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Charla sexta
LEY DE LA UNIDAD Y LA LUCHA DE LOS CONTRARIOS
 

Contradicciones admisibles e inadmisibles

p ¿Quién de ustedes no ha tenido que refutar alguna vez afirmaciones que le parecían inexactas? "Te contradices a tí mismo"’, replican si descubren una contradicción en el razonamiento de su compañero. Eso significa que le acusan de inconsecuencia. Nuestro pensamiento es exacto sólo cuando está libre de contradicciones. Si yo digo a un grupo de personas que estudian filosofía: "Todos ustedes han asimilado bien la lección”, y a renglón seguido afirmo, refiriéndome a ese mismo grupo: "Algunos la han asimilado mal”, tendrán ustedes perfecto derecho de objetar: "¿Por qué dice al mismo tiempo cosas tan distintas de un mismo grupo de personas? Una de dos: o la primera afirmación es exacta o lo es la segunda”. Y tendrán ustedes razón.

p Estas contradicciones se llaman contradicciones lógicas formales. Y las descubre la ciencia que enseña a raciocinar con exactitud: la lógica formal. Un pensamiento, una manifestación que encierra contradicción es inconsecuente, equivocado.

p Ahora bien, ¿se puede llegar a la conclusión de que en la naturaleza y en la sociedad son imposibles en general las contradicciones, por el hecho de que no debe haber contradicciones lógicas? Para que comprendan mejor el sentido de esta pregunta, les relataremos una conversación sostenida en un círculo de estudios filosóficos cuando su dirigente habló de la inadmisibilidad de las contradicciones lógicas formales.

p — ¿Existen aspectos o tendencias contradictorios en los objetos y fenómenos? —preguntó el dirigente del círculo.

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p No, naturalmente contestó uno de los oyentes—. Usted mismo acaba de decir que no puede haber ninguna contradicción.

p — Recuerden entonces, por ejemplo, la estructura del átomo. Hay en él partículas de carga positiva y partículas de carga negativa. Por tanto, yo afirmo algo contradicto rio acerca del átomo: que contiene lo positivo y lo negativo. Y esta afirmación se basa en un hecho científico fidedigno. Mas ustedes podrán preguntar: ¿Cómo es posible que antes se rechazara la posibilidad misma de la existencia de contradicciones lógicas formales y se hable ahora de la contradicción como de un hecho científico fidedigno? ¿De qué se trata, entonces? La cuestión es muy compleja y no puede ser explicada en dos palabras. Examinémosla, pues, con más detalle.

p La idea de las contradicciones preocupa desde hace mucho a los hombres de ciencia. Los metafísicos, por ejemplo, basándose en que no debe haber contradicciones lógicas formales, afirmaban que tampoco en la naturaleza debe haber contradicciones, propiedades, aspectos ni determinaciones opuestos. Zenón, filósofo tic la Grecia Antigua (siglo V a.n.e.) trataba ya de demostrar que la contradicción, cualquiera que sea el lugar donde se manifieste, es algo irreal, imposible, absurdo.

p La misma posición sustentan también algunos filósofos burgueses de nuestro tiempo. Por ejemplo, el filósofo reaccionario norteamericano Sidney Hook afirma que "pueden ser contradictorios los razonamientos, las afirmaciones, las demostraciones, pero de ninguna manera las cosas ni los fenómenos".

p Sin embargo, en el ejemplo del átomo han visto ustedes que existen contradicciones, aspectos opuestos, en las cosas mismas, en la naturaleza. Si examinamos el organismo del hombre y de los animales veremos que en él se producen simultáneamente dos procesos contrarios: sus células crecen y, al mismo tiempo, perecen. Y si cesa uno de estos procesos, el organismo muere. En nuestra vida encontramos a cada paso ejemplos de este carácter, de los que habremos de hablar más de una vez. Se trata de contradicciones de la propia naturaleza. Y es imposible eludirlas.

¿Por qué existen? ¿Por qué no pueden dejar de existir? 106 Para estar en condiciones de contestar a estas preguntas, deberán comprender primeramente lo que denominamos contrarios y cuándo surgen contradicciones entre ellos.

Qué son los contrarios y las contradicciones

p Recurramos a un ejemplo corriente de nuestra vida cotidiana. Toda persona comprende en que sentido empleamos la palabra “contrario”. Son contrarios el Polo Norte y el Polo Sur de la esfera (y, por tanto, de la Tierra), el lado derecho y el lado izquierdo del camino, etc. Cuando comparamos o confrontamos unas cosas con otras y vemos que sus propiedades son dispares hasta el extremo de que podemos oponerlas entre sí decimos también que tales objetos o fenómenos son contrarios: por ejemplo, un hombre bueno y un hombre malo. ¿Por qué oponemos entre sí semejantes fenómenos o acontecimientos? Porque uno de ellos excluye al otro. Lo bueno parece alejado, eliminado, excluido de la composición de lo malo; el Norte, de la composición del Sur, etc. Ven, pues, que los contrarios son fenómenos, o aspectos de los fenómenos, que se excluyen mutuamente.

p No obstante, si el mal y el bien se encontraran siempre tan lejos el uno del otro que no tuvieran nada de común, entre estos dos contrarios no existirían jamás roces, choques, disputas ni discrepancias de ningún género. Dicho con otras palabras, no habría entre ellos ninguna contradicción. En efecto, ¿cuándo surgen contradicciones entre personas diferentes por su carácter y sus opiniones? Cuando se encuentran o chocan de alguna manera, pues de otro modo es imposible discutir. Así son precisamente los contrarios.

p Debemos llamar su atención sobre una circunstancia, sin cuya comprensión les será difícil asimilar cuanto decimos más adelante. Puede parecer que si los contrarios se excluyen mutuamente, entre ellos no hay nada de común. Así se piensa con frecuencia: lo blanco no es negro, el Sur no es el Norte, lo frío no es caliente. Esta opinión es natural. Procede de lo que está en la superficie y salta a la vista. Ahora bien, si se analizan las cosas más a fondo, no será difícil comprender que los contrarios existentes en la vida, en el mundo, no están separados unos de otros por una muralla china. Sólo pueden ser comprendidos en su relación mutua.

