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El surgimiento del marxismo significó una revolución en la filosofía
 

p Ustedes saben ya que el marxismo surgió en los años 40 del siglo XIX como la concepción del mundo del proletariado. Nació engendrado por unas condiciones económico-sociales concretas: las relaciones capitalistas, que condujeron a la aparición de la clase más revolucionaria, del proletariado. Tuvo también sus premisas científico-naturales, de las que hemos hablado al analizar el método dialéctico. Nos hemos ocupado asimismo del papel que desempeñaron Hegel y Feuerbach en la creación de las premisas ideológicas de la filosofía marxista. Y hemos dicho igualmente, aunque con brevedad, que el marxismo no ^representaba la simple continuación de los sistemas filosó’ficos del pasado. En la palestra de la historia entró con él una doctrina nueva por principio, una filosofía nueva.

p La filosofía anterior a Marx, incluso la más progresista, era, pese a todo, una filosofía limitada. ¿En qué se manifestaba ese carácter limitado? En parte hemos contestado ya a esta pregunta. Recapitulemos. Primero, el materialismo anterior a Marx era mecanicista. Dicho con otras palabras: explicaba todos los fenómenos de la realidad recurriendo a las leyes de la mecánica. Hasta el hombre era considerado como una máquina corriente por los representantes del materialismo premarxista. Segundo, se trataba de un materialismo metafísica. Le era ajena la dialéctica, la doctrina del desarrollo. Además, los materialistas del pasado explicaban desde un punto de vista materialista sólo la naturaleza, en tanto que daban una explicación idealista de los fenómenos de la vida social. El materialismo anterior a Marx adolecía de otro defecto: tenía carácter contemplativo y sus representantes no comprendían el papel de la práctica social.

p ¿Cómo explicarse ese carácter limitado?

p El materialismo del pasado, como ya saben ustedes, expresaba los intereses de las clases progresistas. Por ejemplo, la burguesía era progresista en el período de su 38 surgimiento: luchaba contra el poder del rey y de los feudales. Pero como ella misma era una clase explotadora, no podía tampoco entonces ser progresista hasta el fin. Esta circunstancia se reflejó también en la filosofía que expresaba los intereses de la burguesía. Podrán convencerse de ello recordando el ejemplo de los materialistas franceses del siglo XVIII, los cuales consideraban que el régimen burgués era eterno e inmutable. Se trataba de una concepción metafísica de la historia del desarrollo de la sociedad humana. El carácter limitado del materialismo premarxista tenía, pues, raíces sociales.

p Hemos dicho ya que el marxismo surgió en nuevas condiciones sociales. El proletariado necesitaba una nueva concepción del mundo en su lucha por transformar radicalmente las relaciones sociales. Como han visto ustedes, a su surgimiento contribuyó también el desarrollo de la ciencia: de la física, la biología, la química, la geología, etc. Los nuevos datos proporcionados por estas ciencias, juntamente con el desarrollo de las relaciones sociales, condujeron a la creación del materialismo dialéctico por Marx y Engels. Quedó superado el carácter estrecho del materialismo premarxista. Los fundadores del marxismo enriquecieron el materialismo con una nueva e importantísima conquista del pensamiento humano: la dialéctica. Esta última fue también transformada radicalmente: Marx y Engels crearon la dialéctica materialista. Y tomando como base el materialismo dialéctico, explicaron asimismo el desarrollo de la sociedad, crearon el materialismo histórico. Apareció, pues, una filosofía completamente nueva. Fue una verdadera revolución en el desarrollo de la filosofía. Marx y Engels señalaron también nuevas tareas a la filosofía: su filosofía estaba llamada a ser un instrumento transformador del mundo. En esto consiste uno de los rasgos peculiares de la filosofía marxista: su carácter revolucionario.

Examinemos la cuestión-con más detalle.

La filosofía marxista como instrumento de la transformación del mundo

p Existen dos opiniones, dos enfoques de la filosofía, peculiares de toda su historia. Desde tiempos remotos existía la opinión de que la filosofía debía limitarse a explicar el mundo, pero no inmiscuirse en su cambio. Así pensaban, por ejemplo, los materialistas del pasado. De ahí que Marx 39 dijera que el materialismo de dichos filósofos tenía carácter contemplativo, es decir, inactivo, pasivo. Esto conduce ineluctablemente a negar la práctica revolucionaria y la posibilidad de cambiar la realidad, las relaciones sociales. Pero los revolucionarios no pueden pensar así. Por eso, la filosofía marxista enseña a intervenir activamente en la vida, a cambiarla, a transformarla. Marx expresó esta idea con las siguientes palabras: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo"  [39•1 .

Es rasgo importantísimo de la filosofía marxista su carácter combativo y revolucionario. La filosofía marxista es, ante todo, una guía para la acción, una arma de combate del proletariado. Este, a su vez, pertrechado con la teoría revolucionaria, se convierte en intrépido luchador por la aplicación de los ideales marxistas y, en consecuencia, de los ideales de toda la humanidad progresista. Esa es la razón de que, nada más surgir el marxismo, la historia señalara una importantísima tarea: unir la teoría socialista marxista con el movimiento proletario; unir el arma espiritual, teórica, con la fuerza material capaz de emplear ese arma: con el proletriado, con el pueblo.

