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UN SALUDO A LOS OBREROS
HÚNGAROS
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p Camaradas: Las noticias que recibimos de los dirigentes de los Soviets húngaros nos llenan de entusiasmo y alegría. Hará sólo dos meses y pico que existe el Poder soviético en Hungría, y el proletariado húngaro, por lo visto, ya nos ha dejado atrás en lo que a organización se refiere. Y se comprende, porque en Hungría es más elevado el nivel de cultura general de la población, porque la proporción de obreros industriales es muchísimo mayor en el total de habitantes (Budapest cuenta con tres millones, siendo la población de Hungría de ocho millones) y, por último, porque la transición al régimen soviético, a la dictadura del proletariado, ha sido en Hungría infinitamente más fácil y pacífica.

p Esta última circunstancia tiene una importancia singular. La mayoría de los jefes socialistas de Europa—tanto los de la tendencia socialchovinista como los de la kautskiana—se han encenagado tanto en los prejuicios pequeñoburgueses puros, formados por decenas de años de capitalismo relativamente "pacífico" y de parlamentarismo burgués, que son incapaces de comprender el Poder soviético y la dictadura del proletariado. El proletariado no se hallará en condiciones de cumplir su misión emancipadora, de alcance histórico universal, si no aparta de su camino a esos jefes, si no se deshace de ellos. Esos líderes prestaron crédito, total o a medias, a las mentiras difundidas por la burguesía contra el Poder soviético en Rusia, y no supieron distinguir entre la esencia de la democracia nueva, proletaria, la democracia para los trabajadores, la democracia socialista, personificada por el Poder soviético, y la democracia burguesa, ante la que se prosternan servilmente, llamándola "democracia pura" o “democracia” en general.

p Esta gente, cegada y ofuscada por los prejuicios burgueses, no ha comprendido el viraje, de trascendencia histórica universal, de la democracia burguesa a la democracia proletaria, de la dictadura burguesa a la dictadura proletaria. Han confundido esta o aquella particularidad del Poder soviético en Rusia, de la historia rusa de su desarrollo, con el Poder soviético en su significado internacional.

p La revolución proletaria húngara abre los ojos hasta a los ciegos. 214 En Hungría, la forma de la transición a la dictadura del proletariado es totalmente distinta de la de Rusia: dimisión voluntaria del gobierno burgués, restablecimiento inmediato de la unidad de la clase obrera, de la unidad del socialismo con un programa comunista. La esencia del Poder soviético se perfila ahora con mucha más claridad: ningún otro poder, que cuente con el apoyo de los trabajadores, con el proletariado a su frente, es posible hoy en ninguna parte del mundo, fuera del Poder soviético, fuera de la dictadura del proletariado.

p Esta dictadura presupone el empleo de la violencia, de implacable rigor, rápida y decidida, para aplastar la resistencia de los explotadores, de los capitalistas, de los terratenientes y sus secuaces. Quien no lo haya comprendido, no es un revolucionario y hay que apartarlo de la dirección o del puesto de consejero del proletariado.

p Pero la esencia de la dictadura del proletariado no reside sólo en la violencia, ni principalmente en la violencia. Su esencia fundamental reside en la organización y disciplina del destacamento avanzado de los trabajadores, de su vanguardia, de su único dirigente: el proletariado. Su objetivo es construir el socialismo, suprimir la división de la sociedad en clases, convertir a todos los miembros de la sociedad en trabajadores, quitar el terreno a toda la explotación del hombre por el hombre. Este objetivo no puede alcanzarse de golpe; ello exige un período de transición bastante largo del capitalismo al socialismo, tanto porque reorganizar la producción es empresa difícil como porque se necesita tiempo para introducir cambios radicales en todos los dominios de la vida y porque la inmensa fuerza de la costumbre de dirigir de modo pequeñoburgués y burgués la economía sólo puede superarse en una lucha larga y tenaz. Precisamente por eso habla Marx de todo un período de dictadura del proletariado como período de transición del capitalismo al socialismo ^^102^^.

p Durante todo ese período de transición opondrán una resistencia consciente a la revolución los capitalistas y sus numerosos secuaces en el seno de la intelectualidad burguesa, y vastas masas de trabajadores, entre ellos los campesinos, que, demasiado ofuscadas por las costumbres y tradiciones pequeñoburguesas, ofrecen las más de las veces una resistencia inconsciente. Las vacilaciones, en estos sectores, son inevitables. El campesino, como trabajador, tiende al socialismo, prefiriendo la dictadura de los obreros a la dictadura de la burguesía. Pero, como vendedor de su trigo, el campesino propende a la burguesía, al comercio libre, es decir, vuelve la vista hacia atrás, hacia el capitalismo “habitual”, hacia el viejo capitalismo “tradicional”.