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p Hemos visto ya que el más y el menos, las partículas de carga positiva y las de carga negativa se hallan en el mismo átomo. En mecánica, la acción y la reacción se encuentran también juntas: con la misma fuerza que empujen una barca, ésta les empujará a ustedes. No hay acción sin reacción. Y en química, contrarios como la combinación y la disociación (es decir, la disgregación) de los átomos son también inseparables.

p Entre los contrarios que se hallan vinculados surgen siempre ciertas relaciones. De ahí que entre ellos se produzcan “roces”, “choques” y “discrepancias”. Dondequiera que choquen los contrarios, dondequiera que se entablen entre ellos unas u otras relaciones, aparecen siempre contradicciones, ya que chocan tendencias, corrientes y fuerzas opuestas. Por eso la contradicción puede ser definida como la relación entre los contrarios. Los contrarios, a su vez, son partes de la contradicción.

p Si las cosas y los fenómenos no cambiaran, si permanecieran inmutables por los siglos de los siglos, no habría en ellos contrarios, aspectos ni tendencias que se excluyeran mutuamente. Pero sabemos ya que las cosas y los fenómenos se encuentran en movimiento, cambio y desarrollo eternos. Por eso, en las cosas surgen siempre aspectos diversos, algunos elementos envejecen y caducan, mientras que lo nuevo brota y se desarrolla. En una palabra, en el proceso de desarrollo surgen siempre aspectos, corrientes y fuerzas contrarios ij, por tanto, contradicciones.

¿Qué relación existe entre ellos?

Unidad de los contrarios

p Por lo dicho anteriormente habrán podido convencerse de que los contrarios están vinculados unos a otros. Tal vínculo o nexo es tan estrecho e irrompible que los contrarios no pueden existir fuera de él. Llamamos a este nexo unidad de los contrarios. Los metafísicos niegan dicha unidad. Consideran que cada contrario existe de por sí. En realidad, no ocurre eso. Tomen, por ejemplo, el funcionamiento de una fábrica.

p En todas partes existe lo que se llama debe, es decir, los gastos de medios pecuniarios o de mercancías. Pero existe también lo que se denomina haber, o sea, los ingresos de sumas en dinero o de mercancías. ¿Puede gastar 108 dinero una fábrica sin adquirir nada? Está claro que no. Pero tampoco puede funcionar si no gasta dinero en maquinaria, materias primas, etc. Ustedes no separan, no aislan estos dos contrarios: el debe y el haber. El funcionamiento de la fábrica es inconcebible sin su unidad.

p Otro ejemplo. Como hemos dicho ya, la vida de un animal o de una persona consta de dos procesos opuestos: nacen unas células y se destruyen, perecen, otras. Pero imagínense un individuo que dijera: para prolongar la vida hay que detener el proceso de extinción, de destrucción de las células (proceso de disimilación) y dejar únicamente el proceso de renovación, de creación de nuevas células (proceso de asimilación); entonces las células no harán más que renovarse. Quien razonara así caería en un profundo error: porque el quid de la cuestión está precisamente en que la vida consta de dos procesos contrarios e imposibles de separar. Quien intente destruir uno de los contrarios, destruirá también el otro y, por tanto, la propia vida. El proceso de la vida es único y, a la vez, contradictorio.

p Los socialistas de derecha y revisionistas contemporáneos sustentan posiciones metafísicas. Declaran que el capitalismo tiene aspectos “buenos” y “malos”. Para curarle de todo "lo nocivo" proponen desarrollar los aspectos “buenos” y poner fin a los “malos”. Entonces, según ellos, obtendremos la sociedad de la "prosperidad general”. Eso se parece mucho a los razonamientos del individuo que quisiera dejar en el organismo humano únicamente el nacimiento de las células nuevas y poner íin a la extinción de las viejas. Pero de la misma manera que esto es imposible en el organismo humano, es irrealizable también en la sociedad burguesa.

p Los contrarios no se encuentran en este caso el uno al lado del otro, sino unidos, se penetran mutuamente, formando juntos lo que se llama sociedad burguesa. Es imposible, por ello, “suprimir” uno de sus aspectos y dejar el otro. Para acabar con los "aspectos malos" del capitalismo, es decir, con sus lacras, hay que acabar con el propio capitalismo. No hay otro camino.

p Así, pues, la unidad de los contrarios consiste en que éstos se hallan indisolublemente ligados entre sí y forman juntos un proceso contradictorio único. Los contrarios son 109 condiciones de su existencia recíproca, es decir, uno existe únicamente por que existe el otro.