El leninismo es el marxismo de nuestra época

p A esta obra histórica consagró toda su vida Vlaaímir uích Lenin (1870-1924). Ya sus primeros pasos como gran teórico y gran revolucionario estuvieron encaminados a unir el marxismo con el movimiento obrero. No fue tarea fácil. Las dificultades que ofrecía veíanse aumentadas por el hecho de que los revisionistas de varios partidos obreros de Occidente, al morir Marx y Engels, dieron al olvido el espíritu revolucionario del marxismo. Querían convertirlo en una teoría ordinaria, “corriente”, lo mismo que las demás teorías y doctrinas filosóficas. Lenin enarboló muy alto la bandera del m’arxismo y la llevó hacia la gran victoria á través de todas las tempestades y revoluciones. Vladímir llich Lenin ij todo el Partido Comunista lograron realizar en Rusia la gran obra de unir el socialismo con el movi- 40 miento obrero. El leninismo se convirtió en el arma ideológica de millones de trabajadores.

p Lenin no se limitó a defender la pureza del marxismo, sino que desarrolló sus tesis fundamentales. Y no podía ser de otra manera. Lenin vivió en una nueva época histórica: la época del imperialismo. Había que desarrollar las tesis fundamentales del marxismo —-conservando la pureza de lo principal, de lo fundamental: su espíritu revolucionario— en consonancia con los cambios producidos en dicha época en la vida de la sociedad. Lenin, cumplió brillantemente esta tarea. Creó una gran doctrina, el leninismo, que es el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias, del paso del capitalismo al socialismo y de la edificación del comunismo.

p En nuestra época no hay, ni puede haber, marxismo sin todo lo nuevo y grande que ha aportado a él Lenin. Por ello, todos los intentos de dividir y contraponer el marxismo al leninismo (y a eso se dedican precisamente ahora no pocos filósofos burgueses y revisionistas) persiguen un solo fin: apartar a las masas de la teoría más revolucionaria de nuestro tiempo. Empero, semejantes intentos encuentran la digna réplica de los marxistas.

p La actividad de Lenin en el terreno de la filosofía representa toda una etapa, toda una época en el desarrollo del pensamiento filosófico. Cronológicamente, esta etapa comprende el período que va desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. ¿Qué es lo nuevo aportado por Lenin a la filosofía marxista?

p En primer lugar, Lenin enriqueció de manera esencial la teoría del materialismo dialéctico: A fines del siglo XIX y comienzos del XX. la ciencia hizo toda una serie de descubrimientos, de los que hablaremos con más detalle en la charla siguiente. Sobre la base de dichos descubrimientos, Lenin, además de defender el marxismo frente a los ataques de los idealistas,’ desarrolló las partes principalísimas de la filosofía marxista —la doctrina de la materia, la teoría del conocimiento— e hizo un profundo estudio de las leyes y categorías de la dialéctica.

p Lenin hizo una gran aportación al desarrollo de la teoría del materialismo histórico. En este dominio hubo de puntualizar las tesis más importantes del marxismo en consonancia con la nueva época histórica. Por ejemplo, 41 Lenin creó uno nueva teoría de la revolución socialista, que sirvió de estrella polar a los trabajadores en su lucha por la transformación revolucionaria del mundo, por la edificación del socialismo en el País de los Soviets. En nuestros días, esa nueva teoría sigue siendo una guía para la acción del proletariado y de su vanguardia, los partidos comunistas y obreros del mundo entero.

p Lenin enriqueció la doctrina marxista de la lucha de clases e hizo una definición de las clases; desarrolló la doctrina de Marx acerca de la dictadura del proletariado, defendiéndola de los ataques de los revisionistas, y creó una nueva teoría del Estado socialista, descubriendo los Soviets como nueva forma de la dictadura del proletariado. Tiene importancia singular el plan leninista de edificación del socialismo y del comunismo en la Unión Soviética. El grandioso plan de creación de la base material y técnica del comunismo, aprobado por el PCUS en su XXII Congreso, se asienta en la fórmula leninista que dice: "El comunismo es el Poder soviético más la electrificación de todo el país".

p Después de Lenin, la filosofía del marxismo es desarrollada por sus discípulos: los dirigentes destacados del Partido Comunista de la Unión Soviética y de los partidos comunistas obreros hermanos. Sus obras teóricas, los discursos e informes en los congresos de los partidos y en las sesiones plenarias de los comités centrales, así como su actividad práctica, son el marxismo-leninismo en acción, su desenvolvimiento en las nuevas condiciones de la lucha por el comunismo.

