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Charla primera
QUE ES LA FILOSOFÍA Y QUE ESTUDIA LA FILOSOFÍA MARXISTA
 

Qué es la filosofía y qué proporciona su estudio

p Existen las opiniones más contradictorias acerca de la filosofía. Muchos de los que la estudian dicen: "Es una ciencia muy interesante, viva y enjundiosa”. Pero otros objetan: "Podré vivir sin ella”. Quienes así hablan, piensan que no necesitan de esa ciencia. Y su opinión no tiene nada de casual. Durante siglos se consideró que la filosofía estaba al alcance únicamente de los "elegidos del espíritu”, de los esclavistas y burgueses. Se hacía creer que la filosofía era algo alejado de la vida, difícil de comprender e incluso innecesario. Pero reflexionemos un momento, estimados lectores, y tratemos de responder a la pregunta de si es posible pasarse sin la filosofía.

p Algunos de ustedes quedarán muy sorprendidos, probablemente, si se les dice que en toda su vida consciente se guían por una filosofía determinada y se atienen a ella. Pero así es."El individuo, que vive en la sociedad, se encuentra a cada paso con centenares y miles de fenómenos. Piensa en lo que ocurre tanto dentro de su país como fuera de sus fronteras. Reflexiona también sobre los fenómenos de la naturaleza, deseando penetrar en los “secretos” del Universo. Cuando el hombre piensa en el origen de los planetas, las estrellas, la Tierra y todo lo que existe en ella, en lo que ocurre con el ser humano después de su muerte, en lo que es la felicidad y el sentido de la vida, medita en realidad —tenga o no conciencia de ello— sobre cuestiones filosóficas. No lo hace por vana curiosidad, 4 sino porque se enfrenta con esas cuestiones a cada momento y en todas partes. Y cualquiera, que sea la respuesta que dé, tendrá siempre un determinado sentido filosófico.

p Un ejemplo. En el pasado, cuando se daba un verano de sequía, los campesinos "rogaban a Dios" para que lloviera. Tenían, pues, una “idea” determinada de estos fenómenos.

p No hace falta demostrar que semejante opinión era profundamente errónea. Pero cuando los hombres, para evitar las funestas consecuencias de la sequía, construyen sistemas de riego artificial y cultivan con todo esmero los campos a fin de conservar la humedad, ¿no muestran claramente que tienen una idea de la lluvia, una opinión del mundo y de lo que ocurre en él? Comprenden que los fenómenos de la naturaleza se producen de modo espontáneo y no precisan de la ayuda de Dios. Es una concepción acertada del mundo.

p También pueden comprenderse de distintas maneras los fenómenos de la vida político-social.

p De lo dicho se deduce que el individuo puede comprender los acontecimientos que se registran a su alrededor únicamente si se guía por una determinada concepción del mundo, la cual es una asociación de opiniones acerca de la inda, del mundo en su conjunto, de unos u otros fenómenos y acontecimientos.

p Necesitamos las opiniones y concepciones generales del mundo, pero no para conocer de manera pasiva los acontecimientos que se registran en él, sino para influir activamente en ellos. Sólo la unidad de conocimientos y de profundas convicciones ideológicas permite formarse una concepción cabal del mundo. Y entonces, esa concepción desempeña un papel inmenso en nuestra vida.

p Imaginémonos dos personas a las que se propone ingresar, por ejemplo, en una secta religiosa. Una acepta, la otra no. Una se deja engañar por las falsas palabras de los sectadores. Pero la otra comprende que se trata de un embuste. Ambas proceden de mod.o diferente porque tienen una idea distinta de los fenómenos de la realidad o, como suele decirse, una distinta concepción del mundo. Una de ellas comprende muy bien que el hombre es el artífice de su felicidad. La otra carece de esas firmes convicciones, por lo que busca el concurso de una fuerza 5 sobrenatural. Entienden la vida de’manera diferente. Una, correctamente; la otra, no, pues carece de una opinión verdadera del mundo, de una concepción acertada del mundo. Con razón dice el aforismo: "Carecer de una acertada concepción del mundo significa carecer de alma".

p Resulta, pues, que recurrimos a los servicios de la filosofía con mayor frecuencia de lo que a veces se piensa. Y no puede ser de otra manera. Lenin decía: "Hay que tener una concepción del mundo bien meditada y firme para que el socialista domine los acontecimientos y no a la inversa"  [5•1 .

p Puede surgir una pregunta: ¿Es que al estudiar la física, la química, la biología, la astronomía y la historia no adquirimos una opinión científica del mundo, es decir, una concepción del mundo verdadera? ¿Para qué estudiar, además, la filosofía? Cierto que al estudiar esas ciencias adquirimos determinados conocimientos. Mas dichas ciencias no nos proporcionan una concepción del mundo integra, es decir, dotada de unidad interna.