p La unidad de los contrarios se entiende también en otro sentido: en el sentido de su identidad. Esto significa que, en determinadas condiciones, los contrarios se transforman el uno en el otro. Lo húmedo, por ejemplo, se seca y lo seco se humedece. En este caso, los contrarios cambian de sitio, ya que se han producido los cambios correspondientes. Un objeto caliente, al entregar su calor al mundo circundante, se enfría, etc. Como resultado de la revolución socialista, la burguesía deja de ser clase dominante para transformarse en clase no dominante, en tanto que el proletariado deja de ser una clase oprimida para convertirse en clase dominante.

p Lenin concedía gran importancia a la tesis de la transformación mutua de los contrarios. "La dialéctica —decía— es la doctrina de cómo los contrarios pueden ser y son (cómo se hacen) idénticos, de en qué condiciones son idénticos, transformándose el uno en el otro"  [109•1 .

p Al analizar los contrarios, Lenin decía que su unidad es relativa, temporal, transitoria. Esto significa que es imposible hablar de unidad de los contrarios prescindiendo de las condiciones en que se manifiesta. Al cambiar las condiciones se acaba también la unidad.

p El carácter relativo de la unidad se manifiesta asimismo en que los contrarios jamás coinciden plenamente. En efecto, ¿cómo pueden coincidir plenamente, por ejemplo, la asimilación y la disimilación? Se trata de procesos distintos que se sustituyen mutuamente, se hacen idénticos, pero no por completo, es decir, no de una manera absoluta, sino relativa.

Antes hemos dichos de pasada" que los contrarios chocan, están en lucha. Examinemos esta cuestión con más detalles.

Lucha de los contrarios

p El choque de aspiraciones contrarías se denomina lucha entre ellas. Y como cada cosa y cada proceso constan de esos aspectos contradictorios, es fácil convencerse de que entre ellos hay siempre colisiones, lucha. ¿Cuál es su origen?

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p La lucha entre los distintos contrarios es debida a que so hallan vinculados entre sí, forman un todo único, y, al mismo tiempo, se rechazan, se excluyen mutuamente. En ese caso, los roces, las colisiones, la lucha son inevitables. Por consiguiente, donde existe la unidad de los contrarios existe también la lucha entre ellos. Debe entenderse por lucha de los contrarios "la aspiración" de cada uno a tener una significación preponderante, dominante, en el proceso, en el fenómeno.

p Como ven, la unidad y la lucha de los contrarios existen realmente. ¿Qué es lo que desempeña el papel decisivo en el desarrollo? Ilegel, por ejemplo, afirmaba que lo principal en el desarrollo es la unidad, la identidad de los contrarios. Los socialistas de derecha y los revisionistas han intentado en vano utilizar esta tesis hegeliana para demostrar la posibilidad de la armonía social, es decir, de la atenuación de las contradicciones entre clases hostiles en la sociedad burguesa.

Pero no es la unidad, sino la lucha de los contrarios lo que desempeña el papel principal. Esta lucha no cesa ni un instante, en ella reside el sentido de las relaciones entre los contrarios. Puesto que se excluyen mutuamente, se encuentran en lucha. Por eso, la unidad, la identidad de los contrarios es relativa, temporal, transitoria, en tanto que la lucha entre ellos, según enseña Lenin, "es absoluta, como es absoluto el desarrollo, el movimiento"  [110•1 . Esto significa que la lucha de los contrarios es la fuente del desarrollo, del movimiento.

La lucha de contrarios como fuente del desarrollo

p El problema de la fuente del desarrollo, de su fuerza motriz, ha interesado siempre no sólo a los filósofos, sino a cuantos se detienen a pensar en qué es lo que pone en movimiento el mundo en su conjunto y cada fenómeno o proceso tomado por separado. Los metafísicos afirman que la fuente del desarrollo de la naturaleza hay que buscarla fuera de ella: en Dios, en el espíritu. Incapaces de mostrar las verdaderas fuentes del desarrollo de la naturaleza, apelan a la ayuda de la religión.

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p Mas para explicar por qué se desarrolla la naturaleza no hace falta recurrir a fuerzas sobrenaturales. La fuente se encuentra en ella misma, en la lucha de los contrarios. "El desarrollo —dice Lenin— es la “lucha” de los contrarios"  [111•1 .

p Analicemos algunos ejemplos para comprenderlo mejor.

p Hemos visto ya que la nueva calidad se manifiesta como resultado de una acumulación gradual de cambios cuantitativos. Pero ¿cuál es la fuerza motriz de ese proceso? Al calentarse el agua aumenta la velocidad del movimiento de sus moléculas. La fuerza de atracción de las moléculas, gracias a la cual conserva el agua su estado líquido, va debilitándose gradualmente. Al alcanzarse la temperatura de ebullición, esa fuerza se debilita tanto que no puede ya mantener unidas las moléculas, y el agua hierve. Todo ello es resultado de la lucha de dos tendencias opuestas: de una parte, la fuerza de atracción de las moléculas; de otra, la fuerza que las repele, en virtud de la cual empiezan a separarase unas de otras. La lucha de estas tendencias dura hasta el momento en que se resuelve la contradicción entre ellas: el salto pone fin a la unidad de los contrarios. Surge un nuevo estado cualitativo con nuevas contradicciones: el agua se transforma en vapor. Resulta que la solución de las contradicciones conduce a una nueva calidad, al desarrollo, al movimiento, al cambio.

p Toda contradicción tiene, por así decirlo, su historia, que consiste en el surgimiento, crecimiento (exacerbación) y solución de la contradicción. La solución se produce cuando las contradicciones, al crecer gradualmente, hacen que estos contrarios no puedan existir ya formando un todo único y se resuelva el conflicto.

p Cuando las contradicciones que corroen a la sociedad burguesa llevan a la revolución socialista, ello significa que ha llegado la hora de resolverlas. Y como resultado de la lucha de los contrarios, de la solución de las contradicciones, la sociedad asciende un peldaño: la vieja sociedad burguesa es sustituida con otra nueva, la sociedad socialista. Como ven, la lucha de los contrarios y su solución son la fuente del desarrollo de la sociedad.

