sabe, cuando se preguntó a Marx cuál era su aforismo preferido respondió: "De ómnibus dubitandum"  [130•1  Lenin repitió también más de una vez que la dialéctica contiene un elemento de escepticismo. Para no incurrir en equivocaciones en esta cuestión hay que tener presente que, a veces, dichos conceptos son comprendidos con diferente sentido.

p En las manifestaciones de Marx y Lenin citadas antes se trata de la negación dialéctica y del escepticismo racional. Son, en efecto, un rasgo inalienable del enfoque marxista de los fenómenos de la realidad. La dialéctica está enfilada, por su esencia, contra la fe ciega y el dogmatismo irreflexivo.

p El Partido Comunista combate la actitud dogmática, que toma todo como artículo de fe, ante la realidad. El elemento de escepticismo racional es indispensable en este caso: ayuda a analizar el mundo de una manera sensata, a enfocar los fenómenos de la realidad con una duda racional. En eso reside precisamente la esencia del aforismo de Marx \ que acabamos de recordar.

p Otra cosa es cuando se sustituye el escepticismo racional con el escepticismo puro y simple, vano. En este caso es afín al nihilismo.

p En la actividad práctica tiene importancia saber descubrir el límite que separa el escepticismo sano del nihilismo. Debemos preguntarnos siempre: "¿En nombre de qué niego?”, "¿Qué fin tiene mi duda: destruir o crear?"

131

p Lenin enseña que la dialéctica contiene un elemento de escepticismo, pero no se reduce a él. La duda vana no proporciona nada positivo. Es de poco provecho. Vissarión  Belinski dijo con gran acierto, refiriéndose a los escépticos de semejante calaña: "Sólo mentes minúsculas, almas míseras presumen de escepticismo como de un traje de moda, se jactan de él como de un mérito. Sólo... los prestidigitadores y bufones de la muchedumbre ociosa, sólo ellos, dudan de todo con facilidad y alegría, divirtiéndose y no sufriendo. .. ¿Qué mérito, puede tener el reírse de todo y censurarlo todo: la ciencia, la razón y el arte?"

p La comprensión correcta de la naturaleza dialéctica de la negación brinda una garantía segura tanto contra el dogmatismo irreflexivo como contra el escepticismo y el nihilismo.

Cuanto queda dicho nos permite revelar más a fondo la esencia de la ley de la negación de la negación, vinculada al carácter ascensional del desarrollo. Analicemos esta cuestión.

Carácter ascensional del desarrollo

p Como ustedes saben, el hombre primitivo inició su actividad laboral creando instrumentos de trabajo. En un grado determinado del desarrollo histórico, las herramientas de piedra cedieron su puesto a las de metal. Estas son una especie de negación de aquéllas, pero conservan todb lo valioso que tenían, por ejemplo, la propiedad de cortar, su forma (tanto del hacha de piedra como de la de hierro), etc.

p La creación de máquinas representó un nuevo progreso en el desarrollo de los instrumentos de producción. Marx señala en El Capital que en el telar mecánico, en su forma originaria, es fácil reconocer el viejo telar a brazo. El telar mecánico es la-negación del telar a brazo. Mas es una negación dialéctica, pues conserva en .cierta medida el principio de funcionamiento del viejo telar a brazo. Así ocurre siempre en la técnica. Los nuevos modelos de máquinas son la negación de los viejos, pero conservan indefectiblemente todo lo valioso conseguido con la precedente experiencia de producción.

p Deténganse a examinar cómo ha transcurrido el proceso de desarrollo. Al empezar, los hombres disponían únicamente de instrumentos de trabajo rudimentarios (piedra). 132 Ahora, en cambio, se crean centrales nucleoeléctricas, motores de reacción, etc., etc. Vemos, pues, que el proceso de negación consecutiva ha conducido gradualmente, paso a paso, a resultados que están muy por encima de lo que había al principio. El género humano ha recorrido, por tanto, un largo camino de desarrollo.

p ¿Cómo ha transcurrido este proceso? Tracen mentalmente una línea desde la técnica primitiva hasta la moderna y tendrán una idea clara de cuál ha sido el resultado. Esta linea, como es natural, irá de abajo arriba. Porque la técnica se ha ido perfeccionando sin cesar, ha subido, digámoslo gráficamente, cada vez más alto. No en vano se habla de "técnica superior".