p En la vida cotidiana es imprescindible comprender el mundo de manera acertada. Esta comprensión nos la proporciona la concepción marxista-leninista del mundo, cuya base teórica es la filosofía marxista. ¿Qué es la filosofía?

p La palabra "filosofía" proviene del griego phüeo, que significa “amor”, y sophia, que quiere decir sabiduría, conocimientos, ciencia. En la antigüedad, la filosofía era denominada a veces precisamente así: "amor a la sabiduría”. Ustedes podrán decir, quizá, que cualquier ciencia proporciona conocimientos y, en este sentido, es sabiduría. Resulta, según ello, que puede denominarse filosofía a cualquier ciencia. ¿Es así, sin embargo?

p Cierto que toda ciencia da conocimientos, pero de carácter diferente. Cada ciencia nos proporciona conocimientos sólo acerca de determinadas esferas de la realidad: la astronomía nos habla del movimiento de los cuerpos celestes; la biología, de las plantas, los animales y el hombre; la historia, de los acontecimientos ocurridos en la sociedad humana, etc. Dichas ciencias no pueden facilitarnos conocimientos acerca de toda la naturaleza, del mundo 6 en su conjunto. Y, sin embargo, esos conocimientos son vitalmente necesarios.

p Por ejemplo, a cada paso se pregunta qué es el mundo; si ha sido “creado” en otros tiempos o ha existido siempre, es eterno; si es posible que la naturaleza se desarrolle por vía propia, es decir, sin ninguna «ingerencia de fuerzas secretas o sobrenaturales. El físico, pongamos por caso, conoce perfectamente que en el terreno de sus investigaciones no hay nada, sobrenatural. Sin embargo, este conocimiento se refiere, ante todo, a la rama en que trabaja. Mas en el caso que nos ocupa necesitamos precisamente conocimientos que abarquen todos los fenómenos de la naturaleza, sin excepción alguna, y esos conocimientos no pueden proporcionárnoslos las llamadas ciencias parciales: nos los da la filosofía. Ella es la única que plantea y resuelve los problemas más generales del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad. Es esto, precisamente, lo que determina el objeto de la filosofía, es decir, el conjunto de problemas que estudia.

p El objeto de la filosofía se diferencia del de las ciencias que estudian esferas concretas de la realidad. ¿En qué consiste esta diferencia?

La física, la mecánica, la biología y otras ciencias estudian las llamadas leyes parciales, es decir, las que rigen el desarrollo de una parte determinada de los fenómenos de la naturaleza. La filosofía, en cambio, estudia las leyes más generales, es decir, las leyes que sirven de base al desarrollo no de una parte, sino de todos los fenómenos de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. De ahí que la filosofía pueda ser definida como la ciencia que estudia las leyes más generales del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento. Por ello precisamente proporciona a los nombres una determinada concepción del mundo, una opinión acerca del mundo circundante. Pero ¿por qué esa concepción es tan diferente en las distintas personas?

Partidismo de la filosofía

p En algunas escuelas de Alemania Occidental se indicó a los alumnos de cuarto grado que escribieran una composición sobre el tema "¿Qife" haría yo si todo me estuviera permitido?" ¿Cómo respondieron los niños? "Volaría las escuelas en el mundo entero”, escribió uno. " 7 Colocaría bombas en todas partes... Prendería fuego a mi casa y me arrojaría al cieno”, contestó otro. Mas fíe aquí lo que manifestaron los alumnos de cuarto grado de distintas escuelas de la Unión Soviética cuando se les pidió que escribieran composiciones sobre el mismo tema. "Redimiría a los negros esclavizados por los capitalistas y fabricantes”, contestó uno. "Lo principal, prohibiría las armas atómicas y de hidrógeno”, respondió una niña

p ¿Por qué son tan diferentes las respuestas de los niños? En el primer caso nos encontramos con la educación de la infancia en el espíritu del odio al pueblo trabajador y a la humanidad progresista, con una educación que inculca a los niños la concepción burguesa del mundo. El segundo caso nos ofrece un ejemplo de que la escuela soviética se esfuerza por enseñar a los niños a amar a su Patria y a los trabajadores y por preparar futuros combatientes de la paz en el mundo entero. La escuela soviética educa a la infancia en el espíritu de la concepción comunista del mundo.