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p Así. pues, iu esencia de la ley de la unidad y la lucha de los contrarios consiste en que a todas las cosas y pro cesas les son inherentes aspectos internos contradictorios, que se encuentran en unidad irrompible y, a la vez, en ludia incesante. Esta lucha de los contrarios es precisamente la fuente interna, la fuerza motriz del desarrollo. Lenin dio a osla ley la denominación de esencia, núcleo de la dialéctica.

En el mundo que nos rodea existen multitud de contradicciones. Es muy importante destacar de entre esta diversidad las contradicciones internas y externas.

Contradicciones internas y externas

p Desde hace más de cuarenta años, los propagandistas de la burguesía vienen hablando machaconamente de las "intrigas del Kremlin" cuando se declaran en huelga los obreros de los países capitalistas, cuando los pueblos de las colonias se lanzan a la lucha sagrada contra sus opresores —los colonialistas— e incluso cuando los trabajadores inician un poderoso movimiento en defensa de la paz.

p No hace falla decir que semejantes "explicaciones” de la lucha de los trabajadores por sus derechos carecen de lodo fundamento. Porque los propagandistas en cuestión buscan la causa de los acontecimientos sociales no dentro de los países en que se producen, sino fuera de ellos. La revolución no puede ser exportada a otros países. No puede realizarse si no existen las fuerzas y fuentes internas que la suscitan. Como se dice en el Programa del PCUS. la revolución no se hace por encargo. Surge como resultado de las profundas conlradicciones inlernas e internacionales del capitalismo: El proletariado victorioso no puede imponer la felicidad al pueblo de otro país sin minar con ello su propia victoria. Los comunistas se pronuncian siempre contra la "exportación de la revolución”. Al mismo tiempo, los partidos comunistas luchan resueltamente contra la exportación do la contrarrevolución por los imperialistas.

p Las causas que llevan al aniquilamiento del capitalismo están dentro de cada país capitalista, en el que los intereses de un puñado de monopolios se encuentran en contradicción inconciliable con los intereses de toda la nación.

p Las contradicciones de que acabamos de hablar son internas por cuanto surgen dentro del fenómeno, del 113 proceso. A diferencia de ellas, existen contradicciones externas, es decir, entre los fenómenos, entre los procesos. Las contradicciones internas desempeñan el papel decisivo.

p Lenin indicaba que la naturaleza lleva en sí la fuente de su desarrollo y no hay por qué buscar esa fuente en la idea, en el espíritu, en Dios. El movimiento de la naturaleza es su automovimiento. Su desarrollo es el autodesarrollo, que se efectúa sobre la base de la solución de las contradicciones internas.

p Esto no significa, sin embargo, que la dialéctica niegue la importancia de las contradicciones externas en el desarrollo. Cada objeto, fenómeno o proceso está enlazado por multitud de hilos a otros objetos y fenómenos. Por eso ejerce cierta influencia sobre ellos no sólo lo que ocurre denlro del proceso o fenómeno, sino también lo que ocurre fuera. Veamos un ejemplo peculiar. La existencia de contradicciones entre los militaristas japoneses y los imperialistas norteamericanos —y, como resultado, la guerra surgida entre ellos— facilitaron, naturalmente, la lucha del pueblo chino contra sus opresores y el triunfo de la revolución popular. Pero el papel decisivo correspondió a las contradicciones internas: entre las grandes masas populares de China y la gran burguesía, vinculada al imperialismo norteamericano.

De lo dicho verán que son contradicciones internas las que existen en la esencia misma del objeto, y contradicciones externas las que existen entre distintos objetos, entre distintos procesos.

Las contradicciones de la vida y su reflejo en los pensamientos

p Hemos visto que en la realidad encontramos contradicciones a cada paso. Hemos dicho también que nuestros pensamientos deben ser consecuentes, no contradictorios. Mas surge una pregunta: ¿cómo debemos reflejar en nuestros pensamientos las contradicciones objetivas?

p Analicemos un ejemplo. Los hombres de ciencia observaron hace mucho que algunas propiedades de la luz se subordinan a las leyes de la difusión de las ondas, en tanto que otras se subordinan a las leyes del movimiento de las partículas (corpúsculos). Sobre esta base se crearon dos teorías de la luz diametralmente opuestas: la ondulatoria y la corpuscular.