p Hace falta la dictadura del proletariado, el poder de una sola clase, su fuerza de organización y disciplina, su potencia centralizada, 215 que se apova en todas las conquistas de la cultura, de la ciencia y de la técnica del capitalismo, su afinidad proletaria a la sicología de todo trabajador, su autoridad ante los trabajadores del campo o los pequeños productores, dispersos, menos desarrollados y menos firmes en política, a fin de que el proletariado pueda Llevar tras de si-a los campesinos y a todos los sectores de la pequeña burguesía en general. Y de nada valen aquí las frases sobre “democracia” en general, sobre “unidad” o sobre "la unidad de la democracia del trabajo”, sobre la “igualdad” de todos los "hombres del trabajo" y otras por el estilo, tan del agrado de los socialchovinistas y kautskianos aburguesados. La fraseología no hace más que nublar la vista, ofuscar la conciencia, dar un nuevo aliento al secular atraso, a la inercia y a la rutina del capitalismo, del parlamentarismo, de la democracia burguesa.

p La abolición de las clases es obra de una larga, difícil y tenaz lucha de las clases que no desaparece (como se lo imaginan los vulgares personajes del viejo socialismo y de la vieja socialdemocracia) después del derrocamiento del poder del capital, despuésde la destrucción del Estado burgués, después de la implantación de la dictadura del proletariado, sino que se limita a cambiar de forma, haciéndose en muchos aspectos más encarnizada todavía.

p Mediante la lucha de clase contra la resistencia de la burguesía, contra la inercia, la rutina, la indecisión y las vacilaciones de la pequeña burguesía debe el proletariado defender su poder, fortalecer su influencia organizadora, lograr la "neutralización" de los sectores que temen separarse de la burguesía y lo siguen a él con muy poca firmeza; debe consolidar la nueva disciplina, la disciplina fraternal de los trabajadores, los lazos estrechos de éstos con el proletariado, su agrupación en torno al proletariado; debe consolidar esta nueva disciplina, nueva base de las relaciones sociales, en lugar de la disciplina feudal de la Eclad Media, en lugar de la disciplina del hambre, de la disciplina de la “libre” esclavitud asalariada en el capitalismo.

p Para suprimir las clases hace falta un período de dictadura de una sola clase, precisamente de la clase oprimida que no sólo sea capaz de derribar a los explotadores y aplastar sin piedad su resistencia, sino también de romper ideológicamente con todas las concepciones democráticas burguesas, con toda la charlatanería pequeñoburguesa de la libertad e igualdad en general (en el fondo, según demostró Marx hace ya tiempo, esas frases significan "libertad e igualdad" de los poseedores de mercancías, "libertad e igualdad" del capitalista y del obrero).

p Pero eso no es todo. De las clases oprimidas, sólo es capaz de suprimir las clases, por medio de su dictadura, la que está 216 aleccionada, unida, educada, fogueada por decenas de años de luchas políticas y de huelgas contra el capital; la que ha asimilado la cultura de las ciudades, de la industria, del gran capitalismo y tiene decisión y capacidad para defenderla, para conservar y desarrollar todas sus conquistas, para ponerlas al alcance de todo el pueblo, de todos los trabajadores; la clase que sabe soportar todas las cargas, todas las pruebas, todas las adversidades, todos los grandes sacrificios que la historia impone de manera inevitable a quien rompe con el pasado y se abre audazmente paso hacia un porvenir nuevo; sólo la clase cuyos mejores hijos rezuman odio y desprecio por todo lo mediocre y filisteo, cualidades que tanto prosperan entre la pequeña burguesía, los pequeños empleados y la “intelectualidad”; sólo la clase que se ha "templado en la escuela del trabajo" y sabe infundir respeto por su capacidad de trabajo a todo trabajador, a todo hombre honrado.

p ¡Camaradas obreros húngaros! El ejemplo que habéis ofrecido al mundo es todavía mejor que el de la Rusia Soviética, porque habéis sabido unir en seguida a todos los socialistas sobre la plataforma de una verdadera dictadura del proletariado. Ahora tenéis la más grata y dificilísima tarea de sostener vuestras posiciones en la dura guerra contra la Entente. ¡Manteneos firmes! Si entre los socialistas que acaban de unirse a vosotros, a la dictadura del proletariado, o entre la pequeña burguesía surgiesen vacilaciones, aplastadlas sin piedad. El paredón es lo que merecen los cobardes en la guerra.

p Vosotros hacéis la única guerra legítima, justa, verdaderamente revolucionaria, la guerra de los oprimidos contra los opresores, la guerra de los trabajadores contra los explotadores, la guerra por la victoria del socialismo. Todos los elementos honrados de la clase obrera mundial están a vuestro lado. Cada mes está más próxima la revolución proletaria mundial.

p ¡Manteneos firmes! ¡La victoria será vuestra!

p Lenin

p 27 de mayo de 1919.

p Publicado el 29 de mano de 1919 en el núm. 115 de “Pravda”.

p T. 38, págs. 384-388.

Publicado en julio de 1919 en un folleto impreso en Moscú por la Editorial del Estado, l-’irmado: N. Lenin

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Notes