p Cuestiones como el sentido de la vida y de la felicidad son comprendidas también de manera diferente en la sociedad burguesa y en la sociedad socialista. En el mundo burgués, donde todo se puede comprar y vender a cambio de dinero, la dicha consiste, ante todo, en tener riquezas. Son muchos los que ven en ello el sentido de su vida. Ahí reside precisamente la raíz de la filosofía pequeñoburguesa de la pequeña felicidad. El ciudadano de la sociedad socialista rechaza esa filosofía pequeñoburguesa. Le hace feliz la estimación de sus compañeros de trabajo y de la sociedad, cuyos intereses son sus propios intereses. La dicha suprema consiste en sentirse necesario a la colectividad, a la Patria, a quienes crean con sus propias manos, una vida nueva y feliz. Carlos Marx decía en uno de los artículos escritos en la adolescencia: "La experiencia destaca como más feliz al hombre que ha" proporcionado la felicidad al mayor número de personas"  [7•1 .

p Nos encontramos de nuevo ante dos enfoques distintos de la cuestión, ante dos concepciones del mundo: la burguesa y la proletaria.

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p Si la sociedad está dividida en clases hostiles, no hay ni puede haber una concepción única, común, del mundo. Una clase tiene una filosofía, otra clase tiene otra. Y es fácil comprender que sea así. La vida y la situación del proletariado, de los trabajadores, en la sociedad se diferencian de la vida y la situación de la burguesía, de los explotadores. El proletariado y la burguesía sustentan posiciones diferentes ante los acontecimientos que se registran en el mundo. Cada una de estas clases los comprende a su manera. Tienen, por tanto, distinta concepción del mundo, distinta filosofía. El proletariado, una; la burguesía, otra. No existe una filosofía “neutral”, es decir, una filosofía que no esté al servicio de clases determinadas.

p La filosofía, enseña Lenin, es siempre partidista. Esto significa que defiende intereses de clase, de partido. Por eso, en la filosofía de cada época histórica ha habido siempre dos partidos en lucha. Esos partidos son el materialismo y el idealismo.

¿Qué sentido tienen estos dos conceptos?

Qué son el materialismo y el idealismo

p Observen los objetos y fenómenos que encontramos en el mundo. Unos podemos tocarlos con las manos, verlos con los ojos, pesarlos, medirlos, etc., como, pongamos por caso, una piedra, un árbol, un organismo vivo, el agua y otras muchas cosas. Todos ellos existen fuera de la conciencia del hombre e independientemente de ella. Los percibimos con ayuda de los órganos de los sentidos: la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto. Pero existe también otro tipo de fenómenos. Por ejemplo, no podemos medir, pesar, ver ni oír nuestro pensamiento, nuestro deseo o cualquier otro fenómeno semejante. Todos ellos existen en la conciencia del hombre.

p Los objetos y fenómenos que no existen en nuestra conciencia, sino al margen de ella, son materiales. No dependen del hombre, existen objetivamente, es decir, de una manera efectiva, en la propia realidad. Aun en el caso de que el hombre no existiera, esos objetos existirían. Otro grupo de fenómenos se refiere a la conciencia. Son fenómenos ideales, entre los cuales figuran el pensamiento, los sentimientos, los deseos y la voluntad. No existen fuera del hombre, al margen de él. Como ven, unos fenómenos 9 forman en su conjunto la naturaleza, la materia, en tanto que otros forman la conciencia, el espíritu. La naturaleza, la materia, es denominada también existencia.

p ¿Qué relación existe entre los fenómenos materiales y los espirituales? En nuestra vida surge en cada momento esta pregunta, que puede formularse también como sigue con relación a todos los fenómenos del mundo: ¿Qué es lo primario, es decir, lo originario: la naturaleza, la materia, o el espíritu, el pensamiento, la conciencia? Esta pregunta se plantea a veces de una manera un tanto distinta: "¿Es el espíritu, la conciencia, lo que crea la naturaleza, la materia, o, a la inversa, es la naturaleza, la materia, la existencia lo que crea el espíritu, la conciencia?" Esta pregunta constituye lo que se denomina el problema central de la filosofía.

p Distintos filósofos responden de manera diferente a la pregunta en cuestión. Unos consideran que la materia es lo primario, lo originario, y que es ella la que crea el espíritu, la conciencia. Estos filósofos son denominados materialistas, pues arrancan de que la materia es la base de todo lo existente. Otros, en cambio, afirman que la conciencia y el espíritu son lo primario, y que la materia y la naturaleza son lo secundario, lo derivado. A su juicio la conciencia es anterior a la materia, y la naturaleza ha sido creada por un principio espiritual. Estos filósofos son denominados idealistas, pues consideran que todo lo existente tiene por base la idea, es decir, el pensamiento, el espíritu.

p Tales son los dos campos en que están divididos los filósofos: el campo de los materialistas y el de los idealistas, siempre enfrentados a lo largo de toda la historia de la filosofía.

