DEL PARTIDO
EN MOSCÚ Y NUESTRAS TAREAS
p En Moscú, durante la Semana del Partido, se han afiliado a él 13.600 personas.
p F.s un éxito inmenso, completamente imprevisto. Toda la burguesía, sobre todo la pequeña burguesía de la ciudad, incluidos los especialistas, funcionarios y empleados, que lamentan la pérdida de su situación privilegiada, de su situación "de señores”, toda esta gente se venía desviviendo precisamente el último tiempo, precisamente a lo largo de la Semana del Partido en Moscú, para sembrar el pánico, para augurar al Poder soviético una muerte próxima y a Denikin una victoria próxima.
p ¡Con qué arte tan magnífico sabe esta gente “intelectual” utilizar el arma de sembrar el pánico! Pues eso se ha convertido en una verdadera arma en la lucha de clase de la burguesía contra el proletariado. En momentos como el que estamos viviendo, la pequeña burguesía se funde en "una masa reaccionaria" con la burguesía y se aterra "con frenesí" a esa arma.
p Precisamente en Moscú, donde tenía singular fuerza el elemento mercantil, donde más explotadores, terratenientes, capitalistas y rentistas había concentrados, donde el desarrollo capitalista había reunido a una masa de intelectuales burgueses, donde la administración pública central había acumulado cuantioso número de funcionarios, precisamente en Moscú estaba el terreno excepcionalmente abonado para los chismes burgueses, para las habladurías burguesas, para que la burguesía sembrase el pánico. El “momento” de la venturosa ofensiva de Denikin y Yudénich favorecía en grado sumo los "éxitos" de esta arma burguesa.
p Sin embargo, de la masa proletaria, que había visto los "éxitos" de Denikin y conocía todas las dificultades, penurias y peligros que entrañan ahora precisamente la condición y el puesto de comunista, se han alzado millares para reforzar el partido de los comunistas, para asumir la increíblemente pesada carga de la gestión estatal.
285p ¡El éxito del Poder soviético, el éxito de nuestro partido, ha sido verdaderamente estupendo!
p Este éxito ha probado y mostrado palmariamente a la población de la capital, v, tras ella, a toda la República y a todo el mundo, que precisamente en medio del proletariado, precisamente entre los verdaderos representantes de las masas trabajadoras, está la fuente más segura de la fuerza y solidez del Poder soviético. La dictadura del proletariado se ha mostrado de hecho en este éxito de afiliación voluntaria al partido, en el momento de mayores dificultades y peligros, por el ludo que se empecinan en no ver los enemigos y que en más alto aprecio tienen los verdaderos amigos de la emancipación del trabajo del yugo del capital, precisamente por el lado de la singular influencia moral (en el mejor sentido de la palabra) del proletariado (que tiene el poder estatal) en las masas, por el lado de los modos de esta influencia.
p Eas capas avanzadas del proletariado, que empuñan el pódetele! Estado, han mostrado con su ejemplo a la masa de trabajadores, y lo han mostrado a lo largo de dos años enteros (plazo enorme para nuestro ritmo de desarrollo político excepcionalmente rápido), un modelo de tal fidelidad a los intereses de los trabajadores, de tal energía en la lucha contra los enemigos de los trabajadores (los explotadores, en general, y los “propietarios” v especuladores, en particular), de tal firmeza en los momentos graves, de tal abnegación en rechazar a los bandidos del imperialismo internacional, que, por sí sola, la fuerza de la simpatía de los obreros y campesinos a su vanguardia ha estado en condiciones de hacer milagros.
p Pues eso ha sido un milagro: los obreros, que han sufrido las torturas inauditas del frío, el hambre, el caos y la ruina, no sólo conservan el ánimo y toda su fidelidad al Poder soviético, toda la energía del espíritu de sacrificio y el heroísmo, ¡sino que asumen, pese a no estar preparados ni tener experiencia, la carga de dirigir la nave del Estado! Y eso en un momento en que la tempestad ha alcanzado una fuerza descomunal...
p La historia de nuestra revolución proletaria está llena de milagros como éste. Tales milagros llevarán, de seguro e ineludiblemente—por duras que sean algunas pruebas—, a la victoria completa de la República Soviética mundial.
p Ahora tenemos que preocuparnos de utilizar adecuadamente a los nuevos miembros del partido. Es preciso dedicar a esta tarea particular atención, pues no es fácil, es nueva, y siguiendo los viejos patrones no se podrá cumplir.