Es grande, en particular, la aportación que han hecho a la teoría marxista-leninista los Congresos XX, XXI y XXII del PCUS. En los documentos de dichos congresos han sido resueltos de modo creador importantísimos problemas teóricos: la dictadura del proletariado en las condiciones actuales; leyes que rigen la transformación del socialismo en comunismo; entrada más o menos simultánea de los países socialistas en el comunismo; vías para crear la base material y técnica del comunismo; formación de las relaciones sociales comunistas y educación del hombre nuevo; diversidad de formas de la transición del capitalismo al socialismo: carácter de la época contemporánea; posibilidad de conjurar en nuestros días la 42 guerra mundial, etc. El XXII Congreso del PCUS aprobó el grandioso Programa de la edificación del comunismo, que es denominado con razón el Manifiesto Comunista de nuestra época.

Carácter creador del marxismo

p Como ven, la teoría marxista se desarrolla sin cesar. No admite ni moldes ni patrones estereotipados.

p ¿Qué opinarían ustedes de un hombre que tuviera una receta preparada para todos los casos de la vida y la aplicara siempre? En lodo caso, dirían que se siente atraído por los patrones estereotipados. Semejante enfoque de los problemas se llama dogmatismo. Para él, cualquier tesis es un dogma, es decir, una tesis eterna e inmutable, dada de una vez para siempre, que no se puede cambiar aun en el caso de que la vida la haya refutado hace mucho tiempo. Todas las religiones implantan un dogmatismo de este tipo. Exigen que se crea en los dogmas de la Iglesia, en las afirmaciones supuestamente incontestables, incluso cuando se hallan en evidente contradicción con la ciencia y con el sentido común.

p El marxismo es incompatible con el dogmatismo, cualesquiera que sean sus manifestaciones. Al dogmático no le interesa lo que existe en realidad, sino las "verdades librescas" que ha leído, los dogmas, que no desea siquiera comprobar. El dogmatismo intenta encerrar en esquemas inertes los fenómenos de la vida. Con ello encadena la iniciativa creadora, el pensamiento revolucionario. El marxismo, en cambio, exige un enfoque creador de la realidad. Esto significa, ante todo, no regirse por las verdades librescas, sino partir en la actividad de la propia vida, de la práctica y, además, de la práctica del día de hoy.

p Lenin ridiculizaba mordazmente a los dogmáticos, que "han visto unos libritos, se han aprendido unos libritos, han repetido unos libritos y no han comprendido nada en los libritos"  [42•1 . Criticaba duramente al político que "parece tener en la cabeza un cajón de citas, las saca, y si se da una nueva combinación no descrita en el libro, se desconcierta y saca del cajón precisamente la cita que no corresponde"  [42•2 .

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p En enfoque creador es diametralmente opuesto al dogmático. Está vinculado orgánicamente a la innovación. Únicamente piensa con espíritu creador quien no soporta el estancamiento ni el patrón, quien no admite las verdades “eternas”, los dogmas ni las situaciones inmutables en la vida. El verdadero marxista busca siempre lo nuevo, lo progresista, tanto en la teoría como en la actividad práctica cotidiana. Son rasgos peculiares suyos la pasión en el trabajo y la búsqueda creadora de lo nuevo.

p Un ejemplo de enfoque creador de la teoría marxistaleninista nos lo ofrecen los documentos y acuerdos del histórico XXII Congreso del PCUS.

p Las nuevas condiciones históricas creadas en la Unión Soviética requerían que fuesen desarrolladas y concretadas diversas tesis y conclusiones teóricas de la mayor importancia: las relativas al Estado soviético, la dictadura del proletariado, el progreso y acercamiento de las naciones, la superación de las diferencias económico-sociales y de nivel cultural entre la ciudad y el campo, así como entre el trabajo intelectual y el manual, las vías de la edificación del comunismo, etc. El Partido desarrolla estos importantísimos problemas de la teoría marxista-leninista en consonancia con las nuevas condiciones. Los acuerdos del XXII Congreso constituyen una verdadera inyección de espíritu creador para todos los trabajadores de la sociedad socialista que desean acercar con su labor la construcción del luminoso edificio del comunismo.

p ¿Qué concepción del mundo asegura ese enfoque creador del asunto? ¿Quizá la metafísica? De ninguna manera. De lo dicho más arriba pueden ver que la metafísica, por el contrario, engendra el dogmatismo, puesto que niega el desarrollo. En cambio, la dialéctica materialista considera el mundo en movimiento, mutación y desarrollo constantes, no reconociendo, por tanto, dogmas “eternos” e "invariables”. Engendra el espíritu de la verdadera innovación. Por cuanto la dialéctica, según la gráfica expresión de Lenin, es el «Ima revolucionaria del marxismo, éste tiene por su propia esencia un carácter creador.

Dominar el marxismo-leninismo significa penetrar profundamente en su espíritu combativo, revolucionario, y saber aplicarlo en las condiciones históricas concretas, 44 en la práctica. Comprender la importancia transformadora de la teoría marxista significa no aprenderse de memoria unas citas, no convertir el marxismo en una colección de dogmas, sino entenderlo como una guía para la acción, para el cumplimiento de las más importantes tareas prácticas.

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Notes

[39•1]   C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en dos tomos, t. II. pág. 428, ed. en español, Moscú.

[42•1]   V. Lenin, Obras, t. 29, pág. 332.

[42•2]   V. Lenin, Obras, t. 29, pág. 335.