Así, pues, los filósofos se dividen en materialistas e idealistas según sea la respuesta que den al problema central de la filosofía. Pero el estudio y la comprensión del mundo dependen, además, del método cognoscitivo que emplee uno u otro filósofo.

Qué es el método de estudio de la realidad

p El método que se emplea para estudiar los fenomenos de la realidad desempeña un inmenso papel. Asi lo indica la propia palabra "método”, que en griego significa camino, dirección. Si el camino que seguimos es 10 acertado, podremos llegar al objetivo. Pero si no lo es, nos desviaremos, no iremos a parar adonde queremos.

p La química, la física, la astronomía y demás ciencias poseen sus métodos de investigación. Sin embargo, tiene importancia esencial saber cuál debe ser el enfoque no de los distintos fenómenos de una u otra rama del saber, sino de toda la naturaleza en su conjunto, de todos los fenómenos del mundo que nos rodea. Y eso incumbe ya a la concepción del mundo. Imagínense ustedes que alguien dijera: "¿Para qué vamos a buscar nuevas rotaciones de cultivos? Cultivemos los campos como lo hacían nuestros abuelos”. Otros responderían, sin duda, que ese enfoque de la cuestión es equivocado, que desde entonces han cambiado la tierra y su estructura. Han surgido multitud de máquinas para el laboreo del terreno. Por tanto, la rotación de cultivos implantada en la Edad Media no puede satisfacernos ahora. De ahí que sea necesario buscar y encontrar constantemente nuevas vías para elevar el rendimiento de los campos. Cada una de estas dos ideas se basa, pues, en su propio método y manera de enfocar los fenómenos de la naturaleza. La primera concibe la naturaleza como algo invariable, anquilosado. Es el llamado método metafísica  [10•1 . En cambio, el segundo método considera los objetos y los fenómenos en proceso de desarrollo y cambio. Es el método dialéctico  [10•2 .

p ¿Cuál de los dos métodos es científico? El método metafísico parte de que el Sol, las montañas, los ríos y los mares son ahora exactamente iguales que hace miles de millones de años. Considera los fenómenos del mundo aisladamente, no relacionados entre sí. Ta,l es la esencia del método metafísico. El materialismo del pasado, que se 11 atenía a este método, recibió el nombre de "materialismo metafísico".

p El desarrollo de la ciencia en el siglo XIX entró cada día más en contradicción con esta concepción del mundo. La primera brecha fue abierta en ella por la hipótesis cosmológica del filósofo alemán Kan¿ y del astrónomo francés Lapjace., los cuales demostraron que la Tierra y el sistema solar son resultado de un largo desarrollo de la materia. Más tarde, la idea del desarrollo de la Tierra se vio confirmada también por la geología. La noción del mundo como un todo coherente, surgido a consecuencia del desenvolvimiento histórico, avanzó en particular gracias a tres grandes descubrimientos. El eminente naturalista inglés garlos Durwin demostró que las especies de animales y plantas que conocemos en la actualidad no han sido siempre como las vemos hoy. Son resultado de un largo desarrollo. Los científicos descubrieron, además, que todos los organismos animales y vegetales están compuestos de células minúsculas en las que se producen complejísimos prooesos vitales. Con ello se echaron los cimientos de una correcta comprensión del desenvolvimiento de los organismos. Los hombres de ciencia descubrieron asimismo la ley de la conservación y transformación de la energía. Se probó que el movimiento no puede surgir de la nada ni desaparecer sin dejar huella. Las formas de movimiento pasan de unas a otras. Quedaron demostradas así la perpetuidad e indestructibilidad de la materia, que se encuentra en movimiento. Fue una gran victoria de la teoría del desarrollo.

p Por tanto, los adelantos de la ciencia prepararon las premisas naturales para el triunfo de la nueva concepción del mundo, la concepción dialéctica materialistjL, creada por Car/os Man (1818-1883) y ggjígjrico Eñg-e/s "(1820-1895). La concepción dialéctica del mundo fue conquistando una victoria tras otra. A la metafísica se le hizo cada día más difícil negar en redondo el principio del desarrollo, cuyo “reconocimiento” aparente pasa a ser en el siglo XX uno de los rasgos característicos de aquélla. Pero, en el fondo, la metafísica niega siempre el principio del desarrollo, pues lo comprende como un proceso de simple repetición, sin surgimiento de lo nuevo. Niega la fuente interna del desarrollo o la ve fuera de los objetos y 12 fenómenos en desenvolvimiento: en Dios, en el espíritu, en la idea. Ahora comprenderán ustedes por qué la dialéctica es inconciliable con la metafísica.