p El capitalismo asfixiaba, aplastaba y destrozaba a una infinidad de- talentos entre los obreros y los campesinos trabajadores. Estos 286 talentos sucumbían bajo la presión (le la penuria, la miseria y los ultrajes a la personalidad humana. Ahora nuestro deber es saber encontrar estos talentos v ponerlos a trabajar. Los nuevos miembros del partido, que han ingresado durante’ la Semana del Partido, son indudablemente en su mayoría inexpertos e inhábiles para la gestión estatal. Pero también es indudable que se trata de gentes de lo más leales, sinceras y capaces de las capas sociales que el capitalismo mantenía artificialmente relegados, hacía de ellos capas “inferiores”, no les dejaba emerger. Y tenían más fuer/as, lozanía, naturalidad, firmeza y sinceridad que otros.
p De ahí se desprende que todas las organizaciones del partido deben meditar bien cómo utilizar a estos nuevos miembros suyos. Hay que ser más audaces dándoles trabajo estatal lo más variado posible, hay que probarlos en la práctica lo antes posible.
p Es claro que la audacia no se debe entender de manera que se entreguen en seguida a los novatos cargos de responsabilidad que requieren conocimientos que éstos no poseen. La audacia hace falta en el sentido de lucha contra el burocratismo: por algo nuestro Programa del partido ha planteado de manera tajante la cuestión de las causas de cierto renacimiento del burocratismo y de las medidas para combatirlo. La audacia hace falta en el sentido de establecer, primero, el control sobre los empleados, funcionarios y especialistas por parte de los nuevos miembros del partido, que conocen bien la situación de las masas populares, sus menesteres y reivindicaciones. Hace falta en el sentido cíe brindar inmediatamente a estos novatos la oportunidad de que se desenvuelvan y manifiesten en el trabajo amplio. Hace falta en el sentido de romper los patrones ordinarios (también se advierte entre nosotros —¡ay!, a menudo—una excesiva timidez de atentar a los patrones soviéticos que se han establecido, aunque los “establecen” a veces viejos funcionarios y empleados, y no comunistas conscientes); hace falta en el sentido de estar dispuestos a cambiar con rapidez revolucionaria el tipo de trabajo para los nuevos miembros del partido a fin de probarlos cuanto antes y encontrarles lo antes posible un lugar apropiado.
p En muchos casos los nuevos miembros del partido pueden ser elevados a cargos en los que, controlando si los viejos funcionarios cumplen a conciencia su cometido, aprendan el asunto rápidamente- y lo puedan desempeñar ellos. En otros casos pueden ser colocados de- manera que renueven, refresquen la conexión entre la masa obrera y campesina, por un lado, y el aparato del Estado, por otro. En nuestras "direcciones generales y centrales" industriales, en nuestras "haciendas soviéticas" rurales, aún han quedado muchos saboteadores, demasiados, que son terratenientes 287 y capitalistas escondidos, que causan daño por todos los medios al Poder soviético. El arte de los trabajadores expertos del partido en la capital y en provincias se debe revelar en intensificar el empleo de las nuevas fuerzas lozanas del partido pata combatir enérgicamente este mal.
p La República Soviética se debe convertir en un campamento militar único en el eme las fuerzas estén tensadas al máximo y se economicen al máximo, en el que se reduzca al mínimo todo papeleo, todo formalismo innecesario, se simplifique al máximo el aparato y se aproxime al máximo no sólo a las necesidades de las masas, sino a entenderlas, a que ellas participen por iniciativa propia en este aparato.
p La movilización de viejos miembros del partido para trabajar en el ejército se produce intensamente. Esta labor en modo alguno se debe debilitar, sino intensificar e intensificar. Pero, al mismo tiempo, y con el fin de alcanzar el éxito en la guerra, es preciso mejorar, simplificar y renovar nuestro aparato administrativo civil.
p En la guerra vence quien tiene más reservas, más fuentes de energía, más aguante en el seno del pueblo.
p Nosotros tenemos más de todo eso que los blancos, más que el "umversalmente poderoso" imperialismo anglo-francés, este coloso de pies de barro. Tenemos más de eso porque podemos extraerlo y lo extraeremos aún durante mucho tiempo de mayor y mayor profundidad entre los obreros y los campesinos trabajadores, éntrelas clases que estuvieron oprimidas por el capitalismo y constituyen por doquier la inmensa mayoría de la población. Podemos extraer de esta vastísima cantera, pues nos da a los jefes más sinceros, más forjados por las penalidades de la vida, más próximos a los obreros y los campesinos, a los jefes de éstos en la edificación del socialismo.
p Nuestros enemigos, ni la burguesía rusa ni la universal, no tienen nada, siquiera remotamente parecido a esta cantera, cada día se les va más el terreno que pisan, cada día pierden más adeptos de los que tenían entre los obreros y los campesinos.
p Por eso, en última instancia, está asegurada y es inevitable la victoria del Poder soviético universal.
p 21 de octubre de 1919.
p Publicado el 22 de octubre de l’Uíl en e!
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