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X CONFERENCIA DE TODA RUSIA
DEL PC(b) DE RUSIA
^^199^^
26-28 DE MAYO DE 1921
 

DISCURSO DE CLAUSURA DE LA CONFERENCIA
28 DE MAYO

p Camaradas:

p Creo que puedo limitarme a las palabras más breves. Como sabéis, hemos reunido urgentemente esta conferencia, proponiéndonos el fin principal de lograr completa claridad entre el centro y cada localidad, entre los funcionarios del partido y todos los de la administración soviética con respecto a la política económica. Creo que la conferencia ha cumplido indiscutiblemente esta tarea. Los camaradas han señalado aquí varias veces que el camarada Osinski ha expresado con plena justedad el estado de ánimo de muchos e incluso, probablemente, de la mayoría de los funcionarios del partido de las localidades al decir que es preciso disipar todas las dudas acerca de que la política estipulada por el X Congreso del partido y reforzada posteriormente con decretos y disposiciones es considerada indiscutiblemente por el partido como una política que se ha de aplicar en serio y durante largo tiempo. Esto es lo que ha expresado la conferencia con toda insistencia y ha completado con toda una serie de puntos. Luego que los camaradas se marchen a sus lugares no quedará ni asomo de posibilidad de que se interprete incorrectamente. Claro es que cuando nosotros estipulamos una política que ha de existir largos años, no olvidamos un momento siquiera que la revolución internacional, el ritmo y las condiciones de su desenvolvimiento pueden cambiarlo todo. Actualmente la situación internacional es tal que se ha establecido cierto equilibrio temporal, inestable, pero, así y todo, equilibrio; un equilibrio de tal tipo que las potencias imperialistas, pese a todo su odio y a su deseo de arrojarse contra la Rusia Soviética, han renunciado a esa idea porque la descomposición del mundo capitalista avanza progresivamente, su unidad disminuye sin cesar, y el empuje de las fuerzas de los pueblos 639 coloniales oprimidos, que suman más de mil millones de habitantes, se acrecienta cada año, cada mes, cada semana incluso. Pero no podemos hacer conjeturas a este respecto. Como más influimos ahora en la revolución mundial es con nuestra política económica. Podemos decir sin incurrir en la menor exageración que todos miran a la República Soviética de Rusia, todos los trabajadores de todos los países del mundo, sin excepción alguna. Esto lo hemos conseguido. Los capitalistas no pueden callar ni ocultar nada; por eso, de lo que más se preocupan es de captar nuestros errores económicos y nuestra debilidad. En este terreno la lucha se lleva ya en escala mundial. Si cumplimos esta tarea ganaremos en escala internacional de seguro y definitivamente. Por eso, las cuestiones de la edificación económica adquieren para nosotros una importancia excepcional. En este frente debemos alcanzar la victoria con una elevación y avance lentos y paulatinos—de prisa no se puede—, pero tenaces. Y me parece que como resultado de la labor de nuestra conferencia hemos alcanzado indiscutiblemente, y en todo caso, este fin. (Aplausos.)

p Publicado el 2 de junio de ¡921 en el núm. líi> de “Pravda”.

T. 43, págs. 340-341.

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Notes