p La dialéctica ve en el desarrollo un proceso como resultado del cual se producen cambios reales, perece lo viejo, nace lo nuevo y los acontecimientos no se repiten en círculo, sino que surgen nuevas cualidades de los fenómenos.

p La metafísica considera el mundo como un cúmulo de cosas y procesos casuales. La dialéctica, en cambio, lo considera como un todo único, coherente, estudia esas conexiones y separa las esenciales de las que no lo son, las fundamentales de las secundarias, de las casuales.

p En las charlas dedicadas a las leyes y categorías de la dialéctica materialista les hablaremos ampliamente de esto. Se convencerán entonces de que los fenómenos, cualesquiera que sean, no existen aisladamente, sino concatenados, en interacción. Es imposible comprender el mundo si se analizan los fenómenos aislados entre sí, como hacen los metafísicos.

De lo dicho se deduce que Zr¿ díale ctÍQa_e_s la ciencia de las leyes generales del movimiento y del desarrollo de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento, la ciencia de la concatenación universal de todos los fenómenos que existen en el mundo. Y precisamente por eso es opuesta a toda metafísica.

Por qué es inevitable la lucha entre el materialismo y el idealismo

p El materialismo y el idealismo vienen sosteniendo una lucha sin cuartel a todo lo largo de la historia de la filosofía. Esta lucha se manifiesta en la solución de todos los problemas cardinales. Examinemos, aunque sólo sea, su actitud ante la religión. Engels decía que el problema fundamental de la filosofía puede plantearse también así: ¿Ha sido el mundo creado por Dios o ha existido eternamente? Los materialistas y los idealistas dan respuestas diametralmente opuestas a esta pregunta.

p El mundo, contestan los idealistas, no existía hasta que no fue creado por la idea, por el pensamiento. El mundo, responde la religión, no existía hasta que no lo creó Dios. Como ven, en el fondo, vienen a decir lo mismo. Lo único que hace el idealismo es sustituir la palabra 13 “Dios” con la palabra "idea’>l Cierto que no se puede identificar por completo la religión con el idealismo. Entre ellos existe cierta diferencia. Pero tienen de común que tanto el idealismo como la religión basan todo lo existente en un principio ideal, espiritual. De ahí que la religión y el idealismo, estén estrechamente vinculados. "El idealismo —enseñaba Lenin— es el clericalismo”. Surge y existe para fundamelñtar y defender la religión.

p El materialismo, en cambio, enseña que la materia, la naturaleza, ha existido eternamente. Jamás ha sido creada pof "nadie. Semejante concepción del desarrollo del mundo no deja lugar para una suprema fuerza celestial: Dios. Este no es necesario: el mundo se ha desarrollado eternamente sin su intervención. De esta manera, el materialismo lleva a la negación de Dios. El materialismo va unido ineluctablemente al ateísmo. Quien es materialista es también, y de modo inevitable, aleo. Los prejuicios religiosos impiden a los hombres hacer suya la correcta concepción materialista del mundo.

p El materialismo y el idealismo resuelven asimismo de manera opuesta todos los demás problemas de importancia. Es sabido que la sociedad basada en la explotación está compuesta de clases hostiles. ¿Qué posición adoptan ante ellas los materialistas y los idealistas? A primera vista puede parecer que los idealistas escriben obras filosóficas muy alejadas de las "vanidades del mundo”, de la lucha de los partidos y las clases. En realidad no es así, ni mucho menos. Tomemos, como ejemplo, a William Vogt, filósofo idealista norteamericano de nuestros días. Dice que hoy “sobran” en el mundo centenares de millo,nes de personas. Por eso, para “desembarazarse” de ellas hace falta una guerra atómica. Este filósofo apoya a quienes quieren desencadenar una sangrienta conflagración.

p Otros filósofos idealistas exhortan a combatir a los comunistas, ayudando así a los capitalistas a luchar contra las fuerzas progresistas de la sociedad. Hay también filósofos que llaman a los trabajadores a no participar en la vida política activa. Predican el apoliticismo, diciendo: "Nosotros no nos metemos en política”. Puede parecer a simple vista que estos filósofos idealistas sí que están al margen de la lucha de clases y de los partidos. Pero ustedes podrán convencerse fácilmente de que eso no es más 14 que un disfraz de sus verdaderos fines y propósitos. En realidad, cuando hablan de que son “imparciales” y están "por encima de los partidos”, los idealistas parecen decir a los trabajadores: "Manteneos lo más lejos posible de la lucha contra el capitalismo, contra la miseria”. ¿Y a quién beneficia eso sino a los capitalistas, a los explotadores? Resulta, pues, que el idealismo apoya todo lo reaccionario y caduco, empezando por los explotadores y acabando por la religión y la clerigalla.