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p Los cieiilil’icos discutieron durante largo tiempo en torno u cuál do estas dos teorías corresponde a la verdadera naturaleza de la luz y qué es, en esencia, la luz. Razonaban más o menos así: la luz puede ser o corriente de corpúsculos o movimiento de las ondas. Y sólo a comienzos del siglo XX quedó demostrada la naturaleza dialéctica de ¡a luz: ésta es al mismo tiempo y movimiento de las ondas y movimiento de los corpúsculos.

p Así, pues, si el fenómeno es contradictorio, su reflejo en nuestros pensamientos, los juicios que tenemos de él deben ser también contradictorios.

p Los metafísicos intentan con frecuencia enfocar los contrarios aisladamente, los separan. Por ejemplo, los revisionistas afirman que la libertad y la disciplina son contrarios incompatibles. O libertad, y entonces hay que debilitar la disciplina en el Partido, o disciplina, en cuyo caso no hay libertad, no hay democracia en el Partido. Ya en los albores de la organización del Partido Comunista, Lenin demostró convincentemente, basándose en la dialéctica marxista, que la disciplina no es ajena a la democracia, sino que forma un todo único con ella, se halla vinculada orgánicamente a ella.

p Lenin concibió los inmutables principios organizativos del partido de nuevo tipo: los principios del centralismo democrático. La amplia democracia se hace realidad, en este caso, en el carácter electivo de los organismos del Partido, de abajo arriba. Los miembros del Partido expresan sus deseos en votación secreta con plena libertad. La democracia plasma también en que los organismos superiores del Partido rinden cuenta de su gestión ante los comunistas, los cuales critican y corrigen su labor. Esto es un aspecto de la cuestión.

p Pero un partido fuerte y poderoso es imposible sin disciplina, sin subordinar la voluntad de la minoría a la voluntad de la mayoría, sin una dirección centralizada. Esto asegura el segundo aspecto de la fórmula leninista del centralismo democrático. El centro, es decir, el Comité Central del PCUS, los organismos superiores del Partido y del Estado dirigen toda la labor y la vida del Partido y del Estado y sus acuerdos tienen carácter obligatorio, sin lo cual no hay disciplina, no hay unidad de voluntad ni unidad de acción.

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p Como señala el Programa del PCUS, "la más amplia democracia debe conjugarse con la observancia rigurosa de la disciplina camaraderil de los trabajadores y contribuir al robustecimiento de ésta, al control desde arriba y desde abajo"  [115•1 .

Si la vida consta a cada paso de contrarios, si su unión y coincidencia son precisas para comprender mejor la realidad, ello significa que la dialéctica no admite un enfoque unilateral de los fenómenos y procesos. Es imprescindible la flexibilidad en nuestros razonamientos y nuestros actos.

Lenin acerca de la flexibilidad de los conceptos

p "La esencia está precisamente en la flexibilidad multilateral, universal de los conceptos, flexibilidad que llega a la identidad de los contrarios"  [115•2 , enseña Lenin.

p ¿Cómo comprender esto? Tomemos, por ejemplo, dos conceptos como exigencia y sensibilidad. Supongamos que alguien dice: "Hay que ser exigentes, no estamos para sensibilidades”. Esa persona abordará la cuestión con excesiva rectitud, de una manera incorrecta. No será un enfoque flexible. Porque, en efecto, sólo es un verdadero dirigente quien sabe conjugar, hacer compatible la exigencia con la sensibilidad. Y lo mismo ocurre en todo.

p Ahora bien, la dialéctica no reconoce cualquier flexibilidad de los conceptos. Quien la aplica subjetivamente, es decir, no en consonancia con lo que existe en la vida, sino como a él se le antoja, comete un grave error. "... La flexibilidad aplicada subjetivamente —dice Lenin— equivale al eclecticismo y la sofistería. La flexibilidad aplicada objetivamente, es decir, la flexibilidad que refleja en todos sus aspectos el proceso material y su unidad, es la dialéctica, es el reflejo correcto del desarrollo eterno del mundo"  [115•3 .

p ¿Qué es el eclecticismo, al que se refiere Lenin en el pasaje que acabamos de reproducir? El eclecticismo es la unión arbitraria de teorías, opiniones y puntos de vista contradictorios y heterogéneos. Por ejemplo, si un filósofo 116 dice un día: "La materia engendra el espíritu”, y otro día declara: "Así, pues, el espíritu es independiente”, resultará una unión ecléctica de opiniones heterogéneas: idealistas y materialistas.

p Como ven, el ecléctico une "también" las contradicciones, pero no en consonancia con lo que existe en la realidad, sino en contradicción con ella. Por eso resulta, como decía Lenin, un "gazpacho ecléctico”. La ideología de la socialdemocracia derechista contemporánea, importantísimo punto de apoyo ideológico y político de la burguesía en el seno del movimiento obrero, puede servir como ejemplo de eclecticismo. "En ella —se dice en el Programa del PCUS— se unen eclécticamente las viejas ideas oportunistas con las “modernas” teorías burguesas"  [116•1 .

p En el’mismo grado es anticientífica también la sofistería. El sofisma es un razonamiento correcto en apariencia, pero falso en su esencia, basado en explicaciones forzadas, en una selección premeditadamente incorrecta de las tesis de partida en la cadena de razonamientos.

p Con el pretexto de que es preciso analizar los fenómenos a fondo y "en todos sus aspectos”, los sofistas buscan arbitrariamente, por ejemplo, lo positivo allí donde no existe; donde hay que decir con claridad y franqueza "sí o no”, tratan de encontrar argumentos "en pro" y "en contra”. Sus sutiles artificios están desvinculados por completo de la vida, de la realidad. Por eso dice Lenin que la flexibilidad de los conceptos tiene en los sofistas un .carácter subjetivo, desligado de la realidad: no les interesa la vida, sino sólo la apariencia de demostración.

p Lenin combatió siempre con dureza la sofistería y el eclecticismo de los ideólogos burgueses, sobre todo de los revisionistas. Los revisionistas de nuestros días no tienen nada en contra, por ejemplo, de reconocer de palabra el marxismo. Mas en el acto encuentran miles de salvedades: "De una parte —dicen—, el marxismo es bueno; pero, de otra parte, es aplicable sólo en Oriente, no vale para Occidente”. O declaran: "Somos partidarios del socialismo, pero en el marco del capitalismo”. Sin embargo, como se sabe, unir esos dos contrarios es tan difícil como unir el fuego y el agua.