p El mismo carácter tiene cualquier proceso de desarrollo si es resultado de la negación de la negación. El grado superior se llama precisamente así porque eleva y enriquece el proceso en su conjunto. Esto es lo principal en la negación dialéctica. Y de ello se deduce una importante conclusión: el desarrollo que se efectúa como resultado de la negación de la negación tiene carácter ascensional, progresivo.

p Esta conclusión afecta por igual al desarrollo de la naturaleza y al de la sociedad humana. En la primera es el paso de la naturaleza inorgánica a un grado más elevado —la orgánica—, la evolución del mundo animal desde los primeros seres vivos hasta la aparición del hombre. En la sociedad es el camino recorrido desde el régimen de la comunidad primitiva hasta el socialismo, primera fase del comunismo. Lo mismo vemos en el desenvolvimiento de la ciencia. No existe punto de comparación entre los conocimientos del mundo que tenía el hombre primitivo y los que proporciona al hombre la ciencia moderna.

p Así, pues, vemos por doquier la misma tendencia, la misma ley: el desarrollo tiene carácter ascensional, es decir, va de lo inferior a lo superior, de lo simple a lo complejo. Tal es la esencia de la ley de la negación de la negación.

p Esta tendencia, esta ley determina un importante rasgo de la concepción marxista-leninista del mundo: su carácter optimista. Dicho rasgo dimana directamente de la concepción dialéctica de la negación. Coincidan con nosotros en que quien no reconozca, la negación vana, quien comI prenda que la negación es la “partera” del desarrollo, 133 llegara sin falta a una concepción optimista de las cosas. Así es, precisamente, nuestra concepción del mundo.

p Quienes se guían por la concepción del mundo idealista, burguesa, comprenden las cosas de una manera diametralmente opuesta. Dicha concepción está impregnada de pesimismo, es decir, de una opinión sombría y triste de la vida. Al ver que el mundo capitalista se desploma, algunos filósofos y sociólogos burgueses intentan presentar el ocaso de este sistema social como una crisis de la cultura, del pensamiento y del humanismo en general. Hablan de "la catástrofe atómica”, "el fin de la civilización”, "el fin del mundo”, etc. Esto les hará ver a ustedes a qué está vinculada la negación del progreso, hoy de moda en Occidente, la negación del desarrollo ascensional de la sociedad humana. Allí, incluso el término “progreso” es con frecuencia perseguido. En el III Congreso Sociológico Internacional, el sociólogo burgués Leopold von Wiese propuso que fuera sustituido con el término “cambio”, argumentando que a la humanidad, que ha sufrido la tragedia de dos guerras mundiales, le conviene muchísimo más esta expresión comedida y escéptica. Pero la ciencia y la práctica refutan tales afirmaciones de los filósofos burgueses. El desarrollo ascensional, progresivo, de la naturaleza y de la sociedad humana es una ley objetiva e inalterable.

¿Cómo se efectúa el desarrollo?

El desarrollo discurre en espiral

p ¿Quién no ha oído esta expresión: "La historia se repite"? En ella se señala un rasgo del proceso histórico. La humanidad inició su desarrollo existiendo la propiedad social, colectiva, de los instrumentos de trabajo. Pasaron milenios y en el socialismo, en el comunismo, se repite lo mismo: los miembros de la sociedad poseen colectivamente los resultados de su trabajo.

p Existe, en efecto, cierta repetición. Podrían citarse muchos ejemplos semejantes, que sirven de base a los filósofos burgueses y a los clericales para afirmar que el desarrollo del mundo se produce en círculo. Según ellos, no hay nada nuevo: sólo la repetición eterna, la rotación circular.

El filósofo italiano Juan Bautista Vico (fines del siglo XVII y comienzos del XVIII) fue el representante de la teoría circular. A su juicio, todos los pueblos atraviesan por tres períodos, análogos a los de la vida de cada individuo:

134 infancia, adolescencia y madurez. Pasado el período de florecimiento, la sociedad decae, vuelve al estado primitivo y el círculo se cierra. La sociedad empieza un nuevo ciclo de su desarrollo. Pero es análogo al viejo.