p En oposición al idealismo, el materialismo expresa los intereses de las clases revolucionarias, progresistas, y combate a las clases reaccionarias, caducas. Si el idealismo es la bandera de las clases reaccionarias, el materialismo es la bandera de las clases progresistas, avanzadas. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que este precepto no puede ser simplificado, imaginándose que los idealistas apoyan en cualquier situación todo lo reaccionario y caduco y que los materialistas expresan siempre los intereses de las clases progresistas. Por ejemplo, Heráclito, materialista griego de la antigüedad, defendió los intereses de los esclavistas, peleó contra la democracia ateniense e incluso se manifestó a favor de la guerra. En cambio, el filósofo inglés de nuestros días Bertrand Russell, a pesar del carácter idealista de su filosofía, lucha activamente en defensa de la paz.

p Cuando decimos que el idealismo expresa los intereses de las clases reaccionarias y caducas, en tanto que el materialismo expresa los de las clases progresistas, enunciamos la tendencia histórica fundamental del desarrollo^ de la filosofía. En este terreno se revela, efectivamente, que cuando los materialistas parten en sus teorías de la realidad auténtica, de la vida, sirven a las clases avanzadas, progresistas. Por el contrario, cuando el idealismo tergiversa con su doctrina la verdad, independientemente del deseo de algunos representantes suyos, sirve a las clases caducas, reaccionarias. Y en este sentido, la lucha entre el materialismo y el idealismo es una manifestación de ia lucha de clases.

p En esta lucha no puede haber filósofos neutrales que no se adhieran a ninguno de ambos campos o partidos en lucha. Lenin arrancó la careta a los que decían: "No somos ni materialistas ni idealistas. Nos hemos elevado "por 15 encima" de esos partidos”. Calificó a dichos filósofos de "despreciable partido del término medio”, rechazando sus intentos de presentar las cosas como si hubiera envejecido la lucha entre el materialismo y el idealismo y, por tanto, hubiera “envejecido” también la división de los filósofos en materialistas e idealistas. En este terreno revelan un celo especial los revisionistas contemporáneos  [15•1 . Atacan furiosamente el principio marxista del partidismo de la filosofía y su tesis acerca de la lucha implacable del materialismo y el idealismo, afirmando que las diferencias entre ambos se suprimen y desaparecen. Ustedes podrán convencerse fácilmente del carácter vicioso de estas afirmaciones si recuerdan que la sociedad burguesa está compuesta de clases hostiles que sostienen entre sí una encarnizada lucha. Esta lucha no puede cesar. Tampoco puede cesar la lucha entre el materialismo y el idealismo, engendrada por la lucha de clases.

Vemos, pues, que toda filosofía expresa los intereses de una clase determinada’. ¿Qué intereses expresa el marxismo?

Qué es el marxismo y qué intereses expresa

p El acontecimiento más destacado del período en que surgió el marxismo (década del 40 del siglo XIX) fue la entrada en la palestra histórica de una nueva clase revolucionaria: el proletariado. Claro está que el proletariado había nacido antes, pero en los años 40 empezó ya a actuar como una potente fuerza revolucionaria, haciendo recordar imperiosamente sus derechos. Así lo prueban las acciones proletarias de aquellos tiempos. Las primeras de esas grandes acciones fueron: el movimiento cartista  [15•2  en Inglaterra y las insurrecciones lionesas de los años 30 del siglo XIX en Francia, así como las diversas acciones en Alemania.

p Estas luchas mostraron, ante todo, la fuerza titánica del proletariado, la nueva clase que se alzaba a la lucha. El gigante se había despertado, se había puesto en pie. 16 Mas eso era insuficiente aún para que pudiera conquistar la victoria. Hacía falta orientar esa fuerza titánica por el verdadero cauce. Ei proletariado necesitaba un camino certero. ¿Cuál es, sin embargo, ese camino certero? ¿Cuál es el camino a seguir?

p El proletariado puede seguir el camino de las pequeñas escaramuzas con los capitalistas. Son acciones inorganizadas, espontáneas, sin fin ni dirección.