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Así, pues, la dialéctica es opuesta al eclecticismo y la sofistería, ante todo, porque en tanto que el eclecticismo y la sofistería conducen a la falta de principios, la dialéctica exige consecuencia y profunda fidelidad a los principios.

Los principios vencen pero no se concillan

p Lenin enseñaba que la política de principios es la más correcta. Esto significa que dicha política debe aplicarse sobre la base de los principios y convicciones marxistas, sin apartarse de ellos ni un ápice.

p "Pero —preguntarán ustedes—, ¿y la flexibilidad de los conceptos? Porque si los contrarios forman un todo único, ¿por qué no pueden estar también unidas convicciones opuestas, por ejemplo, las burguesas y las proletarias?" Quienes planteen así la cuestión olvidarán que existe no sólo la unidad de los contrarios, sino —lo que es principal— su lucha. Y la lucha presupone la victoria de uno de los dos. O vence la concepción burguesa o vence la proletaria, enseña Lenin. De ahí la necesidad de luchar activamente por el triunfo de la ideología proletaria. Mas esto puede alcanzarse únicamente cuando se aplica una política de principios y no de conciliación. "Este es mi destino —escribía Lenin en 1916 acerca de su lucha contra el oportunismo y el revisionismo—. Campaña tras campaña contra las estupideces políticas, contra las ruindades, contra el oportunismo, etc. Y así desde 1893. En pago, el odio de gente ruin. Pero no cambiaría mi destino por la “paz” con esa gente ruin"  [117•1 .

p Importa mucho que tengan presentes estas palabras de Lenin quienes piensan, a veces: "¡Bah! No es nada grave ceder un poco en los principios. Se puede aceptar la paz con los enemigos ideológicos. ¿Por qué indisponerse?" La experiencia prueba que un compromiso, una concesión a primera vista pequeños, se convierten con mucha frecuencia en el primer paso hacia la abjuración, hacia la conciliación de lo que es inconciliable. En la lucha por las convicciones es imposible quedarse a mitad de camino.

p Las discrepancias de principio deben ser resueltas sobre una base marxista consecuente. La experiencia histórica muestra que es imprescindible luchar en defensa de los principios justos. Lenin combatió el espíritu de conciliación 118 en todas sus manii’estaciones. Sólo la lucha i’irme y consecuente asegura la victoria del marxismo-leninismo, de la causa del comunismo. En la lucha por la pureza de la teoría marxista hay que ser tan intransigente como lo fue Lenin, sin olvidar nunca que la lucha por el triunfo de los principios marxistas dimana del espíritu revolucionario de la dialéctica marxista, en particular de la doctrina de la unidad y la lucha de los contrarios. Los principios vencen, pero no se concillan.

p Puede surgir en ustedes una duda: ¿no excluye semejante fidelidad a los principios la flexibilidad y ciertos compromisos? No. Eso es vitalmente necesario en cualquier obra. Sólo quién no domine la dialéctica puede decir: "Lucha y ninguna clase de compromisos”, dando un ejemplo de enfoque metafísico de la cuestión.

p Los marxistas-leninistas no están en contra de todos los compromisos, sino únicamente de los que requieren concesiones en los problemas de principio, fundamentales, de la concepción del mundo. Si los socialistas de derecha declarasen a los comunistas: "Aceptaremos la alianza con ustedes si renuncian a la doctrina marxista de la revolución proletaria”, semejante “compromiso” sería, naturalmente, rechazado. Los comunistas, en cambio, tratan de conseguir la lucha conjunta de todos los obreros —socialistas, comunistas, etc.— contra el fascismo y la reacción. Y semejante alianza no menoscaba las bases de los principios proletarios.

p El rumbo del Partido Comunista y del Gobierno de la Unión Soviética orientado a la coexistencia pacífica de los Estados con regímenes sociales diferentes no significa, claro está, que se supriman las contradicciones entre el socialismo y el capitalismo, que sea posible conciliar la ideología comunista y la burguesa.

Las discrepancias ideológicas son inconciliables y seguirán existiendo. Mas ello no excluye la emulación pacífica entre los países socialistas y los capitalistas. No se debe confundir las concesiones mutuas en provecho de la coexistencia pacífica de los Estados con las concesiones en los principios, en lo que se refiere a la propia naturaleza del Estado socialista y de la ideología comunista. En este terreno no puede hablarse de la menor concesión. Mantener una posición do principio significa permanecer lid, cualesquiera 119 que sean las circunstancias, a las ideas inmortales del marxismo-leninismo, saber defenderlas de cualquier atentado de los enemigos. Así, pues, la flexibilidad y la fidelidad a los principios se conjugan dialécticamente.