p Las concepciones de Vico contenían algunos elementos progresivos: el filósofo reconocía, en particular, que la marcha de la historia está determinada por leyes objetivas y no le era ajeno el optimismo histórico. En cambio, los historiadores y filósofos burgueses contemporáneos desarrollan los aspectos reaccionarios de la teoría circular. Por ejemplo, el historiador inglés Arnold Toynbee dice que la historia de la sociedad humana se divide en una serie de civilizaciones independientes, cada una de las cuales pasa por las mismas fases de nacimiento, crecimiento y destrucción. Esta teoría carece de toda base real, pues el desarrollo progresivo de la sociedad es hoy evidente para todos.

p "¿Cómo es eso? —preguntarán ustedes—, ¿No hemos dicho antes que en el desarrollo histórico se observa con frecuencia cierta repetición, cierto retorno a lo viejo? ¿Por qué lo negamos ahora?"

p Sí, el retorno a lo viejo se observa, en efecto, cuando se trata de la negación de la negación. Recordemos, aunque sólo sea, el ejemplo de la propiedad social en el régimen de la comunidad primitiva y en el comunismo. Pero este proceso parece el retorno a lo viejo únicamente en su aspecto externo. En el fondo, se trata sólo de una apariencia que vela una dependencia muchísimo más compleja. La realidad es que en dicho proceso no hay ningún movimiento retrógrado.

p La propiedad social en el comunismo, con su elevada técnica y sus extraordinarias posibilidades, se diferencia tanto de la que existió en el régimen de la comunidad primitiva como la vida de los constructores de la sociedad comunista de la que llevaron los hombres primitivos. No se trata en modo alguno de la vuelta a lo viejo. Por consiguiente, tras ese "movimiento retrógrado" aparente hay que distinguir un verdadero proceso ascensional. Chernishevski decía, a este respecto: "El grado superior del desarrollo parece, por la forma, el retorno al comienzo inicial del desarrollo. No hace falta decir que, pese 135 a la semejanza de la forma, el contenido es al final infinitivamente más rico y elevado que al comienzo".

p Lenin destacaba que el resultado de la negación de la negación es supuestamente el retorno a lo viejo. Pero sólo en la forma parece la vuelta a lo viejo; en el fondo, ese retorno no existe, pues el proceso ha sido enriquecido y elevado a un grado superior.

p Como ven, el aforismo de que "la historia se repite" abarca correctamente un determinado aspecto del proceso real del desarrollo, pero sería un grave error comprenderlo al pie de la letra. En el desarrollo ascensional de la historia no puede haber dos fases absolutamente idénticas. Como resultado de la negación de la negación, se repiten, renacen en una etapa más elevada sólo algunos rasgos y peculiaridades de la forma histórica inicial. Esto prueba que el desarrollo no se produce en círculo.

p Puede surgir, a este respecto, una pregunta: si el proceso de desarrollo tiene carácter ascensional, de lo inferior a lo superior, ¿no se realizará en línea recta? ¿O se trata de un proceso más complejo?

p El marxismo, que defiende la tesis del carácter aseen- ’ sional del desarrollo, no considera en modo alguno que ei movimiento sea rectilíneo. En la historia se dan también movimientos retrógrados. En esos momentos, en uno u otro país e incluso en una serie de países vencen las fuerzas reaccionarias, y no las progresistas, como ocurrió, por ejemplo, en la Alemania fascista. Pero cierto movimiento de retroceso no puede modificar la dirección general del desarrollo de la historia, el cual sigue, en su conjunto, una línea ascensional, progresiva.

p ¿Qué es lo que puede ofrecernos una idea más gráfica del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad? Este desarrollo recuerda, sobre todo, una espiral. Tiene gran número de círculos, pero éstos no coinciden, no se repiten.- ¿Han visto ustedes alguna vez cómo sube una persona por una escalera de caracol? Parece que camina trazando círculos, pero, en realidad, tras esa apariencia, lo que hace es elevarse más y más. Y eso ocurre porque sube en espiral. Esta comparación expresa la esencia de la ley de la negación de la negación.

p Así, pues, el desarrollo se produce en espiral, y con cada 136 una de sus espiras surge algo cualitativamente nuevo, que eleva el proceso a un peldaño superior.

p Esta afirmación puede llevarles a preguntar: si cualquier proceso asciende a un peldaño superior como resultado de la negación de la negación, ¿qué habrá después del comunismo?, ¿no estará sometida también a negación la sociedad comunista? Es una pregunta que se formulan con frecuencia los lectores. El marxismo responde como sigue: la implantación de las relaciones comunistas no es un simple paso de una formación económico-social a otra, sino el paso de la prehistoria de la sociedad, que abarca varias formaciones, a su verdadera historia.