p ¿Qué le faltaba entonces al proletariado para que su lucha tuviera un carácter organizado, para que viera ante él una perspectiva clara y bien definida? Recuerden las palabras de Lenin: "Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”. ¡La teoría revolucionaria: eso es lo que le faltaba entonces al proletariado! El proletariado quiere sacudirse el yugo de la explotación capitalista. Trata de crear una sociedad nueva, la sociedad socialista, libre de toda explotación. Mas para ello debe saber qué caminos llevan a su realización. Había, pues, que crear la teoría socialista. Y el marxismo dio esa teoría al proletariado, a los trabajadores.

p Crear la teoría socialista como concepción del mundo del proletariado significaba crear una teoría nueva que uniese orgánicamente la filosofía, la economía política y el comunismo científico. Antes de Marx y Engels había habido, claro está, teorías filosóficas, económicas y socialistas. Pero, en primer lugar, jamás habían formado un todo orgánico, y, en segundo lugar, no expresaban los intereses del proletariado ni podían servir de base teórica para la lucha por su emancipación.

p Empero, cuanto queda dicho no delie- ser interpretado en el sentido de que antes de surgir el marxismo no hubiera habido sistemas filosóficos y económicos progresistas o teorías socialistas. Antes al contrario, Lenin señalaba que a las tres partes integrantes del marxismo corresponden otras tantas fuentes: la filosofía ola sica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo utópico francés. Mas como los creadores de esas teorías expresaban los intereses de la burguesía, y no los del proletariado, sus puntos de vista no podían ser verdaderamente científicos. Tomemos la doctrina de los socialistas utopistas franceses. Utopía es un sueño que no se cumple jamás, 17 una fantasía irrealizable. Y eso era precisamente su teoría. Intentaban, por ejemplo, convencer a algunos fabricantes de que entregasen sus fábricas a los obreros. Pero este empeño no dio ningún resultado positivo. De ahí que su teoría socialista fuera irrealizable.

p La verdadera teoría científica fue creada para el proletariado por sus grandes maestros Marx y Engels y se llama marxismo. Así pues, el marxismo expresa los intereses del proletariado y es su arma teórica. Es un sistema cabal y armónico de concepciones filosóficas, económicas y político-sociales. Lenin indicaba que el marxismo consta de tres partes: la filosofía, la economía política y el comunismo científico.

Por cuanto está claro el carácter de clase del marxismo, es fácil comprender que sólo puede tener por base la filosofía materialista.

La filosofía marxista es el materialismo dialéctico

p Ustedes saben ya que la explicación idealista del mundo está llena de ficciones y tergiversa lo que ocurre en el mundo. El proletariado no puede compartir esa filosofía. Quiere crear una vida mejor para el género humano, para los trabajadores. Está interesado en estudiar el mundo tal y como es, sin ficciones ni tergiversaciones. El idealismo no puede señalar en este terreno el camino certero. El materialismo estudia el mundo tal y como es. El marxismo tampoco impone nada al mundo, parte de la vida auténtica, de la realidad. Por eso, su base teórica puede ser únicamente la filosofía materialista.

p Pero el materialismo existía ya antes de que surgiera el marxismo. Sin embargo, era un materialismo metafísica. Marx y Engels crearon una teoría nueva: el materialismo dialéctico. El marxismo no puede aceptar el método metafísico, el cual exige que se enfoque el mundb como algo eterno e inmutable. La realidad se halla en desarrollo y cambio constantes. Y el marxismo refleja en sus teorías y en la actividad práctica la mutabilidad de la propia vida. Es, por su esencia, una teoría revolucionaria. Los filósofos burgueses se aferran ahora a la metafísica, movidos por el deseo de detener el avance de la historia y eternizar el régimen capitalista. De ahí que precisamente la dialéctica materialista, es decir, la ciencia del 18 desarrollo, sea el método marxista de estudio y transformación de la realidad.

Por tanto, el materialismo y la dialéctica, en su unidad y vinculación indisoluble, son la teoría y el método del marxismo. A ello se debe que la filosofía del marxismo se denomine materialismo dialéctico. Es una concepción filosófica del mundo y, a la vez, un método; sirve de brújula y estrella polar en la actividad práctica del partido del proletariado.