Contradicciones antagónicas y no antagónicas

p Debemos explicar ahora las peculiaridades de las contradicciones sociales en el capitalismo y en el socialismo. Empecemos por analizar el siguiente ejemplo.

p 1917. Rusia era un nudo de contradicciones: lucha entre el trabajo y el capital, entre los tiburones imperialistas, contradicciones entre el “centro” y la “periferia”, es decir, entre las nacionalidades. ¿Cómo deshacer este nudo, qué métodos emplear para resolver estas contradicciones? El Partido Comunista dio la única respuesta correcta: por medio del derrocamiento violento del Poder burgués-terrateniente, por medio de la revolución socialista.

p Fines de la década del 20. En el país ha triunfado hace mucho el régimen político avanzado. Pero se deja sentir aún la penosa herencia de la Rusia zarista. Entran en contradicción el régimen político avanzado y el atraso técnico y económico del país. ¿Cómo resolver esta contradicción? El Partido respondió: mediante la industrialización.

p Otro ejemplo, tomado de la vida de la URSS durante los últimos tiempos. Los hombres y mujeres de vanguardia trabajan abnegadamente para el bien de su Patria, responden con entusiasmo al llamamiento del XXII Congreso del PCUS de entregar todas sus energías a la lucha por el triunfo del comunismo. Y junto a ellos, quizá en la misma fábrica, existen elementos atrasados, holgazanes, borrachos. Es una contradicción vivaí ¿Cómo superarla? El Partido responde: elevando la conciencia de esa gente al nivel de los ciudadanos de vanguardia mediante la educación, mediante la crítica de los errores.

p Como ven, las contradicciones se resuelven de manera distinta, con métodos diferentes. La explicación está en que cada contradicción tiene sus peculiaridades distintivas. Por ello, deben ser también específicos los métodos que se empleen para resolverlas. Una cosa es la contradicción entre los capitalistas y el proletariado. Y otra la contradicción entre dos obreros: uno avanzado y otro atrasado. En el primer caso se trata de contradicciones inconciliables, de 120 clase; en el segundo, de contradicciones entre compañeros de trabajo. Por ello es también diferente la manera de enfocar su solución. En el primer caso, el derrocamiento violento del Poder viejo, la revolución proletaria. En el segundo, la crítica camaraderil y la autocrítica. Las contradicciones del primer tipo se llaman antagónicas; las del segundo, no antagónicas. Las-contradicciones antagónicas se producen donde están en lucha intereses inconciliables.

p No se puede decir que en la naturaleza no existan en general esos intereses inconciliables, cierta rivalidad. Entre los animales carniceros y los que no lo son se manifiesta con frecuencia el antagonismo, que desemboca en una lucha cruenta. Empero, cuando se distingue entre contradicciones antagónicas y no antagónicas se tiene en cuenta, ante todo, la esfera de los fenómenos sociales. Precisamente en este terreno puede hablarse de las vías y métodos para superar las contradicciones en dependencia del carácter de las condiciones en que se manifestan. En la sociedad, las contradicciones antagónicas, inconciliables, se manifiestan como contradicciones entre fuerzas y clases sociales hostiles. Dichas contradicciones llevan a conflictos y choques entre los latifundistas y los campesinos, entre la burguesía y el proletariado, entre los pueblos de las colonias y los imperialistas.

p Veámoslo en el ejemplo de la sociedad capitalista. Hay que señalar, ante todo, que en el capitalismo, la producción no es resultado del trabajo individual, sino del trabajo colectivo, general. En la fabricación de un tractor, pongamos por caso, participan con su trabajo los obreros de la industria minera, los fundidores de acero de la fábrica vecina e incluso los trabajadores de una central eléctrica que se encuentra, probablemente, a miles de kilómetros de la fábrica, pero que la abastece de fluido. Con el maqumismo, cada artículo es producto del trabajo social. Esto significa que el proceso de la producción ha adquirido en el capitalismo carácter social.

p Ahora bien, el hecho de que en la producción capitalista participe toda la sociedad, ¿significa, acaso, que los productos del trabajo pertenezcan también a toda la sociedad? ¡Ahí está el quid de la cuestión, en que no pertenecen a toda la sociedad! Disponen de ellos los propietarios de las fábricas, la tierra y el subsuelo: los capitalistas, los que 121 poseen propiedad privada. Resulta, pues, que en el capitalismo ha surgido una contradicción entre el carácter social de la. producción y la forma privada capitalista de apropiación. Esta es la contradicción fundamental del capitalismo, que se manifiesta especialmente en su fase superior: el imperialismo.

p La sociedad burguesa ha caducado. Se ha convertido en un freno en la vía del progreso social. La producción, que ha crecido en proporciones gigantescas, puede ser dirigida con éxito únicamente sobre la base de la planificación. Mas eso es imposible en el capitalismo, ya que en él reinan la propiedad privada, la lucha de competencia, la rivalidad económica de un capitalista con otro, de una compañía con otra. Y ello conduce a la anarquía de la producción, es decir, a la falta de un plan, al desorden en la vida económica y, como consecuencia, a las crisis periódicas de superproducción. Aumenta el desempleo y las masas populares no tienen la posibilidad de comprar mercancías. Esto da lugar a que se reduzca la producción y crezca más aún el desempleo. La producción capitalista se halla constantemente en un estado febril: sale de una crisis para entrar en -otra. Como ven, la contradicción fundamental del capitalismo se manifiesta en la anarquía de la producción, en las crisis económicas, en las catástrofes sociales. En semejantes condiciones, la producción social no puede desarrollarse normalmente.

p La contradicción fundamental es la base material de todas las demás contradicciones que desgarran la sociedad capitalista contemporánea y la conducen a su muerte inexorable. Tales son, por ejemplo, la contradicción entre las clases —el proletariado y la burguesía— y las contradicciones entre los países imperialistas. Hace aún muy poco, parecía que Alemania Occidental y el Japón, después de la derrota sufrida en la segunda guerra mundial, habían dejado de ser para siempre competidores de países europeos como Inglaterra y Francia. Mas ahora se ve que los están desplazando nuevamente de los mercados, lo que lleva de manera inevitable a exacerbar las contradicciones entro ellos. Alemania Occidental y el Japón son también competidores peligrosos para los EE.UU. Todo esto conduce al resurgimiento de los viejos nudos de contradicciones y conflictos imperialistas y a la aparición de otros nuevos.