p El comunismo no es ya una simple fase o una etapa pasajera de la historia precedente. Con la implantación de las relaciones comunistas empieza una nueva historia, la verdadera historia consciente de la humanidad, cuyas etapas y fases serán los subsiguientes cambios históricos... Decir que el desarrollo de la historia planteará, tarde o temprano, el problema de la negación del comunismo es tan absurdo como suponer, por ejemplo, que el progreso técnico pueda algún día conducir a la negación de la gran industria mecanizada en general.

p "¡Entonces —exclamarán gozosos los adversarios ideológicos de los marxistas— existe contradicción entre la dialéctica y la teoría del comunismo científico! En el comunismo no actúa la ley de la negación de la negación”. ¿Existe, en realidad, tal "contradicción"? Analicémoslo. ¿Por qué todas las formas de relaciones económicas en el régimen de la esclavitud, en el feudalismo y en el capitalismo se convirtieron, tarde o temprano, en un freno para el desarrollo de la sociedad y fue preciso destruirlas, transformarlas? Porque esas relaciones se basaban en la propiedad privada. Pero la propiedad social comunista es la forma, encontrada por vez primera, del libre desarrollo de las fuerzas productivas. Y por eso se establece para siempre. "¿Resulta, entonces, que en el comunismo cesa, en efecto, el desarrollo de la sociedad?" Pueden hacer esta pregunta quienes identifiquen el concepto de "desarrollo de la sociedad" con el concepto de "sustitución de las relaciones sociales existentes".

p En el régimen de la esclavitud, en el feudalismo y en el capitalismo, el desarrollo de la sociedad era, 137 efectivamente, imposible en los límites de las relaciones sociales anticuadas. Por eso hubo que remplazarías. Pero ¿por qué negar, destruir las relaciones comunistas si crean posibilidades ilimitadas para el progreso social? Coincidirán con nosotros en que no hay motivo alguno para remplazarías con otras.

El perfeccionamiento de las relaciones sociales en el comunismo presupone la negación de lo viejo por lo nuevo, toda una serie de profundas transformaciones en el terreno de la producción, en las normas de convivencia y en la cultura. Ahora bien, ni una sola de esas transformaciones afecta a la propia naturaleza social de las relaciones comunistas, que es premisa indispensable de todo el progreso histórico ulterior. Resulta, pues, que el contenido fundamental de la ley de la negación de la negación —el carácter progresivo del desarrollo social— no se suprime, ni mucho menos, en el comunismo. El triunfo de lo nuevo sobre lo viejo y caduco es ley de toda la historia de la humanidad y, con tanto mayor motivo, de la sociedad comunista.

El proceso de desarrollo es la lucha de lo nuevo contra lo viejo

p Cualquiera que sea la rama de la actividad humana que tomen —la ciencia, el arle, la vida política, etc.—, verán que en ella se libra una lucha constante de lo nuevo contra lo viejo y caduco. Ahora bien, ¿qué debe entenderse por nuevo?

p En la vida corriente se entiende por nuevo lo que se crea por vez primera, lo que ha surgido hace poco. Pero el sentido filosófico de este concepto es algo distinto, más profundo. Por ejemplo, si en Occidente aparece una "nuevri" escuela filosófica que, encubriéndose con la careta de la i’Ovedad, pretende simplemente resucitar ideas vetustas, caduca.-, hice mucho, no podrá ser calificada en modo alguno de fenómeno nuevo. Al contrario, se tratará de un fenómeno viejo, caduco, sin futuro.

p En la vida es frecuentísimo que lo viejo se disfrace de nuevo. Es una forma muy extendida y, además, velada de lucha de lo viejo contra lo nuevo. Un ejemplo. Todos los oportunistas y revisionistas critican las tesis marxistas supuestamente “envejecidas” y afirman que ellos son lor, verdaderos innovadores. Sin embargo, bajo la apariencia de 138 innovación, minan las bases de la teoría marxista. Al inventar “nuevas” vías que conducen al socialismo, los revisionistas rechazan el camino seguido por el pueblo soviético, declarándolo anticuado. Pero semejante afirmación no es más que una vieja mentira con nuevo ropaje.