Por qué la filosofía marxista es brújula y estrella polar de los trabajadores

p Hubo un tiempo en que los navegantes conocían su ruta por las estrellas, sobre todo por la estrella polar, que, al señalar el Norte, permitía determinar el camino. Cuando se inventó la brújula, fue ésta la que pasó a marcar la dirección y la ruta de los navegantes. La filosofía marxista puede ser comparada con una brújula y con la estrella polar, pues señala al proletariado, al Partido Comunista y a todos los trabajadores el camino a seguir en su actividad práctica. Sin embargo, sólo una brújula que funcione bien puede indicar la rula certera. En caso contrario es fácil desviarse. Tanto más importante es, por ello, disponer de una brújula segura, de una buena guía en la vida social. El conocido cantante negro Paul Robeson cuenta que en algún tiempo perteneció a una asociación estudiantil que llevaba por nombre "La filosofía orienta la vida”. "Empero —recuerda—, la filosofía que se me enseñó en la Universidad resultaba a cada paso una brújula inservible en la vida... Buscaba la salida del atolladero, mas no la encontraba. Y sólo. .. cuando conocí. . . la doctrina de Marx y Lenin..., encontré la "clave filosofal" que orienta de verdad mi vida".

p Se califica de brújula y estrella polar a la filosofía marxista en el sentido de que el Partido Comunista se guía siempre por su teoría revolucionaria en la actividad práctica. La filosofía marxista es para el Partido Comunista una guía para la acción en el pleno sentido de la palabra. Tomemos un ejemplo. En Rusia, por vez primera en la historia, se llevó a cabo en octubre de 1917 la revolución socialista. Una vez triunfante, surgió el importante y difícil problema de por dónde empezar la edificación del socialismo. El Partido Comunista arrancó de la tesis 19 capital de la teoría marxisla de que la economía es decisiva para el desarrollo de un país. Es imposible edificar el socialismo si el país carece del suficiente número de fábricas y empresas industriales y si en el campo sigue existiendo la economía basada en la pequeña hacienda campesina. Guiándose por ello, se encontró el único camino certero. La industrialización del país, la colectivización de la agricultura y la supresión de las clases explotadoras: tal fue el camino de los trabajadores soviéticos hacia el socialismo, determinado por el Programa del Partido que aprobó el VIII Congreso en 1919.

p Lo mismo puede decirse del período actual de edifica ción del comunismo. Al pueblo soviético y al Partido Comunista de la Unión Soviética les ha tocado en suerte la gran misión de ser los primeros en edificar el comunismo, de marchar hacia la victoria del comunismo por rutas inexploradas. Y en esta labor, la teoría marxista alumbra también el camino -a los soviéticos. Francisco Bacon, filósofo materialista inglés del siglo XVII comparó muy acertadamente una teoría justa con un farol que alumbra el camino al viajero. El hombre de ciencia que carece de un método acertado, decía, se asemeja al viajero que vaga en la oscuridad buscando a tientas el camino.

p El Partido Comunista conduce al pueblo soviético hacia el comunismo por la única vía certera. Prueba de ello son los históricos acuerdos del XXII Congreso del PCUS. Para edificar el comunismo es preciso, ante todo, crear su base material y técnica. Y esto significa que es imprescindible desarrollar la industria y la agricultura, pues estas ramas de la economía nacional están llamadas a asegurar a los soviéticos todo lo necesario para aplicar el principio del comunismo: "De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según sus necesidades”. Esta fórmula, sencilla y sabia a la vez, impregna todos los apartados principales del nuevo Programa aprobado en 1961 en el XXII Congreso del PCUS. Y se basa íntegra y totalmente en la teoría marxista, que en este caso no sirve ya de farol, sino de potente proyector, de faro, de brújula.

El marxismo es el arma de combate del Partido Comunista, del proletariado y de todos los trabajadores en la lucha por el comunismo. Su surgimiento significó una verdadera revolución en la ciencia.

* * *
 

Notes

[5•1]   V. Lenin, Obras, 4a ed. en ruso, t. 8, pág. 287.

[7•1]   C. Marx y F. Engels, De las primeras obras, 1956, pág. 5, ed. en ruso.

[10•1]   Metafísica, metafísica: del griego ía meta tá physiká, lo que va después de la física. Llevaba el título de Metafísica la parle de la obra filosófica de Aristóteles dedicada a analizar los fenómenos de carácter especulativo, la cual figuraba en sus obras después de la parte titulada Física. Más tarde se aplicó la denominación de metafisico al método del conocimiento opuesto a la dialéctica.

[10•2]   Dialéctico, dialéctica: del griego dialego, conversación controversia. En la antigüedad se entendía por dialéctica el arte de establecer la verdad mediante la revelación y superación de las contradicciones en los razonamientos del adversario. Después empezó a ser comprendida como el método de conocimiento de la realidad.

[15•1]   Revisionismo: tergiversación del marxismo, que consiste en revisar sus tesis más importantes para adaptarlo a los intereses de la burguesía.

[15•2]   Carlismo: movimiento de los obreros de la Gran Bretaña en I los años 1836-1848, que tenia por objeto conquistar derechos politicos y mejorar la situación económica de la clase obrera.