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p Los Estados imperialistas y los países que han conquistado recientemente su independencia nacional o que luchan para lograr su liberación están separados por un profundo antagonismo. Los pueblos de Asia, África, el Cercano Oriente y América Latina no quieren soportar por más tiempo el bandolerismo imperialista y luchan por liberarse. Como señala el Programa del PCUS, el antagonismo entre el trabajo y el capital, las contradicciones entre los pueblos y los monopolios, el creciente militarismo, la disgregación del sistema colonial, las contradicciones entre los jóvenes Estados nacionales y las viejas potencias colonizadoras y, sobre todo, el desarrollo impetuoso del socialismo mundial minan y destruyen el imperialismo, le llevan a su debilitamiento y muerte. Tal es la realidad, verdaderamente lúgubre, de la sociedad capitalista, desgarrada por contradicciones antagónicas internas que conducen a la muerte del capitalismo como sistema económico y social.

p ¿Cómo se resuelven las contradicciones antagónicas’? El crecimiento y la exacerbación son ley general de su desarrollo. Y eso origina conflictos entre los aspectos y tendencias contrarios.

p Por tanto, son contradicciones antagónicas las contradicciones inconciliables entre fuerzas sociales, intereses, fines y opiniones hostiles, que conducen a conflictos y choques; dichas contradicciones son resueltas por medio de una encarnizada lucha, por medio de la revolución social. El antagonismo es insoluble en el marco de las viejas relaciones sociales. Para resolverlo hay que destruir dichas relaciones por vía revolucionaria.

p Ahora bien, ¿significa esto que las formas y los métodos de resolver las contradicciones antagónicas sean siempre los mismos? No. Dependen de las condiciones. Por eso se observan formas distintas en condiciones históricas distintas.

p Las contradicciones no antagónicas se diferencian de las antagónicas en que expresan contradicciones de fuerzas y tendencias sociales que tienen, a la vez, intereses vitales comunes. Tales son, por ejemplo, las contradicciones entre la clase obrera y el campesinado, entre los elementos avanzados y atrasados de la sociedad socialista.

p En las condiciones propias de las contradicciones no antagónicas, peculiares de la sociedad socialista, no existe 123 la tendencia al enconamiento y la profundización de las contradicciones, a su transformación en oposición hostil. Al contrario, como las distintas clases están unidas por intereses cardinales comunes, se manifiesta la tendencia al debilitamiento, a la atenuación de las contradicciones. De ahí que los métodos para superarlas se diferencien de los empleados para resolver las contradicciones antagónicas, de la misma manera que se diferencian las propias contradicciones. Estas no son suprimidas por medio de revoluciones sociales y bruscos cambios políticos, sino con ayuda de la educación, la crítica, la autocrítica y otros métodos deriva dos de la situación concreta de la edificación del comunismo. En la sociedad socialista, las contradicciones son descubiertas a tiempo por el Partido Comunista, que encuentra también las vías concretas para superarlas. Por eso no se transforman nunca en colisiones de fuerzas e intereses hostiles, pues en la sociedad socialista existe la unidad de intereses.

p Como ven, la ausencia de contradicciones antagónicas en la sociedad socialista no significa que en ella no haya ninguna contradicción. Lenin decía que jamás habrá una conformidad plena, absoluta, que no conozca ninguna contradicción, que dicha conformidad "no puede haberla en el desarrollo de la naturaleza, como tampoco en el desarrollo de la sociedad..."  [123•1 . Pero en el socialismo actúan contradicciones no antagónicas, que pueden ser resueltas con pleno éxito en el marco del régimen social existente.

Por consiguiente, la ley de la unidad y la lucha de los contrarios revela la fuente interna del desarrollo. Ahora bien, ¿cómo se realiza este proceso de desarrollo? ¿Sigue una línea recta o es un proceso más complejo de destrucción de lo viejo y de surgimiento de lo nuevo? En la charla siguiente responderemos a estas preguntas.

* * *
 

Notes

 [109•1]   V. Lenin, Obras, t. 38, pág. 97-98.

 [110•1]   V. Lenin, Obras, t. 38, pág. 358.

 [111•1]   Ibid.

 [115•1]   El camino del comunismo, ed. en español, Moscú, 1961, pág. 595.

 [115•2]   V. Lenin, Obras, t. 38, págs. 98-99.

 [115•3]   V. Lenin, Obras, t. 38, pág. 99.

 [116•1]   El camino del comunismo, ed. en español, Moscú, 1961, pág. 539.

 [117•1]   V. Lenin, Contra el revisionismo, ed. en español, Moscú, pág. 406.

 [123•1]   V. Lenin, Obras Escogidas en tres tomos, t. II, ed. en español, Moscú, pág. 701.