p Merece especial atención el intento de los actuales cabecillas del mundo capitalista de presentarlo como un capitalismo “nuevo”, “moderno”. Mas también en este caso, como suele decirse, hay mucha novedad, pero poca utilidad. El capitalismo ha envejecido, camina hacia su muerte y no le ayudará ningún afeite.

p Habrán podido convencerse de que en filosofía se da un sentido determinado al concepto de nuevo.

p El marxismo-leninismo entiende por nuevo el proceso o fenómeno que expresa las tendencias progresivas del desarrollo. Lo nuevo es lo avanzado, lo progresivo, lo que está unido necesariamente a la renovación, al desarrollo de lo inferior a lo superior, de lo simple a lo complejo.

p ¿Qué relación existe, pues, entre los fenómenos viejos y los nuevos? En primer lugar, son contrarios. Pero ustedes saben ya que los contrarios se encuentran en unidad y, a la vez, en lucha. De ahí que sea imposible separar uno de otro a estos contrarios, de la misma manera que es imposible evitar la lucha entre ellos. En efecto, lo nuevo no surge aparte de lo viejo, fuera de lo viejo, sino en sus entrañas: precisamente ahí aparecen de ordinario los gérmenes, los embriones de lo nuevo o las condiciones para su surgimiento. A la par con el desarrollo, lo viejo se hace decrépito, se debilita, pierde fuerzas, en tanto que lo nuevo crece y se fortalece. Por eso lo nuevo es siempre la negación dialéctica de lo viejo. El proceso de negación dialéctica transcurre siempre como lucha de contradicciones. En esta lucha, lo nuevo, lo avanzado, lo progresivo vence (niega) lo viejo, lo caduco. La invencibilidad de lo nuevo es ley del desarrollo histórico.

p Recuerden la historia del desarrollo del País de los Soviets y se convencerán de que, desde el día de su nacimiento, cada paso en la edificación del socialismo ha sido dado en lucha contra quienes querían detener la marcha triunfal de la sociedad nueva, de la sociedad socialista, en lucha contra el imperialismo internacional. En esta lucha ha triunfado siempre el País de los Soviets como 139 encarnación de las relaciones nuevas, del régimen social progresivo. Sin embargo, ¿significa esto que lo nuevo triunfe siempre y con facilidad sobre lo viejo y caduco? Está claro que no. No ocurre eso, aunque sólo sea, porque en los primeros momentos lo nuevo es más débil que lo viejo: no se ha robustecido aún y, por ello, puede sufrir derrotas si no es apoyado a tiempo, si no es fomentado solícitamente.

p En la vida social, las clases avanzadas luchan de ordinario por el triunfo de lo nuevo sobre lo viejo. Y en el frente ideológico, lo nuevo triunfa también únicamente en lucha contra lo viejo y caduco.

p ¿Qué conclusión dimana de cuanto queda dicho?

p Si el crecimiento y el triunfo de lo nuevo son originados por toda la marcha del desarrollo histórico, la tarea del Partido marxista-leninista consistirá en ver lo que surge en la realidad y contribuir a su victoria. Por tanto, la doctrina marxista-leninista de la invencibilidad de lo nuevo permite al Partido Comunista luchar por lo progresivo, por lo que surge y se desarrolla, permite prever el futuro. El Partido, como un jardinero solícito, cultiva los brotes de lo nuevo, de lo avanzado. Toda la historia del País Soviético es la realización práctica de las indicaciones de Lenin de que es preciso "estudiar minuciosamente los brotes de lo nuevo, prestarles la mayor atención, favorecer y “cuidar” por todos los medios el crecimiento de estos débiles brotes"  [139•1 .

Hemos analizado las leyes fundamentales de la dialéctica materialista. Mas esto no basta para aclarar su esencia. Es preciso, además, conocer las categorías de la dialéctica materialista.

* * *
 

Notes

 [125•1]   C. Marx, El Capital, t. I, pág. 410, ed. en ruso.

 [128•1]   V. Lenin, Obras, t. 38, págs. 218-219.

 [130•1]   Pon todo en duda. (N. del T.)

 [139•1]   V. Lenin, Una gran iniciativa. Véase la recopilación La ideología y la cultura socialistas, ed. en español, Moscú, pág. 20.